❌

Normal view

Received — 22 October 2026 ⏭ Infobae - Argentina

Daiana Neri y la formación para los nuevos empleos de Río Negro: del inglés a la operación de plantas de gas

22 October 2026 at 13:48
Daiana Neri, secretaria de la Unidad Provincial de Enlace con las Universidades de Río Negro

De cada diez personas que se contratan en los proyectos estratégicos de Río Negro, al menos ocho deben ser rionegrinas. Para cumplir con la exigencia de la “ley 80/20”, el gobierno y las empresas necesitan formar a los trabajadores que van a ocupar esos puestos. Así lo dijo Daiana Neri, secretaria de la Unidad Provincial de Enlace con las Universidades, quien además señaló que los proyectos de exportación de gas requerirán personal preparado en operación de procesos, instrumentación, mantenimiento y mecánica.

Neri conversó con TICMAS, una empresa EdTech enfocada en el aprendizaje y el desarrollo de talento, durante la AOG, la Argentina Oil & Gas Patagonia 2026, que reúne en Neuquén a empresas, profesionales y autoridades para discutir los proyectos y las necesidades de la industria de los hidrocarburos. Allí explicó que las actividades vinculadas con la licuefacción del gas demandan conocimientos para los que la oferta educativa provincial todavía debe desarrollarse.

La conversación retomó un tema que Neri ya había planteado un tema que Neri ya había planteado en la Feria del Libro de Buenos Aires en mayo de este año: cómo vincular a las universidades con las necesidades productivas de la provincia.

—Con el crecimiento de los proyectos energéticos y mineros, ¿cómo se prepara Río Negro para dar respuesta desde la formación?

—Tenemos distintas líneas de trabajo. Me parece importante destacar que creamos un programa que se llama Desafíos Rionegrinos, que busca financiar proyectos de innovación vinculados con las necesidades de los diferentes sectores de nuestra matriz económica, no solamente del sector energético, sino también de la agroindustria. Queríamos promover este vínculo porque creemos que, en este contexto, las empresas, las industrias y los productos que desarrollamos en Río Negro necesitan innovación. Iniciamos el programa con una primera etapa de construcción de los desafíos, donde empresas, cámaras, cooperativas e instituciones públicas plantearon para qué necesitan una solución tecnológica.

Río Negro dijo presente en la expo Argentina Oil & Gas Patagonia 2026

—Fueron a buscar en la realidad. ¿Qué encontraron?

—Construimos un Banco de Desafíos Rionegrinos, que está accesible en nuestra página. Ahí tenemos 85 desafíos: mejoras de un producto, de un proceso, de modernización. Hoy tenemos culminada la segunda etapa, que es la presentación de soluciones a esos desafíos, a cargo de los organismos de ciencia y tecnología y de las universidades. Estamos en la etapa de evaluación. El gobierno va a financiar algunas de esas soluciones. Tenemos un financiamiento de 400 millones de pesos y estamos muy contentos porque el programa motorizó todo un ecosistema de vinculaciones súper interesante, más allá de que algunos van a tener financiamiento y quizá otros no. Nos permitió conectar empresas con universidades, con organismos de ciencia y tecnología, evaluar soluciones. Entonces también pueden salir a buscar financiamiento en otros lugares. Por otro lado, estamos trabajando en formaciones. Río Negro Bilingüe es un programa para que las personas puedan adquirir la lengua inglesa.

—¿Son formaciones por fuera de la educación formal?

—Exacto. Es un programa del gobierno de Río Negro que tiene una gobernanza compartida entre la Secretaría de Energía y el Ministerio de Educación. Hoy tenemos más de ocho mil rionegrinos dentro del programa, que es una plataforma de aprendizaje de inglés. Después estamos trabajando en otras propuestas de formación estratégicas vinculadas con la matriz energética. En ese plano tenemos acciones del Ministerio de Educación y de la Secretaría de Energía. El Ministerio de Educación está trabajando con TICMAS para introducir a los estudiantes de quinto o sexto año en la industria energética y la minería. Nosotros también estamos trabajando junto con la industria, poniéndonos a tono con las necesidades más técnicas que van a tener los proyectos estratégicos.

—¿Cómo es la articulación con la secundaria, sobre todo con la secundaria técnica?

