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Patti Smith reivindica el poder de la unidad y canta ‘Wing’ en los Premios Princesa de Asturias: “Todo con lo que soñamos puede hacerse realidad”

23 October 2026 at 19:16

Lleva siendo la chamana, madrina y sacerdotisa del punk durante 50 años y así lo ha recordado este viernes en el Teatro Campoamor de Oviedo Patti Smith (Chicago, Illinois, 1946). La cantante y poeta estadounidense ha recibido el Premio Princesa de Asturias de las Artes 2026 por conectar el rock, la poesía y la contracultura con su vertiginosa creatividad. En traje y con sus clásicas trenzas ya desechas en un pelo largo, suelto y canoso, la artista ha pronunciado un discurso en el que ha reivindicado el poder de la unión, la esperanza y el compromiso con las nuevas generaciones.

A punto de cumplir 80 años, lejos de considerar este reconocimiento como la culminación de sus cinco décadas de carrera, Smith lo ha interpretado como un estímulo para seguir creando. “Un reconocimiento así, en mi opinión, nos permite detenernos un instante a reflexionar sobre lo que hemos logrado. Pero también, ya que estoy cerca de cumplir 80 años, creo que es un incentivo para seguir trabajando”, ha afirmado. “Este premio nos anima a seguir evolucionando, a encontrar nuevas formas de ayudar y dar esperanza y estabilidad a las nuevas generaciones”, ha añadido.

Patti Smith recibe el Premio Princesa de Asturias de las Artes 2026. (REUTERS/Vincent West)

Durante su intervención, la cantante también ha tenido palabras de reconocimiento para el resto de galardonados, entre quienes se encontraban el futbolista Leo Messi, el escritor Julian Barnes, la astronauta de la NASA Christina Koch y el historiador Timothy Garton, entre otros, con quienes ha asegurado sentirse “unida”. “Todos han contribuido a mejorar el bienestar del mundo y de las personas”, ha señalado, antes de destacar que son referentes que “promueven la alegría, protegen el medioambiente, exploran con audacia, defienden los derechos humanos e incentivan la curiosidad intelectual”. “Todos nos iremos de aquí con un premio mayor que el que anticipábamos, el de la amistad duradera”, ha afirmado.

“Somos el mundo que nos rodea. Podemos ser la revolución de la Tierra”

Pero la sacerdotisa del punk también ha querido recordar que detrás de cualquier trayectoria hay éxitos y fracasos. “Todos en este salón, estoy segura, hemos sentido en nuestras misiones particulares momentos maravillosos, en los que sentíamos que habíamos conseguido algo, pero también hemos sentido la frustración de los fracasos, el picor de la derrota. Y, sin embargo, aquí estamos todos, hemos seguido adelante”, ha reflexionado. Un mensaje de perseverancia que ha enlazado con otra de las grandes reivindicaciones de su carrera: la capacidad de las personas para transformar la sociedad cuando actúan juntas.

Patti Smith recibe el Premio Princesa de Asturias de las Artes 2026. (REUTERS/Vincent West)

La cantante llegó el domingo a Oviedo, recibida entre gaitas y fans. En cinco días ha dado dos conciertos, ha visitado un colegio en Mieres y ha cantado con un coro su himno People Have the Power, un tema que escribió junto a su marido Fred Sonic Smith en 1988 —falleció seis años después— y al que ha vuelto a hacer referencia en el discurso tras recoger el premio, canción que incluye el verso ‘Creo que todo aquello con lo que soñamos puede hacerse realidad a través de nuestra unión’“.

“Somos el mundo que nos rodea. Podemos ser la revolución de la Tierra”, ha añadido. “Ahora me gustaría también ofrecer otra canción para ese corazón que todos compartimos en un único alma, el que sigue palpitando, el que nos anima a seguir adelante para construir un mundo mejor”, ha finalizado, antes de arrancarse a cantar parte de Wing, un tema que habla sobre la libertad.

