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Fernanda Ávila, de la Mesa del Litio: “La minería va a generar más empleo, pero hay que estar preparados porque son puestos que demandan capacitación”

23 October 2026 at 04:05
Fernanda Ávila, secretaria ejecutiva de la Mesa del Litio

Financiamiento y capacitación fueron dos de los pedidos que hicieron los proveedores cuando la Mesa del Litio los convocó para conocer qué dificultades encontraban para trabajar con las empresas mineras. Las necesidades de formación van desde la educación financiera para pequeños emprendimientos hasta el cumplimiento de estándares internacionales de calidad. Así lo explicó **Fernanda Ávila, **diputada nacional por Catamarca y secretaria ejecutiva de la Mesa del Litio, en diálogo con TICMAS, una empresa EdTech enfocada en el aprendizaje y el desarrollo de talento.

La conversación tuvo lugar en el 15° Seminario Internacional Litio en Sudamérica, organizado por Panorama Minero en Jujuy, donde la Mesa reunió a proveedores, empresas, organismos de financiamiento e instituciones educativas para trabajar sobre esas demandas. El seminario convocó, además, a Carlos Sadir, gobernador de Jujuy; Raúl Jalil, gobernador de Catamarca; Antonio Marocco, vicegobernador de Salta; Alfredo Cornejo, gobernador de Mendoza, y Luis Lucero, secretario de Minería de la Nación, entre otras autoridades gubernamentales.

Desde la Mesa, que integran Jujuy, Salta y Catamarca, también trabajan en una cartera de proyectos que permita anticipar cuándo comenzarán las nuevas operaciones y qué requerirán en materia de empleo, infraestructura, energía y agua. Esa información, señaló, debe servir para organizar la formación y orientar a los jóvenes que están por elegir una carrera. “Ver el nivel de compromiso, de trabajo y de crecimiento nos da mucha esperanza sobre lo que se viene”, dijo Ávila. Y continuó: “No es un detalle menor que el gobernador de Mendoza haya venido a sumarse al evento del litio. Es una señal política muy importante”.

—¿Cuáles son los desafíos que abordan la Mesa del Litio?

—La Mesa del Litio se creó hace cinco años con una visión común hacia el futuro. Este año comencé a ejercer el rol de secretaria ejecutiva. La presidencia la tiene Jujuy. El gobernador me dio la confianza para acompañarlo en este espacio. Hoy hay una sinergia muy positiva entre las tres provincias. Posteriormente se creó la Mesa del Cobre, que está en formación y crecimiento. Son espacios de intercambio. En el caso del litio, además, se creó una región, que pasó por las legislaturas provinciales y cuya creación fue comunicada a la Legislatura nacional. Tiene una fortaleza institucional grande. Desde este año comenzamos a ordenar a los actores, porque llega mucha asistencia internacional. Vamos a tener un segundo taller de proveedores y estamos elaborando con el BID y el Banco Mundial una hoja de ruta: primero una general de la Mesa y después un trabajo más específico sobre proveedores. Hay muchos ejes: capacitación, capital humano, infraestructura, ambiente, agua, regalías y tributos. Hoy estamos poniendo el foco en proveedores, con el acompañamiento de organismos internacionales como la OIT, CAF y CEPAL, y convocando también a los sindicatos, las empresas y los propios proveedores. Es una mesa donde conversamos sobre los desafíos que tenemos, pero también queremos plantearnos objetivos específicos con líneas de acción concretas.

—¿Cómo logran ponerse de acuerdo tantos actores?

—Es un trabajo político. Cada provincia tiene sus matices, por supuesto, pero en estos espacios se construye confianza. Para construir en conjunto tenemos que partir de esa confianza. Eso nos permite intercambiar, entender al otro, encontrar puntos en común y aprender de sus experiencias. En agosto hicimos un encuentro junto con el BID en el Consejo Federal de Inversiones, el primer taller de proveedores. Cada actor compartió dónde veía desafíos y brechas, y a partir de eso surgió una solicitud de apoyo a la Mesa. En este segundo taller nos vamos a enfocar en dos cuestiones que los propios actores identificaron claramente: financiamiento y capacitación. Trajimos herramientas específicas de financiamiento para proveedores y también vamos a trabajar con las universidades nacionales de Catamarca, Salta y Jujuy, UPATecO, la UNT y la UTN, que se suman para entender qué necesidades de capacitación tienen los proveedores y brindar respuestas concretas. Es un conjunto amplio de instituciones y, según lo que vayamos detectando, vamos a abrir esas líneas de trabajo. Creo que es un espacio de coordinación.

El seminario Litio en Sudamérica convocó a Antonio Marocco, vicegobernador de Salta; Raúl Jalil, gobernador de Catamarca; Carlos Sadir, gobernador de Jujuy; Alfredo Cornejo, gobernador de Mendoza, y Luis Lucero, secretario de Minería de la Nación, entre otras autoridades

—El crecimiento de la industria exige más trabajadores y tecnología. ¿Dónde ven las dificultades que hay que atender ahora para responder en los próximos años?

—Eso es justamente parte del trabajo que estamos haciendo con el BID: detectar los cuellos de botella, identificarlos y establecer estrategias para abordarlos. Es un trabajo en curso, que queremos terminar para fin de año. Buscamos que se nutra de lo que nos cuenten los proveedores, las empresas, los sindicatos y las universidades. En ese diálogo ya detectamos, como decía, las necesidades de financiamiento y capacitación para los proveedores. Empezamos a trabajar sobre ellas, pero vamos a identificar otras.

—¿Dónde buscan las respuestas de formación? ¿En las universidades?

—Ese es el gran trabajo de coordinación. Cada provincia, más allá de lo que haga la Mesa del Litio, tiene sus propias líneas de capacitación, financiamiento y preparación de la mano de obra. La idea es coordinarlas y aunar esfuerzos, porque veíamos que muchas veces se duplicaban, como pasa en muchas áreas. Una vez que detectamos una necesidad, tenemos que buscar asistencia y alianzas estratégicas, tanto con el sector privado como con el Estado. Ordenarnos internamente y coordinarnos nos hace más fuertes y permite que las iniciativas tengan un mayor alcance. Ese es el primer desafío. Por eso también participa la OIT con la CTIO-Litio, un espacio que viene trabajando fuertemente en la capacitación del capital humano. También hay una experiencia de campus de formación que queremos llevar a escala regional. Lo que busca la Mesa del Litio es coordinar para no duplicar esfuerzos e identificar claramente hacia dónde queremos ir. Eso hace mucho más fácil llegar al objetivo.

