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La violencia en Francia allana el camino al mensaje de ley y orden de la derecha y la ultraderecha

20 October 2026 at 20:36

La violencia en Francia allana el camino al mensaje de ley y orden de la derecha y la ultraderecha

Marine Le Pen se erige como principal beneficiaria de los graves incidentes del último fin de semana. En España, el PP y Vox los utilizan para relacionar a la izquierda y los inmigrantes con la violencia

Entrevista - Maryam Madjidi, escritora: “La igualdad de oportunidades en Francia es una farsa”

Los violentos incidentes de Francia del sábado eran demasiado sabrosos como para despreciarlos. Para la extrema derecha, y no solo ella, era otra excelente oportunidad en favor de su mensaje apocalíptico por el que la civilización europea está en peligro por culpa de los extranjeros. “Quizá esté claro ahora para todos por qué Hungría reclama una política lo más estricta posible con la inmigración”, dijo Péter Magyar, primer ministro del país. Magyar abandonó el partido de Orbán y le ganó en las elecciones, pero su mensaje xenófobo no dista mucho del de su antiguo jefe. “Polonia no repetirá los errores de otros países europeos sobre inmigración”, dijo el (presunto) liberal Donald Tusk, que preside el Gobierno polaco.

A seis meses de las elecciones presidenciales, el debate fue lógicamente más intenso en Francia. Marine Le Pen debía compatibilizar su comprensión por la motivación económica de las protestas que debilitan a Emmanuel Macron y sus candidatos centristas con sus constantes apelaciones al votante conservador. “Los liberaremos de las políticas tóxicas macronistas y los protegeremos de la violencia de la extrema izquierda”, dijo. Fue un fin de semana perfecto para la candidata favorita de cara a la primera vuelta de las futuras elecciones.

En España, el interés por rentabilizar las llamas del sábado en varias ciudades es mucho mayor al estar más cerca los comicios. Poco después de que el PP bloqueara en el Senado la aprobación de un tratado de amistad con Francia, Alberto Núñez Feijóo confirmó una vieja tendencia de la derecha por la que nada bueno se puede esperar del vecino del norte: “Las imágenes que nos llegan de ese país nos demuestran que la violencia que está alentando la izquierda radical jamás es el camino para mejorar una nación”.

Era previsible que Isabel Díaz Ayuso le superara por sus propias razones. En su caso, para desprestigiar a los profesores de la educación pública que se han declarado en huelga, además de a la izquierda en general. “Quisiera saber si lo que estamos viendo en el resto de Europa va a trasladarse también a las calles de Madrid con el 'no habrá paz' (por la frase de Manuela Bergerot en la Asamblea), porque se parece bastante a lo que está ocurriendo en otros muchos sitios”. Su gran aspiración es que cualquier atisbo de disturbios en la calle haga que sus votantes se olviden del que podía haber sido su ático.

Con la mayor parte de Europa gobernada por la derecha y la extrema derecha, las manifestaciones de rechazo a una realidad compuesta por salarios insuficientes, viviendas extremadamente caras y pocas esperanzas para los jóvenes deberían reforzar el mensaje impugnador de la izquierda, no tanto en el caso de España al estar en el poder. Para responder a esa posibilidad, en el lado opuesto se apuesta con urgencia por la xenofobia y el racismo, aunque no haya pruebas claras sobre la identidad u origen de los protagonistas de los disturbios.

Con un vídeo del incendio que destruyó casi todo el Ayuntamiento de Limoges, Santiago Abascal lo ofreció como ejemplo de lo que vendrá: “Esto es lo que espera a Europa con el islamoizquierdismo. Bárbaros arrasando todo resto de belleza y civilización”. A diferencia de Le Pen, el líder de Vox no muestra ningún tipo de comprensión hacia ciertas reivindicaciones económicas de la movilización social. Todo lo ve en términos raciales, porque sus propuestas económicas son casi indistinguibles de las del PP, que es algo que no ocurre en Francia.

La policía francesa detuvo el martes al sospechoso de ser responsable del inicio del fuego que destruyó el Ayuntamiento. Resultó ser un francés de 34 años con antecedentes penales, residente en un pueblo cercano y sin conexión con los movimientos estudiantiles.