Julian Barnes, al recoger el premio Princesa de Asturias de las Letras 2026: “Las artes pueden dar la impresión de progreso, aunque a menudo expresan versiones nuevas de verdades antiguas”

23 October 2026 at 18:03
El escritor Julian Barnes durante los Premios Princesa de Asturias 2026. (REUTERS/Vincent West)

El escritor británico Julian Barnes (Leicester, 1946), Premio Princesa de Asturias de las Letras 2026, ha recogido en el Teatro Campoamor de Oviedo un galardón que se le entrega por ser un “extraordinario narrador y ensayista” capaz de ofrecer “una visión lúcida, cálida y compasiva del ser humano”. El autor, que debutó en la literatura en los años 80, ha publicado más de una treintena de obras en las que ha conjugado con humor e ironía temas como la memoria y el amor.

Tal vez por ello, el autor, ganador del Premio Booker 2011, ha pronunciado un discurso donde ha reflexionado sobre el progreso del arte. “Cuando era joven y empecé a adquirir conocimientos sobre libros, arte y música, daba por sentado que cada una de estas artes a lo largo de los siglos evidenciaba un progreso inevitable”, ha comenzado durante sus más de cinco minutos de discurso. “Era una presunción tácita basada en que todo lo demás en el mundo también había progresado. La ciencia, la tecnología, la sociedad. Incluso la política. Lo mismo con las artes: nos las enseñaban cronológicamente y la mera cronología implicaba un avance”, ha señalado, para acordarse de Miguel de Cervantes y El Quijote.

Sin embargo, el autor, que sufre cáncer de sangre desde 2020, y cuyo último libro, Despedidas (Anagrama, 2026), fue publicado a principios de año, ha defendido que no siempre avanza de manera lineal. “Las artes pueden dar la impresión de progreso, aunque a menudo expresan versiones nuevas de verdades antiguas”, ha sentenciado. “Cuando el impresionismo estaba en boga en París, Renoir visitó España y acortó su visita por la razón siguiente: ‘Cuando miras a Velázquez te das cuenta de que todo ya está dicho’. Y la mayoría de los escritores y artistas han tenido percepciones tan aleccionadoras como la suya en algún momento de su vida. Yo, en mi caso, tuve una similar la primera vez en que leí el Quijote y descubrí uno de mis pasajes favoritos de la literatura universal”.

“Ya no pienso que las artes sean progresivas y que cada evolución mejore la precedente”

El escritor británico se ha referido a un episodio de la segunda parte de la novela de Cervantes, publicada en 1615, en el que don Quijote y Sancho Panza se encuentran con personajes que han leído sus aventuras, tanto en la primera entrega original como en una continuación “apócrifa y pirata” publicada poco antes. Uno de ellos llega incluso a acusar al propio caballero de ser un impostor, asegurando que ha conocido al verdadero don Quijote. “¿Qué diríamos de episodios semejantes? ¿Qué son lúdicos, posmodernos, autorreferenciales, intertextuales, metaficciones?”, se ha preguntado Barnes, poniendo de manifiesto que Cervantes ya empleaba hace más de cuatro siglos recursos narrativos que hoy asociamos con la literatura contemporánea.

Esta reflexión le ha llevado a rechazar la idea de que cada nueva corriente artística sea necesariamente superior a la anterior. Ya no pienso que las artes sean progresivas y que cada evolución mejore la precedente. Prefiero pensar que todos estamos sentados a una enorme mesa redonda, quizás en una venta manchega, hablando entre nosotros de nuestro trabajo en el curso de los siglos”, ha imaginado. En esa reunión ficticia, Renoir pregunta a Velázquez cómo pintó sus cuadros, Voltaire rectifica sus críticas a Shakespeare y Flaubert expresa su admiración por Cervantes. Barnes ha cerrado haciendo referencia así mismo: “Flaubert también, quizá, pone mala cara a ese inglés, sentado ahí en un taburete, que tuvo la insolencia y la locura, un siglo después de muerto el autor francés, de escribir un libro titulado El loro de Flaubert, ha señalado sobre su tercera novela, publicada en 1984 y con la que fue finalista del Premio Booker.

