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Chamartín reorganiza la parcela de la nueva ciudad de la ONCE con casas y parques junto al palacio de Duques de Pastrana

22 October 2026 at 16:08

El recinto de la ONCE en Chamartín cambiará parcialmente para construir nuevas viviendas y parques para los vecinos. La reparcelación de una parte de los terrenos, situados en el paseo de la Habana, 208, permitirá distribuir el suelo para construir edificios residenciales, habilitar una zona verde y ampliar el viario, tal y como ha aprobado este jueves la Junta de Gobierno del Ayuntamiento de Madrid. En concreto, la actuación abarca 9.943 m2, aproximadamente un tercio de la finca completa, que suma 33.673 m2.

Dentro de este ámbito, la ONCE conservará una parcela residencial de 6.262 m2, mientras que cederá al Ayuntamiento otra de 721 m2, también destinada a viviendas. El proyecto reserva, además, 2.010 m2 para una zona verde pública y 948 m2 para ampliar la calle de la Tahona y mejorar la conexión con las vías del entorno. El proyecto, además, deberá respetar el patrimonio histórico de la zona: En concreto, el inmueble del número 9 de la calle Platerías, conocido como el palacete de los Duques de Pastrana o Quinta de San Enrique, Bien de Interés Cultural (BIC).

Un terreno con patrimonio por conservar

El plan también protegerá el edificio situado en la calle Platerías número 9, catalogado con nivel 1 grado singular como BIC, un torreón en la confluencia de las calles Comandante Franco y Tahona y el cerramiento original. Este último rodea la finca y está construido con ladrillo visto y rematado en su parte superior para protegerlo. En los tramos donde no esté este cerramiento, se deberá colocar un muro que permite ver a través para evitar que actúen como barreras visuales y facilitar la conexión entre los distintos espacios, especifica el proyecto.

El terreno completo de la ONCE de 33.673 m2 ocupa la manzana delimitada por las calles Platerías, Caídos de la División Azul, Alfonso VIII, María Guilhou y Tahona, además de la avenida del Comandante Franco. Mientras que el área a reorganizar de 9.943 m2 que ahora serán municipales linda al norte con Platerías y Caídos de la División Azul; al este, con la calle Alfonso VIII; al sur, con María Guilhou; y al oeste, con terrenos de la ONCE y el entorno de la Quinta de San Enrique.

El Museo Tiflológico y un aparcamiento de 400 plazas

El resto de los 23.730m2 fuera de este ámbito de 9.943 m2 se mantendrá como equipamiento privado para que la ONCE levante su nueva Ciudad de Servicios. El nuevo complejo reunirá buena parte de las entidades y servicios del grupo social para "agrupar servicios y actividades destinados a impulsar los derechos, la autonomía y la inclusión de las personas con discapacidad". Además, también se trasladará al terreno las instalaciones del Museo Tiflológico, que ofrecerá experiencias inmersivas especialmente dirigidas a colegios, según informan fuentes municipales.

El conjunto de edificios se ha diseñado con bloques conectados mediante pasarelas y espacios abiertos como plazas, patios y zonas verdes, pensados también para el disfrute del vecindario. El complejo dispondrá también de un aparcamiento subterráneo de cerca de 400 plazas, con espacios reservados para personas con movilidad reducida y vehículos eléctricos, según especifica el proyecto.

En busca de un trolebús y un Pegaso 'caja de zapatos' que faltan para el museo de EMT: "Si alguien los tiene..."

22 October 2026 at 03:55

La EMT de Madrid conserva más de 40 vehículos históricos en su museo de Chamartín, pero hay dos huecos que todavía no ha conseguido llenar. Uno tiene forma de trolebús, aquellos autobuses eléctricos conectados a los cables aéreos que recorrieron la capital durante menos de dos décadas. El otro es el Pegaso 5022, conocido popularmente como "caja de zapatos" por el diseño sencillo de su carrocería y que llegó a convertirse en el autobús más numeroso de toda la historia de la empresa municipal. De ninguno de los dos se conserva, por ahora, un ejemplar que pueda incorporarse a la colección.