—¿Cómo miden los avances para saber que las conversaciones se están convirtiendo en resultados?

—Medirlos es parte del trabajo que venimos haciendo con el BID y los organismos internacionales. Creo que el avance se da con espacios concretos. En la primera reunión que tuvimos en abril nos sentamos con los organismos internacionales y dijimos: “Vemos un montón de asistencias que son muy valiosas, pero están dispersas. Empecemos a ordenarlas”. En una segunda reunión ya teníamos más ordenadas las alianzas y pudimos definir los puntos de trabajo. También logramos que los organismos internacionales, que estaban trabajando de manera dispersa, trabajaran entre ellos. Después hicimos el primer encuentro de proveedores y comenzamos con la hoja de ruta. En otro encuentro en Salta nos dijeron que necesitaban financiamiento, capacitación y otras cosas, y ahora les traemos esas herramientas. Después habrá métricas: cuántos proveedores nuevos tenemos, cuánta gente se anota en las capacitaciones, cuánta comienza a trabajar después. También veremos cómo generar más proveedores locales de la región y cómo lograr que se fortalezcan y formen nuevas alianzas. Todo eso se mide con resultados. Va a ser un proceso largo, pero desde principios de año hasta ahora se nota mucho el avance, también en cómo se suman nuevos actores. El nivel de participación que logramos en estos encuentros nos indica que vamos por buen camino.

—Cuando un proveedor pide capacitación, ¿qué necesita aprender?

—En la industria minera hay estándares muy altos que las empresas deben cumplir y que también les exigen a sus proveedores. Primero hay que intentar mejorar los estándares de calidad de esas empresas proveedoras. Es muy importante porque son estándares internacionales. Pero también hay que pensar que muchas veces son proveedores muy chicos, que están en la Puna y recién están comenzando a insertarse en la cadena. Son pymes y, a veces, ni siquiera eso. Pueden necesitar educación financiera, capacitación desde ese nivel. Depende del tamaño y del desarrollo de cada proveedor. La capacitación va desde esas cuestiones básicas hasta cómo alcanzar estándares internacionales para competir y trabajar con empresas de la talla de Rio Tinto o, por fuera del litio, de BHP. Las compañías también ayudan porque necesitan proveedores fortalecidos. La idea del Estado y de los organismos públicos es ayudar a los locales a alcanzar esos estándares y mejorar su calidad. Por eso convocamos a todas las universidades: para que los proveedores les digan qué necesitan. Armemos espacios de capacitación, pero a medida. No pensemos desde afuera, en un escritorio. Escuchemos primero. Están los proveedores de la Puna, de Tinogasta, de Santa María, del interior de Salta y de Jujuy. Hay que escuchar qué necesitan y armar propuestas a medida.

—¿Qué respaldo tienen para financiar ese trabajo?

—Tenemos alianzas estratégicas con organismos como CEPAL, el BID, el Banco Mundial y la Unión Europea, que también nos está ayudando mucho. Tenemos además una alianza con el Consejo Federal de Inversiones. En abril, durante la reunión con los organismos internacionales, los gobernadores firmaron un acuerdo con el CFI para el financiamiento y el apoyo a la Mesa del Litio. El CFI participa de esta reunión para presentar su Programa de Desarrollo de Proveedores, que también tiene herramientas de financiamiento. Son muchos actores que están entendiendo y hablando el mismo idioma, conociendo lo que hace el otro para poder sumarse a espacios que ya vienen funcionando.

—¿Cómo imagina el futuro del empleo en la minería? ¿Habrá más puestos de trabajo y de qué características?

—Vamos a tener muchos más puestos de trabajo. Un detalle que a veces la gente no sabe, y que siempre remarcamos, es que la minería es uno de los sectores con mayor formalidad y mejores sueldos. En la Argentina, los salarios del sector están entre los más altos, después de los de hidrocarburos. Va a generar más empleo, pero tenemos que estar preparados, porque son puestos que demandan cierta capacitación. Otro trabajo que estamos haciendo en la Mesa del Litio, junto con el Banco Mundial, es elaborar una cartera muy específica de los proyectos que se vienen: las fechas en que comenzarían a funcionar y qué recursos demandarían. Eso nos permitirá proyectar las necesidades de trabajo, infraestructura, energía y agua. Nos va a servir para saber qué va a necesitar la industria en los próximos años. Ahí la voz de las empresas es muy importante para poder adelantarnos. Te diría que va a haber más empleo, de mayor calidad, tanto directo como indirecto.

—¿Ese crecimiento tiene un peso importante en el empleo privado de las provincias?

—Estaba viendo los números de Catamarca: el empleo minero subió un 20% interanual. Le sigue San Juan con un 8%. Sabemos que el empleo es un tema central y muy delicado a nivel nacional. Que la minería siga creándolo y haya tenido ese crecimiento ya es un indicador. Pero también sabemos que vienen muchos proyectos y que puede haber un cuello de botella. Tenemos que trabajar en eso. Habría que haber comenzado hace tres años. No estoy diciendo que las provincias no lo hayan hecho: hay esfuerzos y vienen trabajando, pero, si nos coordinamos, va a ser mucho mejor. Por eso también sumamos a Nación a la Mesa del Litio, porque es un actor muy importante. Trabajar de manera coordinada con el Gobierno nacional es fundamental.

—¿Cómo se explica que haya personas buscando empleo y, al mismo tiempo, empresas que no consiguen trabajadores?

—Ahí aparece la brecha de capacitación. Hay una demanda muy fuerte de perfiles específicos y cuesta encontrar personas con esa formación. El otro día me comentaban que se necesitan muchos más ingenieros químicos y que también hacen falta ingenieros en minas. Desde el Estado tenemos que poder explicar cuáles son los perfiles que se van a demandar y cuáles están faltando, para que los chicos comiencen a estudiar esas carreras o a capacitarse. Es importante, porque la información y la organización también tienen que venir desde los estados. Brindar esa información, hacerla pública y ordenarla es parte del trabajo que tenemos que hacer.

