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Descubren cómo actúan los mosquitos transmisores de la malaria

21 October 2026 at 19:00

Aunque pueda parecer de otro planeta, lo cierto es que la malaria sigue siendo una realidad en algunos lugares del mundo. Pues bien, los mosquitos "Anopheles coluzzii", tristemente célebres por transmitir esta enfermedad, son expertos en la búsqueda de alimento y para ello perforan la piel con rapidez, localizan vasos sanguíneos con gran eficiencia antes de alimentarse y, finalmente, retraen y retiran sus piezas bucales; todo ello en cinco etapas diferenciadas, según revela una nueva investigación.

Estos insectos, ávidos de sangre, combinan un conjunto de mecanismos de detección química con una coordinación biomecánica que difiere de la estrategia, ya bien documentada, que emplean los mosquitos "Aedes aegypti", transmisores de la fiebre amarilla. Las hembras de los mosquitos del género "Anopheles" son conocidas transmisoras de la malaria. Hasta ahora, seguía siendo un misterio cómo eligen el lugar donde picar —localizando los vasos sanguíneos subcutáneos más ricos en sangre— y cómo llevan a cabo la picadura. En este estudio, Joanna Konopka y sus colegas han descrito con gran detalle el proceso de picadura de las hembras de "Anopheles coluzzii", una especie endémica del África subsahariana.

Mediante el uso de vídeo, monitorización electrofisiológica y aprendizaje profundo ("deep learning"), analizaron el comportamiento de los mosquitos antes y después de picar a un mismo huésped humano. Los mosquitos sincronizaban sus piezas bucales con los movimientos de sus patas mientras exploraban la piel en busca del punto óptimo para alimentarse. Los insectos desplegaban cinco comportamientos —perforación, búsqueda de vasos sanguíneos, ingesta de sangre, retracción y retirada— durante las fases de picadura y succión.

El equipo también modificó dos genes implicados en la detección química para crear ejemplares mutantes de "An. coluzzii". Esta intervención provocó ligeras variaciones en el proceso de picadura, lo que indica que "An. coluzzii" depende tanto de señales químicas como de comportamientos motores innatos.

Por último, los autores compararon la dinámica de picadura de "An. coluzzii" con la del vector de la fiebre amarilla, "Aedes aegypti", observando que "An. coluzzii" pica con mayor rapidez y localiza los vasos sanguíneos con más celeridad. «"Anopheles coluzzii" perfora la piel de forma brusca —introduciendo el estilete con gran rapidez—, mientras que "Aedes aegypti" lo hace de manera más gradual, manteniendo un patrón rítmico de perforación», señalan los investigadores. Apuntan, además, que esta diferencia podría explicar por qué las picaduras de "Anopheles" resultan a menudo más dolorosas, mientras que las de "Aedes" pueden pasar desapercibidas.

Un mosquito de la especie Anopheles gambiae, responsables de transmitir los parásitos causantes de la malaria

Comprender la trombosis portal para avanzar hacia nuevos tratamientos

21 October 2026 at 06:00

Como si de un cofre del tesoro se tratara, la investigación científica es la llave que permite abrir un mundo de conocimiento tan necesario como inquietante. Y cuando el empeño no ceja, los resultados pueden llegar a transformar nuestra realidad.

Buena prueba de ello es lo que ocurre en la enfermedad hepática avanzada, una patología que puede provocar la formación de peligrosos trombos en la vena porta. Esta complicación, frecuente y grave, puede empeorar el estado de salud de los pacientes, limitar las opciones de tratamiento y dificultar el trasplante hepático.

«La trombosis portal se produce cuando se forma un trombo, es decir, un coágulo dentro de la vena porta, que es una de las principales que llevan la sangre al hígado. Es una situación muy poco frecuente en personas sanas, pero mucho más habitual en pacientes con enfermedades del hígado, especialmente en aquellos con cirrosis o con enfermedades que afectan a los vasos sanguíneos del hígado. En los pacientes con cirrosis, la trombosis portal suele aparecer a medida que la enfermedad progresa y es más frecuente en las fases más avanzadas», explica la doctora Virginia Hernández-Gea, jefa del servicio de Hepatología del Hospital Clinic, jefa del grupo LiVas del Instituto de Investigaciones Biomédicas August Pi i Sunyer (Idibaps) e investigadora del CiberEHD.

En este escenario, el desafío reside en la dificultad de los investigadores para comprender completamente por qué se forman estos trombos, en parte porque esta zona del organismo resulta muy difícil de estudiar.

Una dificultad que no sirve de barrera para la doctora Hernández-Gea, quien está al frente de un proyecto de investigación que tiene como objetivo identificar los procesos biológicos que desencadenan y mantienen la formación de coágulos en personas con enfermedad hepática, proyecto que ha sido seleccionado en la convocatoria de Investigación en Salud 2026 de la Fundación “la Caixa”.

