Lluvia de ranas, de peces, de leche, de cruces y de vacas
No hablaremos de la lluvia de barro, que merece un capítulo aparte, sino de lluvias poco frecuentes, de precipitaciones que no son de agua precisamente. Quizá la más conocida sea la lluvia de ranas. Se han observado en muchas zonas del interior y muy esporádicamente en la costa. Cuando se forma un remolino, que no hace falta que sea un tornado, este puede absorber objetos que se cruzan en su camino. Si pasa por encima de una charca con ranas, absorbe el agua y las ranas, cayendo estas incluso a kilómetros de distancia…y caen vivas alejándose rápidamente confundidas por lo que les ha pasado. Se han observado lluvia de peces, como la de Barcelona a principios del siglo pasado y en El Masnou hubo otra lluvia de peces absorbidos por una tromba en agosto de 1982.

