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Anni B Sweet: "La música me ha ayudado a salir de muchísimos agujeros"

21 October 2026 at 20:53

Anni B Sweet: "La música me ha ayudado a salir de muchísimos agujeros"

La artista publica ‘Alegría’, disco en el que se inspira en la psicodelia de los 60 para combatir el mito de que solo se hace buena música desde la tristeza y destacar la importancia de las salas frente a los grandes recintos

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Vídeo de la entrevista completa a Anni B Sweet

Hay grietas que se abren y por las que se cuelan cosas diferentes. Entre ellas, los ápices de felicidad en momentos de bajón. Es algo que Ana Fabiola López (Málaga, 1987), conocida artísticamente como Anni B Sweet, ha aprendido leyendo la literatura de André Breton. “No hay que quedarse con lo que se tiene delante, hay que usar la imaginación para meter fantasía dentro de nuestra realidad, que también es parte de ella”, afirma la artista a elDiario.es. Es así cómo nació Alegría, su quinto álbum de estudio y el predecesor de Universo por estrenar (2019).

Tras una etapa marcada por el freno de la pandemia y una extensa gira para promocionar su anterior trabajo, Anni B Sweet ha necesitado siete años para volver a publicar un disco en solitario. Entre medias ha sacado diversos proyectos, como su álbum colaborativo con la banda Los Estanques titulado Burbuja Cómoda y Elefante Inesperado (2022). Sin embargo, no ha sido hasta que ha intentado combatir la tristeza extrema cuando ha logrado crear canciones que beben de la psicodelia de los 60, inspiradas por los ritmos luminosos de la música brasileña.

“Leer a Breton me ha ayudado a quitarle hierro a las cosas y a ensanchar el paisaje. Me hizo pensar que me estaba perdiendo un montón de historias más y provocó que escribiera de una manera diferente”, confiesa Anni B Sweet. Todas esas historias perdidas se ven reflejadas en sus nuevos temas, en los que cuestiona la obligación constante de tener sentimientos positivos y se deja llevar por la complejidad del ser humano. Los presentará en un tour que arranca en Barcelona el 19 de noviembre y sigue por Valencia, Granada, Madrid, Oviedo y Ponferrada.

La cantautora Anni B Sweet
La cantautora Anni B Sweet

El disco nos sumerge en la psicodelia de los 60. ¿Echa algo de menos de esa época?

Lo que veo en la música de los años 60 es mucha imaginación, fantasía y detalle. Había una gran libertad que quitaba el corsé del pop que parece exigirte una estructura fija. Y la gente estaba más habituada a escuchar ese tipo de canciones, donde se iba de un paisaje a otro. El pop era más “redondito”. Esa música siempre me ha inspirado mucho y me ha dejado espacio para hacer cosas en lugar de tener que cerrarme a algo.

Se dice que los artistas hacen mejor música desde el dolor, pero ¿habría que valorar el hacer arte desde la alegría?

A mí la tristeza me gusta mucho porque profundizas y te permite encontrar otras cosas, pero la tristeza extrema no me dejó componer. Cuando estás en un momento muy malo, es difícil tener ganas de levantarte de la cama y ponerte a escribir canciones.

Cuando se mudó a Aranjuez buscaba silencio, pero ha contado que ese silencio también le resultó difícil.

El silencio también te trae la soledad, y no es lo mismo sentirse solo que estar solo. Estar solo físicamente está bien; estás en casa y necesitas tranquilidad para componer, pero hay veces que cuando te metes mucho en ese estado te cala un poquito más. Parece que desconectas de todo, aunque a veces desconectar de todo es conectar más que nunca. Hay un equilibrio que es complicado, y hubo momentos en los que dije: “Creo que me pasé”. Sentí esa soledad que ya no hace tanta gracia.

Hoy parece que es más difícil que nunca alejarse del ruido.

Es muy complicado porque apetece mucho alejarse de todo lo que está sucediendo. Además, yo ya no retengo nada: miro algo y paso rápido a otra cosa. Hablamos de estar conectados, pero estamos superdesconectados. Y ahora también necesitas estar en las redes: haces un disco y tienes que hacer la promoción o parece que desapareces. Lo llevo regular, sobre todo porque cuando hay tanto ruido no me da tiempo ni a pensar, y sin tiempo para pensar es muy complicado saber explicarte y contar las cosas de la mejor manera posible.

¿Estamos usando las redes correctamente?