—Lo que hicimos desde la Unidad de Enlace con las Universidades fue crear un portal que se llama Tu Vocación, para ayudar a los estudiantes secundarios a buscar la oferta académica que tenemos en la provincia. Veíamos que había una innumerable cantidad de carreras en las universidades, en los institutos de educación superior de la provincia y en las instituciones privadas. Creíamos muy necesario tener un portal donde los estudiantes entren y se fijen: “¿Qué quiero estudiar en Río Negro?”. Podés buscar por área, por carrera, por años de duración, si es virtual o presencial, pública o privada. Lo lanzamos hace muy poquito y lo estamos mostrando en las expos vocacionales tradicionales, presenciales. Dentro de esta estrategia de Tu Vocación estamos promoviendo charlas con la industria, charlas vocacionales sobre lo que necesita la industria energética. En el marco de la AOG, por ejemplo, organizamos un encuentro con sede en la Secretaría de Energía, con Baker Hughes, que es una empresa muy importante.

—¿Hay una brecha entre educación y empleabilidad?

—Sí, creemos que sí. Sobre todo, por los avances que tiene la industria en sus puestos. Las actividades que se van a desarrollar en Río Negro son de exportación. Por lo tanto, veíamos que el idioma iba a ser fundamental y que, en general, los niveles de adquisición de la lengua en la Argentina son bajos. En términos técnicos, somos una provincia que no tiene tradición de oil and gas, y menos de este tipo de actividades, como la licuefacción, que tienen un agregado de valor. Son actividades más cercanas a lo que sería el downstream en la industria. En general, en la Argentina no hay tanto de eso. Tenemos ofertas que crear y algunas brechas que atender para que nuestros estudiantes se acerquen a eso.

Lla formación para los nuevos empleos de Río Negro incluye porogramas que van desde la enseñanza del inglés hasta la identificación de perfiles para la operación de plantas de gas

—La minería y los hidrocarburos han recibido una mirada crítica desde la sociedad por sus efectos sobre el ambiente. Con los cambios en los paradigmas de extracción, ¿cómo acercan a los estudiantes a esas industrias?

—Una forma es a través de los diplomados que generamos entre la Secretaría de Energía, la Secretaría de Ambiente, la Secretaría de Minería y las universidades, para contar y llevar información sobre estas actividades: cómo se hacen hoy de manera cuidada y responsable, cuáles son los impactos que tenemos que tener en cuenta y cuál es el rol del Estado. Por ejemplo, con la Universidad Nacional de Río Negro desarrollamos una diplomatura en Sustentabilidad Minera, que le permite a un estudiante de geología, a un periodista, a un comunicador o a una docente formarse en cómo se realiza esa actividad hoy, una actividad que ha cambiado mucho. Con la Secretaría de Ambiente hicimos una diplomatura en Gestión Ambiental Pública para difundir cómo es la gobernanza, cuáles son las responsabilidades de los Estados en el cuidado del ambiente y cuáles son las responsabilidades de las empresas. Tratamos de llevar información a la población en general, en todas las formaciones, para que vean todas las caras de la actividad.

—La industria energética necesita trabajadores y la demanda supera la oferta disponible. ¿Hay alternativas para que los estudiantes puedan incorporarse antes de recibirse?

—Venimos trabajando en eso. Desarrollamos un estudio con una institución de educación técnica aplicada de Canadá que formó fuerza de trabajo en otros países y en otras experiencias del mundo. Me parece importante decir que no son tantas las experiencias de plantas y barcos de licuefacción de gas. Esta casa de estudios tenía esa experiencia. Hicimos un estudio cuyo resultado fue identificar cuáles son los perfiles que se requieren en este tipo de actividades. Tenemos el diseño de un programa y hoy estamos en conversaciones con las empresas que forman parte de estos proyectos para ver cuál sería la mejor estrategia para formar a los rionegrinos en estas operaciones. Hay perfiles muy transversales, como la operación del proceso, la instrumentación, el mantenimiento y la mecánica, alineados con lo que requieren los proyectos de exportación.

—Río Negro tiene industrias y trabajadores distintos: desde el mar hasta la montaña. ¿Cómo plantean la formación para responder a otros espacios, como el turismo y la producción agropecuaria?

—Todo el programa Río Negro Bilingüe lo pensamos y lo lanzamos en la costa atlántica y en Bariloche, que fueron los dos lugares priorizados. El turismo es muy importante para nosotros. Como tenemos mucha más historia, hay bastante más oferta ajustada a esas necesidades: escuelas técnicas con orientación en gastronomía y hotelería en Bariloche, institutos técnicos superiores. Hay una oferta y un ecosistema construido para eso. Al inglés había que tomarlo quizá con este ímpetu que le dimos ahora, y por eso estamos avanzando. En la agroindustria, que para nosotros es muy importante, estamos trabajando con el Ministerio de Producción para ver, también prospectivamente, cuáles son los puestos que requieren los cambios en esa matriz. Tenemos actividades que han crecido, como la ganadería, que se expandió mucho en Río Negro. Ahí también tenemos un vínculo bastante desarrollado con las universidades de acá, que tienen una oferta más ajustada porque tenemos más historia en eso. Lo que vemos es que en energía teníamos brechas o formaciones que había que crear, pero también fortalecemos las otras áreas. En Bariloche, por ejemplo, el gobierno provincial está terminando un edificio de la Universidad Nacional de Río Negro, con financiamiento provincial, para carreras vinculadas al turismo, pero también para ingenierías.

