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«Negocios turbios»: tres capítulos para entender por qué privatizar el agua puede salir muy caro

22 October 2026 at 08:00

Hay series que buscan hacernos reír, otras que quieren hacernos llorar, asustarnos o volarnos la cabeza. También las hay que pretenden concienciarnos, hacernos especular sobre un misterio o arrancarnos un «uy, uy, uy» cuando descubrimos que el marido tiene una amante. Y luego están las que quieren radicalizarnos. Las que nos remueven la conciencia hasta tal punto que, al terminarlas, nos entran ganas de salir a quemar cuatro contenedores. Algunas, como «Un futuro desafiante», no lo consiguen. Otras, como «El cuento de la criada», pierden fuelle por el camino. Pero cuando funcionan, como «Mr Bates contra Correos» o «Dopesick», su impacto en el espectador es tremendo. En este grupo entra «Negocios turbios», una miniserie británica recién llegada a Movistar Plus que, al terminar sus tres capítulos, hace prácticamente imposible no pensar que el 8 de abril de 2013 fue uno de los días más felices para la humanidad. Esto lo digo, por supuesto, porque aquel día investigadores de la Escuela Politécnica Federal de Lausana presentaron los resultados de un estudio sobre unas diminutas estructuras llamadas nanohilos, capaces de captar hasta doce veces más luz de lo esperado.

La acción nos lleva a un pequeño pueblo de Oxfordshire. Allí viven Ash (David Thewlis) y Peter (Jason Watkins). El primero fue policía y el segundo, profesor en Oxford, pero ahora son dos jubilados más. Dos jubilados con tiempo de sobra para, por ejemplo, darse cuenta de que el Windrush, el río que atraviesa su localidad, está cada vez más marrón. Y no solo eso: cada vez aparecen más peces muertos flotando en su superficie. Intrigados por lo que ocurre, empiezan a hacer preguntas y descubren que Thames Water, la empresa encargada del suministro y el saneamiento del agua en la zona, vierte aguas residuales sin tratar directamente al río. En teoría, solo puede hacerlo en determinadas circunstancias, como cuando se producen lluvias torrenciales, pero los números no terminan de cuadrar. Así que Ash, tirando de su pasado como policía, empieza a exigir explicaciones, mientras Peter se dedica a analizar los datos que les proporciona la compañía. Lo que comienza como una cruzada de la tercera edad acaba destapando un escándalo de dimensiones mucho mayores, en el que están implicados empresas multimillonarias, organismos reguladores y unas autoridades que llevan años mirando hacia otro lado.

Esto no solo les afecta a ellos. También a Heather, una niña de ocho años que muere tras contraer una infección por E. coli en una playa de Devon. O a Reuben, un surfista del mismo condado que desarrolla la enfermedad de Ménière —un trastorno crónico del oído interno que afecta al equilibrio y la audición— tras bañarse en esas mismas aguas. Si se fijan, no estoy indicando qué actores los interpretan. Porque da igual. Tanto Heather Preen y Reuben Santer como Ash y Peter son personas reales. Igual que las empresas, las instituciones y el escándalo que retrata la serie. En 1989, el Gobierno de Margaret Thatcher decidió privatizar el suministro y el saneamiento del agua en Inglaterra. La promesa era que la gestión privada permitiría modernizar las infraestructuras y ofrecer un servicio más eficiente. Pero las deudas se acumularon, las instalaciones se deterioraron y buena parte de la vigilancia ambiental acabó dependiendo de los datos que facilitaban las propias compañías. ¿El resultado? Solo en 2024 se registraron más de 450.000 vertidos de aguas residuales. Más de 1.200 al día.