Según cómo las uses, son un arma de doble filo. Dejando a un lado todo el tiempo que perdemos en las pantallas, siempre está bien compartir y comunicar las cosas importantes que están sucediendo para que ocupen espacio. Para eso están muy bien las redes sociales, pero que no se quede solo en eso. Está bien comunicarse, pero hay que seguir con ese sentimiento reivindicativo cuando no estás con la pantalla delante.

Y también está el problema de los algoritmos.

Eso sí que es terrible. Si miras pájaros un par de veces, ya todo lo que te viene son noticias de pájaros y te puedes llegar a creer que lo que está sucediendo en el mundo va de pájaros, por poner un ejemplo absurdo. Pasa eso con todo. Tenemos que tener en cuenta que lo que hay ahí es solo un añadido y no quedarnos únicamente con eso.

Se comparten todo el tiempo mensajes de que hay que ser felices y aprovechar el tiempo. ¿Acaba siendo un lastre?

Según en qué momento estés de tu vida, te puede venir bien un consejo de esos, pero hay demasiada imposición del tipo “tienes que...”. Al final, trato de escucharme, de atender a los pensamientos que tengo en la cabeza, a cómo me siento y qué es lo que necesito, pero muy difícil por todo el ruido y lo que influye alrededor. Es verdad que a veces resulta dañino dar cierto tipo de consejos que no son tan sencillos, aunque todos queremos estar contentos, claro.

Se dice que la música lo cura todo. ¿Es cierto?

La música hace muchísimo, aunque no sería justo decir que lo cura todo de manera literal. A mí me ha ayudado a salir de muchísimos agujeros. En este último, escuchando música volví a tener ganas de moverme. Me vi bailando en casa estando de bajón; no me sentía bien, pero el cuerpo se movía y pensaba que el cuerpo sabe antes que la cabeza que la cosa va mejorando. Es como cuando ves a un niño chico y le pones música: se mueve de verdad. La música mueve y cura, pero no lo cura absolutamente todo, es solo una forma de hablar.

En su música es productora y arreglista. ¿Las mujeres tienen menos posibilidades como productoras?

Sí, puede ser. Hay muchas y muy buenas, aunque a lo mejor no se les ha dado el espacio o no se les ha dado la importancia cuando lo han dicho. Llevo años diciendo que había producido la demo de mi disco anterior, y en este he entrado mucho más de lleno, pero son cosas que a veces se pasan por alto. Hay una parte del proceso de la que casi nunca se habla, y es esa en la que estás sola componiendo, grabando los teclados, buscando los colores y generando la atmósfera de la canción antes de poder trabajarla con gente que te entienda.

Debutó en la industria con 21 años en 2009. ¿Le da miedo envejecer?

No si envejezco bien. Si la memoria no me falla, voy haciendo las cosas que quiero, aprendiendo nuevos instrumentos y buscando la manera de transmitir lo que quiero siendo leal a ello, me da igual que me pasen los años por encima. Lo único es que en la industria musical parece que hay un poco de miedo a envejecer, sobre todo para las mujeres. Parece que cuando llegamos a ciertas edades ya no estamos dentro de algunas escenas, pero se está hablando de ello y cada vez somos más conscientes. Sería lo suyo que cambiara.

Su agenda de conciertos combina actuaciones en salas con festivales. ¿Qué sigue teniendo una sala que no le aporta un festival?

En la sala tenemos más tranquilidad para hacer una buena prueba de sonido. Para mí es muy importante que el directo suene bonito; todo lo que nos curramos en el estudio hay que llevarlo bien al directo. Necesitamos tiempo para sonorizarnos y estar cómodos para dar el concierto que el público merece cuando va a verte. Los festivales te dan público nuevo que a veces no iría a un concierto tuyo, y eso es muy bueno, pero allí todo es muy rápido. Llegas, no tienes tiempo para hacer pruebas completas y te tienes que ubicar rápidamente.

Sin embargo, parece que se prioriza el recinto: hacer un Movistar Arena o un Metropolitano.

Tal cual. No sé si es tirar piedras sobre mi tejado, pero no me veo haciendo un Movistar Arena. No me gusta si el sonido se pierde, a no ser que el recinto esté preparado increíblemente bien para que el sonido llegue perfecto hasta al que está en la otra punta. Prefiero hacer cuatro o cinco salas más pequeñas que un lugar gigantesco. Hay mucha más conexión. Obviamente, poder decir que has llenado un Movistar Arena sería la leche, pero priorizaría el sonido frente al lugar porque la experiencia va a ser más bonita para todos.

