Una novedad relevante para el colectivo médico en la Comunidad de Madrid. El Servicio Madrileño de Salud (Sermas) ha anunciado el fin de las guardias obligatorias de los facultativos. La Comunidad de Madrid planea introducir un nuevo modelo en el que sean los propios facultativos los que deciden si realizar o no esta jornada complementaria. Este sistema empezará a funcionar a finales de año en fase piloto en el hospital La Paz y el hospital del Sureste antes de extenderse por toda la red de centros. No se ha detallado cómo se reorganizará la plantilla de estos hospitales públicos madrileños, ni si habrá nuevas contrataciones de médicos para reforzar el personal para cubrir las horas necesarias para garantizar servicios como el de Urgencias. Se sabe también que la Consejería de Sanidad pondrá en marcha un programa de bienestar para los profesionales sanitarios.
Este jueves durante el Pleno en la Asamblea de Madrid, la titular de Sanidad, Fátima Matute, ha anunciado que arrancarán en breve el modelo para poner fin a la obligación de las guardias. En la actualidad, los médicos -salvo dermatología y otras especialidades- deben realizar turnos de 24 horas programados a lo largo del mes para garantizar la continuidad asistencial. Desde hace tiempo, el sector lleva reclamando acabar con este sistema. Algo que afecta de manera principal a los médicos y que ha sido piedra angular de sus quejas al Ministerio de Sanidad, además de reclamar el aumento de lo percibido por las guardias, donde la hora se paga más barata que la hora ordinaria. Para defender sus particular cometido y responsabilidad última en la atención de la salud de los ciudadanos, los médicos demandan un Estatuto Médico con el que negociar sus condiciones de trabajo. Entre los compromisos adquiridos por la Comunidad de Madrid se encuentra esta medida, tal y como anunció la presidenta autonómica, Isabel Díaz Ayuso, durante el último debate del estado de la región.
Sobre todo ello, la previsión es que este proyecto piloto arranque a finales de año en ambos centros. Por ahora, no se ha concretado cómo se reorganizará la plantilla de estos hospitales, así como si se contemplan nuevas contrataciones para cubrir los turnos pendientes. Mientras se desarrollen estas dos pruebas, la Consejería analizará con un grupo de trabajo formado por profesionales la futura estrategia y las necesidades que se deberán abordar para consolidar el modelo.
En España se entierra muy bien. Un dicho que muchos sacan a colación cuando llega el momento de despedir a alguien, con el que no se comulgaba en demasía, pero llegado “este momento”, lo importante es lo importante.... Y por ende, en cierta medida, todo lo que rodea a la muerte, es reverenciado. Aunque toca hacer la salvedad de que quizá eso era más en el pasado. Hoy, España, como el resto del planeta -y más tras los tiempos de la Covid-, se ha sumado a la corriente del “muerto al hoyo, y el vivo...”. En fin, ya saben.
La Almudena, el más grande de Europa
Madrid se ha entregado, con entusiasmo en el pasado, a esto que apuntábamos. De ahí el tamaño de camposantos como La Almudena. Actualmente cuenta con 120 hectáreas y, según apuntan, es el más grande de Europa occidental. Aunque no ostenta otros títulos, como el de ser el cementerio más visitado del mundo: de eso presume el Père Lachaise de París (en él están enterrados Molière, Chopin, Oscar Wilde o Delacroix, y sí, también Jim Morrison). Tampoco es el más bello de Europa -el de Génova algunos lo señalan como un museo al aire libre-, a pesar de contar con grandes piezas del arte y la arquitectura de gran valor histórico y artístico. Más de 300 “creaciones funerarias” están protegidas por el Estado. Un cementerio que es todo un canto a la arquitectura más rompedora de su momento: la secesión vienesa. En ese estilo y en el art decó fueron realizadas puertas, templos o rejería.
En cierto sentido, se podría decir que en el cementerio de la Almudena “habitan” casi más personas que en la propia Comunidad de Madrid: según el censo del cementerio, alrededor de cinco millones de difuntos descansan en el camposanto (contabilizando las tres necrópolis que aguarda tras sus muros: la cristina, la civil y la hebrea). Una cifra próxima a los más de seis millones de personas censadas en la actualidad en la región.