—¿Cómo se vincula este trabajo con la ley provincial conocida como 80/20?

—En el marco de todos estos proyectos estratégicos que tiene la provincia, como el VMOS, Argentina GNL o el proyecto minero Calcatreu, de oro y plata, tenemos una ley provincial que es la 80/20. Es decir que, de diez personas que se contratan en ese proyecto, al menos ocho tienen que ser rionegrinas. Ahí tenemos una responsabilidad enorme como gobierno: hacer cumplir esa ley, pero también crear oferta junto con las empresas que no consigan esos perfiles. Obviamente, las empresas tienen que buscar rionegrinos, pero también nos tienen que alertar cuando no está ese perfil. Ahí tienen una responsabilidad de crear o promover esa oferta junto con nosotros. Creemos que este momento es muy importante y que el sector público y el sector privado tienen que trabajar de manera conjunta para dar respuesta.

María del Huerto García Plaza: “En minería, tenemos que pensar cómo educamos de manera eficiente, rápida y con una salida laboral real”

22 October 2026 at 13:11
María del Huerto García Plaza en diálogo con Ticmas

La formación de mujeres para los nuevos empleos de la minería: ese fue el tema central de la charla que María del Huerto García Plaza, abogada, consultora e integrante del comité asesor de Women in Mining Argentina, tuvo con TICMAS en Jujuy. García Plaza sostuvo que las empresas deben anticipar qué trabajadores van a necesitar y abrir un diálogo con las instituciones educativas para que se pueda preparar a los estudiantes y ofrecerles prácticas vinculadas con esos empleos. En ese trabajo, que comprende desde la formación en oficios hasta la preparación para puestos de conducción, García Plaza destacó la necesidad de ampliar la participación femenina: “El 50% del talento es mujer y la industria no se puede dar el lujo de dejar de lado ese 50%”, dijo.

—¿Qué es WIM y cuál es su trabajo dentro de la industria minera?

—Women in Mining es una asociación internacional que tiene su representación en la Argentina, y que busca la inclusión y la permanencia de las mujeres dentro de la industria minera. En la Argentina llevamos aproximadamente siete años, con distintos programas que acompañan a las empresas.

—¿Cómo surge la necesidad de promover la participación de las mujeres en una actividad que históricamente fue masculina?

—La minería nació con una masculinización. El Código de Minería tenía un artículo que establecía que las mujeres y los niños no podían ingresar a las minas. Viene con esa cultura. Posteriormente el código se fue reformando y, junto con los indicadores internacionales que reportan las empresas, los Objetivos de Desarrollo Sostenible y el Pacto Global, se incorporó la perspectiva de género. Dentro de esa perspectiva, hablamos de las mujeres y de cuánto viene creciendo su participación en la industria minera argentina.

—Jujuy tiene una larga historia minera. ¿Cómo se relaciona esa trayectoria con la incorporación de las mujeres?

—Se vienen desarrollando trabajos conjuntos. Ahora no participan solamente las empresas mineras asociadas a WIM que están en distintas etapas de desarrollo, sino también las cámaras y las empresas proveedoras. WIM está compuesta por distintos comités y va creciendo de la mano de la industria. Jujuy es Capital Nacional de la Minería desde 1974, tiene antecedentes históricos en la actividad y forma parte de la región del litio.

Minería se escribe en femenino

El encuentro con Ticmas, una compañía EdTech enfocada en el aprendizaje y la formación de talento, se hizo en el marco del XV Congreso Litio en Sudamérica, que estuvo organizado por Panorama Minero y convocó a dos mil participantes de diez países.

—¿Qué oportunidades encuentra en eventos como Litio en Sudamérica?

—Es una oportunidad para hacer alianzas y conocerse, no solamente entre las provincias o dentro de la Argentina. Hay embajadores y empresas que quieren desarrollarse en el país y específicamente en Jujuy. Aquí se puso énfasis en la educación como pilar fundamental y en su proyección de acá a cinco años: qué se va a necesitar en ese momento. Para las mujeres, el objetivo es incluir y permanecer, pero también transitar y transformar la industria desde esta perspectiva de género. Eso se acompaña desde la parte académica y también desde los proveedores que se van incorporando a la minería. Cuando hablamos de proveedores, también hablamos de empresas de las propias comunidades, donde se empieza a ver el lugar de la mujer, con talentos distintos que suman a la economía de una empresa.