Hallar factores de riesgo

Utilizando muestras de pacientes y modelos de laboratorio que reproducen el entorno de la vena humana, los investigadores estudian cómo interactúan los vasos sanguíneos, los componentes de la sangre y el sistema inmune. El objetivo es identificar los factores que aumentan el riesgo de coagulación y establecer una plataforma para probar nuevas estrategias terapéuticas potenciales. Así, los resultados esperados podrían mejorar la comprensión de esta grave complicación y revelar nuevos enfoques para prevenir y tratar a los pacientes afectados.

A largo plazo, los hallazgos podrían contribuir a mejorar la atención médica y los resultados clínicos de los pacientes con enfermedad hepática avanzada.

«Nuestro trabajo consiste en analizar muestras de pacientes con y sin trombosis portal obtenidas durante el trasplante hepático. Estudiamos la propia vena porta, el trombo y la sangre de los pacientes para intentar comprender qué mecanismos hacen que se forme la trombosis. Para ello contamos con expertos en sistema inmunitario y análisis de datos ómicos de última generación, que nos permiten identificar las vías que están alteradas», detalla la doctora Hernández-Gea.

A esto se suma, además, otro reto importante: «No disponemos de buenos modelos animales, porque los roedores no desarrollan la trombosis portal de la misma forma que los humanos. Por eso, queremos desarrollar un modelo humano de vena porta utilizando células de los propios pacientes. Este modelo nos permitirá modificar las señales que creemos implicadas en la trombosis y probar nuevos tratamientos con el objetivo de encontrar terapias más eficaces.

Una gran oportunidad

La vena porta es un territorio muy difícil de estudiar, «por eso, sabemos muy poco sobre los mecanismos que provocan la trombosis portal. Hemos conseguido aislar por primera vez células endoteliales de la vena porta humana y estudiarlas con técnicas de secuenciación de última generación. Nuestros resultados sugieren que el sistema inmune podría desempeñar un papel clave», explica Hernández-Gea, quien reconoce que hay motivos para el optimismo tras haber sido seleccionado dentro de la convocatoria de Investigación en Salud 2026 de la Fundación “la Caixa”: «Esta nueva financiación nos permitirá avanzar durante los próximos tres años para comprender mejor cómo se genera la trombosis portal, qué mecanismos la desencadenan y qué vías biológicas son responsables de su formación».

Nuevas dianas terapéuticas

El objetivo final es pasar de describir el problema a identificar los mecanismos que provocan la trombosis portal y convertirlos en nuevas dianas terapéuticas. «Esto nos permitiría desarrollar tratamientos más eficaces y seguros para una enfermedad que durante muchos años ha sido poco estudiada y entendida», afirma la doctora Hernández-Gea. Y es que, tal y como añade, «actualmente, tratamos la trombosis portal de forma similar a las trombosis que aparecen en otros territorios, fundamentalmente con anticoagulantes, a pesar de que casi un 60% de los pacientes no responde adecuadamente».

Esto significa que se está utilizando el único tratamiento disponible, pero con una eficacia limitada y con el inconveniente de que la anticoagulación puede provocar complicaciones importantes, fundamentalmente hemorragias, que en algunos casos pueden ser graves. «Nuestro estudio pretende cambiar este escenario: queremos estudiar de una forma sin precedentes los mecanismos específicos que provocan la trombosis portal y, a partir de ese conocimiento, desarrollar tratamientos diferentes a la anticoagulación, dirigidos específicamente a las vías responsables de la enfermedad. El objetivo último es poder tratar a estos pacientes de una forma más eficaz y segura y cambiar el manejo clínico de esta grave complicación», augura la investigadora de Idibaps.

© LA RAZÓN

La doctora Virginia Hernández-Gea en el laboratorio

La invisible fatiga que menoscaba la calidad de vida

20 October 2026 at 06:00

En un mundo en el que las prisas, las obligaciones y la autoexigencia se han disparado en los últimos años, no resulta extraño escuchar a nuestro alrededor a alguien que exclame sentirse muy cansado. Sin embargo, ese agotamiento propio del día a día queda a años luz de la sensación de fatiga con la que tienen que aprender a convivir muchas de las personas que sufren colangitis biliar primaria (CBP), ya que se trata de una de las manifestaciones más frecuentes de esta enfermedad hepática colestásica, autoinmune y poco frecuente en la que el organismo ataca y destruye progresivamente los conductos biliares del hígado.

«Una cosa es sentirse cansado porque has hecho un esfuerzo intenso o porque has dormido mal una noche y otra muy distinta es despertarse ya con la sensación de debilidad, de estar agotado, de no tener pilas para aguantar el ritmo de una jornada normal. Esa sensación de extenuación y debilidad, como si cargaras con una gran losa a la espalda todo el día, es la impresión que acompaña a muchos pacientes de CBP», asegura Elena Arcega, presidenta de la Asociación para la lucha contra las enfermedades biliares inflamatorias (ALBI España) y la Federación Española del Hígado (FEH).