Daiana Neri y la formación para los nuevos empleos de Río Negro: del inglés a la operación de plantas de gas

22 October 2026 at 13:48
Daiana Neri, secretaria de la Unidad Provincial de Enlace con las Universidades de Río Negro

De cada diez personas que se contratan en los proyectos estratégicos de Río Negro, al menos ocho deben ser rionegrinas. Para cumplir con la exigencia de la “ley 80/20”, el gobierno y las empresas necesitan formar a los trabajadores que van a ocupar esos puestos. Así lo dijo Daiana Neri, secretaria de la Unidad Provincial de Enlace con las Universidades, quien además señaló que los proyectos de exportación de gas requerirán personal preparado en operación de procesos, instrumentación, mantenimiento y mecánica.

Neri conversó con TICMAS, una empresa EdTech enfocada en el aprendizaje y el desarrollo de talento, durante la AOG, la Argentina Oil & Gas Patagonia 2026, que reúne en Neuquén a empresas, profesionales y autoridades para discutir los proyectos y las necesidades de la industria de los hidrocarburos. Allí explicó que las actividades vinculadas con la licuefacción del gas demandan conocimientos para los que la oferta educativa provincial todavía debe desarrollarse.

La conversación retomó un tema que Neri ya había planteado un tema que Neri ya había planteado en la Feria del Libro de Buenos Aires en mayo de este año: cómo vincular a las universidades con las necesidades productivas de la provincia.

—Con el crecimiento de los proyectos energéticos y mineros, ¿cómo se prepara Río Negro para dar respuesta desde la formación?

—Tenemos distintas líneas de trabajo. Me parece importante destacar que creamos un programa que se llama Desafíos Rionegrinos, que busca financiar proyectos de innovación vinculados con las necesidades de los diferentes sectores de nuestra matriz económica, no solamente del sector energético, sino también de la agroindustria. Queríamos promover este vínculo porque creemos que, en este contexto, las empresas, las industrias y los productos que desarrollamos en Río Negro necesitan innovación. Iniciamos el programa con una primera etapa de construcción de los desafíos, donde empresas, cámaras, cooperativas e instituciones públicas plantearon para qué necesitan una solución tecnológica.

Río Negro dijo presente en la expo Argentina Oil & Gas Patagonia 2026

—Fueron a buscar en la realidad. ¿Qué encontraron?

—Construimos un Banco de Desafíos Rionegrinos, que está accesible en nuestra página. Ahí tenemos 85 desafíos: mejoras de un producto, de un proceso, de modernización. Hoy tenemos culminada la segunda etapa, que es la presentación de soluciones a esos desafíos, a cargo de los organismos de ciencia y tecnología y de las universidades. Estamos en la etapa de evaluación. El gobierno va a financiar algunas de esas soluciones. Tenemos un financiamiento de 400 millones de pesos y estamos muy contentos porque el programa motorizó todo un ecosistema de vinculaciones súper interesante, más allá de que algunos van a tener financiamiento y quizá otros no. Nos permitió conectar empresas con universidades, con organismos de ciencia y tecnología, evaluar soluciones. Entonces también pueden salir a buscar financiamiento en otros lugares. Por otro lado, estamos trabajando en formaciones. Río Negro Bilingüe es un programa para que las personas puedan adquirir la lengua inglesa.

—¿Son formaciones por fuera de la educación formal?

—Exacto. Es un programa del gobierno de Río Negro que tiene una gobernanza compartida entre la Secretaría de Energía y el Ministerio de Educación. Hoy tenemos más de ocho mil rionegrinos dentro del programa, que es una plataforma de aprendizaje de inglés. Después estamos trabajando en otras propuestas de formación estratégicas vinculadas con la matriz energética. En ese plano tenemos acciones del Ministerio de Educación y de la Secretaría de Energía. El Ministerio de Educación está trabajando con TICMAS para introducir a los estudiantes de quinto o sexto año en la industria energética y la minería. Nosotros también estamos trabajando junto con la industria, poniéndonos a tono con las necesidades más técnicas que van a tener los proyectos estratégicos.

—¿Cómo es la articulación con la secundaria, sobre todo con la secundaria técnica?

—Lo que hicimos desde la Unidad de Enlace con las Universidades fue crear un portal que se llama Tu Vocación, para ayudar a los estudiantes secundarios a buscar la oferta académica que tenemos en la provincia. Veíamos que había una innumerable cantidad de carreras en las universidades, en los institutos de educación superior de la provincia y en las instituciones privadas. Creíamos muy necesario tener un portal donde los estudiantes entren y se fijen: “¿Qué quiero estudiar en Río Negro?”. Podés buscar por área, por carrera, por años de duración, si es virtual o presencial, pública o privada. Lo lanzamos hace muy poquito y lo estamos mostrando en las expos vocacionales tradicionales, presenciales. Dentro de esta estrategia de Tu Vocación estamos promoviendo charlas con la industria, charlas vocacionales sobre lo que necesita la industria energética. En el marco de la AOG, por ejemplo, organizamos un encuentro con sede en la Secretaría de Energía, con Baker Hughes, que es una empresa muy importante.

—¿Hay una brecha entre educación y empleabilidad?

—Sí, creemos que sí. Sobre todo, por los avances que tiene la industria en sus puestos. Las actividades que se van a desarrollar en Río Negro son de exportación. Por lo tanto, veíamos que el idioma iba a ser fundamental y que, en general, los niveles de adquisición de la lengua en la Argentina son bajos. En términos técnicos, somos una provincia que no tiene tradición de oil and gas, y menos de este tipo de actividades, como la licuefacción, que tienen un agregado de valor. Son actividades más cercanas a lo que sería el downstream en la industria. En general, en la Argentina no hay tanto de eso. Tenemos ofertas que crear y algunas brechas que atender para que nuestros estudiantes se acerquen a eso.

Lla formación para los nuevos empleos de Río Negro incluye porogramas que van desde la enseñanza del inglés hasta la identificación de perfiles para la operación de plantas de gas

—La minería y los hidrocarburos han recibido una mirada crítica desde la sociedad por sus efectos sobre el ambiente. Con los cambios en los paradigmas de extracción, ¿cómo acercan a los estudiantes a esas industrias?