Ahora los precios de los festivales están desorbitados y los horarios muchas veces impiden que vayan los niños. ¿Hay que cuidar más a la audiencia?

Nos debemos a ellos y me preocupo un montón por el público; quiero que escuchen bien lo que llevo años trabajando, porque se lo merecen al venir a verte y quieren llevarse un buen recuerdo. Pasa lo mismo con lo de escuchar música por el teléfono: he estado meses mezclando y masterizando un disco para que luego alguien lo ponga por el altavoz del móvil y no se escuche ni el bajo ni sus matices. También es una manera de educar: decirle a la gente que escuche el disco con buenos altavoces, en el sofá o en el coche porque la experiencia cambia muchísimo.

En el pasado ha reivindicado la necesidad de que haya más mujeres en los festivales de música.

La solución está en manos de los que contratan y de los promotores. Entiendo que necesitan sacar ciertas cantidades para rentabilizar un festival de esas magnitudes, pero hay grupos de mujeres que pueden llevar a eso. Si las vetan o dejan fuera, el público tampoco las descubre; es la pescadilla que se muerde la cola. Se deberían poner normas en las que en un cartel haya la misma cantidad de hombres que de mujeres. Eso obligaría a escuchar a las muchísimas mujeres que están haciendo una música increíble y que no están teniendo el mismo espacio ni trato que los hombres. Hay mujeres de sobra para hacer festivales enteros. Hay que ponerse con ello y no mirar solo los números de escuchas que tiene una persona en plataformas digitales por una o dos canciones.

Quizá también falten más mujeres dirigiendo festivales y en los despachos.

Y más mujeres que quieran escuchar a mujeres. Todo eso sería de gran ayuda. Está empezando a moverse, pero falta muchísimo camino. He estado en varios festivales donde pienso: “¡Qué guay!”. Pero luego me doy cuenta de que soy casi la única mujer allí. Te sorprende todavía un montón en el año en el que estamos y con la de tías que hay haciendo cosas increíbles.

Vídeo de la entrevista completa

Raül Refree, de producir a Rosalía a poner música a ‘La bola negra’: “Se exagera la figura del artista, como si tuviera una conexión con Dios”

19 October 2026 at 20:54

Raül Refree, de producir a Rosalía a poner música a ‘La bola negra’: “Se exagera la figura del artista, como si tuviera una conexión con Dios”

El músico, que firma la banda sonora de la película de los Javis, reflexiona sobre la emoción como motor creativo y alerta de que las pantallas están provocando la pérdida de la capacidad de escucha

Análisis - Cinco claves por las que ‘La bola negra’ puede hacer historia para España en los Oscar

Raül Refree (Barcelona, 1976) va a la panadería y escucha lo siguiente: “¡A ver si nos traes el Oscar!”. Es algo que el músico nunca había podido llegar a imaginar y que, sin embargo, se ha convertido en una enorme posibilidad tras el estreno de La bola negra. La película con la que Javier Ambrossi y Javier Calvo conquistaron el Festival de Cannes se ha convertido en una de las grandes favoritas de Hollywood en la próxima temporada de premios. Tanto, que todos los que participaron en el filme también empiezan a acaparar los focos.

El productor es el responsable de la banda sonora de La bola negra, un trabajo en el que ha tenido que encontrar el equilibrio para acompañar una historia marcada por la represión y el miedo a ser homosexual sin subrayar demasiado las emociones. No era una tarea sencilla. “Siempre sentía que caminaba por la cuerda floja”, explica sobre el proceso de composición. Después de trabajar con los Javis en La Mesías, Refree vuelve a colaborar con ellos en una cinta en la que cantantes como Judeline o Guitarricadelafuente embellecen lo que se ve gracias a lo que suena.

Siendo reconocido por su trabajo en Los Ángeles de Rosalía, disco debut de la artista a la que le acaban de otorgar el Premio Nacional de las Músicas Actuales, y tras colaborar con Rodrigo Cuevas, C. Tangana o Niño de Elche, Raül Refree recuerda la fuerza de cantar en comunidad y la importancia de escuchar de verdad. Lo hace en su libro Cuando todo encaja, pero es algo que lleva constantemente al estudio. En una industria que parece exigir resultados inmediatos, el productor prefiere perseguir otra cosa: hacer música que pueda sobrevivir al momento en el que fue creada.

Raül Refree conversa sobre la banda sonora de ‘La bola negra’
Raül Refree conversa sobre la banda sonora de ‘La bola negra’

¿Se ve ya en los Oscar?

