La catedral de los templarios está en este diminuto pueblo español
Año 1307. Decenas de caballeros templarios son detenidos por el ejército de Felipe IV con la complicidad del papa Clemente V. Su "pecado", adorar al diablo y practicar la sodomía. Pero la realidad es que desde su constitución habían atesorado un poder inigualable y con numerosas riquezas que codiciaban los monarcas.
A lo largo de sus casi 200 años de existencia crearon una serie de fortificaciones por toda Europa, que también llegaron a España. Y en Castilla y León también dejaron importantes huellas de su presencia, con castillos, iglesias y muchas leyendas con tesoros de oro incluidos detrás.
Y en la provincia de Palencia, a escasos 40 kilómetros, aparece una pequeña población, de unos 150 kilómetros, paso obligado del Camino de Santiago y que cuenta con una soberbia iglesia, bautizada como la "Catedral de los Templarios". Se trata de la iglesia de Santa María la Blanca ubicada en Villacázar de Sirga.
Su historia arranca allá por el siglo XII y fue finalizada un siglo después. Los templarios contaron con veintiocho encomiendas en Castilla, siendo esta su joya más preciada, aunque solo la disfrutaron cinco años. Pero durante este periodo la localidad vivió su máximo esplendor.
Tras la disolución, dos reyes castellanos quedaron muy vinculados a este templo como Alfonso X el Sabio y Sancho IV. La iglesia fue pasando por distintas familias los siguientes siglos hasta que en 1664 fue cedida al Obispado de Palencia y en 1919 recibió el marchamo de Monumento Nacional, y ha sufrido hasta la fecha varias restauraciones y modificaciones, aunque sigue siendo una auténtica joya medieval.
Aunque el proyecto inicial nunca llegó a completarse pero aún así, sorprende por la majestuosidad de sus dimensiones catedralicias. Lo primero que podemos ver es su pórtico monumental con doble friso, con interesantes esculturas labradas en el siglo XII.
El templo cuenta con tres naves separadas por pilares y bóvedas de crucería, crucero y tres ábsides. En una de sus naves se conservan excelentes retablos repletos de esculturas, relieves, pinturas y otros ornamentos. En otro de los retablos fechados en los siglos XVI y XVII se encuentra una escultura de la Virgen del Rosario. Y llama especialmente la atención el retablo mayor con relieves de Manuel Álvarez y con pinturas del siglo XVI con obras del Maestro de Villasirga.
Otro lugar de interés es la capilla de Santiago que brilla gracias al rosetón que hay en sus paredes y donde sorprenden el trío de sepulcros, todos ellos góticos donde reposan el infante Felipe de Castilla y Suabia, hijo de Fernando III el Santo y hermano de Alfonso X el Sabio, Inés Rodríguez y Juan Pereira.
Los retablos, otras obras de arte, con tallas de la Virgen con el niño, la Virgen de las Estrellas o la Virgen de la cinta, algunas han sobrevivido desde el siglo XIII.
Una impresionante iglesia que uno no se puede perder si se deja caer por Palencia.


© Turismo Palencia


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