En lo que sí repite un modelo que se extiende por toda Europa, Abascal eligió una imagen falsa de unos ancianos desnudados por sus agresores y generada por inteligencia artificial. No había que ser un gran especialista para detectarlo con una mano de cuatro dedos y un encapuchado que parecía tener dos cabezas, pero surtió el efecto que buscaba Vox. Tuvo 20.000 'likes' en Twitter y 5.000 retuits. “La izquierda islamista, con el apoyo del Partido Popular europeo, han traído estos salvajes a nuestras calles”, escribió. La cuenta de la que había cogido el vídeo lo borró tiempo después al detectarse el fraude. Abascal, no.

Protagonistas de los disturbios se hacen fotos cerca de la Place de la République en París el 18 de octubre.
Protagonistas de los disturbios se hacen fotos cerca de la Place de la République en París el 18 de octubre.

Por mucho que haya habido disturbios muy graves, la movilización de los estudiantes apoyada por otros colectivos sociales ha sido pacífica en su mayor parte. Centenares de miles de personas participaron en las manifestaciones del sábado en toda Francia, pero la atención se centró el día después en los miles que se enfrentaron a la policía o que saquearon tiendas en el centro de París.

El discurso de la Francia laica donde todos los ciudadanos son iguales ante la ley con independencia de su origen social o identidad étnica es uno de los grandes mitos de la sociedad francesa que aún se recuerdan en el exterior con una cierta admiración. En una entrevista con este diario, la escritora Maryam Madjidi cuenta que no le han sorprendido nada las denuncias de los jóvenes: “Se ve que lo que yo sufrí en los años 90, es decir, la farsa de la igualdad de oportunidades. Me hicieron creer que la República era igualdad de oportunidades para todos. De hecho, no era así en absoluto. Porque yo lo descubrí más tarde, cuando entré en un sistema elitista y me di cuenta por completo de que estaba excluida de ese sistema”.

Las consecuencias de esa conmoción social pueden no ser las que pretenden los que salen a la calle. El Mayo del 68 cautivó la imaginación de la izquierda en Europa occidental y algunos creen ver ahora un fenómeno similar. La rebelión de la juventud pretendía despertar a una sociedad adormecida en los últimos años de la era de De Gaulle.

El resultado no fue el esperado. A finales de junio de ese año, se celebraron elecciones legislativas. Ganó el bloque de la derecha con un 57%. La izquierda salió derrotada con un 42% y perdió un centenar de escaños. Las elecciones presidenciales de 1969 fueron para el conservador Georges Pompidou con un 58% de votos en segunda vuelta.

El ministro francés de Interior, Laurent Nuñez, admitió que la policía no había podido hacer frente a la dimensión masiva de los disturbios. El titular de Justicia, Gérald Darmanin, reconoció que las autoridades “habían fracasado sin duda” a la hora de contener la violencia. Por todo ello, Sylvie Kauffmann, columnista de Le Monde, llegó a la conclusión de que “Francia está a la deriva política, fiscal y socialmente”.

Sin mayoría en la Asamblea Nacional y con un déficit público imparable, el Gobierno parece haber sido abandonado a su suerte por Macron. O quizá ya no tiene respuesta para una crisis en ascenso y una contestación social creciente. El día antes de los algo más que previsibles disturbios del sábado asistió con su mujer a un concierto de Céline Dion. Solo sirvió para reforzar la imagen de un presidente que ha dado la espalda a la realidad.

Todos los acontecimientos parecen conspirar en beneficio de Le Pen, que hizo público un vídeo con la escenografía habitual en una declaración presidencial. “Es como si ya estuviera en el cargo, como si ya hubiera llegado al Palacio del Elíseo”, dijo Adélaide Zulfikarpasic, de la empresa de encuestas Ipsos, a The Wall Street Journal. Los macronistas están indignados. “Todo beneficia a la extrema derecha”, reconoció la eurodiputada Nathalie Loiseau, que apoya al candidato liberal Edouard Philippe. “Están sobrevolando la violencia como buitres”.