Intento no pensar mucho en los Oscar. Quieras o no, vas recibiendo inputs no solo de lo que está pasando aquí, sino también del interés en EEUU, y trato de vivirlo con toda la alegría, como algo nuevo que llega a mi vida. Aparte de que la gente le dé mucha importancia a los premios, lo que más satisfacción me da es ver cómo la película y la música han llegado a un público tan variado, desde gente muy joven hasta personas mayores. Estoy recibiendo un montón de mensajes y esa es la mejor sensación que puedes tener.

¿Lo esperaba?

Confiaba y creía que la película llegaría a mucha gente. Si tanta o no, es difícil de decir, pero la primera vez que leí el guion tuve la sensación de que era una película necesaria.

En su libro Cuando todo encaja dice que su primer recuerdo de la música es el de escuchar a su abuela tocando a Mozart. ¿Qué hay en esa escena que le sigue emocionando?

Me costó mucho encontrar la forma de explicar cómo entiendo la música, y fue entonces cuando recurrí al recuerdo de la infancia de ver a mi abuela tocar el piano. Ella ya era muy mayor, le fallaban las manos y hasta la memoria, pero me resultaba profundamente emocionante verla tocar, todo lo contrario a lo que sentía con mi profesora de piano, que tocaba con la posición y la técnica perfectas, pero no me despertaba ninguna emoción. A través de esa historia me vi capaz de explicar que para mí el objetivo fundamental de la música es la emoción; la técnica y todo lo demás no dejan de ser herramientas que, si no logran emocionar, no sirven para nada.

¿Esa profesora le hizo querer abandonar la música?

Que viviera una mala experiencia con la educación más clásica y con la forma rígida de enseñar a un niño a tocar el piano no significó que mi amor por la música disminuyera. Entiendo que en la educación clásica deben establecerse métodos generalizados, pero mi forma de acercarme a la música era muy libre y puramente emocional. Me resultaba mucho más fácil inventarme una pequeña melodía, aunque fuera una tontería, que reproducir algo exactamente como ellos querían. Eso me alejaba del método y me hacía sentir incómodo, hasta el punto de que me provocaron cierto trauma con el piano. Tardé muchos años en volver a tocarlo, pero mi amor por la música seguía intacto. Hoy me sigo considerando más melómano que músico; lo que más me gusta es escuchar, y así es como más he aprendido a componer.

Hace hincapié en la emoción. ¿Cómo puede una banda sonora transmitir el miedo a ser gay y a la represión?

La música tiene una potencia emocional enorme. Es el arte más abstracto de todos: no se ve, no se toca; la percibimos por pura abstracción y quizás por eso puede llegar a lo más profundo de nosotros. Pero eso también entraña un peligro: en una película con una carga emocional tan fuerte, la música puede pasarse de frenada y subrayar demasiado la emoción. En La Mesías encontré el equilibrio musical con cierta facilidad, pero en esta película siempre sentía que caminaba por la cuerda floja: si me inclinaba un poco a la derecha o a la izquierda, me caía. Tenía que encontrar el punto exacto, porque la historia no te permitía irte hacia los extremos para no subrayar de más ni resultar demasiado frío.

Judeline interpretó Soldadito español en La Revuelta y recibió muchas críticas, acusándola de embellecer un tema ligado a la guerra colonial.

No he visto mucho sobre el tema. Sí vi que ella la cantó muy bien. Al final, lo hace porque es parte de la historia de la película, tiene un significado concreto dentro del relato y simplemente está interpretando lo que ocurre en La bola negra. Con Soldadito español, los directores me pidieron una versión para ver qué se me ocurría; les mandé una demo con mi propia voz de fondo que era muy parecida a lo que terminó siendo. Recuerdo que me dijeron que era increíble porque les ayudó a visualizar el inicio de la película a partir de la música, y esa es la idea que ha sobrevivido hasta la pantalla.

Estamos tan sobreestimulados que la escucha real se ha vuelto un acto revolucionario

Raül Refree — Productor y cantante

Ha sido elogiado por La Nieve, que canta Guitarricadelafuente.

Los Javis tenían claro que, a pesar de que Álvaro [Guitarricadelafuente] actúa en la cinta, querían que cantara la canción original, pero sin que pareciera un paréntesis; querían que formara parte del diálogo narrativo y musical de toda la película. Álvaro me enseñó un primer esbozo de melodía antes de irse de gira, y yo pude trabajar con total libertad para que funcionara tanto como canción como banda sonora. Acompaña uno de los momentos más emocionantes de la película: cuando el personaje sube la montaña y van cayendo los esquiadores. Es preciosa y, aunque la he visto miles de veces, me sigo emocionando.