"Nos faltarían dos piezas esenciales que sospechamos que no existen y que no hay disponibles. Que nadie tiene ya", explica Diego García, responsable del patrimonio histórico de la EMT. Aun así, la empresa no da por cerrada la búsqueda. "Si de repente alguien nos escucha y tiene una pieza de estas, estaremos encantados de que nos lo haga saber", añade. La petición llega después de que la EMT haya incorporado a su colección un tranvía Fiat PCC 1134, adquirido por 100.000 euros a un coleccionista de Zaragoza. Ahora, la empresa quiere repetir la búsqueda con otros dos vehículos que también dejaron su huella en las calles, aunque su rastro se ha perdido.

El primero de los vehículos que busca la EMT es un trolebús, un vehículo de transporte eléctrico que funcionaba como un autobús, pero tomaba la energía de los cables instalados sobre la calzada mediante dos pértigas. Llegó a la capital en 1949, cuando Vallecas todavía era un municipio independiente y fue allí donde se estrenó la primera línea, que unía Puente de Vallecas y Vallecas Pueblo, según narra el blog de la EMT Madrid Nos Mueve. La red fue creciendo durante los años siguientes, con recorridos que conectaban el centro con distintos puntos de la periferia como una línea entre Atocha y Carabanchel Alto.

Pero el sistema no terminó de convencer ni a los técnicos de la EMT ni a los viajeros y la renovación de flota fue relegando progresivamente a los trolebuses, hasta que el servicio desapareció el 30 de abril de 1966. Las últimas líneas fueron la 104, entre Atocha y Vallecas, y la 107, entre Tirso de Molina y la avenida de San Diego. Ambas fueron sustituidas por autobuses convencionales. Desde entonces, no ha llegado a la colección de la EMT ningún ejemplar de aquellos vehículos eléctricos. "No tenemos ninguno, no se ha conservado ninguno", lamenta García.

Ni rastro del bus "más numeroso" de la historia de la EMT

La segunda pieza pendiente es un Pegaso 5022, un modelo que durante años fue omnipresente en las calles madrileñas. La EMT llegó a tener 1.125 unidades, una cifra que lo convierte en el autobús "más numeroso de su historia", según explica García. Sin embargo, a la EMT no le consta que haya sobrevivido ninguno. La empresa ENASA comenzó a comercializar este modelo en 1961. La novedad del vehículo es que el motor se colocaba horizontalmente bajo el bastidor, una solución que permitía ganar espacio en el interior. El vehículo podía transportar hasta 92 pasajeros, 27 de ellos sentados, tal y como recuerda dicho blog.

Su aspecto exterior, de líneas rectas y sencillas, le valió el apodo de "caja de zapatos" y sirvió de puente entre la época de los tranvías y los autobuses de dos pisos y la posterior expansión de los vehículos articulados y de los autobuses sin cobrador. Su presencia fue especialmente intensa durante las décadas de 1960 y 1970 y la EMT mantuvo el modelo en servicio hasta 1977. Por eso, es el vehículo de la EMT que más ha aparecido en películas y series de televisión de la época, aseguran desde dicho blog de la EMT.

Una llamada a garajes, naves y colecciones privadas

"Desgraciadamente, no se conservó ninguna y no nos consta que haya ninguna en ningún sitio", lamenta García. El hecho de que circularan tantos ejemplares no ha garantizado que alguno llegara hasta nuestros días, y la empresa desconoce si queda una unidad en manos de un particular. Por eso, lanzan una llamada también a garajes, naves y colecciones en las que pudiera permanecer algún vehículo olvidado.

"Si alguien tiene un Pegaso 5022 o un trolebús de la EMT Madrid, agradeceremos enormemente que nos contacte y lo podamos añadir a esta colección para ya, digamos, dejarla finiquitada", pide el responsable del patrimonio histórico. La reciente compra del tranvía Fiat PCC demuestra que algunas piezas todavía pueden aparecer lejos de Madrid. La EMT encontró también en Lleida un autobús de dos plantas Leyland Titan de 1957, que compró por 15.000 euros a los herederos de un coleccionista. Ahora, la empresa desea que los dos capítulos pendientes del museo del transporte público madrileño tengan final feliz.

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