Julian Barnes, al recoger el premio Princesa de Asturias de las Letras 2026: “Las artes pueden dar la impresión de progreso, aunque a menudo expresan versiones nuevas de verdades antiguas”

23 October 2026 at 20:21
El escritor Julian Barnes durante los Premios Princesa de Asturias 2026. (REUTERS/Vincent West)

El escritor británico Julian Barnes (Leicester, 1946), Premio Princesa de Asturias de las Letras 2026, ha recogido en el Teatro Campoamor de Oviedo un galardón que se le entrega por ser un “extraordinario narrador y ensayista” capaz de ofrecer “una visión lúcida, cálida y compasiva del ser humano”. El autor, que debutó en la literatura en los años 80, ha publicado más de una treintena de obras en las que ha conjugado con humor e ironía temas como la memoria y el amor.

Tal vez por ello, el autor, ganador del Premio Booker 2011, ha pronunciado un discurso donde ha reflexionado sobre el progreso del arte. “Cuando era joven y empecé a adquirir conocimientos sobre libros, arte y música, daba por sentado que cada una de estas artes a lo largo de los siglos evidenciaba un progreso inevitable”, ha comenzado durante sus más de cinco minutos de discurso. “Era una presunción tácita basada en que todo lo demás en el mundo también había progresado. La ciencia, la tecnología, la sociedad. Incluso la política. Lo mismo con las artes: nos las enseñaban cronológicamente y la mera cronología implicaba un avance”, ha señalado, para acordarse de Miguel de Cervantes y El Quijote.

Sin embargo, el autor, que sufre cáncer de sangre desde 2020, y cuyo último libro, Despedidas (Anagrama, 2026), fue publicado a principios de año, ha defendido que no siempre avanza de manera lineal. “Las artes pueden dar la impresión de progreso, aunque a menudo expresan versiones nuevas de verdades antiguas”, ha sentenciado. “Cuando el impresionismo estaba en boga en París, Renoir visitó España y acortó su visita por la razón siguiente: ‘Cuando miras a Velázquez te das cuenta de que todo ya está dicho’. Y la mayoría de los escritores y artistas han tenido percepciones tan aleccionadoras como la suya en algún momento de su vida. Yo, en mi caso, tuve una similar la primera vez en que leí el Quijote y descubrí uno de mis pasajes favoritos de la literatura universal”.

“Ya no pienso que las artes sean progresivas y que cada evolución mejore la precedente”

El escritor británico se ha referido a un episodio de la segunda parte de la novela de Cervantes, publicada en 1615, en el que don Quijote y Sancho Panza se encuentran con personajes que han leído sus aventuras, tanto en la primera entrega original como en una continuación “apócrifa y pirata” publicada poco antes. Uno de ellos llega incluso a acusar al propio caballero de ser un impostor, asegurando que ha conocido al verdadero don Quijote. “¿Qué diríamos de episodios semejantes? ¿Qué son lúdicos, posmodernos, autorreferenciales, intertextuales, metaficciones?”, se ha preguntado Barnes, poniendo de manifiesto que Cervantes ya empleaba hace más de cuatro siglos recursos narrativos que hoy asociamos con la literatura contemporánea.

Esta reflexión le ha llevado a rechazar la idea de que cada nueva corriente artística sea necesariamente superior a la anterior. Ya no pienso que las artes sean progresivas y que cada evolución mejore la precedente. Prefiero pensar que todos estamos sentados a una enorme mesa redonda, quizás en una venta manchega, hablando entre nosotros de nuestro trabajo en el curso de los siglos”, ha imaginado. En esa reunión ficticia, Renoir pregunta a Velázquez cómo pintó sus cuadros, Voltaire rectifica sus críticas a Shakespeare y Flaubert expresa su admiración por Cervantes. Barnes ha cerrado haciendo referencia así mismo: “Flaubert también, quizá, pone mala cara a ese inglés, sentado ahí en un taburete, que tuvo la insolencia y la locura, un siglo después de muerto el autor francés, de escribir un libro titulado El loro de Flaubert, ha señalado sobre su tercera novela, publicada en 1984 y con la que fue finalista del Premio Booker.