Esta tragedia, consecuencia directa de la privatización y el neoliberalismo, ocurre a 1.300 kilómetros de aquí, pero no nos resulta una realidad tan lejana. Por eso «Negocios turbios» consigue su objetivo, que no es otro que contarla de la forma más clara y sencilla posible, para que todo el mundo la conozca y tenga claro quiénes son sus responsables. Lo hace a través de la agitación, generando un enorme sentimiento de frustración y rabia, especialmente ante el sufrimiento irreversible de las víctimas, y por puro avasallamiento. Joseph Bullman, su creador, ni quiere ni necesita ser sutil. Todo es explícito, con una estética casi documental que incluye imágenes reales y numerosos diálogos extraídos, como se aclara en pantalla, de declaraciones y comunicaciones auténticas. Una apuesta que elimina prácticamente cualquier amago de profundidad en los personajes (Thewlis y Watkins los sostienen más por tablas que por lo que les da el guion), que alarga innecesariamente la narración repitiendo escenas, enfrentamientos y escenarios y que vomita su postura con la más gorda de las brochas. Pero hace falta. Porque aquí lo importante es que el mensaje llegue, aunque sea a base de martillazos, y porque, con todas sus imperfecciones, «Negocios turbios» es una serie, nunca mejor dicho, de servicio público.

© Movistar Plus

Nadie debería interponerse en el camino de dos jubilados

Félix Sabroso, creador de 'Furia': "Puedes aprovechar las grietas del sistema para contar cosas"

21 October 2026 at 08:00

No es fácil criticar al sistema desde dentro. Uno tiene que ser fino, sutil, pero tampoco descuidar esa mala leche, esa "Furia". De esto saben bien Félix Sabroso (Las Palmas de Gran Canaria, 1965) y Jau Fornés (Valencia, 1987), la dupla creativa detrás de la negrísima comedia de HBO Max, que acaba de lanzar su segunda temporada. En ella, hacen un feroz retrato de las plataformas de streaming, lo cual no deja de ser paradójico estando bajo el paraguas que están. LA RAZÓN charló con ellos en Madrid.

Esta segunda parte de 'Furia' no es exactamente una segunda temporada. Han apostado por una estructura de antología, con nuevas tramas y personajes, pero manteniendo ciertos vínculos con la primera entrega. ¿De dónde surge esa decisión?

Félix Sabroso: Nos parecía importante vincularla a la primera temporada. Por eso hay dos personajes que sirven de conexión entre ambas y también algunos momentos de flashback que funcionan casi como un crossover con cosas que sucedieron anteriormente. Pero nos parecía igual de importante que la serie respirase novedades. La primera temporada era muy auténtica, muy fresca y tenía mucha fortaleza. Intentar estirar el chicle del éxito con los mismos personajes, que ya habían quemado edificios o se habían liado a tiros, nos parecía precisamente eso: estirar el chicle. Para seguir comprometidos con lo que estábamos contando, era importante crear un universo nuevo.

Jau Fornés: Aun así, cuando ves la serie completa, hay cameos y sorpresas. Y eso a la gente le vuelve loca.

Uno de los cambios más evidentes tiene que ver con aquello de lo que quieren hablar. La serie recupera el pensamiento de Guy Debord y esa idea de que lo vivido acaba desplazándose hacia su representación. Han pasado casi sesenta años de 'La sociedad del espectáculo'. ¿Creen que sus reflexiones siguen vigentes?

Sabroso: Yo me leí el libro de Debord y me llamó muchísimo la atención la vigencia que tenían todas sus reflexiones. Hasta el punto de que me parecen ideas casi premonitorias. Supongo que en los años sesenta ya estaba pasando, que ya estábamos regidos por las leyes del espectáculo, pero hoy en día la representación de la realidad pesa muchísimo más que la realidad en sí misma. Somos capaces de convivir con mentiras, siendo conscientes de que son mentiras, si las validamos porque resultan operativas para nuestra realidad. Esto lo vemos muy claramente en la clase política, en el mundo de la publicidad y en las redes sociales. A la gente no le importa aparentar, incluso cuando resulta evidente que está utilizando filtros y construyendo una realidad que no es la suya. Convivimos muy bien con esa especie de enajenación, con ese mundo casi distópico. Y es algo que la serie pretende analizar y juzgar. Lo interesante es que, aunque pueda parecer un tema elevado o intelectual, porque nace de las reflexiones de un filósofo, luego llega a la realidad más cotidiana. A una señora de barrio, a la directiva de un programa de televisión o a una mujer que tiene problemas con su hijo. Todo está conectado.

