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Cuál es el efecto de la soja en la menopausia y el cáncer de mama: esto es lo que dice la ciencia más allá de la controversia

23 October 2026 at 07:57
Salsa de soja (Unsplash)

Cuando se habla de salud hormonal femenina, la soja es uno de los alimentos que más controversia despierta. Durante años, su contenido en fitoestrógenos ha alimentado el temor a posibles alteraciones hormonales y a un mayor riesgo de cáncer de mama. Al mismo tiempo, se ha popularizado como una alternativa natural para aliviar los síntomas de la menopausia. Pero ¿qué sabemos realmente sobre sus efectos?

Según explica la nutricionista Marta Marcé, especializada en menopausia y perimenopausia, los fitoestrógenos o isoflavonas presentes en esta legumbre tienen una estructura similar a la de los estrógenos humanos, aunque su comportamiento es diferente. “No actúan como nuestros estrógenos naturales”, señala en su análisis, donde destaca que su efecto es más suave y que pueden actuar como moduladores del sistema hormonal.

Más allá de los síntomas menopáusicos, la soja puede desempeñar un papel interesante en la prevención de algunos problemas asociados al envejecimiento. El Hospital Clínic de Barcelona destaca sus posibles beneficios para las mujeres posmenopáusicas con riesgo de osteosarcopenia (la combinación de pérdida de masa ósea y muscular) y obesidad.

Por otra parte, la soja aporta proteínas vegetales de alta calidad, necesarias para mantener y desarrollar la musculatura. Este aspecto cobra especial importancia después de la menopausia, cuando los cambios hormonales y el envejecimiento pueden favorecer la pérdida de masa muscular y densidad ósea.

La osteoporosis, que debilita los huesos y aumenta el riesgo de fracturas, afecta aproximadamente al 30 % de las mujeres, según el Hospital Clínic. Así, la proteína de soja podría contribuir al mantenimiento del sistema musculoesquelético, aunque no sustituye otras medidas preventivas, como el ejercicio de fuerza y una alimentación equilibrada.

Además, se apunta a posibles beneficios metabólicos. La proteína de soja se ha relacionado con una disminución de los niveles de azúcar e insulina, lo que podría favorecer el control de la grasa corporal. Este aspecto resulta relevante porque la caída de los estrógenos puede facilitar la acumulación de grasa visceral tras la menopausia.

¿Ayuda realmente contra los sofocos?

Uno de los motivos por los que muchas mujeres recurren a la soja es la esperanza de reducir los sofocos. Sin embargo, Marcé advierte de que sus efectos son limitados y no todas las mujeres experimentan la misma mejoría.

La respuesta depende, entre otros factores, de la microbiota intestinal. Algunas bacterias pueden transformar las isoflavonas en equol, un compuesto con actividad biológica que podría contribuir a aliviar estos síntomas. Como no todas las mujeres tienen la misma capacidad para producirlo, los resultados son variables.

Por eso, la soja puede ser un complemento de la alimentación, pero no debe considerarse una solución universal, especialmente cuando los síntomas son intensos.

Cáncer de mama, tiroides y consumo seguro

El posible vínculo entre soja y cáncer de mama ha sido otra fuente de preocupación. Sin embargo, Marcé sostiene que “el consumo de soja no aumenta el riesgo de cáncer de mama”. El Hospital Clínic también recoge investigaciones que apuntan a posibles beneficios, aunque reconoce que existen cuestiones por seguir estudiando, especialmente en relación con determinados tratamientos oncológicos.

En caso de tomar medicación para la tiroides, Marcé recomienda evitar consumir soja al mismo tiempo, ya que puede interferir en la absorción del fármaco. Esto no significa que sea necesario eliminarla de la dieta.

Para incorporarla, las opciones más interesantes son el tofu, el tempeh, el edamame y el miso. La clave, concluye Marcé, es priorizar alimentos de calidad y mantener una alimentación variada porque, como recuerda su enfoque, “no hay alimentos milagro”: los beneficios dependen del conjunto de los hábitos diarios.

