De "la rubia de Bolsonaro" al "Ejército de Lula": la batalla política en Brasil que se libra también en las redes
Julia Cortez tiene una larga melena rubia, cientos de miles de seguidores y una intensa actividad política en apoyo al ultraderechista Flavio Bolsonaro. Dice tener 22 años y aparece bailando junto al candidato del Partido Liberal (PL) en un mitin, entrevistando a ciudadanos en la calle y defendiendo los "valores tradicionales" en las redes sociales. Sus vídeos se han viralizado en las últimas semanas, en plena recta final de la campaña presidencial brasileña, de cara a la segunda vuelta que se celebra este domingo 25 de octubre. Esta supuesta militante, sin embargo, tiene un problema: no existe. Y a estas alturas, ya ni siquiera en internet.
Cortez es en realidad una mujer generada con inteligencia artificial para reforzar una imagen de apoyo popular a Bolsonaro entre las mujeres. Fue el influencer brasileño Guga Figueiredo, conocido por desenmascarar fraudes digitales, quien destapó hace unos días que la supuesta bolsonarista era un avatar hiperrealista con varios objetivos. El primero, simular la presencia de mujeres entre los simpatizantes del candidato, ya que, según la última encuesta de Quaest, Lula cuenta con el 44% del apoyo de las electoras, frente al 37% de Bolsonaro.
El segundo, como es habitual en la campaña de Bolsonaro hijo (como lo fue en la de su padre Jair Bolsonaro) atraer el voto joven mediante contenidos diseñados para circular rápidamente por las redes, al margen de los formatos tradicionales de campaña. Y, de paso, dirigir a sus seguidores a una cuenta de contenido pornográfico de pago en Telegram.
No se ha acreditado que la cuenta estuviera vinculada a la campaña del candidato ni quién estaba detrás de lo que medios y redes han apodado como “la rubia de Flavio”. Tras conocerse el engaño, sin embargo, Meta suspendió su cuenta de Instagram. Una decisión que, sin embargo, no ha impedido que sus vídeos sigan circulando ni ha cerrado una polémica sobre el uso de la inteligencia artificial que ha saltado incluso a los tribunales.
Meta, también en campaña
Lula da Silva y Flavio Bolsonaro llegan a la recta final de la campaña con un empate técnico, según todos los sondeos. De hecho, la última encuesta de Quaest, encargada por la cadena Globo y difundida este miércoles, da al candidato del PL en el 45% de intención de voto frente al 44% que otorga al actual presidente, con un margen de error de dos puntos. La pugna por la Presidencia de la mayor economía de América Latina está tan reñida (en la primera vuelta Bolsonaro ganó con el 47% ante el 45% de Lula) que las redes sociales han ido ganado más y más protagonismo de cara a una segunda vuelta en la que ha aparecido un tercer actor: Meta, la compañía de Mark Zuckerberg.
El pasado 16 de octubre, el Tribunal Superior Electoral (TSE) de Brasil confirmó por unanimidad una orden dictada la víspera por el magistrado Marco Aurélio Bellizze para que Meta, propietaria de Facebook, Instagram y WhatsApp, garantizara un tratamiento igualitario a las campañas de Lula y Bolsonaro. La resolución ordenaba a la empresa no interferir en la distribución de sus contenidos electorales hasta el final de la segunda vuelta, bajo amenaza de una multa diaria de 500.000 reales (unos 88.600 euros).
Una decisión que llegó después de que la campaña de Lula denunciara un funcionamiento sesgado de las plataformas. Principalmente, se criticaba que las herramientas de IA de Meta bloqueaban solicitudes de imágenes de apoyo al presidente (como carteles con el lema de "Vota Lula") mientras permitían algunas relacionadas con Bolsonaro.
Meta ha negado favorecer a ningún candidato, aunque ha admitido algunos errores. Entre ellos, la desactivación temporal de la cuenta publicitaria de la campaña de Lula el 23 de septiembre. La empresa achacó lo ocurrido a "fallos técnicos" de alcance global, según recoge Afp.
El "Ejército de Lula", bajo la lupa
Con todo, las denuncias sobre el uso electoral de las plataformas no proceden de un solo bando. La campaña de Flavio Bolsonaro también recurrió al TSE contra el canal de WhatsApp conocido como "Ejército de Lula", una plataforma de movilización que acumulaba a inicios de mes cuatro millones de seguidores.
Según el PL, se acusa al canal de difundir desinformación contra el candidato ultraderechista, incluidos mensajes sobre una supuesta cancelación de Bolsa Família (una paga para las familias más vulnerables) y recortes en las pensiones. El canal fue objeto de dos órdenes de suspensión, aunque la secuencia judicial tuvo varios giros de guion. La primera, dictada el 11 de octubre, fue revocada horas después. El día 13 llegó la segunda: una nueva suspensión de sólo 48 horas. Así, la demanda no ha tenido recorrido y la cuenta acumula ya seis millones de seguidores.


© EFE


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