Usted suele trabajar en equipo. ¿Hemos perdido la capacidad de disfrutar la música en comunidad?

El espacio público es cada vez menor. Me sorprende ver plazas nuevas, de esas duras, donde los bancos no están enfrentados para mirarse los unos a los otros, como si pretendieran que toda la comunicación fuera digital y la presencial se redujera al mínimo. A lo largo de la historia, la música ha sido un gran factor cohesionador. El sentimiento de pertenecer a una comunidad nos hace fuertes, y cantar junto a alguien por el simple disfrute de hacerlo no solo es placentero, sino un nexo de unión poderosísimo que estamos perdiendo.

¿Este individualismo deriva de las pantallas?

Lo veo exactamente así. Estamos sobreestimulados, y eso complica la reflexión, la observación, la escucha y el silencio. Muchas veces hablo con mis amigos sobre cómo la “escucha real” —y no me refiero a oír algo de fondo, sino a estar escuchando a la persona frente a ti, como espero que estemos haciendo nosotros ahora— se ha vuelto un acto superrevolucionario. Hoy en día se escucha y se observa poco, dándole prioridad a ese estímulo constante y a ese crecimiento absurdo de querer estar haciendo cosas todo el rato.

Raül Refree, en la redacción de elDiario.es
Raül Refree, en la redacción de elDiario.es

Rosalía ha ganado el Premio Nacional de las Músicas Actuales.

Lo recibí con muchísima alegría. Rosalía me parece una superartista; aparte de nuestra historia común y de que me llevo bien con ella, le tengo una admiración inmensa. Ojalá se lo dieran siempre a artistas de su envergadura.

¿Siente que el premio también es, en parte, suyo?

No, para nada.

¿Usted podría haber estado en los créditos de Lux?

Me considero un músico muy versátil y con muchas ganas de probar cosas nuevas. Ahora, con perspectiva, creo que he sido muy valiente al meterme en según qué proyectos, y me veo capaz de adaptarme a muchos sitios distintos. Al final tomo mis decisiones de forma muy poco racional y muy intuitiva; si siento algo especial por un artista o proyecto, me tiro de cabeza, sin importarme si es exactamente el estilo que domino.

Como músico, no me creo mejor que la persona que tiene una tienda de costura o que hace zapatos al lado de mi casa

Raül Refree — Productor y cantante

¿Hacemos bien en ver a los músicos como genios?

Desde el Romanticismo se ha exagerado la figura del artista, subiéndolo a un pedestal casi como si tuviera una conexión superior con Dios. Yo creo cien por cien en la figura del artesano, y me siento como tal. Me gusta aprender, le dedico muchísimas horas a mi trabajo, pero no me creo mejor que la persona que tiene una tienda de costura o que hace zapatos al lado de mi casa. Al final, son trabajos útiles; el mío emociona, pero un buen mueble o el trabajo de cualquier otro profesional también te puede emocionar. Lo fundamental es que el trabajo de los demás nos llegue y nos toque.

¿La industria musical se ha vuelto elitista?

Me ha ocurrido infinidad de veces que alguien se me acerca tras un concierto y me dice: “Me ha encantado, pero bueno, yo es que no sé de música”. ¡Como si no pudieras dar tu opinión sin haber estudiado un montón! La música y el arte tienen que traspasarnos y convertirse en emoción. Si te llega, no hace falta haber estudiado nada para expresar lo que sientes.

En esta era de TikTok, donde la música se consume y se desecha, ¿cómo alcanza la atemporalidad?

La gran obsesión de mi vida siempre ha sido que la música que hiciera me pudiera sobrevivir. Me ha importado mucho menos lo efímero de la moda actual y siempre he trabajado para conseguir cierta inmortalidad a través del arte. Últimamente, me he dado cuenta de que, en el fondo, hay una parte de ego importante en ese deseo de trascender, algo que antes no quería admitir. No existe una receta mágica para la atemporalidad. Intento estar conectado con el día a día y me encanta trabajar con gente mucho más joven, pero en el momento de tomar una decisión creativa final, nunca pienso en si va a ser un éxito inmediato o si se va a poner de moda; siempre tomo la decisión buscando lo que considero mejor para la música en sí misma.

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