Rostro femenino

El relato de Elena no es una experiencia aislada. Todo lo contrario, ya que la fatiga es una manifestación frecuente en las personas con CBP y puede afectar hasta el 80% de quienes conviven con esta enfermedad, y de ellas, hasta un 20% presenta una fatiga intensa. Pero, más allá de su frecuencia, lo más grave de este síntoma es su fuerte impacto en la calidad de vida, ya que puede repercutir en diferentes ámbitos y llegar a condicionar actividades que forman parte del día a día, además de afectar al ámbito laboral. De hecho, se estima que hasta un 60% de las personas con CBP reportan una pérdida de productividad laboral debido a la enfermedad.

«Estamos hablando de una patología fundamentalmente femenina, porque afecta a nueve mujeres por cada varón, y que aparece en una edad media de 40 años, es decir, en pleno desarrollo personal y laboral. Sin embargo, más de la mitad de las personas con CBP no presentan ningún síntoma perceptible al ser diagnosticadas. Esto hace que muchas afectadas normalicen esa fatiga y le resten importancia, a pesar de que se trata de uno de los síntomas que más puede condicionar la calidad de vida de una persona, tanto en el aspecto social como laboral y personal», advierte el doctor Javier Ampuero, jefe de Hepatología, trasplante hepático y hospitalización del Hospital Virgen del Rocío de Sevilla.

Otras manifestaciones

La CBP es, según explica el doctor Ampuero, «la enfermedad hepática que más afectaciones extrahepáticas tiene. Y eso implica un gran impacto en el organismo que no siempre va en paralelo, es decir, puede haber personas con poca enfermedad hepática, pero con muchos síntomas, y al revés». Entre las manifestaciones más frecuentes de la CBP se encuentran el prurito (picor) y la fatiga, siendo esta última una afectación tan invisible que resulta difícil de entender y de detectar, a pesar de que puede tener consecuencias que van más allá de la propia percepción de cansancio y afectar a la capacidad para desarrollar determinadas actividades.

Elena bien sabe de ello: «Cuando alguien hace un sobreesfuerzo, trasnocha o pasa un día entero fuera de casa, luego descansa y se recupera con normalidad, pero los pacientes con CBP necesitamos mucho más tiempo para alcanzar esa sensación de haber recuperado al menos la mitad de la energía que ya teníamos antes. Todo esto nos resta calidad de vida tanto en la esfera social, laboral, íntima...».

Y es que, tal y como describe la presidenta de FEH y de ALBI, «a la sensación física de que se han acabado las pilas se une, además, la sensación de fatiga central, como una especie de niebla mental que te deja descolocada en medio de una conversación, que hace que te falten palabras al hablar, que te inhibe si no estás muy concentrada en lo que estás haciendo en ese momento. Todo esto nos hace sufrir una discapacidad orgánica que resulta invisible a ojos de la sociedad, pero también de quienes están a nuestro alrededor, de los compañeros de trabajo o de los familiares, por lo que es muy complicado sentir que los demás nos entienden y eso también merma nuestra salud emocional».

En este escenario, la visibilización resulta crucial, de ahí que con motivo del reciente Día Mundial de la CBP, Ipsen, junto a ALBI España y la FEH hayan lanzado una campaña con el lema «Mi fatiga es invisible, yo no», una iniciativa que pone el foco en las experiencias de las pacientes para dar visibilidad a cómo este síntoma puede repercutir en diferentes ámbitos de su vida, trasladando situaciones cotidianas que permiten acercarse a una realidad que no siempre resulta palpable para quienes las rodean.

La invisibilidad de la fatiga también aparece en la consulta, lo que exige que los profesionales sean conscientes de la importancia del abordaje integral de la enfermedad: «Es una patología que hay que medir en términos de calidad de vida, y no sólo fijarse en lo que refleja el análisis o el daño hepático. Esto nos obliga a preguntar en la consulta por otros síntomas que puedan pasar desapercibidos, por saber cómo se sienten los pacientes y por concienciar a sus familiares para que entiendan que la fatiga es parte del proceso»», explica el doctor Ampuero.

Una idea en la que insiste Elena, quien aconseja a otros pacientes «confiar en su médico y hablar con él de todo, porque esa es la manera de que se nos valore íntegramente y no solo por lo que refleja una prueba médica». Así, de la mano de otros pacientes y con el apoyo médico, la presidenta de FEH y de ALBI asegura que es posible aprender a convivir con la fatiga: «Hay que hacer pequeños descansos activos (como leer o pasear); tener una buena disciplina de sueño; hacer ejercicio para que el músculo esté fuerte y llevar una alimentación saludable».

Reportaje elaborado en colaboración con Ipsen Pharma, quien declina cualquier responsabilidad sobre las opiniones en él expresadas

© La Razón

Colangitis biliar

© La Razón

Colangitis biliar
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