Dos de cada tres jóvenes necesitan ayuda para poder independizarse y el 70% ha tenido que renunciar a un piso por falta de solvencia
La subida continuada del precio de la vivienda ha provocado una crisis habitacional que castiga especialmente a los jóvenes. Según el III Barómetro de Vivienda presentado este jueves por el Consejo General de Arquitectura Técnica (CGATE) y GAD3, actualmente dos de cada tres menores de 30 años necesitan ayuda para independizarse y en la mayoría de los casos esa ayuda se corresponde con apoyo económico por parte de la familia.
"Esto muestra una brecha de desigualdad, fruto de la ausencia de vivienda", ha recalcado en la presentación del estudio el presidente de GAD3, Narciso Michavila, incidiendo en que solo quienes tienen rentas más altas están pudiendo acceder a una vivienda y, por tanto, el problema impacta "de forma muy especial" en las rentas bajas y los jóvenes. La situación de los jóvenes dista mucho de la que vivieron generaciones anteriores. Frente a la actual necesidad mayoritaria de apoyo de los menores de 30 años, seis de cada diez mayores de 65 años pudieron independizarse en su día con sus propios recursos.
Sin embargo, las aspiraciones no han cambiado tanto. De hecho, al preguntar sobre la intención de comprar o alquilar una vivienda en los próximos cinco años, la primera opción sigue siendo la preferida. Casi un tercio de los encuestados tiene intención de hacerlo. "Pensar que el joven está viviendo de alquiler porque le gusta no es cierto", ha señalado Michavila. "El modelo aspiracional de la mayoría de jóvenes sigue siendo el modelo que tuvieron el privilegio de vivir sus abuelos: tener una familia estable, un trabajo asegurado y vivir en propiedad", ha agregado.
Pese a la preferencia por la vivienda en propiedad, el alquiler ha ganado peso en España en los últimos años como alternativa para acceder a una vivienda, pero las dificultades persisten entre los inquilinos. Un tercio de quienes viven de alquilar consideran difíciles o muy difíciles los requisitos de acceso para encontrar un piso, como pueden ser el precio o tener que pagar una fianza y demás gastos, y más de la mitad ha tenido que renunciar a una vivienda por no cumplir con esos requisitos. Esa proporción se eleva hasta el 70% entre los menores de 30 años.
Las dificultades económicas, laborales y la falta de ingresos son en términos globales la principal barrera para acceder a una vivienda para el 41% de los encuestados, seguidas de la falta de oferta adecuada (32%). Pero el barómetro revela que esas dificultades económicas tienen consecuencias sociales. Entre quienes tienen problemas para acceder a una vivienda, un 38% siente que eso repercute en una falta de estabilidad personal y un 26% cree que le coarta planificar su proyecto de vida. "No es casualidad que España sea uno de los países del mundo con la tasa de fecundidad más baja. Tiene que ver con esto", ha señalado Michavila.
En esa línea, el presidente del CGATE, Alfredo Sanz, ha remarcado que los problemas relacionados con la vivienda no solo tienen que ver con el acceso, sino también con la habitabilidad. "Existen viviendas que potencian la dignidad y viviendas que la coartan", ha dicho, recalcando que ha de ser la arquitectura lo que se adapte a las necesidades de las personas y no al revés. "Planteemos hogares capaces de acompañar al ser humano en su evolución, para que pueda ejercer su autonomía moral y sus plenas capacidades, que no son más que la expresión cotidiana de la dignidad", ha subrayado.
Según el barómetro, más de la mitad de los españoles tienen deficiencias de habitabilidad en su hogar (53%), siendo la más frecuente las dificultades para mantener la vivienda a una temperatura adecuada en invierno y en verano (26%), y uno de cada cuatro entrevistados con mejoras que hacer en su hogar no puede afrontarlo económicamente. Esta incapacidad para hacer frente a reformas es mayor entre quienes viven de alquiler (60%).
El barómetro, que señala que la vivienda es el principal problema para más de la mitad de los españoles (54%), detecta, además, que hay un 19% de encuestados que afirma sentirse solo siempre o de manera frecuente y en cuatro de cada diez casos estas personas apuntan a que las características de su vivienda influyen en esa sensación de soledad.
En cuanto a las soluciones para garantizar una vivienda digna, la medida que más respaldo despierta es el aumento del parque público de vivienda en alquiler asequible. Un 25% de los encuestados la apoyan, seguida de la limitación de los precios del alquiler (23%) y la reducción de los impuestos y las cargas fiscales asociadas a la vivienda (20%).
