❌

Normal view

REVIEW | Warhammer 40,000: Boltgun 2 - Lo retro es solo la piel

22 October 2026 at 18:31
Warhammer 40,000: Boltgun 2, de Auroch Digital.

Desde hace unos años, la etiqueta ‘boomer shooter’ se usa de forma indiscriminada para meter en la misma bolsa a todo juego que presente un apartado gráfico con píxeles gruesos y pasillos llenos de enemigos. Es una etiqueta cómoda en la que encasillar a este tipo de propuestas, pero también un poco injusta, porque sugiere que estos juegos viven de la nostalgia y poco más. Warhammer 40,000: Boltgun 2 es un buen caso para repensar esta idea. Considero que es necesario detenerse a mirar qué es lo que realmente hace funcionar a este tipo de juegos. Porque al final del día, más que una cuestión de estética, se trata de entender cómo se juega y ajustar las expectativas.

La historia de Warhammer 40,000: Boltgun 2 continúa exactamente desde el punto en que concluye su predecesor. Una vez más, nos ponemos bajo la pesada armadura de Malum Caedo para viajar a mundos desconocidos en los que debemos purgar a las fuerzas del Caos, solo que ahora a lo largo de una campaña que se ramifica según el camino que elijamos. La trama dista de presentar una narrativa rebuscada o profunda: con el bolter en mano, tenemos que cazar a los herejes y pasarlos a mejor vida. Es un planteo sumamente sencillo que funciona como excusa para pegar tiros. Lo mejor es que el juego no pretende esconder eso, sino que lo exalta introduciendo un arsenal todavía más devastador que el de la primera parte y un nuevo personaje, Nyra Veyrath, que aporta una movilidad más ágil a la jugabilidad.

Warhammer 40,000: Boltgun 2, de Auroch Digital.

Dicho esto, lo primero que llama la atención es que, más allá de su apariencia, el trabajo de Auroch Digital no se siente para nada viejo. La velocidad con que se mueven los personajes, el diseño de niveles, la variedad de armas, los secretos y la forma de administrar la munición responden al ‘ABC’ del diseño del shooter. Era efectivo antes y lo sigue siendo ahora. No es como dijo Favalli que ‘lo viejo funciona’, sino que se mantiene vigente y al jugar no parece que estamos visitando un museo digital, sino que estamos frente a un juego con ideas actuales. Esa sensación de actualidad aparece desde los primeros minutos y no se va hasta ver los créditos.

El apartado visual es una elección de diseño y no una limitación. Los sprites pixelados y la sangre en baja resolución le aportan al juego una identidad muy marcada dentro del violento universo de Warhammer 40,000. Es un estilo que acompaña la brutalidad en lugar de volverla más suave. De hecho, el título cuenta con varios filtros que permiten volver la experiencia todavía más retro o eliminar por completo el efecto pixelado, denotando que se trata de una decisión estética y no de una barrera técnica. Con esto, el juego adquiere un aire más moderno de lo que su aspecto sugiere, teniendo entonces un título que parece arrancado de los años noventa, pero que responde con mucha más soltura.

Warhammer 40,000: Boltgun 2, de Auroch Digital.

Una de las grandes novedades de Warhammer 40,000: Boltgun 2 es que ahora podemos elegir entre dos protagonistas. Por un lado, tenemos a Malum Caedo, el veterano Sternguard que controlamos en el primer juego y que representa la fuerza bruta. Ofrece un estilo agresivo, para ir de frente partiendo enemigos al medio con la Chainsword mientras aguantamos lo que nos tiren. Casi se siente como controlar un tanque de guerra con piernas que puede demolerlo todo a su paso. Incluso cuenta con una habilidad especial que nos permite lanzarnos de cabeza a la batalla realizando una especie de dash seguido de un puñetazo. Es un personaje ideal para meterse de lleno en el caos sin pensar demasiado.

En cuanto a Nyra Veyrath, la Hermana de Batalla, propone el camino contrario. Es ágil, se desliza por el escenario, puede ralentizar el tiempo en el aire y dejar un reguero de ceniza a su paso gracias al uso de un lanzallamas. Al contrario de Caedo es un personaje que demanda más movilidad y menos choque frontal. Si bien los niveles y la campaña son similares jugando con un personaje u otro, por momentos se siente como un juego diferente. No obstante, es justamente en dicha dualidad que reside la mejor razón para volver a jugar la campaña.

Warhammer 40,000: Boltgun 2, de Auroch Digital.

Independientemente del personaje, el gunplay es maravilloso. Las armas tienen impacto, suenan y se sienten potentes, y hacen que los enemigos estallen de forma muy satisfactoria. Darle un escopetazo en la cara a un engendro del caos y ver como este se convierte en una masa de sangre y miembros mutilados es fantástico, manteniendo ese tono de brutalidad que uno espera de este universo. Es el tipo de respuesta física que no se explica bien con palabras, pero que se nota con el control en mano. El diseño de niveles es otro de los puntos altos de la propuesta, teniendo escenarios más variados y bastante menos retroceso que en el primer juego. Cada bioma propone sus propios desafíos y evita que el recorrido se sienta calcado del anterior.

La campaña ramificada suma además otro motivo para volver, porque no todos los caminos son iguales. Gracias a esta estructura Warhammer 40,000: Boltgun 2 adquiere un aire diferente al de su predecesor, pero sin traicionar esa intensidad que lo caracteriza. En el primer Boltgun los niveles parecían menos ‘inspirados’ con una estética que se repetía bastante. Sin embargo, ahora tenemos entornos mucho más amplios y llenos de secretos. El resultado es una experiencia más fluida que respeta lo que ya funcionaba y pule varias asperezas sin intenciones de reinventar nada. Dicho de otro modo, no se sube al trencito de las tendencias añadiendo elementos innecesarios, sino que mantiene un criterio en su diseño.

Warhammer 40,000: Boltgun 2, de Auroch Digital.

Warhammer 40,000: Boltgun 2 es un gran videojuego, pero no está libre de asperezas. Ofrece lo que uno espera de un shooter en primera persona, sin rodeos ni relleno. Esa honestidad pesa mucho a favor, porque uno siempre sabe qué esperar y si algo se repite, al menos lo hace con convicción, del mismo modo que renuncia al trasfondo de este universo. La mitología de Warhammer es maravillosamente rica, pero acá apenas si tenemos un par de líneas de diálogo. No obstante, acá se viene a pegar tiros y a ver como los enemigos explotan como piñatas de sangre. Por lo tanto, entiendo que, si bien es una decisión que puede dividir opiniones, resulta coherente con todo lo demás.

En definitiva, Warhammer 40,000: Boltgun 2 es una secuela que entiende qué hace bien y lo hace mejor. No necesita demostrar que lo clásico todavía sirve, porque se juega con una vigencia que casi no necesita apelar a la nostalgia. No pretende ni quiere alcanzar la perfección, pero resulta consistente, directo y muy divertido. Tampoco es un juego que deba pedir disculpas por sus límites: los asume y los convierte en algo propio. Cuando el bolter resuena, es porque llegó la hora de purgar. El Emperador pide, el Marine obedece y los enemigos sufren con la furia de cada disparo. Boomer o retro, un buen disparo sigue siendo un buen disparo.

Warhammer 40,000: Boltgun 2, de Auroch Digital.
❌