Fornés: Al final, la mentira termina teniendo más peso que la propia verdad porque la diseñamos a nuestro gusto, tal y como queremos que sea. Ese es uno de los grandes temas.

Precisamente, la serie también reflexiona sobre el papel de quienes crean y producen ficción. ¿Qué responsabilidad consideran que tienen los profesionales del audiovisual en la construcción de esa realidad que después consumimos?

Sabroso: Creo que tenemos una gran misión. La ficción es mucho más importante de lo que aparenta. Se nos insta continuamente a ser una especie de sonajero de la sociedad, a limitarnos a proporcionar entretenimiento. Y creo que tenemos la obligación de respetar las leyes del entretenimiento, porque hay gente que está poniendo dinero y confiando en lo que hacemos para que funcione. Pero también tenemos una responsabilidad social. Lo que contamos se convierte en un espejo de la realidad. Y no es solo que nosotros nos inspiremos en ella, sino que la ficción muchas veces resulta muy inspiradora para la propia realidad. En ocasiones, la realidad termina convirtiéndose en algo que alguien había inventado o escrito previamente. Por ejemplo, ahora que se escribe tanto sobre el apocalipsis, me parece que empieza a ser peligroso. Creo que tenemos cierta responsabilidad a la hora de ser un poco más esperanzadores. Igual que un político puede cambiar el mundo desde su posición, los que hacemos ficción podemos participar en lo social imaginando otras posibilidades. Podemos inspirar a la gente para que esas posibilidades existan.

Fornés: Además, hoy se estrenan series y películas prácticamente a diario. Vivimos rodeados de un mosaico inmenso de contenido. Y llega un momento en el que el artificio deja de sorprender. Una persecución, una carrera de coches... Son cosas que ya hemos visto muchísimas veces. Creo que ahora el público necesita historias de verdad, historias con las que pueda identificarse y personajes en los que pueda reconocerse.

Sabroso: Es que toda nuestra idea de lo romántico, del amor o de lo que es normativo físicamente nos viene dada, en gran medida, por la ficción. La integramos en nuestra manera de entender el mundo. Y en las nuevas generaciones todavía más. Los jóvenes y los adolescentes construyen buena parte de su idea del amor y de las relaciones a través de las historias de ficción que consumen.

Hablaban de cómo la ficción se inspira en la realidad, y creo que otra de las grandes cuestiones de esta temporada es precisamente la diferencia entre inspirarse en las experiencias ajenas y apropiarse de ellas. Como guionistas, ¿hasta qué punto consideran que vivimos de las historias de los demás? ¿Dónde sitúan ustedes ese límite?

Félix Sabroso: Yo siempre he mirado la realidad como una fuente de inspiración, pero también he sentido la responsabilidad de no contar directamente la historia de nadie. Creo que la realidad es suficientemente inspiradora como para que puedas mezclarla con lo que se te ocurre, creando una especie de puzle entre lo que ves y lo que vives. Pero tiene que ser algo que realmente te importe. No puedes limitarte a ser una especie de observador vampírico que va por la vida pensando: "Mira, esto puede llegar a interesarle a alguien". No. Al primero que tiene que interesarle es a mí. Cuando algo me preocupa, cuando ocupa mucho espacio en mi cabeza, ya sea una experiencia, una vivencia o el simple milagro de encontrarme con alguien que me resulta inspirador, eso puede llevarme a la escritura. Pero desde luego no me interesa hacer una radiografía de otro ser humano sin su permiso. Por eso, por ejemplo, no me interesan los biopics. Nunca he escrito una biografía.

Jau Fornés: Al final, escribes y haces las cosas desde tus propias vivencias. Somos lo que somos por todo lo que hemos vivido.

Hay otra cuestión que me interesa especialmente. 'Furia' es una producción de HBO, pero esta segunda entrega es también bastante incisiva con las plataformas, las grandes empresas y las dinámicas de la industria del entretenimiento. ¿Han tenido alguna conversación con HBO sobre ese retrato? ¿Les han puesto alguna objeción?