Dos millones de personas asfixiadas en el 30% de Gaza

15 October 2026 at 15:28

Dos millones de personas asfixiadas en el 30% de Gaza

Muchas personas prefieren seguir viviendo en las ruinas de sus casas antes que en tiendas que les dan una protección escasa contra las inclemencias del tiempo y las ratas que propagan enfermedades, explica el gazatí Jaser Abu Mousa, que ha perdido a su esposa, su madre y dos hijos

El supuesto alto el fuego aceptado por Israel no ha impedido los ataques frecuentes contra Gaza. Hay otro asunto no menos grave. La reconstrucción de un lugar casi totalmente destruido ni siquiera ha empezado. Isaac Chotiner entrevistó hace unas semanas a Jaser Abu Mousa, del 'think tank' Middle East Institute y que nació en Gaza. Su esposa y dos de sus hijos murieron en ataques israelíes al comienzo de la guerra. A principios de 2025, su madre, de 75 años, su hermana y los hijos de esta corrieron el mismo destino. Estas son algunas de sus opiniones.

“Lo que sabemos es que, a causa del control israelí del 70% del territorio de Gaza, unos dos millones de personas están comprimidos en el 30% del territorio. Sabemos que el 81% de Gaza está dañado o destruido, y que más de 300.000 viviendas quedaron completamente destruidas durante la guerra, además de escuelas y otras infraestructuras, como clínicas, hospitales y mezquitas”.

Muchas personas prefieren seguir viviendo en las ruinas de sus casas antes que en tiendas que les dan una protección escasa contra las inclemencias del tiempo y las ratas que propagan enfermedades. Algunos intentos de volver a las actividades normales de la vida cotidiana anterior afrontan problemas obvios:

“Se ha comenzado a reabrir restaurantes. Se celebran más bodas. Pero todo esto no oculta el hecho de que no está entrando material de construcción en Gaza. No hay equipamiento que sirva para limpiar los escombros. Hay muchas limitaciones (para meter material en Gaza), incluso sobre la comida, como la mantequilla de cacahuete. Quedé sorprendida al saber por el personal de la ONU que no se permite la entrada de mantequilla de cacahuete en Gaza”.

Lo de la mantequilla es otro intento de castigar a los gazatíes. Podría ser más valioso de lo que parece a primera vista, porque sirve de suplemento nutritivo cuando no se está comiendo lo suficiente. Los israelíes no dejan que entre al considerarlo un producto de “lujo”.

Las tierras agrícolas que existían en Gaza forman parte de las zonas ahora ocupadas por tropas israelíes en las que los palestinos tienen prohibido entrar. Si lo hacen, les disparan con intención de matar. Según Abu Mousa, la producción agrícola actual ha quedado reducida al 3% o 5% de la anterior. La comida solo puede ser importada y solo llegan productos permitidos por Israel.

Perro serás, mas Perro enamorado

18 October 2026 at 20:47

Perro serás, mas Perro enamorado

Cuanto más tropiece Feijóo en campaña, y eso siempre ocurre, más bailará Sánchez. El presidente adusto, algo demacrado y casi superado por los acontecimientos de los meses más recientes ha dado paso al Sánchez enamorado que ha recuperado la alegría de vivir

Crónica - Sánchez pone al PSOE a bailar al ritmo de Begoña Gómez

¿Hasta qué punto mienten los políticos en los mítines de las campañas electorales? ¿Les beneficia ser honestos sobre sus intenciones o deben desnudar sus sentimientos y debilidades y provocar compasión o pena? Son incontables los consultores y asesores que se han ganado unos buenos euros respondiendo a esas preguntas. No todas sus respuestas compensaron el salario que recibieron.

Pedro Sánchez entró a lo grande en la campaña que acaba de comenzar, aunque por un tiempo le llamaremos precampaña (una distinción irrelevante). No por sus propuestas sobre vivienda o por los comentarios sarcásticos sobre Feijóo. Convirtió el mitin de Fuenlabrada del sábado en una declaración de amor a su esposa, que también estaba allí. El público se volvió loco, claro. Estaban ahí para aplaudir y a cambio recibieron una historia de amor. No es poca cosa. Con menos que eso, algunos han ganado el Premio Planeta.

“Nos han intentado quebrar de todas las maneras —dijo Sánchez sin mentar al juez Peinado— y han logrado justo lo contrario. Hoy estamos más unidos y somos más fuertes que nunca. Así que, que lo escuchen alto y claro, te quiero”. Un mensaje destinado a Begoña Gómez, emocionada en la primera fila, y también a todos los votantes. No penséis que esto se ha acabado, en todo lo que ha salido mal en los últimos años. Sigo estando aquí y os quiero. ¿Es mucho pedir que me volváis a votar?