Patti Smith reivindica el poder de la unidad y canta ‘Wing’ en los Premios Princesa de Asturias: “Todo con lo que soñamos puede hacerse realidad”

23 October 2026 at 20:22

Lleva siendo la chamana, madrina y sacerdotisa del punk durante 50 años y así lo ha recordado este viernes en el Teatro Campoamor de Oviedo Patti Smith (Chicago, Illinois, 1946). La cantante y poeta estadounidense ha recibido el Premio Princesa de Asturias de las Artes 2026 por conectar el rock, la poesía y la contracultura con su vertiginosa creatividad. En traje y con sus clásicas trenzas ya desechas en un pelo largo, suelto y canoso, la artista ha pronunciado un discurso en el que ha reivindicado el poder de la unión, la esperanza y el compromiso con las nuevas generaciones.

A punto de cumplir 80 años, lejos de considerar este reconocimiento como la culminación de sus cinco décadas de carrera, Smith lo ha interpretado como un estímulo para seguir creando. “Un reconocimiento así, en mi opinión, nos permite detenernos un instante a reflexionar sobre lo que hemos logrado. Pero también, ya que estoy cerca de cumplir 80 años, creo que es un incentivo para seguir trabajando”, ha afirmado. “Este premio nos anima a seguir evolucionando, a encontrar nuevas formas de ayudar y dar esperanza y estabilidad a las nuevas generaciones”, ha añadido.

Patti Smith recibe el Premio Princesa de Asturias de las Artes 2026. (REUTERS/Vincent West)

Durante su intervención, la cantante también ha tenido palabras de reconocimiento para el resto de galardonados, entre quienes se encontraban el futbolista Leo Messi, el escritor Julian Barnes, la astronauta de la NASA Christina Koch y el historiador Timothy Garton, entre otros, con quienes ha asegurado sentirse “unida”. “Todos han contribuido a mejorar el bienestar del mundo y de las personas”, ha señalado, antes de destacar que son referentes que “promueven la alegría, protegen el medioambiente, exploran con audacia, defienden los derechos humanos e incentivan la curiosidad intelectual”. “Todos nos iremos de aquí con un premio mayor que el que anticipábamos, el de la amistad duradera”, ha afirmado.

“Somos el mundo que nos rodea. Podemos ser la revolución de la Tierra”

Pero la sacerdotisa del punk también ha querido recordar que detrás de cualquier trayectoria hay éxitos y fracasos. “Todos en este salón, estoy segura, hemos sentido en nuestras misiones particulares momentos maravillosos, en los que sentíamos que habíamos conseguido algo, pero también hemos sentido la frustración de los fracasos, el picor de la derrota. Y, sin embargo, aquí estamos todos, hemos seguido adelante”, ha reflexionado. Un mensaje de perseverancia que ha enlazado con otra de las grandes reivindicaciones de su carrera: la capacidad de las personas para transformar la sociedad cuando actúan juntas.

Patti Smith recibe el Premio Princesa de Asturias de las Artes 2026. (REUTERS/Vincent West)

La cantante llegó el domingo a Oviedo, recibida entre gaitas y fans. En cinco días ha dado dos conciertos, ha visitado un colegio en Mieres y ha cantado con un coro su himno People Have the Power, un tema que escribió junto a su marido Fred Sonic Smith en 1988 —falleció seis años después— y al que ha vuelto a hacer referencia en el discurso tras recoger el premio, canción que incluye el verso ‘Creo que todo aquello con lo que soñamos puede hacerse realidad a través de nuestra unión’“.

“Somos el mundo que nos rodea. Podemos ser la revolución de la Tierra”, ha añadido. “Ahora me gustaría también ofrecer otra canción para ese corazón que todos compartimos en un único alma, el que sigue palpitando, el que nos anima a seguir adelante para construir un mundo mejor”, ha finalizado, antes de arrancarse a cantar parte de Wing, un tema que habla sobre la libertad.