Setas o champiñones: cuál de los dos alimentos es mejor para la salud

23 October 2026 at 07:02
Una tabla de champiñones cortados (Magnific)

Salteados, a la plancha, en revueltos o como parte de guisos, las setas y los champiñones enriquecen numerosos platos sin aumentar demasiado su contenido calórico. Pero ¿cuál de los dos es mejor para la salud? Según la información nutricional de la Fundación Española de la Nutrición (FEN), ambos presentan características interesantes para ser incluidas dentro de una dieta variada y equilibrada.

Uno de los principales rasgos que comparten es su elevado contenido en agua. En el caso de las setas, la FEN destaca que contienen cantidades muy reducidas de proteínas, lípidos e hidratos de carbono, lo que explica su bajo valor energético. Los champiñones también aportan pocas calorías y, después del agua, su principal componente son los hidratos de carbono.

Esta composición convierte a ambos alimentos en opciones interesantes para quienes buscan mantener una alimentación equilibrada. Además, su escaso aporte energético permite incorporarlos a comidas variadas y aumentar la presencia de vegetales en el menú diario.

No obstante, conviene recordar que el valor nutricional del plato final también depende de cómo se preparen. No es lo mismo cocinarlos a la plancha con poco aceite que acompañarlos de salsas grasas, nata o grandes cantidades de queso.

Una ventaja para los champiñones

Al comparar su contenido vitamínico, aparecen algunos matices. Las setas son fuente de vitamina A, riboflavina —también conocida como vitamina B2— y niacina o vitamina B3. Estos nutrientes participan en distintas funciones del organismo, entre ellas el mantenimiento de procesos metabólicos normales.

Un puñado de setas (Magnific)

Los champiñones, por su parte, destacan especialmente por su contenido en niacina y riboflavina. Según la FEN, se encuentran entre los vegetales con mayor contenido en niacina. Ambas vitaminas contribuyen al metabolismo energético normal, es decir, ayudan al organismo a obtener y utilizar la energía de los nutrientes.

Por otra parte, una ración de champiñones cubre el 27% de las ingestas recomendadas de niacina y riboflavina para los hombres de entre 20 y 39 años con actividad física moderada, según los datos de referencia de la FEN. Esta cifra constituye un argumento a favor de los champiñones en este apartado, aunque corresponde a un grupo de población concreto y no debe extrapolarse a todas las personas.

Empatan en minerales

En cuanto a los minerales, las dos opciones comparten varios nutrientes relevantes. Tanto las setas como los champiñones aportan potasio, fósforo y selenio, minerales que participan en diferentes funciones fisiológicas.

El potasio contribuye al funcionamiento normal de los músculos y del sistema nervioso, mientras que el fósforo interviene en el mantenimiento de los huesos y los dientes y en el metabolismo energético. El selenio, por su parte, contribuye a la protección de las células frente al daño oxidativo y al funcionamiento normal del sistema inmunitario.

En este apartado, las cifras facilitadas por la FEN ofrecen un resultado similar: una ración de setas y una de champiñones cubren el 20% de las ingestas recomendadas de fósforo para la población de estudio. Por tanto, no hay una ventaja clara de uno sobre otro en este indicador.

¿Qué es mejor para la salud?

La respuesta es que ninguno es claramente superior en todos los aspectos. Los champiñones sobresalen por su contenido en niacina y riboflavina, mientras que las setas también aportan estas vitaminas y destacan por su contenido en vitamina A. Ambos son alimentos de bajo aporte energético y comparten minerales importantes, como el potasio, el fósforo y el selenio.

Por ello, la mejor elección no consiste necesariamente en renunciar a uno para consumir el otro, porque alternarlos en la dieta permite disfrutar de sus distintas características nutricionales y ampliar la variedad de alimentos. Así, tanto las setas como los champiñones pueden formar parte de una alimentación saludable: la clave está en la variedad, las cantidades y la forma de preparación.

Muere en Francia la primera persona infectada por el virus Shamonda: cómo se contagia y cuál es el riesgo de transmisión

22 October 2026 at 11:40
Imagen de archivo de una ambulancia en Montpellier, Francia durante la pandemia de coronavirus (EFE/EPA/HORCAJUELO)

Las autoridades francesas han confirmado la muerte de la primera persona contagiada por el virus Shamonda (SHAV), un paciente inmunodeprimido que había sido hospitalizado en Lyon con síntomas graves. Los ministerios de Sanidad y Agricultura del país han calificado el caso de “excepcional” al tratarse del primero registrado en humanos hasta el momento.