El Perro enamorado es un recurso que suena a desafío a los que quieren acabar con él, y con Begoña. Eso complacerá al núcleo duro de votantes socialistas, los que tienen que cargar las pilas para convencer a otros de que vuelvan a votar al PSOE. Para los que no están muy convencidos, será una forma de hacerles ver que sigue siendo el Sánchez de 2023, el que protagonizó la remontada que no muchos pensaban que fuera posible.

Con riesgo de caer en el estereotipo, se podría decir que sonará muy bien a los votantes de más de 60 años –una cantera sólida de votos para el PSOE– que conservan una relación de décadas con su cónyuge o a los que perdieron al suyo. Cuando todo lo demás te falla, siempre queda el amor.

Aspirar a la reelección desde el poder es una tarea complicada a nada que las cosas no hayan ido como se esperaba. Un ingrediente fundamental de la campaña debería ser prometer lo que se hará en la legislatura siguiente, aunque siempre te pueden preguntar por qué no has hecho nada de eso antes. Prometer más de lo mismo no es una apuesta ganadora. Anunciar a los cuatro vientos que vienen los otros tiene sus ventajas, pero ya se hizo en 2023 y no va a funcionar en cada campaña.

Presentarse como la víctima de fuerzas oscuras que quieren imponer su voluntad a los votantes suena más atractivo. Feijóo, Abascal, los fondos buitre, la CEOE que pretende cargarse la reforma laboral, los oligarcas de Silicon Valley como Elon Musk... La lista de candidatos siempre es larga.

Feijóo detrás de Xavier García Albiol, su candidato número uno por Barcelona el 18 de octubre.
Feijóo detrás de Xavier García Albiol, su candidato número uno por Barcelona el 18 de octubre.

Muy metido en la estrategia de demolición del adversario, el Partido Popular no estaba dispuesto a dejar pasar tal demostración de amor verdadero, casi lacrimógeno. Recurrió a la inteligencia artificial para poner a Sánchez besando a José Luis Ábalos o en un vídeo con el mismo protagonista. Carnaza para las redes sociales, que son un pozo donde el odio tampoco necesita ingredientes muy complejos. Es perfecto para Sánchez, más pruebas de que él es la víctima a la que persiguen unos cuantos depredadores insaciables.

Para alguien tan envarado como Alberto Núñez Feijóo, lo de los sentimientos es un camino no muy provechoso hacia la victoria. Si se aleja del texto preparado de los discursos y se deja llevar por la espontaneidad, le puede pasar cualquier cosa. Lo mismo confunde Huelva con Huesca o se equivoca con el nombre del candidato del PP a quien tanto admira. Él prefiere ir sobre lo que cree que es seguro.

Subir el termómetro de la crispación a niveles infinitos como ha hecho el PP ha tenido un gran efecto en alimentar las aspiraciones de Vox, mientras las encuestas que han sido más favorables para la derecha y la extrema derecha indican que el PP se podría quedar igual que en 2023 o incluso por debajo. Ya lo dijo José María Aznar este mes: “No es lo mismo un PP con 140 escaños y Vox con 60, que un PP con 165 y Vox con 35. La segunda fórmula permite afrontar los problemas del país. La primera, no lo tengo claro”.

No parece que Feijóo haya entendido ese mensaje o quizá lo que le ocurre es que se ha resignado a ese primer escenario que no convence a Aznar. Este fin de semana, ha vuelto a apostar por el mensaje revanchista que tanto gusta a los que ya están convencidos de votar al PP. “Que tenga cuidado el clan de Sánchez, que viene el PP”, dijo. Suena perfecto para movilizar al electorado de izquierda, hasta aquellos hartos de las peleas internas de sus partidos. Si no eran conscientes de las consecuencias de quedarse en casa el 29 de noviembre, el PP hará lo posible para que lo tengan muy presente.

