Días nublados por El Niño: cómo la reducción de la luz solar afecta el estado de ánimo y el descanso
El fenómeno de El Niño avanza sobre Argentina con lluvias, tormentas y cielos cubiertos que afectan de forma desigual a distintas regiones. Las proyecciones meteorológicas ubican el pico del fenómeno entre fines de 2026 y los primeros meses de 2027, con lluvias que podrían extenderse hasta el otoño.
En ese escenario de jornadas grises y nubosidad persistente, la menor presencia de luz natural puede coincidir con cansancio, desánimo y menor motivación en algunas personas. La ciencia describe una asociación entre la exposición solar, el reloj biológico y el estado emocional, un vínculo que cobra relevancia cuando los días sin sol se acumulan.
La menor luz natural modifica el reloj biológico y la energía
El doctor Diego Golombek, investigador superior del Conicet y docente de la Universidad de San Andrés y de la Universidad Nacional de Quilmes, explicó a Infobae que un ciclo adecuado de luz contribuye a sincronizar el organismo. Según el especialista, este orden influye en el sueño, el metabolismo, el sistema inmune, el sistema cardiovascular y el estado de ánimo. La luz de las primeras horas del día aporta una señal de activación al cuerpo y favorece el descanso nocturno.
El ritmo circadiano es el reloj interno del cuerpo que regula los ciclos de vigilia y sueño. Desde Mayo Clinic lo identifican como uno de los factores ligados al trastorno afectivo estacional, un tipo de depresión que aparece y desaparece en determinadas épocas del año. Aunque el fenómeno se asocia con mayor frecuencia al otoño y al invierno, la sucesión de jornadas grises que atraviesa la Argentina por el impacto de El Niño en plena primavera también puede desajustar ese reloj y afectar el estado de ánimo en algunas personas.
La doctora Estefanía Vieites, psicóloga especializada en terapia cognitivo conductual, indicó en declaraciones a El HuffPost que el mal tiempo también limita las salidas y los encuentros sociales al aire libre. Esa restricción puede reducir actividades habituales, como caminar, conversar en una plaza o pasar tiempo en espacios naturales, y así afectar el ánimo.
Expertos de Cleveland Clinic sostienen que la exposición al sol durante el inicio del día comunica al cerebro que debe permanecer alerta. La oscuridad, en cambio, funciona como una señal para que el organismo se prepare para dormir. Por eso, una cadena de días nublados puede coincidir con más somnolencia o una menor sensación de energía.
Serotonina, melatonina y vitamina D aparecen entre los factores señalados
Vieites mencionó tres elementos vinculados con el efecto de los días grises: la serotonina, la melatonina y la vitamina D. La serotonina es una sustancia química del cerebro que participa en la regulación del ánimo. La melatonina interviene en los ciclos de sueño y la vitamina D, por su parte, cumple funciones en la salud ósea, muscular e inmune.
Según la experta, la menor luminosidad puede favorecer la activación diurna de la melatonina, una hormona que facilita el sueño. Ese cambio puede asociarse con cansancio, somnolencia y desánimo. Explicó además que los niveles de melatonina y serotonina mantienen una relación inversa: cuando una aumenta, la otra disminuye.
Desde Mayo Clinic también vinculan la reducción de luz solar con una posible caída de serotonina. La institución define a esa sustancia como un neurotransmisor, es decir, un compuesto que transmite señales entre células nerviosas y participa en el estado de ánimo. La modificación de los niveles de melatonina también puede alterar el descanso y la estabilidad emocional.
Para el doctor Charles Garven, de Cleveland Clinic, la luz solar activa una zona cerebral relacionada con la producción de serotonina y otros neurotransmisores. Afirma que más luz puede elevar los niveles de serotonina y favorecer el ánimo. También advierte que la exposición solar requiere cuidados, porque la radiación ultravioleta puede dañar la piel y aumentar el riesgo de cáncer cutáneo.
La Facultad de Medicina de la Universidad de Florida afirma que la luz del sol contribuye a la producción de vitamina D, nutriente que favorece la absorción de calcio y ayuda a mantener los huesos. Esa fuente relaciona una exposición insuficiente con menor energía y somnolencia, aunque aclara que el tiempo adecuado de sol varía según el tono de piel, la ubicación geográfica, la estación, el horario y la ropa.
El trastorno afectivo estacional requiere atención profesional
La forma más frecuente de trastorno afectivo estacional comienza a fines del otoño o durante el invierno y disminuye en primavera o verano. También existe un patrón menos habitual que surge en primavera o verano y desaparece en los meses fríos. En el caso de Argentina, aunque el calendario marca primavera, la persistencia de cielos cubiertos por El Niño reproduce condiciones similares a las de los meses más oscuros del año.
Mayo Clinic enumera entre los síntomas del TAE la tristeza o apatía la mayor parte del día, la pérdida de interés en actividades, el cansancio, el sueño excesivo, los antojos de carbohidratos, la dificultad para concentrarse y los sentimientos de desesperanza. En los cuadros de verano, la institución menciona insomnio, falta de apetito, pérdida de peso, ansiedad e irritabilidad. Estos signos pueden comenzar de forma leve y aumentar con el avance de la estación.
Golombek señaló que el TAE puede tratarse con psicoterapia, fármacos y fototerapia. La fototerapia utiliza una fuente de luz artificial con fines terapéuticos. Según el investigador, este recurso no cura el trastorno, pero puede reducir síntomas hasta el regreso de una mayor luz natural.
Mayo Clinic recomienda consultar con un profesional de salud si la tristeza persiste durante varios días, si desaparece la motivación para las actividades habituales, si cambian el sueño o el apetito, o si surgen pensamientos suicidas. La institución señala que un diagnóstico y tratamiento tempranos pueden limitar el agravamiento de los síntomas.