El patógeno afecta principalmente al ganado y nunca había dado el salto a humanos, “a pesar de varias décadas de circulación del virus Shamonda en África y Asia”. El paciente, que presentaba un cuadro clínico grave, falleció a principios de octubre, según ha comunicado el Gobierno. “Dada la información disponible sobre el virus, hasta el momento no se ha identificado ningún riesgo sanitario para la población en general”, han señalado.

El Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades (ECDC) está en contacto con las autoridades francesas y demás socios europeos para investigar las posibles implicaciones para la salud pública de este primer caso de infección que, históricamente, solo había afectado a animales.

El fallecido recibía tratamiento por una enfermedad grave “que lo hacía más susceptible a la infección y a las complicaciones que la población general”. Se están llevando a cabo investigaciones para determinar si el virus causó o contribuyó a su muerte y cómo se produjo el contagio", ha relatado el ECDC.

¿Existe el virus Shamonda en España?

El virus Shamonda fue detectado por primera vez en Nigeria a mediados de la década de 1960 y, hasta 2026, se había notificado de forma esporádica en distintas regiones de África occidental, oriental y meridional, así como en Japón.

En verano de este mismo año, el virus Shamonda llegaba a las granjas europeas. Aunque el patógeno se identificó a finales de julio, los animales ya empezaron a mostrar síntomas en junio. Desde entonces, se ha detectado en animales de granja en Austria, Bélgica, Francia, Alemania, Irlanda, Italia, Liechtenstein, Luxemburgo, Países Bajos, Portugal, España y Suiza, así como en Jersey. El virus SHAV ya se había detectado anteriormente en animales de países fuera de Europa.

En España, el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación confirmó su detección en el ganado bovino de siete explotaciones de Córdoba y Toledo. La sintomatología fue similar a la que ya había sido reportada previamente en otro países: fiebre, diarrea y disminución de la producción láctea.

Imagen de archivo de tres vacas en una explotación ganadera. (Magnific)

Qué es el virus Shamonda y cuál es el riesgo de contagio

El virus Shamonda suele transmitirse entre animales por las picaduras de mosquitos del género Culicoides infectados con el patógeno, aunque aún se desconoce la especie exacta implicada en la propagación de este caso.

En Europa, los mosquitos picadores suelen estar más activos de primavera a otoño, con patrones estacionales que varían según la especie, la ubicación y las condiciones climáticas. Sin embargo, debido al descenso de las temperaturas, dicha actividad de la mayoría de las especies de mosquitos picadores está disminuyendo en el continente.

Las autoridades sanitarias han descartado que exista un riesgo de contagio general, aunque el ECDC sigue trabajando con la Unión Europea para fortalecer la capacidad de realización de pruebas y ofrecer apoyo adicional a los Estados miembros para identificar cualquier otro posible caso potencial.

Cuál es el alimento que es rico en vitamina C, refuerza las defensas y cuida el sistema digestivo

22 October 2026 at 09:43
Un hombre cocinando verduras en una sartén (AdobeStock)

Hay alimentos que pasan desapercibidos en la cocina y que, sin embargo, esconden un interesante perfil nutricional. Aportan pocas complicaciones a la hora de incorporarlos al menú, contienen una elevada proporción de agua y ofrecen vitaminas esenciales para el funcionamiento del organismo. Uno de ellos destaca especialmente por su contenido en folatos, una vitamina relacionada con la formación normal de las células sanguíneas, y por su aporte de fibra, importante para una alimentación equilibrada.

Aunque suele utilizarse como ingrediente de caldos, cremas y guisos, sus propiedades nutricionales van mucho más allá de su papel como acompañamiento. Y hay un dato que llama la atención: una ración de 150 gramos puede proporcionar cerca de la mitad de la cantidad diaria recomendada de vitamina B9, fundamental para el organismo.

El secreto de este alimento está, en buena medida, en su composición. Según la información nutricional de la Fundación Española de la Nutrición (FEN), el agua es su componente mayoritario. También aporta fibra y vitaminas como los folatos, la vitamina C, la vitamina A y la vitamina B6, además de pequeñas cantidades de proteínas.