Cementerio patriótico de La Florida
Morir por la Patria y no ser olvidados. Ni ellos ni sus actos heroicos en favor de todos. Algo difícil de mantener hoy en día en que la memoria es tan frágil. En este Cementerio de La Florida están enterrados algunos de los héroes del 2 de mayo de 1808. Concretamente, 43 fusilados que perdieron su vida la madrugada siguiente en la Montaña de Príncipe Pío. El camposanto se encuentra en el Parque del Oeste, entre la Rosaleda y la ermita de San Antonio de la Florida. Por lo apartado del lugar, no pasa mucha gente por su puerta, que suele estar cerrada.
Se trata de un cementerio apartado y pequeño, donde no hay nichos a la vista. Los enterrados se encuentran en la cripta de la ermita, en una fosa común tras una lápida con sus nombres.
Los fusilados de Príncipe Pío no fueron los únicos en morir en aquellas jornadas. El mismo día 2 algunos madrileños fueron arcabuceados en otros puntos de la ciudad. Otros cayeron en las luchas callejeras contra los soldados napoleónicos. Una vez pacificada la revuelta antifrancesa, el general Murat decidió dar un castigo ejemplar. Para ello, ordenó seleccionar 42 prisioneros al azar y el general se reservó la elección de uno más. Los 43 mártires fueron torturados y conducidos a la ladera de la Montaña de Príncipe Pío. Allí fueron fusilados y sus cuerpos abandonados. Hasta que unos días más tarde los hermanos de la Buena Dicha los enterraron en el Cementerio. Goya, y tantos otros, fueron sensibles a su sacrificio.
Expatriados en Carabanchel, el “British Cementery”
Apartado del bullicio del madrileño barrio de Carabanchel, delimitado por las calles de Inglaterra e Irlanda, se encuentra un pequeño cementerio en cuya entrada se puede leer “British Cementery”. Algo que se repite en muchos otros lugares de Europa, donde aquellos expatriados, sobre todo de los siglos XIX y XX encontraron descanso eterno tras una vida, en muchos casos, refugiados en el Continente, alejados de Albión. En el castizo Carabanchel, entre cedros, acacias y aligustres hay enterrados un millar de cuerpos. Sus lápidas centenarias son devoradas por el musgo y la erosión que tiene no tener una visita de un familiar ni un amigo que se preocupe por el estado de la tumba. Algo, por otro lado, que en estos tiempos de prisas e inmediateces, ha alcanzado a los camposantos católicos. En este, por cierto, descansan también ortodoxos, luteranos, protestantes o judíos. Decenas de nacionalidades distintas. Cientos de historias enterradas. Aquí están, entre otros, los restos del alemán Heinrich Loewe, empresario alemán que triunfó en el mundo de la marroquinería fundando una de las firmas de lujo más prestigiosas del mundo de la moda. También acogen los restos de Margarita Kearny Taylor, la británica que fundó el mítico salón de té inglés del paseo de la Castellana.
Cementerio civil: El descanso de cuatro presidentes
El cementerio civil de Madrid forma parte de la necrópolis del Este, junto con el cementerio de La Almudena y el Judío. Se inauguró a finales del siglo XIX y en él descansan los restos de cuatro presidentes de la primera República, varios dirigentes comunistas y socialistas, además de miembros de la Institución Libre de Enseñanza.
La Sacramental de San Lorenzo y San José
El recoleto cementerio de la Sacramental de San Lorenzo y San José es un camposanto ubicado también en el barrio de Carabanchel, por entonces unas “afueras” de la capital. En el patio central destaca un monumento de suscripción pública coronado por cuatro ángeles que custodian las urnas de los esposos Julián Romea y Matilde Díez. También reposan aquí los escultores Ponciano Ponzano y Eulogio Florentino Sanz autor de “Francisco de Quevedo”, los poetas Ventura Ruiz de Aguilera, Abel Bonnard o José de Selgas, entre otros.