—Una forma es a través de los diplomados que generamos entre la Secretaría de Energía, la Secretaría de Ambiente, la Secretaría de Minería y las universidades, para contar y llevar información sobre estas actividades: cómo se hacen hoy de manera cuidada y responsable, cuáles son los impactos que tenemos que tener en cuenta y cuál es el rol del Estado. Por ejemplo, con la Universidad Nacional de Río Negro desarrollamos una diplomatura en Sustentabilidad Minera, que le permite a un estudiante de geología, a un periodista, a un comunicador o a una docente formarse en cómo se realiza esa actividad hoy, una actividad que ha cambiado mucho. Con la Secretaría de Ambiente hicimos una diplomatura en Gestión Ambiental Pública para difundir cómo es la gobernanza, cuáles son las responsabilidades de los Estados en el cuidado del ambiente y cuáles son las responsabilidades de las empresas. Tratamos de llevar información a la población en general, en todas las formaciones, para que vean todas las caras de la actividad.

—La industria energética necesita trabajadores y la demanda supera la oferta disponible. ¿Hay alternativas para que los estudiantes puedan incorporarse antes de recibirse?

—Venimos trabajando en eso. Desarrollamos un estudio con una institución de educación técnica aplicada de Canadá que formó fuerza de trabajo en otros países y en otras experiencias del mundo. Me parece importante decir que no son tantas las experiencias de plantas y barcos de licuefacción de gas. Esta casa de estudios tenía esa experiencia. Hicimos un estudio cuyo resultado fue identificar cuáles son los perfiles que se requieren en este tipo de actividades. Tenemos el diseño de un programa y hoy estamos en conversaciones con las empresas que forman parte de estos proyectos para ver cuál sería la mejor estrategia para formar a los rionegrinos en estas operaciones. Hay perfiles muy transversales, como la operación del proceso, la instrumentación, el mantenimiento y la mecánica, alineados con lo que requieren los proyectos de exportación.

—Río Negro tiene industrias y trabajadores distintos: desde el mar hasta la montaña. ¿Cómo plantean la formación para responder a otros espacios, como el turismo y la producción agropecuaria?

—Todo el programa Río Negro Bilingüe lo pensamos y lo lanzamos en la costa atlántica y en Bariloche, que fueron los dos lugares priorizados. El turismo es muy importante para nosotros. Como tenemos mucha más historia, hay bastante más oferta ajustada a esas necesidades: escuelas técnicas con orientación en gastronomía y hotelería en Bariloche, institutos técnicos superiores. Hay una oferta y un ecosistema construido para eso. Al inglés había que tomarlo quizá con este ímpetu que le dimos ahora, y por eso estamos avanzando. En la agroindustria, que para nosotros es muy importante, estamos trabajando con el Ministerio de Producción para ver, también prospectivamente, cuáles son los puestos que requieren los cambios en esa matriz. Tenemos actividades que han crecido, como la ganadería, que se expandió mucho en Río Negro. Ahí también tenemos un vínculo bastante desarrollado con las universidades de acá, que tienen una oferta más ajustada porque tenemos más historia en eso. Lo que vemos es que en energía teníamos brechas o formaciones que había que crear, pero también fortalecemos las otras áreas. En Bariloche, por ejemplo, el gobierno provincial está terminando un edificio de la Universidad Nacional de Río Negro, con financiamiento provincial, para carreras vinculadas al turismo, pero también para ingenierías.

—¿Cómo se vincula este trabajo con la ley provincial conocida como 80/20?

—En el marco de todos estos proyectos estratégicos que tiene la provincia, como el VMOS, Argentina GNL o el proyecto minero Calcatreu, de oro y plata, tenemos una ley provincial que es la 80/20. Es decir que, de diez personas que se contratan en ese proyecto, al menos ocho tienen que ser rionegrinas. Ahí tenemos una responsabilidad enorme como gobierno: hacer cumplir esa ley, pero también crear oferta junto con las empresas que no consigan esos perfiles. Obviamente, las empresas tienen que buscar rionegrinos, pero también nos tienen que alertar cuando no está ese perfil. Ahí tienen una responsabilidad de crear o promover esa oferta junto con nosotros. Creemos que este momento es muy importante y que el sector público y el sector privado tienen que trabajar de manera conjunta para dar respuesta.

María del Huerto García Plaza: “En minería, tenemos que pensar cómo educamos de manera eficiente, rápida y con una salida laboral real”

22 October 2026 at 13:11
María del Huerto García Plaza en diálogo con Ticmas

La formación de mujeres para los nuevos empleos de la minería: ese fue el tema central de la charla que María del Huerto García Plaza, abogada, consultora e integrante del comité asesor de Women in Mining Argentina, tuvo con TICMAS en Jujuy. García Plaza sostuvo que las empresas deben anticipar qué trabajadores van a necesitar y abrir un diálogo con las instituciones educativas para que se pueda preparar a los estudiantes y ofrecerles prácticas vinculadas con esos empleos. En ese trabajo, que comprende desde la formación en oficios hasta la preparación para puestos de conducción, García Plaza destacó la necesidad de ampliar la participación femenina: “El 50% del talento es mujer y la industria no se puede dar el lujo de dejar de lado ese 50%”, dijo.

—¿Qué es WIM y cuál es su trabajo dentro de la industria minera?

—Women in Mining es una asociación internacional que tiene su representación en la Argentina, y que busca la inclusión y la permanencia de las mujeres dentro de la industria minera. En la Argentina llevamos aproximadamente siete años, con distintos programas que acompañan a las empresas.

—¿Cómo surge la necesidad de promover la participación de las mujeres en una actividad que históricamente fue masculina?

—La minería nació con una masculinización. El Código de Minería tenía un artículo que establecía que las mujeres y los niños no podían ingresar a las minas. Viene con esa cultura. Posteriormente el código se fue reformando y, junto con los indicadores internacionales que reportan las empresas, los Objetivos de Desarrollo Sostenible y el Pacto Global, se incorporó la perspectiva de género. Dentro de esa perspectiva, hablamos de las mujeres y de cuánto viene creciendo su participación en la industria minera argentina.

