El voto de Felipe contra Sánchez
El nivel de radicalización de la campaña electoral se constata con lo que está sucediendo desde que se convocaron las elecciones. Es cierto que es una legislatura que Sánchez ha radicalizado hasta extremos inimaginables. La realidad es que los problemas que afectan a su gobierno, su partido y su familia explican esta espiral. Ha sido imposible que mantuviera relaciones mínimamente razonables con el Partido Popular. Las cloacas representan muy bien cuál ha sido la estrategia real diseñada desde la Moncloa. Otra cosa es que canten o no sus ejecutores que están incursos en la investigación de la Audiencia Nacional. A pesar de ello todo el mundo sabe cuál es la X. La suciedad del ventilador sanchista la han sufrido sus enemigos, tanto internos como externos, y, especialmente, la presidenta de la Comunidad de Madrid. Ayuso ha sido el objetivo prioritario y la obsesión del inquilino de La Moncloa, aunque le ha salido mal. Es muy significativo que Felipe González haya anunciado que votará en blanco y lo justifique diciendo que «no es una abstención, es un voto positivo». La realidad es que el que fue secretario general del PSOE y presidente del Gobierno es un adversario implacable de Sánchez. No voy a entrar en el proceso de santificación de un líder político que hizo cosas positivas, pero también muy negativas y reprobables.
No podemos olvidar los escándalos de corrupción y los GAL. Es cierto que ahora es útil para el discurso de la oposición en contra de Sánchez, que es un problema y un riesgo objetivo para la democracia española. Es cierto que se puede considerar un voto positivo, porque es necesario recuperar un socialismo que sea más afín a lo que es en Alemania o el Reino Unido. No me gusta el socialismo que representó González, aunque es cierto que hizo cosas positivas. Es malo no tener memoria. Me sucede lo mismo con la etapa de Zapatero, aunque siempre he destacado como aspectos positivos sus nombramientos para RTVE y el CGPJ. Hay otras cosas que no comparto como el disparate de la memoria histórica o su política económica. González simboliza el PSOE que fue y Sánchez, el PSOE que nunca tendría que haber gobernado. Esperemos que después de las elecciones desaparezca el sanchismo y regrese la socialdemocracia.
Francisco Marhuenda. Académico de número de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación de España y de la Real Academia de Doctores de España. Académico correspondiente de la Real Academia de la Historia. Catedrático de Derecho Público e Historia de las Instituciones (UNIE).


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