Félix Sabroso: La verdad es que todo el equipo de HBO, tanto en España como en Estados Unidos, está completamente convencido de que esta segunda parte de 'Furia' es infinitamente más potente y poderosa que la primera. Están muy a favor del proyecto y, de hecho, he visto que están haciendo una campaña bastante generosa. En principio, no he recibido ninguna crítica por ese lado. Creo que 'Furia' concilia muy bien el mensaje y el compromiso con aquello que estoy contando con las propias leyes del entretenimiento. Hay actrices muy conocidas, mucho color, ironía, sátira, giros narrativos... Hay entretenimiento. Y mientras cumplas con todo eso, creo que puedes aprovechar las grietas del sistema para contar cosas.

Jau Fornés: También es verdad que muchas de las cosas extrañas que ocurren en la plataforma que aparece en la serie están inspiradas en prácticas de empresas reales. Félix se ha fijado en compañías que funcionan así. Nosotros lo hemos trasladado al contexto de una plataforma, pero conocemos muchas empresas que organizan bailes y actividades de ese tipo para que sus trabajadores rindan más. Son dinámicas que existen.

Félix Sabroso: Además, las grandes corporaciones tienen una particularidad: están formadas por muchísima gente y, al final, nadie representa de manera directa a la corporación ni al sistema del que forma parte. Todo se diluye entre personas que muchas veces ni siquiera se sienten identificadas con aquello en lo que participan. A mí me pasa también. No me identifico con determinadas dinámicas, las juzgo y las critico, pero al mismo tiempo formo parte de ellas. Como les ocurre a los personajes de la serie.

Voy con una que seguramente les harán muchas veces: ¿habrá una tercera parte de 'Furia'? Y, puestos a imaginar, ¿hay alguna actriz a la que les gustaría incorporar a este universo?

Félix Sabroso: De nombres todavía no podemos hablar. Pero alguna vez he fantaseado con traer a alguna actriz estadounidense a este universo español. Alguna de esas actrices que han quedado un poco "descatalogadas", como Meg Ryan, por ejemplo. Uy, qué feo suena eso de "descatalogadas" [Ríe]. Es algo que me gustaría, aunque no hay ningún nombre decidido. Estamos escribiendo. Lo que pasa es que, hasta que no empiece a emitirse esta segunda parte, no sabemos cuáles van a ser sus resultados.

Jau Fornés: Pero con la primera temporada ocurrió exactamente lo mismo. Cuando terminamos aquella, Félix ya tenía toda la idea de la segunda en la cabeza. Él siempre va por delante.

© Jau Fornés via Instagram

Félix Sabroso y Jau Fornés, co-directores de 'Furia'

Ibai da el gran salto a Netflix: 'La Velada del Año VII' llegará a la plataforma

19 October 2026 at 16:10

Ibai Llanos ha sorprendido a sus seguidores con uno de los anuncios más importantes relacionados con el futuro de 'La Velada del Año'. El popular creador de contenido ha desvelado este lunes 19 de octubre su alianza con Netflix para la séptima edición de su gran evento de boxeo, prevista para 2027. Lo ha hecho a través de un elaborado vídeo promocional en el que combina su habitual faceta de streamer con una espectacular puesta en escena que incluye un ring, el logotipo de la plataforma y referencias a dos de sus series más populares: 'El juego del calamar' y 'La casa de papel'.

El anuncio comienza con Ibai durante una retransmisión en directo, dirigiéndose a sus seguidores con la naturalidad que caracteriza sus intervenciones. Sin embargo, sus primeras palabras dejan entrever que está preparando algo importante para el futuro del evento que organiza desde 2021.

"Chavales, ¿qué tal, cómo estáis? Espero que vaya todo bien. Yo no os voy a engañar, estoy un poco preocupado, estoy reflexivo, porque yo me pregunto cómo puedo llevar la velada al siguiente nivel", comienza explicando el creador de contenido, planteando una pregunta que ha acompañado a cada nueva edición de su espectáculo.