—Jujuy tiene una larga historia minera. ¿Cómo se relaciona esa trayectoria con la incorporación de las mujeres?

—Se vienen desarrollando trabajos conjuntos. Ahora no participan solamente las empresas mineras asociadas a WIM que están en distintas etapas de desarrollo, sino también las cámaras y las empresas proveedoras. WIM está compuesta por distintos comités y va creciendo de la mano de la industria. Jujuy es Capital Nacional de la Minería desde 1974, tiene antecedentes históricos en la actividad y forma parte de la región del litio.

Minería se escribe en femenino

El encuentro con Ticmas, una compañía EdTech enfocada en el aprendizaje y la formación de talento, se hizo en el marco del XV Congreso Litio en Sudamérica, que estuvo organizado por Panorama Minero y convocó a dos mil participantes de diez países.

—¿Qué oportunidades encuentra en eventos como Litio en Sudamérica?

—Es una oportunidad para hacer alianzas y conocerse, no solamente entre las provincias o dentro de la Argentina. Hay embajadores y empresas que quieren desarrollarse en el país y específicamente en Jujuy. Aquí se puso énfasis en la educación como pilar fundamental y en su proyección de acá a cinco años: qué se va a necesitar en ese momento. Para las mujeres, el objetivo es incluir y permanecer, pero también transitar y transformar la industria desde esta perspectiva de género. Eso se acompaña desde la parte académica y también desde los proveedores que se van incorporando a la minería. Cuando hablamos de proveedores, también hablamos de empresas de las propias comunidades, donde se empieza a ver el lugar de la mujer, con talentos distintos que suman a la economía de una empresa.

—En Jujuy hay una ley que pide una proporción del 70% de contratación local. ¿Cómo se da la participación de las mujeres en ese desarrollo?

—El porcentaje corresponde a la Ley de Proveedores Locales de la provincia. La participación de las mujeres viene creciendo, y no solamente en los roles que conocíamos, como los servicios de alimentación o transporte. La mirada también está puesta en la mujer como líder de una comunidad. Hoy, dentro de la provincia, se desarrolla como líder comunitaria y lleva adelante el desarrollo territorial y su hogar. Antes, mientras el hombre salía a trabajar a la mina con un régimen de catorce días de trabajo y catorce de descanso, la mujer se quedaba en la casa cuidando a los chicos y llevando adelante el hogar durante esos días. Hoy la minería también le permite desarrollarse como comunera, que es la líder que lleva adelante la organización y el desarrollo de la comunidad dentro de ese territorio. Y también le permite trabajar en una empresa minera. La mujer va desarrollando un liderazgo en tres ámbitos: dentro de la empresa, de su hogar y de su comunidad.

—Como dijo, la educación es un tema del que más se habló en el congreso. ¿Dónde pondría el énfasis para formar a los trabajadores que necesita la minería?

—Hablamos de qué talentos se van a necesitar y cuáles tenemos que desarrollar hoy para mirar la minería dentro de cinco años. Con organismos internacionales se trabaja sobre una línea de base: dónde estamos hoy. Y, junto con las empresas mineras, se analiza qué formación van a necesitar. Es un vínculo entre el Gobierno, las empresas, las universidades y los colegios secundarios. Olaroz Chico es uno de los ejemplos: ya tuvo promociones de estudiantes secundarios con orientación química en una zona donde hay mineras en producción, como Rio Tinto, y otras en expansión, como Exar. ¿Qué van a necesitar de esos chicos? La educación tiene que tener esa mirada desde el inicio. Por ejemplo, incorporar idiomas desde la primaria. Pero también hay que pensar en el nivel gerencial. A veces no tenemos carreras que enseñen cómo ser gerente o líder. ¿Dónde se estudia? ¿Cómo se desarrolla ese aspecto? Creo que la educación es un pilar fundamental para el desarrollo de la industria minera y del país.

—La industria se expande a una velocidad que supera los tiempos de la formación. ¿Qué estrategias permiten responder a esa demanda?

—Hoy se necesitan, además de las carreras clásicas de tres o cinco años, propuestas más cortas, con una mirada específica. Los programas no se basan solamente en la teoría: las prácticas se están desarrollando dentro de las empresas. En ese vínculo participan el Gobierno, el Ministerio de Educación, las universidades públicas y también las privadas. Las empresas abren sus puertas y dicen: “Vamos a necesitar estos talentos dentro de tres o cinco años”. Las prácticas se hacen dentro de las compañías. Y en este entendimiento de los nuevos talentos incluyo algo: el 50% del talento es mujer y hoy la industria no se puede dar el lujo de dejar de lado ese 50% cuando hablamos de expansión.

—¿A quién le corresponde dar respuesta: a Educación, Minería, Producción, las escuelas, las empresas?

—Si hablamos de desarrollo, la responsabilidad les cabe a todos. A todos los organismos del Estado, sin distinción de ministerios, con la educación como política pública, y a las empresas, desde sus necesidades y la innovación. Como los tiempos son acelerados, también hay que trabajar sobre la especificidad, la innovación y la tecnología en la educación. La tecnología está presente en la producción y en las distintas etapas de un proyecto minero, pero también tenemos que pensar cómo educamos de manera eficiente, rápida y con una salida laboral real. Ese es otro tema: manejar las expectativas.

—¿Qué pasa si los profesionales que se forman en Jujuy después se van a trabajar a otra provincia, por ejemplo, a Vaca Muerta?

—Primero tiene que haber desarrollo local, pero no está mal que circulen. La educación es circular y los oficios también deben serlo. Así como hablamos del desarrollo territorial, de la empresa y de la comunidad vecina, con la educación pasa lo mismo. Hoy una persona vive en una provincia, se desarrolla y se educa ahí, pero, si tiene la posibilidad de trabajar en otra, eso también es un valor agregado para la Argentina.

