Elon Musk sobre su etapa al frente del DOGE: «Creo que me dejé llevar, básicamente»
Elon Musk ha reconocido que se dejó llevar durante su etapa al frente del DOGE, el organismo que Donald Trump creó para reducir el gasto público estadounidense. El multimillonario ha admitido que pasó demasiado tiempo involucrado en el proyecto y que debería haber mantenido un perfil más discreto. Por lo que parece, estar tan cerca del poder le gustó más de la cuenta.
Las declaraciones se han producido durante una entrevista con Walter Isaacson, su biógrafo, en el primer episodio del podcast The Builders. Según recoge Gizmodo, Musk ha reconocido que uno o dos meses habrían sido suficientes para su aventura política, aunque terminó permaneciendo en Washington desde enero hasta mayo de 2025. Y sus explicaciones sobre lo sucedido son bastante particulares.
Una motosierra, el Despacho Oval y demasiado entusiasmo
Para quienes no recuerden qué fue exactamente el DOGE, hablamos del Departamento de Eficiencia Gubernamental, una iniciativa puesta en marcha por Trump para reducir el tamaño de la Administración estadounidense. Musk se convirtió en su principal representante y no tardó en llamar la atención, especialmente cuando apareció con una motosierra para simbolizar los recortes de gasto público que pretendía llevar a cabo.
Durante la conversación, Isaacson le preguntó si su participación en el Gobierno había supuesto una distracción demasiado grande y si, visto con perspectiva, había sido un error. Musk respondió que había alargado demasiado su estancia, aunque defendió que su intención era favorecer una economía de libre mercado y reducir la burocracia. Hasta ahí, nada que no hubiese dicho antes.
Lo curioso llega cuando empieza a explicar qué fue lo que le mantuvo allí más tiempo del necesario. Según el empresario, su presencia en el Despacho Oval le permitía participar en decisiones importantes, algo que aparentemente le resultaba bastante atractivo. Y es que no todos los días tiene uno la oportunidad de sentarse junto al presidente de Estados Unidos.
"Fue bastante interesante, porque estaba allí, en el Despacho Oval, mientras se tomaban todas esas decisiones tan importantes y, a veces, podía influir en lo que se estaba haciendo", explicó Musk. También reconoció que debería haber permanecido más en segundo plano, porque después de unas pocas semanas ya había visto prácticamente todo lo que podía ofrecerle aquella experiencia.
Isaacson fue un poco más allá y le preguntó si no se había dejado embriagar por el poder, teniendo en cuenta sus apariciones públicas con la motosierra y todo lo que había sucedido durante aquellos meses. La respuesta de Musk fue bastante breve: "Sí, creo que es verdad. Sí, sí. Creo que me dejé llevar, básicamente". El empresario aceptaba así que su entusiasmo había ido demasiado lejos.
El DOGE prometía ahorrar dinero, pero sus resultados cuentan otra historia
Hay un problema con todo esto, y es que la experiencia de Musk en Washington tuvo consecuencias que van bastante más allá de lo mucho que disfrutase participando en las decisiones presidenciales. Para empezar, el DOGE llegó a atribuirse 215.000 millones de dólares en ahorros para las arcas públicas, aunque los cálculos publicados por el propio organismo fueron cuestionados por su falta de documentación.
Por otro lado, la organización independiente Partnership for Public Service estimó que los despidos y otras medidas del DOGE podrían costar 135.000 millones de dólares a los contribuyentes durante 2025. En esa cantidad se incluían pérdidas de productividad, salarios de empleados apartados de sus puestos y gastos asociados a despedir trabajadores para después tener que contratar personal de nuevo.
Y si dejamos de lado las cifras económicas, hay datos bastante más preocupantes. Una investigación publicada en Nature calculó que los recortes en programas contra la desnutrición podrían provocar hasta 163.500 muertes infantiles adicionales al año. Conviene aclarar que hablamos de una estimación para un escenario de interrupción de tratamientos, y no de fallecimientos que ya se hayan producido.
Por su parte, otro estudio publicado en The Lancet estimó que los recortes de financiación de USAID podrían causar más de 14 millones de muertes adicionales hasta 2030, incluyendo alrededor de 4,5 millones de menores de cinco años. De nuevo, son proyecciones que dependen de la continuidad de las políticas de recortes, pero permiten hacerse una idea de sus posibles consecuencias.
Musk dejó el Gobierno en mayo de 2025 y el DOGE acabó desapareciendo antes de lo previsto. El empresario ya había descrito su paso por Washington como una "interesante misión secundaria", después de sus desencuentros con Trump. Ahora reconoce que se entusiasmó demasiado, aunque su autocrítica no incluye las consecuencias económicas y humanas de los recortes que impulsó durante aquellos meses.


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