Cementerio de San Isidro
No podía estar en otro lugar. Está situado detrás de la ermita de San Isidro sobre el llamado Cerro de las Ánimas, en el entorno de la actual Vía Carpetana, dando por uno de sus costados a la avenida de la Ermita del Santo. Durante el siglo XIX se convirtió en el cementerio de la nobleza de Madrid, siendo el preferido por la aristocracia, los políticos, los grandes burgueses y los artistas, lo que nos ha legado, entre sus siete patios, un conjunto de panteones de gran calidad arquitectónica y artística dentro del monumento funerario. Aquí reposan desde Emilio Castelar a José Ortega y Gasset, pasando por Francisco Silvela o Antonio Maura. Una larga lista de prohombres con calle o plaza en la superficie de la ciudad.
Cementerio de San Justo
El cementerio de San Justo, cuyo nombre completo es el de cementerio de la Sacramental de San Justo, San Millán y Santa Cruz, es un camposanto que sigue activo en la actualidad, separado por una tapia del Cementerio de San Isidro. En él yacen importantes personajes literarios del siglo XIX como Larra, José de Espronceda, Bretón de los Herreros, Francisco Villaespesa, Ramón de Campoamor, los hermanos Álvarez Quintero, Adelardo López de Ayala, Manuel Tamayo y Baus. Una larga lista que nos podría hacer pensar que era “el cementerio de los artistas”... Y de alguna manera así es. En 1902, la Asociación de Escritores y Artistas construyó el panteón donde resguardar e ir agrupando las cenizas de los personajes más ilustres en las letras y las artes. Este panteón fue diseñado por Enrique María Repullés y Vargas. Los primeros en ocupar este panteón fueron José de Espronceda, Mariano José de Larra y Eduardo Rosales. Posteriormente, se han inhumado en este lugar los restos de Leandro Fernández de Moratín, Ramón Gómez de la Serna, Maruchi Fresno, Carmen Conde, Luis Escobar, Rafaela Aparicio y, más recientemente, Sara Montiel, entre otros.]]
Un recorrido de autobús entre las tumbas
Si es Usted de Madrid no sabrá la sensación, la cara que se les queda a los forasteros que deben ir al cementerio de la Almudena y se topan con ¡un autobús urbano! No hay muchos cementerios que cuenten con su propia línea de autobús, y uno de ellos es este camposanto capitalino. La línea que cruza la necrópolis es la 110, con salida desde la plaza de Manuel Becerra; y una vez dentro del cementerio, el recorrido serpentea entre las diferentes sepulturas, nichos y panteones... con nada menos que doce paradas. Durante el puente de Todos los Santos, el autobús del cementerio suele estar de lo más concurrido de familiares que acuden con ramos de flores a visitar a sus difuntos.
La Comunidad de Madrid contará con una nueva Ley de Ordenación del Turismo, aprobada hoy por el Pleno de la Asamblea regional, que actualiza la normativa vigente desde 1999 para adaptarla a los cambios experimentados por el sector. El texto incorpora nuevas modalidades de alojamiento, amplía los derechos de los viajeros y regula las obligaciones de las empresas y establecimientos turísticos.
La reforma responde a la aparición de diferentes formas de hospedaje y a las necesidades de los usuarios. Entre las novedades, reconoce legalmente las hosterías (hostels) y las áreas destinadas a la acogida y pernocta de autocaravanas, vehículos cámper y similares.
La legislación también amplía los derechos y deberes de los clientes, así como las garantías que deben ofrecer los profesionales del sector. Además, establece
disposiciones sobre seguros y otras coberturas, recoge expresamente la libertad de precios y actualiza las condiciones de acceso y permanencia en los alojamientos.
Igualmente, revisa el régimen sancionador para adaptarlo a la Ley de Defensa de Consumidores y Usuarios e introduce modificaciones en materia de inspección y disciplina turística, con el fin de ofrecer mayor seguridad jurídica y facilitar la aplicación de las normas.