Dónde ver las películas de Studio Ghibli, el estudio de animación japonés que ha recibido el premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades 2026

23 October 2026 at 14:03
'Mi vecino Totoro'. (Studio Ghibli/GKIDS via AP)

La artesanía cinematográfica no se entiende sin Studio Ghibli, la productora de animación japonesa más famosa del mundo. El estudio fundado por Hayao Miyazaki, de 85 años, Isao Takahata, fallecido en 2018, y el productor Toshio Suzuki, de 78, recibe este viernes el Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades 2026. Un galardón que recogerá el presidente de la compañía, Kenichi Yoda, concedido “por haber transformado excepcionalmente la creatividad en conocimiento y comunicación” y que ha creado joyas audiovisuales como El viaje de Chihiro, Mi vecino Totoro, La princesa Mononoke o La tumba de las luciérnagas.

Y si no se entiende la artesanía sin ellos, es porque Studio Ghibli crea sus películas completamente a mano, desde el dibujo hasta la pintura, con técnicas que van desde las acuarelas, las témperas hasta los acrílicos. Por ejemplo, de los 144.000 dibujos creados para La princesa Mononoke, Miyazaki revisó personalmente su totalidad y retocó alrededor de 80.000. De hecho, la animación por ordenador y el uso del CGI suelen representar menos del 10% de la película terminada.

Y por eso, el jurado presidido por el director del Museo del Prado, Miguel Falomir, destacó “su proceso artesanal de gran imaginación”. “Ha creado historias universales llenas de sensibilidad y de valores humanistas: la empatía, la tolerancia y la amistad, así como el respeto por las personas y la naturaleza. Sus películas trascienden generaciones y fronteras, y son un referente para los desafíos de la sociedad globalizada y la protección del medioambiente”.

Netflix, ‘monopolio’ Ghibli

El reconocimiento llega cuando se cumplen más de cuatro décadas de su fundación, que llegó después del éxito de Nausicaä del Valle del Viento (1984), inspirada en la novela gráfica homónima del propio Miyazaki publicada dos años antes y a cargo del estudio Topcraft. En total, desde su primera cinta, hasta la última, El chico y la garza (2023), el estudio ha creado 25 películas, de las cuales 24 de ellas pueden disfrutarse en Netflix.

La Princesa Mononoke.

Entre los títulos disponibles destacan Mi vecino Totoro (1988), La princesa Mononoke (1997), El viaje de Chihiro (2001), El castillo ambulante (2004), Ponyo en el acantilado (2008) y El chico y la garza (2023). Las dos últimas películas dirigidas por Miyazaki que han ganado el Oscar a la mejor película de animación son El viaje de Chihiro, premiada en 2003, y El chico y la garza, que consiguió la estatuilla en 2024.

La plataforma también permite recuperar otros clásicos como Nausicaä del Valle del Viento (1984); El castillo en el cielo (1986), Nicky, la aprendiz de bruja (1989), Recuerdos del ayer (1991), Porco Rosso (1992), Puedo escuchar el mar (1993), Pompoko (1994), Susurros del corazón (1995) y Mis vecinos los Yamada (1999).

A ellas se suman Haru en el reino de los gatos (2002), Cuentos de Terramar (2006), Arrietty y el mundo de los diminutos (2010), La colina de las amapolas (2011), El viento se levanta (2013), El cuento de la princesa Kaguya (2013), El recuerdo de Marnie (2014) y Earwig y la bruja (2020). También puede verse La tumba de las luciérnagas (1988), el desgarrador relato de Isao Takahata sobre dos hermanos que intentan sobrevivir durante la Segunda Guerra Mundial. La excepción está en La tortuga roja (2016), dirigida por el neerlandés Michaël Dudok de Wit, el único cineasta no nipón que ha dirigido para Ghibli. En este caso, la cinta está disponible mediante suscripción en Amazon Prime Video y Filmin.