Esta combinación lo convierte en una opción interesante para diversificar la dieta y aumentar el consumo de vegetales. Su contenido en agua contribuye a la ingesta diaria de líquidos, mientras que la fibra forma parte de una alimentación saludable y variada. Hablamos del puerro, una hortaliza habitual en la cocina que, además de aportar sabor a los platos, ofrece agua, fibra y vitaminas de interés nutricional.

Puerros cortados sobre una tabla (Magnific)

La vitamina que ayuda a formar las células sanguíneas

Uno de los aspectos más destacados de su composición es la presencia de folatos, también conocidos como vitamina B9. Estos nutrientes desempeñan un papel importante en el organismo, ya que contribuyen a la formación normal de las células sanguíneas.

De acuerdo con la FEN, consumir 150 gramos de este vegetal permite cubrir aproximadamente el 48 % de las ingestas recomendadas de folatos para la población de referencia utilizada en su valoración nutricional. Se trata de una proporción relevante que ayuda a entender por qué incluir diferentes verduras en la alimentación puede contribuir a satisfacer las necesidades diarias de vitaminas.

Los folatos, además, participan en otros procesos esenciales, como la síntesis normal del ADN y el funcionamiento del sistema inmunitario. Por ello, mantener una ingesta adecuada de esta vitamina es importante para el buen funcionamiento del organismo.

Fibra y vitaminas para completar la dieta

La fibra es otro de los componentes que merece atención. Consumida habitualmente a través de frutas, verduras, legumbres y cereales integrales, contribuye al funcionamiento normal del aparato digestivo y ayuda a mantener una alimentación variada.

A ella se suman las vitaminas C, A y B6. La vitamina C participa en el funcionamiento normal del sistema inmunitario y contribuye a la protección de las células frente al daño oxidativo. La vitamina A interviene en procesos como el mantenimiento de la visión normal, mientras que la B6 participa en el metabolismo energético y en el funcionamiento del sistema nervioso.

No obstante, conviene recordar que ningún alimento por sí solo garantiza estos beneficios ni sustituye una dieta equilibrada. Su valor nutricional debe entenderse dentro del conjunto de la alimentación.

Los minerales del puerro

En el apartado de los minerales, la FEN señala que el puerro no destaca por aportar cantidades significativas, aunque contiene potasio y fósforo. También es importante tener en cuenta que el calcio y el hierro presentes en los alimentos vegetales no siempre se absorben con la misma facilidad que los procedentes de determinadas fuentes animales.

En el caso del hierro, por ejemplo, el organismo suele aprovechar mejor el hierro hemo, presente en alimentos de origen animal, que el hierro no hemo de los vegetales. La absorción del hierro vegetal también depende de otros componentes de la comida, como la vitamina C. Por tanto, aunque puede contribuir al aporte de distintos nutrientes, no debe considerarse una fuente principal de minerales como el hierro o el calcio.

Su sabor suave y sus posibilidades culinarias permiten incorporarlo a numerosas preparaciones: desde cremas y sopas hasta salteados, tortillas, arroces o platos de verduras al horno. También puede cocinarse al vapor o asarse para aprovechar su textura y su sabor sin necesidad de recurrir a elaboraciones complicadas. La clave está en utilizarlo con regularidad como parte de una dieta diversa, junto con otras verduras, frutas, legumbres y alimentos de distintos grupos.

Encuentran en el veneno de una araña mortal una proteína que protege las neuronas del cerebro ante un ictus

22 October 2026 at 14:35
La araña de tela de embudo, el arácnido más mortífero (Wikimedia Commons)

El veneno de una araña potencialmente mortal podría esconder una de las claves para proteger el cerebro frente a un ictus. Un equipo de científicos de la Universidad de Queensland (Austrlaia) ha identificado en él una pequeña molécula, denominada Hi1a, capaz de reducir significativamente el daño neuronal en animales que han sufrido un accidente cerebrovascular isquémico. El hallazgo apunta a una posible nueva estrategia terapéutica contra una enfermedad que constituye una de las principales causas de muerte en el mundo.

Uno de los grandes desafíos de la medicina es evitar que las neuronas mueran durante un ictus. Cuando se interrumpe el flujo sanguíneo que lleva oxígeno y nutrientes al cerebro, las células nerviosas comienzan a sufrir daños. A esta situación se suma un fenómeno conocido como acidosis: la acumulación de sustancias ácidas en el tejido cerebral afectado, que puede desencadenar mecanismos responsables de la muerte neuronal.

