Quién es Timothy Garton Ash, el “historiador del presente” Premio Princesa de Asturias de Ciencias Sociales que estudió el nazismo y acabó siendo investigado por la Stasi
La policía secreta de Alemania Oriental lo conocía como “Romeo”. La Stasi, el servicio de inteligencia y espionaje de la extinta República Democrática Alemana, investigaba bajo ese nombre a Timothy Garton Ash (Londres, 1955), un joven estudiante de Historia británico que llegó a Berlín Occidental en 1978, con una chaqueta de tweed y una beca de investigación bajo el brazo para estudiar el pasado alemán. Su sorpresa fue encontrarse con que el organismo sospechaba que utilizaba su beca para espiar al servicio de Occidente. Como resultado de la caída del muro de Berlín, Garton Ash recibió su expediente: 325 páginas que documentaban su vida.
El historiador plasmó lo ocurrido en Europa: una historia personal (Taurus, 2023), sus memorias. Garton Ash, testigo directo de algunos de los acontecimientos que transformaron Europa durante las últimas décadas del siglo XX, recibe este viernes, 23 de octubre, el Premio Princesa de Asturias de Ciencias Sociales 2026. Un galardón que el jurado le entrega al también periodista, ensayista y profesor emérito de Estudios Europeos de la Universidad de Oxford por su “mezcla de erudición y testimonio personal sobre momentos cruciales de la historia reciente de Europa”. Sus temas favoritos, el autoritarismo y el populismo.
Nacido en Londres el 12 de julio de 1955, estudió Historia Moderna en el Exeter College de la Universidad de Oxford, donde se licenció en 1977. Su interés por el nazismo le llevó hasta Berlín, una ciudad que para entonces estaba dividida en dos. “La historia del Tercer Reich, que investigaba en aquel entonces para mi tesis doctoral, nos resultaba muy cercana. Me fascinaba la cuestión de cómo semejante barbarie pudo ocurrir en una nación culta como Alemania”, recordó en una entrevista con el Servicio Alemán de Intercambio Académico (DAAD).
Su fascinación por las dictaduras también lo llevó hasta Polonia, donde en agosto de 1980 presenció el nacimiento de Solidaridad, el movimiento sindical encabezado por el político y sindicalista Lech Wałęsa que desafió al régimen comunista. “Supe que estaba ocurriendo algo nuevo y único: ¡una revolución obrera contra un supuesto Estado obrero!”, recordó en un artículo publicado en Los Angeles Times en 2005. Esto lo plasmó en La revolución polaca: Solidaridad (1983), uno de sus primeros trabajos sobre las transformaciones políticas de Europa oriental.
Durante los años ochenta siguió de cerca la oposición a los regímenes comunistas de Europa central y oriental y, en 1989, fue testigo de las revoluciones que precipitaron su caída. De aquellas experiencias nació La linterna mágica (1990), una crónica de los acontecimientos de Varsovia, Budapest, Berlín y Praga. “En esencia, me he pasado toda la vida estudiando distintos tipos de dictaduras”, añadió en su conversación con el DAAD. “Toda mi vida como historiador y escritor ha estado influida por este gran acontecimiento de los últimos casi cincuenta años”, añadió, en referencia a la desintegración del dominio soviético sobre Europa oriental.
Del comunismo al auge de la ultraderecha
En los últimos años, Garton Ash ha advertido del avance de la extrema derecha en Europa y de las amenazas que afronta la democracia estadounidense bajo el segundo mandato de Donald Trump. “Si me hubiera dicho el 19 de enero de 2025, el día antes de que Trump volviera al poder, lo que iba a suceder, el abuso del poder ejecutivo y la forma en que tantas instituciones estadounidenses cedieron ante el acoso, no lo habría creído”, reconoció en una entrevista con La Razón a principios de mes. Sin embargo, el historiador también ha insistido en la necesidad de comprender las causas del auge populista: “Tenemos que combatir políticamente el populismo, pero no combatir a sus votantes”.
Ahora, llega el Premio Princesa de Asturias, el que considera “uno de los galardones europeos más importantes”, le dijo a El País el pasado mayo. “Somos precisamente nosotros, los europeos, los que debemos entender que la salvación de la democracia liberal, el futuro de la democracia liberal, depende fundamentalmente de nosotros”.
