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De ruta por el paraíso del níscalo y el boletus en la provincia de Valladolid

23 October 2026 at 07:00

Con el otoño ya avanzado y después de que hayan caído las primeras y abundantes lluvias en buena parte de Castilla y León, además del descenso térmico necesario, es ahora cuando llega el momento de los amantes de las setas y de salir al monte a por ellas pero también a disfrutar de la naturaleza en todo su esplendor en uno de los periodos del año más espectaculares, por el contraste de colores.

Este fin de semana, además, se espera estabilidad en lo climatológico, con un aumento de las temperaturas diurna que invita también a salir a recolectar este preciado producto estrella de estos meses antes de que termine el año y que se esconden bajo tierra, en prados y caminos, junto a pinares, robledales, encinas o coníferas.

Las setas ya se están dejando desear y empiezan a asomar en estos lugares. Sobre todo una, la seta de cardo, que según apuntan los expertos es la primera que se podrá empezar a recoger en abundancia. Un hongo comestible, apreciado por los restauradores por su excelente calidad, su sabor dulce y carnosa textura, que se llama así porque crece en las raíces muertas del cardo corredor, una planta silvestre de la que se alimenta

Se dice que el buen recolector sabe la hora y el momento y donde tiene que ir a por setas y hongos, y que una cosecha demasiado variada y colorida delata al principiante.

Por eso la prudencia y la observación, pero también la paciencia, la humildad, la curiosidad o el mimo a la naturaleza son cuestiones que debe tener en cuenta el buen recolector, que suele caracterizarse también por ser una persona fuerte en lo mental e inasequible al desaliento.

Igualmente, no se puede salir de cualquier manera y hay que ir ataviado con una buena cesta, ya que no solo sirve para almacenar las setas sino que ayuda también a esparcir esporas mientras se recorre el monte y que las setas vuelvan a crecer en la próxima temporada. También permite airear el producto evitando que los hongos se descompongan rápido. Pero no todas las cestas son iguales. Las más típicas y tradicionales son las de mimbre, aunque también se usan las de malla, tela de rejilla o nylon que también cumplen esta esencial función de "inseminar" el campo.

La ropa y el calzado es también parte importante, y hay que buscar productos que sean cómodos y prácticos, como camisetas elásticas, chalecos sin mangas, pantalones impermeables y con muchos bolsillos, y que sean resistentes al agua. En el caso delo calzado, se recomienda que al menos llegue a la altura del talón.

Y un buen bastón, una brújula y una guía mocilógica tampoco está de más, por si las moscas, que el monte es traicionero si no se conoce bien

Pero dicho esto, en estas líneas de hoy de LA RAZÓN queremos recomendar al lector varias de las numerosas rutas seteras que hay en Castilla y León, aunque en ete caso nos vamos a centrar en la provincia de Valladolid, donde también hay abundancia de setas, principalmente en la gran comarca de Tierra de Pinares, pero también en los bosques de los Montes de Torozos y las Riberas de los ríos Duero y Pisuerga. Toda la actividad regulada se gestiona a través del acotado VA-50.001 "Torozos, Mayorga y Pinares de Valladolid".

Tierra de Pinares

Es, sin duda, la zona con mayor volumen de recolección de la provincia gracias a sus extensos suelos arenosos. El pino piñonero y el pino resinero crean el hábitat perfecto, especialmente tras las lluvias de otoño. El paraíso del níscalo y el boletus, que s epueden encontrar en los alrededores de los municipios de Aldeamayor de San Martín, Alcazarén, Portillo, La Parrilla, Viana de Cega e Íscar. En las masas de bosque más maduras y con mantos de arena profundos (como la zona entre La Parrilla y Portillo) también brotan boletus con formas muy particulares adaptadas al terreno arenoso. Más entrada la temporada fría, abundan las negrillas (ratonas) y los pies azules.

Montes de Torozos y Tierra de Campos

Al norte y oeste de la provincia, el paisaje cambia a páramos y valles con bosques de frondosas (encinas y quejigos) y zonas de matorral o pastizal. Villabrágima, La Mudarra, Peñaflor de Hornija, Urueña y los montes de Mayorga son los municipios de esta zona setera donde abunda la preciada seta de cardo (Pleurotus eryngii) en las praderas y linderos. En los bosques de quejigos y encinas también se recolectan excelentes ejemplares de boletus, piés azules y setas plateras.

Riberas del Duero y Pisuerga

Los sotos fluviales y bosques de ribera cercanos a los cursos de agua ofrecen una humedad constante muy propicia cuando el resto de zonas está más seca. En los entornos de Cabezón de Pisuerga, Tudela de Duero, Quintanilla de Arriba o Valdestillas se pueden encontrar una gran variedad de especies forestales, setas de chopo y familias de setas amantes de la humedad.

Los micoturistas tienen también una buena oportunidad este fin de semana de conocer estas zonas de la provincia de Valladolid, donde pueen degustar de una gastronomía especial, también con las setas como protagonistas.

Los pinares de Valladolid se caracterizan por ser llanos y muy homogéneos, lo que sumado a las nieblas otoñales hace que sea muy fácil desorientarse. Se recomienda usar la aplicación oficial de Micocyl, que cuenta con avisos GPS sonoros para saber si estás dentro o fuera de los montes regulados.

Asimismo, antes de nada, conviene recordar que para recolectar en cualquiera de estas zonas es obligatorio el permiso del acotado Micocyl de Valladolid (VA-50.001), el cual puedes obtener o renovar fácilmente a través de interne

© Ical

Recolector de setas
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