Received — 21 October 2026 ⏭ Infobae - Argentina

Santiago Mandolesi Burgos, y las inversiones en el Puerto de Bahía Blanca que necesitan mano de obra calificada y formación profesional

21 October 2026 at 13:48
Santiago Mandolesi Burgos, presidente del Consorcio de Gestión del Puerto de Bahía Blanca

Entre los trabajadores que se van a necesitar en las nuevas plantas industriales de Bahía Blanca, Santiago Mandolesi Burgos dijo soldadores, cañistas, montadores y electricistas: mano de obra calificada. El presidente del Consorcio de Gestión del Puerto de Bahía Blanca expresó ayer la preocupación por acercar las grandes inversiones a la vida de quienes viven en la ciudad y en Ingeniero White, donde está el puerto: cómo hacer para que más jóvenes se puedan preparar para los empleos que van a generarse y que la comunidad encuentre, en ese crecimiento, una mejora de sus condiciones de vida.

Mandolesi habló con TICMAS —una EdTech enfocada en el aprendizaje y el desarrollo de talento— en el marco de la Argentina Oil & Gas Patagonia 2026. La exposición, que se desarrolla en Neuquén, es organizada por el Instituto Argentino del Petróleo y del Gas y reúne a empresas, profesionales y autoridades a discutir proyectos y necesidades de la industria de los hidrocarburos. Allí, donde casi el total de las conversaciones gira alrededor de la expansión de Vaca Muerta, Mandolesi explicó la relación que une al yacimiento con el puerto: por Bahía Blanca salen hidrocarburos, ingresan insumos y se desarrollan actividades industriales que agregan valor a esa producción. “El puerto es un eslabón fundamental”, dijo.

—¿Por qué?

—La producción de gas y petróleo que nace en Vaca Muerta pasa por nuestro puerto para agregarle valor a través de nuestras plantas petroquímicas o para la exportación del crudo. Para nosotros, es crucial estar conectados con las empresas que invierten y que generan la producción que sale a través del puerto. La relación entre el puerto de Bahía Blanca y Neuquén es inescindible. Porque, al mismo tiempo, el puerto es una puerta de ingreso de muchos de los insumos que se utilizan y se aprovechan en la producción de Vaca Muerta.

El puerto de Bahía Blanca dice presente en la exposición Argentina Oil & Gas 2026, que se desarrolla en Neuquén

—Si bien los proyectos de TGS y Pampa Energía que se desarrollan en el puerto de Bahía Blanca ya iniciaron su primera etapa, ¿cuándo espera que comiencen las etapas de las fuertes inversiones?

—Para mediados del año que viene vamos a estar viendo el movimiento económico y empresarial vinculado a la construcción de las plantas. Hoy, la primera etapa, tiene que ver con el movimiento de suelos y las contrataciones previas. Esperamos que en el primer cuatrimestre del año que viene tengamos un movimiento importante en la implantación de los nuevos proyectos, tanto lo que tiene que ver con TGS y su planta de separación de gases, como con la planta de urea de Pampa Energía. Tampoco nos olvidemos de una planta que, si bien es menor, la de la aceitera Dreyfus, es un proyecto que está avanzando.

—2027 es un año de elecciones, ¿cómo evitan las presiones políticas?

—El puerto de Bahía Blanca ha sabido mantener en el tiempo una política estable. Creemos y entendemos que es porque los actores que integran el directorio —tanto del sector público, como del sector privado y de los trabajadores— mantuvieron una línea que nos ha permitido establecer una política a mediano y largo plazo. Al comienzo del año 24 hubo una decisión de quitar un proyecto para Bahía Blanca y, sin embargo, el puerto continuó con su visión de invertir en infraestructura portuaria e infraestructura vial. Este año estamos invirtiendo 44 millones de dólares en infraestructura portuaria y 12 millones de dólares en infraestructura vial. Frente a circunstancias puntuales, el puerto siguió con el plan trazado acompañando inversiones que después llegaron. Intentamos que los vaivenes de la economía y de la política no afecten a la política portuaria.

—¿El tren es posible?

—El tren es necesario. Es necesario vincular Vaca Muerta y Neuquén con el puerto a través de la vía férrea. El puerto de Bahía Blanca está conectado por vía terrestre y por vía férrea con el resto de la Argentina. Bahía Blanca fue la plaza ferroviaria más importante de Sudamérica y hoy sigue conectado, recibiendo hasta el 30% de su carga por tren. Conocemos del tema y sabemos de los beneficios que podría tener mejorar esa red ferroviaria, tanto hacia el norte de la Argentina como hacia Neuquén. Es necesario que los planes de desarrollo ferroviario avancen y se concreten para que podamos mejorar la logística y bajar los costos.

—Hablamos de lo macro, pero ¿cómo es el día a día de la gente de Ingeniero White y de los chicos que estudian en la escuela del puerto? ¿Cómo impactan en ellos las inversiones?

—Para cualquier desarrollo de esta magnitud tiene que construirse una licencia social. Qué quiero decir: que la comunidad tiene que abrazar los proyectos porque hay un impacto positivo, y ese impacto positivo tiene que darse en la comunidad. Esto no es solamente una cuestión de mejorar una calle porque por ahí pasa el camión que va a la planta. Tiene que ver con que la comunidad vea que tiene mejores servicios, que ha mejorado el hospital de White, que ha mejorado la infraestructura básica, que hemos creado un centro de formación para que los jóvenes tengan la oportunidad de formarse en los nuevos empleos que van a desarrollarse. Son acciones que requieren decisión, que se presupuestan y se llevan adelante, entendiendo que la relación con la comunidad es una relación virtuosa.

Santiago Mandolesi junto a Tomás Moyano y Rosario Palacio, representantes de Ticmas

—¿Qué oficios van a necesitar en este tiempo de construcción y crecimiento?

—Los oficios vinculados a UOCRA en primera instancia, sin duda. Son rubros que se van a necesitar mucho y no va a alcanzar. Por eso, nuestra preocupación y nuestra ocupación es buscar alternativas para la formación, para la especialización de quienes hoy están formados. Al mismo tiempo, incorporar mano de obra existente que se forme en estos rubros, para poder brindarles a las empresas los trabajadores que van a necesitar.

—Santa Fe firmó un convenio con Neuquén y se posiciona como una provincia proveedora de Vaca Muerta. En el caso de Bahía Blanca, ¿cómo se va a dar esa articulación?

—El diálogo ya existe. Estamos en reuniones, en encuentros, en ferias y tenemos diálogo con las autoridades de Neuquén: con el intendente, con el gobernador. El sector privado tiene un diálogo permanente, porque hay empresas que trabajan en Bahía Blanca que se vinculan a Vaca Muerta y viceversa. Creemos que eso tiene que seguir dando frutos y se debe seguir trabajando.

