Embarazo y cosmética: los ingredientes que deberías evitar y los que puedes usar
Descubrir que estás embarazada también puede cambiar tu relación con el neceser. Esa crema antiedad que llevas meses utilizando, el sérum para las manchas o el tratamiento contra el acné pueden empezar a generar dudas. ¿Hay que dejar de utilizar todos los cosméticos? ¿Qué ingredientes son seguros? ¿Y qué ocurre cuando llega la lactancia?
La respuesta no pasa por abandonar la rutina facial, sino por revisar sus ingredientes y adaptarla a las nuevas necesidades de la piel. Así lo explica la doctora Ana Huertas, especialista en Medicina Estética y Regenerativa, que recuerda que durante el embarazo se producen cambios hormonales capaces de favorecer la aparición de manchas, brotes de acné, sequedad y una mayor sensibilidad cutánea
Cuidado con el retinol y fórmulas antimanchas
Uno de los activos que conviene retirar durante el embarazo es el retinol, muy habitual en los tratamientos antiedad. También deben evitarse otros retinoides, como el retinal, la tretinoína y el adapaleno. Aunque la absorción de los retinoides aplicados sobre la piel es menor que la de los orales, la recomendación es prescindir de ellos durante la gestación por precaución. La isotretinoína oral, por su parte, está contraindicada debido al riesgo conocido de malformaciones fetales.
Otro ingrediente que merece atención es la hidroquinona, presente en algunos tratamientos despigmentantes. Según Huertas, su absorción relativamente elevada y la falta de datos suficientes sobre su seguridad justifican evitarla durante el embarazo.
¿Y qué ocurre con los exfoliantes? No todos tienen las mismas restricciones. El ácido glicólico puede utilizarse en determinadas formulaciones, mientras que el ácido salicílico tópico puede ser aceptable en concentraciones bajas y sobre superficies limitadas. Eso sí, conviene consultar antes de incorporarlos y distinguirlos de los peelings químicos de alta concentración. La especialista también advierte de que un producto no es necesariamente seguro por venderse sin receta o presentarse como natural.
Activos seguros durante el embarazo
La buena noticia es que existen alternativas para mantener la piel hidratada y cuidada. El ácido hialurónico, la glicerina y las ceramidas ayudan a conservar la hidratación y a reforzar la barrera cutánea. La niacinamida también puede ser una opción interesante por sus propiedades relacionadas con la pigmentación y la función barrera.
En caso de acné, el ácido azelaico puede ayudar a mejorar determinadas lesiones y las manchas posteriores. Otros tratamientos, como el peróxido de benzoilo, pueden valorarse en situaciones concretas bajo indicación profesional.
Además, la fotoprotección adquiere especial importancia durante el embarazo, cuando aumenta la predisposición a desarrollar melasma, las manchas oscuras que suelen aparecer en la frente, las mejillas o el labio superior. La doctora recomienda un protector solar de amplio espectro con SPF 50 o superior. Si existe tendencia a la hiperpigmentación, los fotoprotectores con color y óxidos de hierro pueden aportar protección adicional frente a parte de la luz visible.
¿Y durante la lactancia?
Embarazo y lactancia no son exactamente lo mismo. Mientras que durante la gestación preocupa la posible exposición del feto, durante la lactancia también hay que valorar el paso de las sustancias a la leche materna y el contacto directo del bebé con la piel tratada.
Algunos productos que se evitan durante el embarazo pueden reconsiderarse en esta etapa. La doctora Ana Huertas señala, por ejemplo, que la tretinoína tópica presenta una absorción sistémica muy baja y puede considerarse de bajo riesgo durante la lactancia, aunque su uso debe individualizarse y nunca debe aplicarse sobre el pezón o la areola. Los retinoides orales, como la isotretinoína, deben seguir evitándose.
En cuanto al bótox, los rellenos, los peelings profundos y determinados tratamientos con láser, la recomendación general es posponer los procedimientos estéticos electivos durante el embarazo por la falta de evidencia suficiente sobre su seguridad. En la lactancia, la decisión depende de la técnica y de las circunstancias de cada paciente.