En este proceso interviene una proteína presente en las células cerebrales llamada ASIC1a. Se trata de un canal iónico sensible a la acidez que, al activarse, permite el paso de iones a través de la membrana celular y contribuye al daño neuronal. De hecho, investigaciones anteriores ya habían demostrado que bloquear este canal podía reducir las lesiones cerebrales en roedores.

Un mecanismo para frenar el daño neuronal

La novedad del estudio es Hi1a, un péptido presente en el veneno de la araña de tela de embudo, endémica de la isla australiana de K’gari, cuya estructura molecular le permite actuar sobre ASIC1a. Los investigadores comprobaron que esta molécula se une al canal y lo estabiliza en su estado cerrado, impidiendo que pase al estado en el que deja circular los iones.

A diferencia de otros inhibidores estudiados hasta ahora, Hi1a bloquea parcialmente la activación del canal de una forma que no depende del pH y su efecto desaparece lentamente. Estas características podrían resultar relevantes para comprender cómo regular la actividad de ASIC1a y limitar los procesos que conducen a la muerte de las neuronas.

Los científicos también analizaron la estructura del péptido mediante resonancia magnética nuclear y descubrieron que está formado por dos dominios similares, conocidos como nudos de cistina inhibidores, unidos por un enlace corto y bien definido. Esta arquitectura contribuye a explicar sus propiedades y ofrece información útil para investigar posibles aplicaciones farmacológicas.

Resultados prometedores en animales

El dato más destacado de los resultados, publicados en PNAS, procede de los experimentos realizados en ratas con un modelo de ictus isquémico. Los investigadores administraron una única dosis muy pequeña de Hi1a, de dos nanogramos por kilogramo de peso, mediante una inyección intracerebroventricular, es decir, directamente en el sistema de cavidades que contiene el líquido cefalorraquídeo.

El tratamiento redujo notablemente el tamaño del infarto cerebral incluso cuando se administró hasta ocho horas después de provocar el ictus mediante la oclusión de la arteria cerebral media. Además, la reducción de las lesiones se relacionó con una mejoría de la función neurológica y motora de los animales y con una mayor conservación de la estructura del tejido nervioso.

Este margen temporal resulta especialmente interesante, ya que el daño cerebral evoluciona después de la interrupción del riego sanguíneo. Sin embargo, los resultados no permiten concluir que el tratamiento sea eficaz en personas ni que pueda administrarse de la misma manera en la práctica clínica.

Del laboratorio al tratamiento

Actualmente, no existen fármacos disponibles cuyo objetivo específico sea proteger las neuronas del daño provocado por la acidosis durante un ictus. Los tratamientos clínicos se centran principalmente en restablecer el flujo sanguíneo cuando es posible y reducir las complicaciones.

Hi1a representa, por tanto, una posible vía para complementar las estrategias existentes. Antes de llegar a los hospitales, será necesario estudiar su seguridad, determinar cómo administrarla de forma eficaz y comprobar si sus beneficios se reproducen en otros modelos y, finalmente, en ensayos clínicos con seres humanos.

Los 7 alimentos más ricos en vitamina D, según expertos: de las latas de atún a las sardinas

22 October 2026 at 06:58
Plato de sardinas. (Magnific)

Entre los nutrientes más esenciales para el organismo se halla la vitamina D, especialmente por su papel en la absorción del calcio y el mantenimiento de unos huesos sanos y porque también interviene en el funcionamiento normal de los músculos y del sistema inmunitario. Aunque el cuerpo puede producirla cuando la piel se expone a la radiación solar, la alimentación constituye otra vía para obtenerla y contribuir a cubrir las necesidades diarias.

Sin embargo, no todos los alimentos aportan la misma cantidad de esta vitamina. Los pescados grasos y algunas de sus conservas destacan entre las fuentes alimentarias más interesantes, con diferencias importantes según la especie y el método de preparación o conservación. Conocer cuáles concentran una mayor cantidad permite planificar una dieta variada y aprovechar mejor sus propiedades nutricionales.