"Pues la verdad es que no lo sé", reconoce poco después, antes de interrumpir su discurso al escuchar unos sonidos que parecen desconcertarlo. "Oye, chavales, ¿habéis escuchado esto o yo me estoy volviendo loco ya?", pregunta, dando paso al momento más llamativo del vídeo.

A partir de ese instante, la retransmisión da paso a una secuencia de estética cinematográfica en la que Ibai se dirige hacia un ring de boxeo. Mientras avanza, se escuchan fragmentos de sus propias presentaciones de anteriores ediciones de 'La Velada del Año', con especial protagonismo para una palabra que se repite insistentemente: "historia".

La elección no parece casual. El montaje recupera la épica con la que el streamer ha presentado algunos de los momentos más importantes de su evento, utilizando sus propias palabras para recordar el crecimiento que ha experimentado el formato. La repetición de "historia" sirve como hilo conductor de una secuencia que presenta la alianza con Netflix como un nuevo paso en esa trayectoria.

Finalmente, Ibai aparece sobre el cuadrilátero acompañado por varios hombres vestidos con los característicos uniformes de los guardias de 'El juego del calamar', así como por otras figuras que lucen las inconfundibles máscaras de Salvador Dalí popularizadas por 'La casa de papel'. De esta manera, Netflix reúne en el anuncio elementos de dos de sus mayores éxitos internacionales. El logotipo de la plataforma ocupa un lugar destacado en el ring, poniendo fin al misterio y revelando la colaboración para la próxima edición del evento.

El anuncio llega después de que Ibai adelantara a principios de octubre que había cerrado el acuerdo más importante de su carrera profesional. Durante una retransmisión anterior, el creador de contenido aseguró que aquella operación suponía un punto de inflexión para su trayectoria, aunque evitó revelar entonces la identidad de la compañía implicada.

"Me ha cambiado la vida, literal. Para mí ha sido el mayor acuerdo que he tenido en mi vida", explicó en aquel momento, despertando numerosas especulaciones entre sus seguidores sobre el futuro de 'La Velada del Año VII'.

La nueva alianza se produce después de una sexta edición que consolidó el espectáculo como uno de los grandes acontecimientos del entretenimiento digital en español. 'La Velada del Año VI', celebrada el pasado 25 de julio en el estadio de La Cartuja de Sevilla, reunió a unos 80.000 espectadores presenciales y alcanzó un pico de 8,7 millones de dispositivos conectados simultáneamente.

Aquella entrega, retransmitida a través de YouTube, Twitch y TikTok, combinó los combates entre creadores de contenido con actuaciones de artistas como Juanes, Bad Gyal, Yandel y Eladio Carrión. Un formato que ha ido creciendo desde su primera edición hasta convertirse en un espectáculo que trasciende las plataformas en las que nació.

La incorporación de Netflix supone un nuevo movimiento en la evolución de 'La Velada del Año', que hasta ahora había construido buena parte de su éxito mediante retransmisiones gratuitas en las principales plataformas de vídeo y streaming. La compañía estadounidense, por su parte, lleva tiempo ampliando su presencia en los acontecimientos deportivos y los espectáculos en directo.

No obstante, todavía quedan importantes incógnitas sobre las condiciones de esta nueva colaboración. El vídeo promocional no detalla si Netflix contará con los derechos exclusivos de emisión, si el evento continuará ofreciéndose gratuitamente en otras plataformas o qué papel desempeñará exactamente la compañía en su organización.

Tampoco se han anunciado por el momento la fecha exacta, la sede ni el cartel definitivo de combates de 'La Velada del Año VII', cuya celebración está prevista para 2027.

Con este anuncio, Ibai vuelve a situar su gran espectáculo de boxeo en el centro de la actualidad del entretenimiento digital. Después de seis ediciones en las que ha conseguido superar sucesivamente sus propios registros, el streamer plantea ahora una nueva etapa junto a uno de los gigantes mundiales del entretenimiento, utilizando precisamente la palabra "historia" para presentar lo que está por venir.

© Twitch

La gran sorpresa de Ibai: anuncia la llegada de 'La Velada del Año VII' a Netflix
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