El director japonés Goro Miyazaki (d) y Kenichi Yoda de Studio Ghibli, en una fotografía de archivo del 20 de mayo de 2024. (EFE/ Sebastien Nogier)

Pero el futuro de Studio Ghibli sigue siendo una incógnita. Preguntado este miércoles en Oviedo por el relevo generacional, Kenichi Yoda aseguró que, aunque desde fuera pueda parecer que el estudio “permanece inactivo”, sus responsables continúan trabajando en nuevas ideas. “Miyazaki ya tiene 85 años, pero todos los días sigue dibujando”, explicó. También se refirió a su hijo, Goro Miyazaki, que ha seguido los pasos de su padre como director de películas como Cuentos de Terramar, La colina de las amapolas y Earwig y la bruja. No obstante, Yoda reconoció que no todas las ideas en las que trabajan terminan convirtiéndose en películas y que el estudio no tiene una planificación cerrada para sus próximos proyectos.

Quién es Timothy Garton Ash, el “historiador del presente” Premio Princesa de Asturias de Ciencias Sociales que estudió el nazismo y acabó siendo investigado por la Stasi

23 October 2026 at 09:19
Timothy Garton Ash. (Infobae)

La policía secreta de Alemania Oriental lo conocía como “Romeo”. La Stasi, el servicio de inteligencia y espionaje de la extinta República Democrática Alemana, investigaba bajo ese nombre a Timothy Garton Ash (Londres, 1955), un joven estudiante de Historia británico que llegó a Berlín Occidental en 1978, con una chaqueta de tweed y una beca de investigación bajo el brazo para estudiar el pasado alemán. Su sorpresa fue encontrarse con que el organismo sospechaba que utilizaba su beca para espiar al servicio de Occidente. Como resultado de la caída del muro de Berlín, Garton Ash recibió su expediente: 325 páginas que documentaban su vida.

El historiador plasmó lo ocurrido en Europa: una historia personal (Taurus, 2023), sus memorias. Garton Ash, testigo directo de algunos de los acontecimientos que transformaron Europa durante las últimas décadas del siglo XX, recibe este viernes, 23 de octubre, el Premio Princesa de Asturias de Ciencias Sociales 2026. Un galardón que el jurado le entrega al también periodista, ensayista y profesor emérito de Estudios Europeos de la Universidad de Oxford por su “mezcla de erudición y testimonio personal sobre momentos cruciales de la historia reciente de Europa”. Sus temas favoritos, el autoritarismo y el populismo.

Nacido en Londres el 12 de julio de 1955, estudió Historia Moderna en el Exeter College de la Universidad de Oxford, donde se licenció en 1977. Su interés por el nazismo le llevó hasta Berlín, una ciudad que para entonces estaba dividida en dos. “La historia del Tercer Reich, que investigaba en aquel entonces para mi tesis doctoral, nos resultaba muy cercana. Me fascinaba la cuestión de cómo semejante barbarie pudo ocurrir en una nación culta como Alemania”, recordó en una entrevista con el Servicio Alemán de Intercambio Académico (DAAD).

Su fascinación por las dictaduras también lo llevó hasta Polonia, donde en agosto de 1980 presenció el nacimiento de Solidaridad, el movimiento sindical encabezado por el político y sindicalista Lech Wałęsa que desafió al régimen comunista. “Supe que estaba ocurriendo algo nuevo y único: ¡una revolución obrera contra un supuesto Estado obrero!”, recordó en un artículo publicado en Los Angeles Times en 2005. Esto lo plasmó en La revolución polaca: Solidaridad (1983), uno de sus primeros trabajos sobre las transformaciones políticas de Europa oriental.

Timothy Garton Ash. (Infobae)

Durante los años ochenta siguió de cerca la oposición a los regímenes comunistas de Europa central y oriental y, en 1989, fue testigo de las revoluciones que precipitaron su caída. De aquellas experiencias nació La linterna mágica (1990), una crónica de los acontecimientos de Varsovia, Budapest, Berlín y Praga. “En esencia, me he pasado toda la vida estudiando distintos tipos de dictaduras”, añadió en su conversación con el DAAD. “Toda mi vida como historiador y escritor ha estado influida por este gran acontecimiento de los últimos casi cincuenta años”, añadió, en referencia a la desintegración del dominio soviético sobre Europa oriental.