—Más allá de ser una salida para la producción, ¿qué les piden desde Vaca Muerta como proveedores?

—La vinculación de las empresas que prestan servicios, sin duda. Al mismo tiempo, tengamos en cuenta que la Universidad del Sur forma a los profesionales que hoy utiliza la industria del petróleo y del gas en Vaca Muerta. Desde el punto de vista de los servicios y de las proveedoras, y desde el punto de vista de la formación de los profesionales, hay un trabajo permanente, un vínculo permanente que hay que afianzar, profundizar y acrecentar para que sea virtuoso y beneficioso para ambas partes.

—El año próximo termina su mandato como presidente del Consorcio del Puerto de Bahía Blanca: ¿cuál es su expectativa para el cierre de su gestión?

—Espero que se concreten los proyectos que venimos llevando adelante. No los vamos a ver terminados, porque es parte del desarrollo. Pero estamos trabajando sobre la profundización del canal principal, para llevarlo a 15,70 metros y permitir que buques de aún mayor porte puedan ingresar para exportar el crudo de Vaca Muerta. Son cien kilómetros de canal y hay algunos puntos en los que hay que dragar y profundizar. Es una obra muy importante. Estamos hablando de más de 100 millones de dólares de inversión. Es una de esas obras que me gustaría terminar, porque ese es el puerto del futuro. Por supuesto, generar las condiciones para que las inversiones sigan llegando. No es casual que Bahía Blanca reciba inversiones como la de Pampa. Es una decisión empresaria muy pensada. Son muchos millones de dólares: buscan previsibilidad, eficiencia, seguridad jurídica. Bahía Blanca otorga eso, con sus universidades, con su municipio y su gente. Yo quiero dejar un puerto abierto a las inversiones, que haya hecho las acciones conducentes para que la infraestructura portuaria y la estructura vial estén acordes, y que las condiciones de seguridad jurídica sigan estando para esa inversión.

Gustavo Puccini, ministro de Desarrollo Productivo de Santa Fe: “La educación tiene que estar vinculada con el crecimiento de la economía”

21 October 2026 at 13:41
Gustavo Puccini, ministro de Desarrollo Productivo de Santa Fe

Las doscientas empresas santafesinas que viajaron a la expo AOG Patagonia 2026 para vincularse con la industria de Vaca Muerta dan una medida del interés que el desarrollo energético despierta entre los proveedores de la provincia. Con una industria que creció alrededor del agro, Santa Fe busca que sus empresas de metalmecánica, ingeniería, logística y servicios participen de los proyectos de petróleo y gas.

Así lo destacó Gustavo Puccini, ministro de Desarrollo Productivo de Santa Fe, en conversación con TICMAS, la empresa EdTech que está enfocada en el aprendizaje y el desarrollo de talento. El encuentro tuvo lugar durante la Argentina Oil & Gas Patagonia 2026, que organiza el Instituto Argentino del Petróleo y del Gas y reúne en Neuquén a empresas, profesionales y autoridades para discutir los proyectos y las necesidades de la industria de los hidrocarburos. Puccini habló de las posibilidades de los proveedores santafesinos y de la formación que necesitan para acompañar ese crecimiento.

El 29 de octubre, ya en Rosario, esa búsqueda se ampliará con una ronda de negocios que reunirá a proveedores con representantes de proyectos de minería, industria e infraestructura vinculados al RIGI. “Ahí las empresas santafesinas van a levantar la mano para decir: ‘Eso que vos necesitás, te lo podemos proveer acá’”, anticipó Puccini.

—¿Cómo se prepara Santa Fe para responder como proveedora de las empresas hidrocarburíferas y mineras?

—Santa Fe tiene un entramado productivo sustentado fundamentalmente en la metalmecánica, en toda la experiencia que nuestras industrias vinculadas al agro han logrado durante muchas décadas. Esa experiencia calza perfecto con las necesidades que tienen los desarrollos de gas en Vaca Muerta, pero también los desarrollos mineros. Hay entramado productivo que empieza a abastecer a los desarrollos en el campamento, en la extracción, en la exploración, con la ingeniería más pesada, con la metalmecánica, con los estudios topográficos y de ambiente. Pero también con la logística que necesitan los trabajadores que van a esos campamentos, con los servicios, con la salud, con la indumentaria y con la infraestructura que necesitan las ciudades cercanas. En Neuquén y en Añelo hace falta infraestructura ante tanto crecimiento. Santa Fe ve estos desarrollos de punta a punta y por eso decimos que somos socios estratégicos y proveedores de Vaca Muerta. Hasta arena vamos a empezar a traer ahora desde un puerto de Villa Constitución.

Gustavo Puccini junto a los representantes de Ticmas: Jazmín Casañas, Rosario Palacio y Tomás Moyano

—Tenía pensado justamente preguntarle por la arena.

—Hemos logrado poner en marcha un puerto que estaba paralizado. Después de setenta años licitamos, y una empresa de Neuquén se asocia con una empresa de Santa Fe y con una empresa logística de Santa Fe para extraer arena de fractura, que se está comercializa tanto con YPF como con otras compañías. A todo el aporte de Santa Fe se le suma este insumo estratégico.

—¿Habrá tren para transportar la producción?

—Es lo que Argentina tiene que proponerse como desafío. Es importante la licitación del Belgrano Cargas. Nosotros se lo planteamos al Gobierno nacional, así como lo hicimos con la hidrovía. Una mirada santafesina pide que la carga ferroviaria contemple el desarrollo de la minería, el transporte que necesita la arena y también el crecimiento que se espera para los próximos años en la producción de granos y de valor agregado del campo.

—Con el puerto de Rosario, la provincia se convierte también en una boca de salida para esos desarrollos.

—Nosotros queremos ser un hub logístico para estos desarrollos. Hace muy poco viajamos con el gobernador Pullaro a Chile para ver la experiencia que han desarrollado en el manejo de los puertos con la minería. Esto va a suceder en la Argentina. San Juan va a crecer mucho en este tema y, para todos los proyectos e insumos que se importen para el desarrollo minero y que vengan del Atlántico, pretendemos ser el puerto de llegada. También el puerto de salida, como está ocurriendo hoy con el litio que baja de Salta. Santa Fe es un jugador estratégico, un puente.