Nunca hay que subestimar la capacidad del PP de tropezar dos veces en la misma piedra en una campaña y quedarse a vivir en ella. Cuando no es Ester Muñoz diciendo que el sistema público de pensiones “va a petar” es Alma Ezcurra afirmando que el derecho a la vida “es el derecho más importante, junto con la libertad, y es un principio rector de toda nuestra política”, lo que ya nos podemos imaginar dónde deja el derecho al aborto. Feijóo pide “sacrificios” a los ciudadanos, como si la economía estuviera hundida y tocara, como en tiempos de Rajoy, decir a la gente que ha vivido por encima de sus posibilidades.

Ni siquiera sus partidarios entienden esta clase de errores no forzados. “Cualquier becario de consultoría sabe que las pensiones son pura nitroglicerina política, una materia líquida que explota si se la agita. Sacar a relucir su presumible insostenibilidad en época electoral constituye un gesto suicida”, escribió un columnista de ABC. Igual es que hay demasiados asesores con el colmillo afilado en el PP y les faltan becarios que conozcan ciertos principios básicos de la política.

Cuanto más tropiece Feijóo, más bailará Sánchez. El presidente adusto, algo demacrado y casi superado por los acontecimientos de los meses más recientes ha dado paso al Sánchez enamorado que se pega un bailoteo al son de una canción que dice: “Ella es mi mundo. Ella es mi baby. Cuando estamos juntos, to' desaparece. Todo en un segundo”. Las expectativas electorales continúan siendo las que son, no muy favorables, y no van a desaparecer con dos mítines, pero al menos el baile y la declaración de amor no se los va a quitar nadie.

Un "espectáculo dantesco" para deprimir a los votantes de izquierda

18 October 2026 at 07:17

Un "espectáculo dantesco" para deprimir a los votantes de izquierda

'Política para supervivientes' es una carta semanal de Iñigo Sáenz de Ugarte exclusiva para socios y socias de elDiario.es con historias sobre política nacional. Si tú también lo quieres leer y recibir cada domingo en tu buzón, hazte socio, hazte socia de elDiario.es

Espectáculo dantesco. Vodevil. Culebrón. Son las palabras con las que Gabriel Rufián ha descrito todo el fracasado proceso de negociación de candidaturas de la izquierda de esta semana. Viniendo de alguien que decía que esa unión era esencial para frenar a la derecha y que contribuyó a prender fuego a ese proceso con el anuncio de su acuerdo bilateral con Irene Montero, todo resulta un tanto ridículo. Luego pidió disculpas por la parte que le toca, pero él era muy consciente de las consecuencias que tendría ese pacto. 

Por definirlo en pocas palabras, Rufián hizo lo que Rufián había dicho meses antes en el Congreso que no había que hacer. Preocuparse por los votos que puede sacar tu partido a costa de poner más difícil un acuerdo ya de por sí muy complicado. ¿De qué serviría arañar unos cuantos escaños más si luego debes enfrentarte a una mayoría de la derecha y la extrema derecha en el Parlamento?, decía. Insistió en ello en varias ocasiones. “Nos van a fusilar políticamente por separado”, dijo en el acto que compartió con Emilio Delgado, de Más Madrid.

No sé si nos van a fusilar, pero Rufián es de los pocos que ha salido de todo ese “vodevil” con los objetivos cumplidos: reforzar su control del futuro grupo parlamentario de Esquerra, acaparar titulares y comprometerse a intervenir en mítines de Montero en Madrid. Los partidos agrupados en la antigua coalición de Sumar reaccionaron perplejos, porque sabían que Podemos había obtenido lo que quería. Asegurar el escaño para su líder y ofrecerse como la única alternativa de izquierdas en toda España. Lo dijo Ione Belarra: “Las personas que mejor pueden hacer equipo son Gabriel Rufián e Irene Montero”. Los demás eran prescindibles.

En la entrevista en TVE, Silvia Intxaurrondo preguntó directamente a Montero si estaban dispuestos a integrarse en la coalición del Frente Amplio. No se puede negar que la respuesta fue clara: “No”. Intxaurrondo se quedó un poco ojiplática e insistió. Montero lo repitió: “No”. A partir de ahí, había pocas dudas sobre lo que iba a pasar.