Del comunismo al auge de la ultraderecha

En los últimos años, Garton Ash ha advertido del avance de la extrema derecha en Europa y de las amenazas que afronta la democracia estadounidense bajo el segundo mandato de Donald Trump. “Si me hubiera dicho el 19 de enero de 2025, el día antes de que Trump volviera al poder, lo que iba a suceder, el abuso del poder ejecutivo y la forma en que tantas instituciones estadounidenses cedieron ante el acoso, no lo habría creído”, reconoció en una entrevista con La Razón a principios de mes. Sin embargo, el historiador también ha insistido en la necesidad de comprender las causas del auge populista: “Tenemos que combatir políticamente el populismo, pero no combatir a sus votantes”.

Ahora, llega el Premio Princesa de Asturias, el que considera “uno de los galardones europeos más importantes”, le dijo a El País el pasado mayo. “Somos precisamente nosotros, los europeos, los que debemos entender que la salvación de la democracia liberal, el futuro de la democracia liberal, depende fundamentalmente de nosotros”.

La reflexión de Leonard Cohen, músico y poeta canadiense, sobre lo que nos define: “Un hombre no es un carnet de identidad y un país no es solo la calificación de su deuda”

23 October 2026 at 06:30

Leonard Cohen (Montreal, 1934 - Los Ángeles, 2016) recibió hace 15 años el Premio Príncipe de Asturias de las Letras, aunque podría haber ganado perfectamente el de las Artes. El brillante poeta fue también un excelente músico y convirtió la mezcla de ambas disciplinas en una de sus señas de identidad. De hecho, el jurado justificó el galardón por haber creado un “imaginario sentimental en el que la poesía y la música se funden en un valor inalterable”, capaz de influir en “tres generaciones”.

Cohen había llegado antes a los libros que a los discos. Publicó su primer poemario, Let Us Compare Mythologies -inspirada en Federico García Lorca-, en 1956, once años antes de publicar su álbum debut Songs of Leonard Cohen (1967), que incluía canciones como Suzanne. En seis décadas de carrera, el artista publicó dos novelas, diez libros de poesía y 14 discos de estudio en vida, entre ellos Songs of Love and Hate (1971), Various Positions (1984), I’m Your Man (1988) o You Want It Darker (2016), editado apenas unas semanas antes de su muerte.

Su doble condición de escritor y músico estuvo muy presente cuando recogió su galardón en Oviedo en 2011. Especialmente por lo que le había marcado España a lo largo de su vida. “Todo lo que ustedes han encontrado de bueno en mis canciones y en mi poesía está inspirado por esta tierra”, afirmó. Las obras de Lorca le ayudaron a “encontrar su propia voz”, y un guitarrista de flamenco español que conoció en un parque de Montreal al lado de su casa a principios de la década de los 60 le enseñó a tocar la guitarra. Sin embargo, se quitó la vida al día siguiente de empezar a practicar por primera vez. “Esos seis acordes, esa pauta de sonido de la guitarra, han sido la base de todas mis canciones y de toda mi música. Y ahora podrán comenzar a entender las dimensiones de mi gratitud a este país”, recordó.

Los acordes que le enseñó un guitarrista flamenco en Canadá fueron la base de su música

Fue precisamente al explicar ese agradecimiento cuando Cohen dejó una reflexión que iba mucho más allá de su relación con España. “Sé que un hombre no es un carnet de identidad y un país no es solo la calificación de su deuda”, afirmó después de que recordara que su guitarra, de la marca Conde, se fabricó en nuestro país. “Es un instrumento que adquirí hace más de 40 años. La saqué de la caja, la alcé, y era como si estuviera llena de helio, era muy ligera. Y me la acerqué a la cara, miré de cerca el rosetón, tan bellamente diseñado, y aspiré la fragancia de la madera viva”, dijo antes de pronunciar la cita. “Así que vengo hoy, aquí, esta noche, a agradecer a la tierra y al alma de este pueblo que me ha dado tanto”.

Cohen murió cinco años después, en noviembre de 2016, pocas semanas después de publicar You Want It Darker. Para entonces, aquella mezcla de poesía y música por la que había sido premiado en Oviedo llevaba más de medio siglo definiendo una carrera que nunca encajó del todo en una sola etiqueta.

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