—¿Cómo se relacionan con otros puertos, como, por ejemplo, el de Bahía Blanca?

—Ahí tiene que ver el tema de los granos. Con el desarrollo de la hidrovía y el mayor calado que va a tener, muchos de los buques van a poder completar carga directamente en Timbúes y tener la salida completa y directa. Esto hoy no ocurre porque tienen que completar la carga en otro lado. Pero va a dar competitividad a nuestros puertos. Estamos entusiasmados con todo lo que está pasando aquí, en Neuquén. Somos la primera provincia de la República Argentina que firmó un convenio con Neuquén. Esto fue reconocido por el propio gobernador de la provincia. Es una muestra, un ejemplo para el resto: cómo darle al sector privado una institucionalidad, un marco de llegada y de desembarco.

Gustavo Puccini en el stan de la provincia de Santa Fe que se encuentra en la AOG Patagonia 2026

—¿Cómo piensan la formación profesional para acompañar la ampliación de la matriz productiva?

—Desde las escuelas secundarias y las escuelas técnicas estamos pensando las currículas que tienen que servir para lo que viene. La educación tiene que estar vinculada con el crecimiento de esta economía. Quizás muchos de los procesos productivos y de valor agregado que estos desarrollos van a tener hoy ni siquiera los conozcamos. Hay que trabajar desde las escuelas secundarias, con los polos tecnológicos, con los institutos científicos y con las universidades en cada provincia. Santa Fe tiene 55 parques industriales: en cada uno de ellos hay un centro tecnológico. Tenemos programas de la provincia, un presupuesto de ley para la ciencia y la tecnología, y trabajamos con el INTI y con el CONICET. También tenemos un programa, que se llama Impulsa, que combina el trabajo del Ministerio de Producción, que aporta las necesidades de la matriz productiva de la provincia, con el Ministerio de Trabajo y el Ministerio de Educación. Este programa ya capacitó a cinco mil trabajadores y trata de vincular la oferta académica con la necesidad productiva. En muchas escuelas técnicas se enseñaban carreras o materias que nada tenían que ver con lo que las empresas de ese lugar necesitaban. Dábamos diplomas y orientaciones educativas que no tenían que ver con la necesidad laboral. La educación juega un rol central. Es el desafío de provincias como la nuestra, con una mirada de mediano y largo plazo.

—¿Qué trabajadores necesita hoy la provincia?

—De muchísima variedad. Nuestra matriz productiva es muy diversa. Yo la grafico a través de las mesas productivas que tenemos en Santa Fe: hay más de cincuenta.

—¿Cómo son?

—Van desde un clúster de videojuegos, donde hay muchos jóvenes programadores y diseñadores, hasta las mesas de la lechería, la metalmecánica, la maquinaria agrícola, el textil, el calzado, los frigoríficos y la carne. Todos esos sectores necesitan la profesionalización de nuestros recursos humanos. Creo que Santa Fe —y no voy a pecar de soberbia en esto— tiene una cualidad distintiva en sus recursos humanos, en sus talentos. Santa Fe tiene agua, clima, vientos, insumos, pero lo que la hizo grande y la convirtió en una de las principales provincias productoras de la República Argentina es su gente. Es una genética que viene de gente inmigrante, gente que llegó sin nada en la mano y montó un taller casi sin herramientas. Eso es ADN trabajador, es cultura del trabajo, es valor agregado. De la nada forjaron un montón de industrias y eso creo que no se pierde. De ahí viene la variedad de profesionales y de talentos que tenemos en Santa Fe.

—Con la explosión de Vaca Muerta, ¿cómo ve a Santa Fe dentro de cinco años?

—La veo con oportunidades de apoyarse en los tres motores que va a tener la República Argentina: el agro, como siempre lo tuvo, la energía y la minería. A la Argentina le viene bien tener tres motores para sacarle al campo esa pata de encima de la cabeza.

—¿Se profundiza el modelo de país exportador de materia prima?

—La Argentina es exportadora de materia prima con posibilidad de generar mucho valor agregado. Nosotros tenemos fundamentalmente los granos, pero tienen que convertirse en proteínas de calidad para que, con la carne, podamos exportar valor agregado. El grano tiene que tener una industrialización, un valor agregado antes de llegar al puerto. Eso está pasando en Santa Fe. Lo vemos en pueblos pequeños y medianos que empiezan a generar valor. Eso te da trabajo, pertenencia, arraigo y la posibilidad de que cada punto de exportación nos traiga más divisas que las que nos puede traer solamente un grano. En los próximos cinco años vemos a Santa Fe generando mucho más empleo en cadenas de valor vinculadas a toda la economía que está creciendo en torno a la energía. Tenemos que ser inteligentes en cómo lo aprovechamos y en cómo ponemos nuestras empresas a la vista de estos grandes proyectos. Ahora, el 29 de octubre, en Rosario, se hace la primera ronda.

—¿Cómo va a ser ese encuentro?

—Va a ser el primer desembarco de los proyectos del RIGI a nivel nacional en una provincia como la nuestra. Se anotaron 2.645 empresas con la intención de participar. Solo van a calificar 1.600, que van a tener un mano a mano con cuarenta CEOs de las mineras para que cuenten de qué se trata el RIGI. Y va a haber casi ochocientas empresas santafesinas levantando la mano para decir: “Eso que vos necesitás no hace falta que lo importes, te lo podemos proveer acá”. De eso creo que se trata. Si el RIGI, con todos esos miles de millones de dólares a lo largo de muchos años, no tiene ese desarrollo local, tampoco va a tener mucho sentido lo que estamos propugnando. Después vendrá el capítulo de gas. Esta es la Santa Fe que está articulando con Nación y con compañías como YPF, que tiene desarrollo de proveedores con Santa Fe; con Pan American Energy, que también lo tiene, o como lo va a tener Pecom. Es el plan que tenemos como provincia para estar a la altura de las circunstancias. Las grandes inversiones necesitan acelerar también la productividad. Toda la instalación que tenemos en Santa Fe tiene que hacer sinergia con lo que está sucede en Neuquén.

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