Crean una 'nariz electrónica' capaz de transmitir olores a distancia y que abre nuevas vías por la pérdida de olfato
Un equipo internacional de investigadores ha desarrollado una ‘nariz electrónica’ capaz de capturar olores y transmitirlos de forma remota a las personas. El dispositivo, denominado Scentronic y descrito en la revista Science Advances, ha sido entrenado para reconocer distintos aromas y reproducirlos posteriormente mediante dispositivos que se llevan cerca de la cara, como una pulsera o un collar.
El desarrollo es fruto de la colaboración de especialistas en otorrinolaringología, neurología, óptica, alimentación e ingeniería de la Universidad Estatal de Ohio (Estados Unidos) y el Laboratorio Zhejiang de Hangzhou (China). En el estudio participaron 16 voluntarios de Columbus, ciudad en la que se encuentra la universidad estadounidense. La base de Scentronic es una interfaz hombre-máquina entrenada mediante aprendizaje automático para reconocer los compuestos químicos asociados a cinco olores: naranja, café, pastel, vino y cerveza.
Una vez identificados, los investigadores reprodujeron estos olores mediante una pulsera dotada de dos canales de olor o un collar con cinco ‘perlas’ olfativas alineadas que colocaron a los participantes. El funcionamiento no consiste en estimular directamente el cerebro: Scentronic libera físicamente sustancias aromáticas en el aire, de manera que la persona pueda inhalarlas de forma natural. El módulo que desprende el aroma puede llevarse como pulsera o collar, o sostenerse con la mano, y debe situarse cerca de la cara cuando se quiera percibir el olor, idealmente a una distancia máxima de 20 centímetros.
Se identificaron los cinco olores y los aromas
Las moléculas liberadas llegan así a la nariz, donde estimulan los receptores olfativos, que envían de manera natural las señales nerviosas hacia la corteza olfativa del cerebro. En las diferentes pruebas, los participantes consiguieron distinguir individualmente los cinco olores en el 72,8 % de los casos. También identificaron la intensidad de cada aroma, en una escala de 1 a 5, con una precisión cercana al 56 %, mientras que la precisión al reconocer combinaciones de dos olores alcanzó el 71,4 %.
Los científicos dieron un paso más al combinar la interfaz olfativa con un simulador de sabor integrado en un dispositivo digital con forma de taza, en el que se introducen agua y un líquido aromatizante. El sistema "funciona integrando la estimulación gustativa (líquida) y la olfativa (aroma) en la taza digital multisensorial. Dado que la percepción real del sabor proviene de la combinación simultánea del gusto en la lengua y el olfato en la nariz, el sistema activa ambos canales sensoriales al mismo tiempo", explican los investigadores.
En este experimento, el dispositivo multisensorial se probó únicamente con la nariz electrónica y alcanzó una precisión del 100 % en la identificación del sabor y el olor de café, vino, cerveza, naranja y pastel. Los autores apuntan además a posibles usos en el ámbito de la alimentación: "El simulador podría tener aplicaciones futuras para personas con dificultades nutricionales y colectivas como los astronautas (que se enfrentan a suplementos alimenticios poco apetecibles", señalan.
Scentronic también ha sido concebido pensando en personas que sufren alteraciones o pérdida del olfato debido a infecciones virales, traumatismos craneoencefálicos o enfermedades neurodegenerativas, además de como posible herramienta para que los profesionales sanitarios puedan evaluar y seguir a sus pacientes a distancia. "En un futuro, los médicos podrían utilizar un dispositivo así para evaluar con mayor precisión el sentido del olfato de los pacientes, exponiéndolos a distintos niveles de intensidad olfativa", apuntan los investigadores, una posibilidad que abre la puerta a nuevos usos de las interfaces digitales para reproducir uno de los sentidos más difíciles de trasladar hasta ahora al entorno remoto.