Podemos está convencida de que Montero es la candidata perfecta para iniciar su resurrección. Seguro que hace una buena campaña con su estilo enérgico y apasionado, pero no tiene garantizado el éxito ni mucho menos. Ella ya encabezó la campaña de Podemos en las europeas de 2024 y sacó un 3,3% con 225.000 votos menos que el partido de Alvise Pérez.

Desde esa entrevista televisiva, comenzó una loca carrera que ya hemos visto antes. En 2023, también hubo maniobras de última hora para obtener un pacto de mínimos. Salió bien. Permitió que Sumar llegara al 12% de votos, que fueron decisivos para impedir que el PP y Vox alcanzaran la mayoría absoluta. La concordia de Sumar y Podemos solo duró unos meses. Ahora las expectativas son mucho peores y quizá varios actores políticos han reaccionado pensando más en cómo quedarán ellos después de las elecciones que en cualquier posibilidad de optar a la victoria. Todo tiene un aire deprimente a pacto de perdedores. 

Irene de Miguel, líder de Unidas por Extremadura, aportó el viernes la cordura que muchos líderes necesitan: “No sé qué pasará hoy pero lo que es evidente es que existe una brecha cada vez mayor entre lo que sucede en Madrid y la política que hacemos en las periferias. Muy harta (de) quienes solo piensan en ganar el relato pero olvidan que hay que ganar un país”.

No es una casualidad que su candidatura al frente de la coalición Podemos-IU aumentara sus votos en las últimas elecciones autonómicas. De Miguel siempre ha creído que, entre sus funciones como dirigente de Podemos, estaba proteger la unidad de los partidos de izquierda que comparten mensaje. Los resultados de Sumar o Podemos han sido tenebrosos en las demás contiendas autonómicas.

Javier Sánchez Serna, diputado de Podemos en esta legislatura, avisó el viernes a todos los implicados de las consecuencias de un divorcio. “Si no hay unidad, si con nuestra división contribuimos a la llegada de un gobierno de PP-Vox, quedaremos desacreditados para muchos años”. Veremos si se cumple su pronóstico. 

El pacto con Rufián dejaba a Podemos sin muchos incentivos para buscar el acuerdo con el Frente Amplio. Se basaban además en una premisa ofrecida por Pablo Iglesias en TVE unos días antes del acuerdo de Podemos-ERC que finalmente no se cumplió: “Izquierda Unida va a llamar a la puerta de Podemos”. IU siguió apostando por la fórmula del Frente Amplio y la candidatura de Ada Colau. 

El viernes fue el último día con las habituales ofertas de última hora condenadas al fracaso. Dos horas antes del final del plazo para presentar coaliciones, el Frente Amplio ofreció a Podemos la integración en las listas de toda España con la inclusión de Irene Montero como número dos en la candidatura de Madrid. Era una concesión relevante en la medida de que Más Madrid había intentado controlar la lista por esa circunscripción y seguro que no estaba pensando en colocar a Montero en un puesto de salida.

Existía el inconveniente de que esa propuesta incluía Catalunya, lo que podía colisionar con el pacto de Podemos con ERC al que el partido de Montero no iba a renunciar. Era ya el momento en que todos buscaban eso que había denunciado De Miguel: ganar el relato, alegar que se había hecho todo lo posible para obtener el acuerdo y sostener que la culpa es de los otros.

Cómo iba a haber acuerdo si Belarra había dicho que “el cambio de nombre Sumar-Frente Amplio es un juego de trileros para no hablar de lo que hay que hablar, y es que esta legislatura ha sido un desastre en términos de avances progresistas”. El partido aceptó lo que le pedían sus direcciones regionales para sus territorios. Los que viven lejos de la M30 sabían que el pacto de toda la izquierda era necesario, porque todos vienen a defender ideas muy similares. Pero IU planteaba como exigencia un acuerdo nacional. Solo lo hubo en la Comunidad Valenciana y en Canarias, y en la primera estuvo a punto de venirse abajo. 

Ese mismo día, se supo que Rufián ha escrito un libro que se publicará dentro de unos días. Es la coda irónica a lo que acaba de ocurrir. Se titula 'Cómo ganar a los fachas (leer antes de votar)'. Seguro que no se consigue con el espectáculo ofrecido esta semana. 

El PP va a petar con las pensiones

Ester Muñoz y Núñez Feijóo en el desfile del 12 de octubre en Madrid.
Ester Muñoz y Núñez Feijóo en el desfile del 12 de octubre en Madrid.