—En Jujuy hay una ley que pide una proporción del 70% de contratación local. ¿Cómo se da la participación de las mujeres en ese desarrollo?

—El porcentaje corresponde a la Ley de Proveedores Locales de la provincia. La participación de las mujeres viene creciendo, y no solamente en los roles que conocíamos, como los servicios de alimentación o transporte. La mirada también está puesta en la mujer como líder de una comunidad. Hoy, dentro de la provincia, se desarrolla como líder comunitaria y lleva adelante el desarrollo territorial y su hogar. Antes, mientras el hombre salía a trabajar a la mina con un régimen de catorce días de trabajo y catorce de descanso, la mujer se quedaba en la casa cuidando a los chicos y llevando adelante el hogar durante esos días. Hoy la minería también le permite desarrollarse como comunera, que es la líder que lleva adelante la organización y el desarrollo de la comunidad dentro de ese territorio. Y también le permite trabajar en una empresa minera. La mujer va desarrollando un liderazgo en tres ámbitos: dentro de la empresa, de su hogar y de su comunidad.

—Como dijo, la educación es un tema del que más se habló en el congreso. ¿Dónde pondría el énfasis para formar a los trabajadores que necesita la minería?

—Hablamos de qué talentos se van a necesitar y cuáles tenemos que desarrollar hoy para mirar la minería dentro de cinco años. Con organismos internacionales se trabaja sobre una línea de base: dónde estamos hoy. Y, junto con las empresas mineras, se analiza qué formación van a necesitar. Es un vínculo entre el Gobierno, las empresas, las universidades y los colegios secundarios. Olaroz Chico es uno de los ejemplos: ya tuvo promociones de estudiantes secundarios con orientación química en una zona donde hay mineras en producción, como Rio Tinto, y otras en expansión, como Exar. ¿Qué van a necesitar de esos chicos? La educación tiene que tener esa mirada desde el inicio. Por ejemplo, incorporar idiomas desde la primaria. Pero también hay que pensar en el nivel gerencial. A veces no tenemos carreras que enseñen cómo ser gerente o líder. ¿Dónde se estudia? ¿Cómo se desarrolla ese aspecto? Creo que la educación es un pilar fundamental para el desarrollo de la industria minera y del país.

—La industria se expande a una velocidad que supera los tiempos de la formación. ¿Qué estrategias permiten responder a esa demanda?

—Hoy se necesitan, además de las carreras clásicas de tres o cinco años, propuestas más cortas, con una mirada específica. Los programas no se basan solamente en la teoría: las prácticas se están desarrollando dentro de las empresas. En ese vínculo participan el Gobierno, el Ministerio de Educación, las universidades públicas y también las privadas. Las empresas abren sus puertas y dicen: “Vamos a necesitar estos talentos dentro de tres o cinco años”. Las prácticas se hacen dentro de las compañías. Y en este entendimiento de los nuevos talentos incluyo algo: el 50% del talento es mujer y hoy la industria no se puede dar el lujo de dejar de lado ese 50% cuando hablamos de expansión.

—¿A quién le corresponde dar respuesta: a Educación, Minería, Producción, las escuelas, las empresas?

—Si hablamos de desarrollo, la responsabilidad les cabe a todos. A todos los organismos del Estado, sin distinción de ministerios, con la educación como política pública, y a las empresas, desde sus necesidades y la innovación. Como los tiempos son acelerados, también hay que trabajar sobre la especificidad, la innovación y la tecnología en la educación. La tecnología está presente en la producción y en las distintas etapas de un proyecto minero, pero también tenemos que pensar cómo educamos de manera eficiente, rápida y con una salida laboral real. Ese es otro tema: manejar las expectativas.

—¿Qué pasa si los profesionales que se forman en Jujuy después se van a trabajar a otra provincia, por ejemplo, a Vaca Muerta?

—Primero tiene que haber desarrollo local, pero no está mal que circulen. La educación es circular y los oficios también deben serlo. Así como hablamos del desarrollo territorial, de la empresa y de la comunidad vecina, con la educación pasa lo mismo. Hoy una persona vive en una provincia, se desarrolla y se educa ahí, pero, si tiene la posibilidad de trabajar en otra, eso también es un valor agregado para la Argentina.

❌