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Received — 19 October 2026 ⏭ Infobae - America & Mundo

Cuáles son las diferencias entre las palomas y las tórtolas y qué enfermedades pueden transmitir

19 October 2026 at 10:00
La familia Columbidae reúne alrededor de 350 especies que comparten una dieta de semillas y frutos junto con alas redondeadas (Imagen Ilustrativa Infobae)

Pertenecientes a la familia Columbidae, las distintas especies de aves adaptadas al entorno urbano generan dudas entre los vecinos. La tarea de identificar las diferencias entre especies resulta fundamental para comprender su comportamiento y gestionar la convivencia diaria.

Dentro de este grupo, las palomas comparten espacios con las tórtolas en las ciudades, donde la acumulación de materia orgánica deshidratada puede desencadenar complicaciones para la salud pública si no se aplican medidas preventivas.

La paloma bravía domina el entorno urbano por su estructura robusta

La paloma bravía, llamada científicamente Columba livia, constituye la referencia habitual al hablar de fauna alada en las ciudades. Esta especie destaca por un cuerpo robusto y pesado que alcanza una longitud entre 25 y 35 centímetros. Su envergadura, entendida como la distancia entre las alas desplegadas, oscila entre 60 y 70 centímetros, con un peso situado entre 240 y 380 gramos.

Asimismo, muestra un plumaje grisáceo con iridiscencias violetas y verdosas en el cuello, rasgos notorios en los machos. Posee pico negro y patas rojas.

La paloma bravía habita en entornos urbanos y registra una envergadura que oscila entre los 60 y 70 centímetros (Imagen Ilustrativa Infobae)

El nombre común paloma agrupa a las especies de mayor tamaño de una familia con 350 especies registradas, por lo que la denominación popular no siempre coincide con la taxonomía.

Las tórtolas presentan una figura esbelta y un collar en la nuca

En contraste con las palomas, las tórtolas europeas poseen una fisonomía más pequeña y liviana. Su longitud corporal varía entre 24 y 33 centímetros y su extensión alar abarca de 45 a 55 centímetros, con una masa cercana a los 240 gramos de peso. Su elemento más distintivo consiste en un collar oscuro en la nuca, marca visual que permite identificarlas con facilidad. Su pico resulta más delgado que el de sus parientes urbanas.

Las tórtolas presentan una estructura corporal liviana, pico fino y un collar oscuro en la parte posterior del cuello (Imagen Ilustrativa Infobae)

En tanto, la tórtola turca (Streptopelia decaocto) mide de 30 a 33 centímetros y se distingue por un plumaje gris rosado acompañado por una franja negra bordeada de blanco en el cuello, pico oscuro e iris rojizo.

Por otra parte, los ejemplares blancos suelen causar confusiones clasificatorias. Las denominadas palomas de la paz corresponden a variedades domésticas de la especie bravía o a mutaciones de tórtolas claras.

El color blanco no define una especie independiente ni equivale al albinismo, ya que suele responder a selecciones genéticas de crianza o a cambios en la pigmentación de las plumas.

El uso cotidiano suele confundir a la tórtola doméstica con la paloma blanca o con ejemplares albinos (Imagen Ilustrativa Infobae)

La inhalación de polvo de heces secas transmite la psitacosis

Más allá de la anatomía, la dimensión sanitaria exige atención rigurosa ante estas poblaciones. La enfermedad que la Organización Mundial de la Salud (OMS) vincula más estrechamente con la presencia de estas aves es la psitacosis, patología bacteriana causada por el microorganismo Chlamydia psittaci.

El contagio humano ocurre mediante la inhalación de partículas microscópicas procedentes de secreciones respiratorias, heces secas o polvo de plumas de animales infectados.

La psitacosis manifiesta síntomas entre 5 y 14 días después del contagio y cuenta con tratamiento a base de antibióticos (Imagen Ilustrativa Infobae)

El organismo internacional señala que palomas, canarios y pinzones transmiten con frecuencia esta bacteria. La afección manifiesta una incubación de 5 a 14 días, desencadenando fiebre, escalofríos, cefaleas, dolores musculares y tos seca.

Ante un diagnóstico oportuno, la OMS precisa que el patógeno se combate con éxito mediante el uso de antibióticos específicos.

Los depósitos de guano seco propician la proliferación de hongos

La acumulación de excrementos en cornisas, balcones y techos genera un entorno propicio para hongos patógenos. Según los CDC de Estados Unidos, las concentraciones de materia fecal incrementan la exposición a Cryptococcus neoformans, hongo causante de la criptococosis. La infección se adquiere por vía aérea al aspirar esporas, aunque la autoridad sanitaria aclara que la mayoría de expuestos no enferma.

Sin embargo, la criptococosis representa un riesgo alto para personas inmunocomprometidas, en quienes el hongo puede alojarse en los pulmones y derivar en meningitis.

De modo paralelo, los CDC relacionan el guano acumulado con la histoplasmosis, afección producida por el hongo Histoplasma. Aunque las aves no albergan este organismo en su cuerpo, la remoción de polvo contaminado agita partículas infecciosas que entran al sistema respiratorio humano al manipular suelos secos.

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