Lo que un conviviente desearía haber sabido antes de llevar una mascota a casa
Introducir un perro o un gato en nuestra vida suele estar rodeado de una imagen especialmente amable de lo que significa convivir con un animal. Perros que duermen acurrucados en nuestro costado, gatos que se acomodan en el sofá, paseos al aire libre y momentos de juego forman parte de una representación de la vida con animales dedicados al mascotismo que puede dejar en segundo plano todo aquello que sucede en una convivencia de 24 horas, siete días a la semana.
A esa imagen se suma lo que se denomina ‘efecto mascota’. La presencia de un animal suele proyectarse socialmente como sinónimo de compañía e incluso de un determinado estilo de vida. Las redes sociales han contribuido a multiplicar esas escenas cuidadosamente escogidas, mientras que el entorno familiar y social también puede ejercer presión, consciente o no, sobre quienes se plantean incorporar un perro o un gato a la familia. Pero la convivencia real incluye pelos, desperfectos, visitas al veterinario, cambios de horarios, cuidados preventivos y comportamientos que no siempre encajan con la imagen idealizada.
Una encuesta realizada a 2.000 titulares de perros y gatos en Reino Unido muestra precisamente algunas de esas pequeñas sorpresas que aparecen una vez que el animal ya está en casa. El estudio, encargado por Pet Health Club, recopila qué cosas desearían haber sabido antes de llevarse un animal a casa, desde la cantidad de pelo que puede dejar un gato hasta la necesidad de limpiar los dientes de un perro.
Qué es Pet Health Club
Pet Health Club es un servicio de planes de atención veterinaria preventiva que opera en Reino Unido e Irlanda. Su red reúne más de 800 clínicas veterinarias y ofrece planes para facilitar el acceso a cuidados rutinarios como vacunaciones, tratamientos antiparasitarios y revisiones de salud.
La entidad encargó la encuesta para conocer qué aspectos de la convivencia sorprendieron a quienes ya tenían un animal y utilizar los resultados también como punto de partida para ayudar a quienes están pensando en incorporar uno a su familia.
Los primeros meses
Entre los convivientes con perros, el 68 por ciento describió los primeros meses de convivencia como una especie de curso acelerado sobre el caos canino. Y buena parte de las sorpresas no tiene que ver con grandes problemas, sino con pequeñas situaciones que pasan a formar parte de la rutina.
La principal cosa que los nuevos titulares de perros desearían haber sabido era la necesidad de llevar bolsas para recoger las heces a todas partes. El 21 por ciento también descubrió que los famosos ‘paseos’ significan salir a la calle independientemente del tiempo, incluso cuando llueve, hace viento o nieva.
Otro 20 por ciento señaló como sorpresa que su lugar habitual del sofá parece quedar automáticamente ocupado en cuanto se levanta. Y para un 20 por ciento, los madrugones llegaron sin una explicación aparente y sin recibir información previa.
La encuesta también recoge aprendizajes relacionados directamente con los cuidados. El 18 por ciento de los encuestados titulares de perros afirmó que desearía haber sabido que tendría que ocuparse de la higiene dental de su animal. Un 17 por ciento descubrió además la capacidad de algunos perros para localizar y revolcarse precisamente en aquello que desprende los olores menos agradables.
Luego está la conocida ‘audición selectiva’. Entre las experiencias señaladas por los participantes aparece el descubrimiento de que un perro puede parecer perfectamente capaz de escuchar determinadas palabras y, sin embargo, no reaccionar con la misma rapidez cuando la situación no le interesa.
Los gatos y sus propias reglas
Los convivientes con gatos encontraron otras sorpresas. La más frecuente, según la encuesta, fue comprobar que los muebles siguen siendo un objetivo para las uñas aunque en casa haya rascadores. El 29 por ciento de los participantes con gatos señaló precisamente esta circunstancia.
Otro clásico fue descubrir que el animal puede ignorar una cama especialmente comprada para él y preferir la caja de cartón en la que venía. Un 27 por ciento de los encuestados mencionó esta situación como sorpresiva y que pensaba que internet exageraba.
También apareció la tendencia felina a tirar objetos de las estanterías. El 20 por ciento de los titulares señaló esta capacidad, que puede resultar desconcertante cuando el objeto cae al suelo después de haber sido empujado cuidadosamente desde una superficie elevada.
La cantidad de pelo también ocupó un lugar destacado entre las sorpresas de quienes habían incorporado un gato a su familia. La encuesta sitúa la muda y la presencia de pelo por toda la casa como la principal cosa que los convivientes con gatos desearían haber conocido antes de llevar al animal a casa.
No todo son sorpresas y pelos por todas partes
La encuesta también preguntó por los aspectos positivos de la convivencia y encontró una percepción ampliamente favorable entre los participantes. El 55 por ciento afirmó que lo más gratificante de convivir con un perro o un gato era el amor y la compañía que proporciona.
Entre los titulares de perros, el 52 por ciento señaló que su salud física había mejorado desde que tenía al animal y el 71 por ciento afirmó experimentar un efecto positivo sobre su estado de ánimo. Entre los titulares de gatos, el 58 por ciento declaró que su salud mental había mejorado desde la llegada del animal a casa.
Estos datos son percepciones de los propios participantes y no demuestran por sí mismos que tener una mascota provoque esas mejoras. Sí muestran, en cambio, que los encuestados identifican beneficios importantes en la convivencia incluso después de descubrir todas aquellas pequeñas complicaciones que no esperaban.
Tener experiencia no significa saberlo todo
Pet Health Club destaca también que la curva de aprendizaje no termina necesariamente con el primer animal. Incluso quienes ya han convivido con perros o gatos pueden encontrarse con necesidades, comportamientos o problemas de salud que no habían experimentado anteriormente.
Una de las veterinarias de Pet Health Club señala que algunas conductas pueden resultar divertidas o inesperadas, mientras que otras están relacionadas con la salud y requieren atención específica, como los tratamientos antiparasitarios o la higiene dental. La profesional también apunta a que los cuidados que necesita un animal no siempre son visibles. Vacunaciones, revisiones, prevención de parásitos, alimentación, higiene y observación de cambios de comportamiento forman parte de la responsabilidad cotidiana aunque no aparezcan en las fotografías familiares.
La investigación científica sobre adquisición de perros ha señalado algo parecido desde otra perspectiva. Un estudio realizado en Reino Unido encontró que quienes investigaban antes de introducir un perro en su vida tendían a presentar un mayor conocimiento sobre sus necesidades y sobre aspectos como el coste de mantenerlo o dónde obtener ayuda ante problemas de comportamiento. También mostró que algunas personas encontraban información contradictoria en internet y no siempre sabían qué fuentes eran fiables.
Un cambio profundo en la convivencia
La idea de que antes de llevar un animal a casa conviene conocer sus necesidades puede parecer evidente, pero la realidad es que muchas de ellas solo se comprenden plenamente cuando comienza la convivencia. Un cachorro no llega sabiendo cómo comportarse, un gato no necesariamente utilizará el rascador que se ha comprado para él y ningún animal viene acompañado de un manual capaz de anticipar exactamente cómo será su relación con cada miembro de la familia.
Por eso, la preparación previa no consiste solo en comprar una cama mullida o llenar la casa de juguetes. También implica conocer las necesidades físicas y conductuales de la especie, calcular los costes que puede generar su mantenimiento, saber qué cuidados preventivos necesitará y asumir que la rutina de la familia tendrá que adaptarse a la presencia de otro ser vivo.