Esta semana, hemos visto en redes un titular de ABC de 1983. “El futuro de los jubilados está en peligro”. Citaba un informe de la OIT. En 2018, publicamos un artículo titulado “35 años de amenazas fantasmas al sistema público de pensiones” con esa misma imagen. Rodrigo Ponce de León escribía esto sobre el periodo de tiempo en que todo se iba a ir al garete: “La fecha del desenlace fatal se ha ido retrasando: primero era 2015, posteriormente la caída del sistema sería en 2020, unos años más tarde las pensiones públicas desaparecerían en 2030 mientras que en la actualidad la frontera en la que los expertos apuntan que el sistema no podrá pagar la jubilación es 2050”.

Las razones aducidas siempre son las mismas. El sistema público de pensiones es demasiado generoso. La gente vive muchos más años y hay que elevar la edad de jubilación. La presión demográfica hará que el número de pensionistas termine siendo muy elevado. Curiosamente, nunca se dice que haya que prohibir que las grandes corporaciones pacten con los trabajadores jubilaciones anticipadas masivas con el fin de reducir sus costes laborales.

Todas aquellas opiniones que afirman que el sistema de pensiones puede acabar en la bancarrota olvidan un hecho obvio. Ese sistema solo puede quebrar si el Estado quiebra. Si no es el caso, seguirá existiendo. Otra cosa es que el incremento de la partida de pensiones en los presupuestos alcance niveles muy altos. Pero nadie dice que el gasto militar o el de educación vaya a quebrar y que nos veamos obligados a cerrar el Ejército o la mitad de los colegios. 

Como porcentaje del PIB, el gasto de pensiones en España es inferior al de los demás países de Europa occidental. Eso no quiere decir que sea pequeño ni que sea un asunto políticamente irrelevante ante el que no hay que hacer nada. En España, ya se hizo. En mitad de la crisis económica y con la presión de Bruselas, el Gobierno de Zapatero aprobó un aumento progresivo de la edad de jubilación hasta los 67 años. 

Sin duda, es un asunto delicado y ningún partido va a entrar en una campaña electoral en una época de gran crecimiento económico diciendo que hay que cortar el grifo. ¿Ningún partido? El Partido Popular ha vuelto a demostrar que es capaz de crear sus propios muros para empotrarse en ellos a gran velocidad. 

Al volante del coche suicida estaba hace unos días su portavoz parlamentaria, Ester Muñoz, que dijo: “Tenemos que ser valientes y entender que el modelo hay que cambiarlo porque el sistema como está no va a funcionar y va a petar”. Se armó un barullo y ella intentó matizar sus palabras con lo que consiguió hundirse un poco más: “Cuando digo que puede petar, lo digo en los términos que utiliza la gente joven”. Bonita forma de llamar ignorantes a los jóvenes. Feijóo tuvo que coger el volante para cortar la hemorragia de votos y decir que el PP subirá las pensiones al mismo ritmo que el IPC.

El vicepresidente Carlos Cuerpo respondió que eso no tiene mucho mérito porque esa subida de las pensiones está marcada por una ley aprobada por el Congreso. Cuidado con eso. Un Congreso con otra mayoría podría cambiar esa ley, como todas las demás. 

En un plano humorístico pero revelador, hay que destacar la intervención de Eduardo Inda en el programa 'Horizonte'. Pidió al PP que mantenga ocultos sus planes: “Insisto: que se callen con las pensiones en el PP. Que hablen el 30 de noviembre, el 1 de diciembre, el 10 de enero, cuando ya estén formando Gobierno, pero antes por favor que estén callados”. Iker Jiménez le dio la razón: “Tiene que ser listo, como pillo es un futbolista. No tiene que ser franco”. 

Pues claro que sí. Dónde se ha visto que un partido político sea honesto sobre sus intenciones en una campaña. Ni se te ocurra contar lo que vas a hacer si llegas al Gobierno. Imagínate que se enteran los votantes.

Sobre la cuestión de fondo, no viene nada mal leer este artículo de Laura Olías: “Por qué el sistema público de pensiones ni 'está quebrado' ni 'va a petar' como dicen PP y Vox”. 

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