Música en español y sostenibilidad se dan cita en Sevilla en un festival de fantasía
EN COLABORACIÓN CON ENDESA
Sevilla es conocida por su ambiente, sus colores, su gente y su forma de vivir, siempre con alegría y mucho arte. Y si hay algo que nunca puede faltar en suelo sevillano, es la música. ¿Y qué mejor manera de disfrutarla que con un festival que lo tiene todo? El Jardín de las Delicias trae la respuesta. Su nombre no es casualidad: adentrarse en sus puertas significa descubrir un jardín que hará las delicias de cualquier amante de la fantasía, el color y, por supuesto, la buena música.
El 17 de octubre, el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo (CAAC), ubicado en la icónica Cartuja, abrió sus puertas para acoger la primera edición del Jardín de las Delicias en Sevilla. Una cita musical que vivió una emocionante jornada de espectáculos, conciertos, actividades y propuestas gastronómicas para cerrar con buen sabor de boca. Desde primera hora de la tarde, el recinto recibía a miles de personas con un objetivo muy claro: disfrutar y dejarse la voz.
Nada más entrar, cada rincón sorprendía con una decoración cuidada al detalle e inspirada en el legendario Jardín de las Delicias de El Bosco: cisnes, flamencos, hadas, flores, plantas que cobran vida y bosques de fantasía, todo envuelto en una explosión de color. “Está super bien organizado, es muy guay, muy mágico”, comentaban impresionados los primeros visitantes.
Una experiencia que también conecta con una larga trayectoria del festival en Madrid. “Lo que más me gusta del Jardín te diría que es la música en español, la capacidad que tiene de generar energía positiva, buen rollo, el ambiente, el público joven, todo lo que genera ese halo de fantasía esa decoración tan bonita que tiene”, explicaba María León, responsable de Comunicación de Endesa Andalucía, patrocinadora oficial del festival.
Tras seis ediciones celebradas en Madrid, El Jardín de las Delicias ha consolidado su apuesta por la música en español, con artistas de referencia como Dani Martín, Melendi, Leiva e Izal. En su primera cita en Sevilla, el festival ha mantenido esa esencia con un cartel que combina nombres consagrados y talentos emergentes: Sebastián Yatra, Siloé, Taburete, Álvaro de Luna, Marlena, Hey Kid, Hermanos Martínez, Tu Otra Bonita y Q2.
“Fue el primer festival que fui de toda mi vida y ha sido el último festival de esta gira. Así que ha sido cerrarlo perfecto”, comentaba Hey Kid. “Soy un afortunado, porque hay tantas bandas y tanta gente que querría estar allí tocando y que esté yo y que confíen en nosotros es un lujo y es una suerte”, añadía emocionado.
Otro de los grupos que ya ha actuado en las ediciones madrileñas del Jardín de las Delicias y que ahora se sumaba a la cita sevillana es Siloé, que se entregaba al público de la capital andaluza: “Le tenemos mucho cariño a esta ciudad, nos ha regalado momentos muy especiales y hoy es un día más en el que darles nuestra música, compartir con ellos, en un recinto y en un festival como este que es inigualable”.
También, destacaban la decoración y ambientación del festival, uno de los puntos más llamativos y diferenciadores. “A mí lo que más me gusta es cómo se cuida la estética del lugar, es decir, se llama jardín y vienes y hay un jardín. Haberse desmarcado en ese aspecto yo creo que es lo bonito, lo que lo hace personal”, comentaba Fito Robles, cantante de Siloé.
“Le tenemos mucho cariño a esta ciudad, nos ha regalado momentos muy especiales y hoy es un día más en el que darles nuestra música", Siloé
Quienes también se rendían al festival y a su público eran Marlena, que lo definían como “uno de sus festivales favoritos”. “Siempre lo asociábamos al "jardín es casa", porque además era en Madrid, pero que este año haya sido en Sevilla y que estén extendiéndose con un público tan increíble, seguirá siendo casa haya por donde estén”, explicaban. El dúo también destacaba la energía de los asistentes durante las actuaciones: “Yo creo que también la vibra del público, no sé si por el tipo de cartel o el tipo de artista que venimos a estos festivales, es increíble. Es una fuerza desde principio a final del concierto muy fuerte”.
La primera edición del Jardín de las Delicias en Sevilla ha supuesto mucho más que la llegada de un nuevo festival a la ciudad. Para los sevillanos, es un orgullo acoger una propuesta que une música, cultura y fantasía, tres ingredientes que encajan con la forma tan especial de vivir que tiene la capital andaluza.
Como explicaba León, “Sevilla tiene una relación muy especial con la música, con la cultura, con las emociones, con vivir los espacios abiertos, vivir la calle, generar energía”. Una conexión que convierte a la ciudad en el escenario idóneo: “Tenía que estar aquí el festival porque además se combina mucho tradición y modernidad, cosa que en Sevilla yo creo que somos expertos, así que creo que era el sitio idóneo”, añadía.
Detrás de esta primera cita sevillana también hay una apuesta por la sostenibilidad que forma parte de la identidad del festival. De hecho, en una clara apuesta por la economía circular, el 70 % de la señalética y el 100 % de la decoración son reutilizados de otras ediciones. “Nosotros empezamos en 2022 en Madrid y vimos una oportunidad con un festival que tenía una apuesta muy fuerte con una estética con mucha personalidad y que tenía un foco muy puesto en temas sostenibles”, recordaba León.
Además, la presencia de miles de asistentes convierte el festival en una oportunidad para acercar la conciencia medioambiental a un público joven. “Pensamos que tener ese punto de vista hacia la sostenibilidad puede ayudarles a crear conciencia y a que en su día a día puedan llevarse algo de lo que aprendan aquí”, señalaba.
“Pensamos que tener ese punto de vista hacia la sostenibilidad puede ayudarles a crear conciencia", María León
Para Endesa la música es, precisamente, “un lenguaje universal” y un punto de encuentro, y esa es también la esencia del Jardín de las Delicias: convertir cada concierto en una experiencia mágica y conectar con la ciudad que lo acoge. En su estreno sevillano, el festival ha encontrado un lugar lleno de ambiente y buena gente con un propósito muy claro: que esto no haya hecho más que empezar.