La tabla de alimentos ricos en vitamina D de la Clínica Universidad de Navarra sitúa a la anguila y la angula en el primer puesto, con 110 microgramos por cada 100 gramos, muy por encima del resto de productos incluidos en la clasificación. A continuación aparecen distintas variedades de atún, arenque, congrio, conservas de pescado azul y especies como la caballa o el jurel. Estos son los siete grupos de alimentos que recoge la lista, ordenados de mayor a menor contenido.

Anguila y angula

La anguila y la angula encabezan la clasificación de la Clínica Universidad de Navarra, con 110 microgramos de vitamina D por cada 100 gramos de porción comestible. Así, su contenido supera ampliamente al del resto de los alimentos de la tabla.

No obstante, esta elevada concentración nutricional debe matizarse por motivos medioambientales. La anguila europea está catalogada como especie en peligro crítico de extinción por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), el nivel más elevado antes de su desaparición en estado silvestre. Por ello, no debe interpretarse su posición en la lista como una recomendación de consumo: es preferible optar por otras fuentes de vitamina D con menor impacto sobre las especies amenazadas.

Atún

El segundo puesto corresponde a las conservas en aceite de atún, bonito, caballa y otros pescados similares, que aportan 25 microgramos de vitamina D por cada 100 gramos. Son una alternativa práctica para incorporar pescado a la dieta sin necesidad de cocinarlo.

Además, estas conservas permiten preparar ensaladas, bocadillos o platos de pasta con facilidad. Conviene, eso sí, prestar atención a la cantidad de sal y al aceite añadido, especialmente cuando se consumen con frecuencia.

Arenque

El arenque ocupa la tercera posición, con 23 microgramos por cada 100 gramos. Este pescado azul destaca por su contenido en grasas saludables y constituye otra opción interesante para diversificar el consumo de productos marinos.

Puede encontrarse fresco, marinado o en conserva, aunque la composición nutricional varía según la preparación. Incorporarlo a una dieta variada permite sumar vitamina D y otros nutrientes, como proteínas y ácidos grasos omega-3.

Congrio

Con 22 microgramos por cada 100 gramos, el congrio se sitúa en el cuarto puesto. Este pescado, habitual en guisos y preparaciones al horno, ofrece una cantidad notable de vitamina D dentro de la clasificación de la Clínica Universidad de Navarra.

Su versatilidad culinaria facilita incluirlo en recetas con verduras, patatas o legumbres. Como sucede con otros pescados, alternarlo con diferentes especies ayuda a mantener una alimentación variada y equilibrada.

Bonito y caballa

Las conservas en escabeche de bonito, atún, caballa y otros pescados aportan 20 microgramos de vitamina D por cada 100 gramos. Aunque su contenido es inferior al de las conservas en aceite, siguen siendo una fuente destacada de este nutriente.

El escabeche, elaborado habitualmente con vinagre, aceite y otros ingredientes, aporta un sabor característico y facilita la conservación. Para controlar la ingesta de sal, resulta recomendable revisar el etiquetado y comparar distintas opciones comerciales.

Una pescadería en el mercado de Cádiz (Shutterstock España)

Sardinas

En sexto lugar aparecen los arenques, las sardinas y otros pescados ricos en grasa conservados mediante salazón y ahumado, con 17 microgramos por cada 100 gramos.

Estas preparaciones permiten disfrutar del pescado de otra manera y añadir variedad al menú. Sin embargo, su contenido en sal puede ser elevado, por lo que es conveniente moderar las cantidades, especialmente en personas que necesitan controlar el consumo de sodio.

Caballa, jurel y palometa

La séptima posición la comparten la caballa, el jurel o chicharro y la palometa, con 16 microgramos de vitamina D por cada 100 gramos. Son alternativas interesantes para quienes buscan incorporar pescado azul a su alimentación.

A la plancha, al horno o acompañados de verduras, permiten elaborar platos sencillos y nutritivos. Por ello, la clasificación demuestra que existen diversas fuentes alimentarias de vitamina D, sin necesidad de recurrir a especies amenazadas.

La tartamudez, ni una enfermedad ni falta de inteligencia: qué es y qué causa este trastorno del habla

22 October 2026 at 04:30
Un grupo de amigos conversando (Magnific)

Hablar es una actividad cotidiana que, en la mayoría de las personas, se desarrolla de manera automática. Sin embargo, para quienes tienen tartamudez, expresar una idea puede convertirse en un desafío: repetir una sílaba, prolongar un sonido o quedarse bloqueado a mitad de una palabra son algunas de las dificultades que caracterizan este trastorno del habla.

La tartamudez, también conocida como disfemia, es una dificultad del habla que sufren más de 800.000 personas en España, lo que equivale aproximadamente al 2% de adultos y 5% de los niños, según la Fundación Española de la Tartamudez TTM. Este trastorno interrumpe la fluidez del lenguaje y puede afectar a la comunicación, las relaciones personales y el rendimiento escolar o laboral.

Estas interrupciones, denominadas disfluencias, pueden manifestarse de distintas formas: mediante la repetición de sonidos, sílabas o palabras, el alargamiento de determinados sonidos o las pausas repentinas durante la pronunciación. Por ejemplo, una persona puede repetir varias veces el inicio de una palabra antes de conseguir terminarla o experimentar un bloqueo que le impida continuar hablando durante unos segundos. En algunos casos, también aparecen movimientos involuntarios, como parpadeos rápidos, movimientos de cabeza o temblores en los labios.

Estas dificultades no significan que la persona desconozca lo que quiere decir o tenga problemas de inteligencia. El obstáculo se encuentra en la fluidez del habla, no necesariamente en la capacidad de comprender, razonar o construir ideas. Además, los síntomas pueden variar según la situación y empeorar cuando la persona está cansada, emocionada o sometida a estrés.

Las causas de la tartamudez: una cuestión todavía en estudio

MedlinePlus distingue dos tipos principales de tartamudez, relacionados con causas diferentes: la del desarrollo y la neurogénica. La tartamudez del desarrollo es la más frecuente y suele comenzar durante la primera infancia, cuando los niños están aprendiendo a hablar y a desarrollar sus habilidades lingüísticas. Muchos pequeños presentan interrupciones en el habla durante esta etapa y dejan de hacerlo con el tiempo. Sin embargo, en algunos casos, el trastorno persiste durante la adolescencia y la edad adulta.

Aunque todavía no se conoce con exactitud por qué algunos niños superan esta dificultad y otros no, las investigaciones apuntan a la participación de factores genéticos y diferencias en el funcionamiento cerebral. La tartamudez puede aparecer en varios miembros de una misma familia, lo que respalda la existencia de una predisposición hereditaria.

La tartamudez puede crear complejos y dificultar las relaciones personales (Magnific)

Por otro lado, la tartamudez neurogénica puede desarrollarse después de una lesión cerebral, un traumatismo craneal o un accidente cerebrovascular. En estas circunstancias, el cerebro puede tener dificultades para coordinar las distintas regiones implicadas en la producción del habla.

Es importante distinguir estos mecanismos de la influencia de las emociones. El estrés, la ansiedad y el nerviosismo pueden intensificar los síntomas, pero no se consideran la causa habitual de la tartamudez del desarrollo. Atribuir el trastorno únicamente a la timidez o a un problema emocional supone simplificar una realidad mucho más compleja.

¿A quién afecta y cuándo buscar ayuda?

La tartamudez puede afectar a cualquier persona, aunque es más frecuente en los niños que en las niñas. Según MedlinePlus, aproximadamente el 75 % de los niños que tartamudean superan el trastorno, mientras que en otros puede mantenerse durante toda la vida.

Cuando las interrupciones del habla persisten, generan malestar o dificultan la comunicación cotidiana, conviene consultar con un profesional sanitario. El logopeda puede evaluar la fluidez, la evolución del problema y sus consecuencias para determinar qué intervención resulta más adecuada.

La terapia del habla puede ayudar a mejorar la comunicación y a desarrollar estrategias para gestionar las dificultades. También es importante que familiares, docentes y compañeros escuchen sin interrumpir, eviten completar las frases y concedan a la persona el tiempo necesario para expresarse.

Comprender la tartamudez es el primer paso para combatir los prejuicios. No se trata de una falta de inteligencia ni de voluntad, sino de un trastorno complejo cuya causa exacta todavía se investiga. La información rigurosa, el acompañamiento profesional y la empatía pueden contribuir a que quienes tartamudean se comuniquen con mayor confianza y sin miedo a ser juzgados.

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