Cuba envejece con una mayoría femenina entre los mayores de 60 años
Las mujeres representan el 54% de la población cubana de 60 años o más, según las cifras oficiales citadas por Alas Tensas, organización ciudadana cubana que alertó sobre el impacto de las pensiones insuficientes, la precariedad económica y la falta de servicios públicos de cuidados.
Cuba terminó 2025 con 2.519.823 personas de 60 años o más. De ese total, 1.360.603 eran mujeres, frente a 1.159.220 hombres, una diferencia de 201.383 personas, de acuerdo con el informe El envejecimiento de la población. Cuba y sus territorios-2025, difundido el 20 de octubre por la Oficina Nacional de Estadística e Información (ONEI).
La población mayor representó el 26,7% de los habitantes del país al cierre de 2025, un punto porcentual más que el 25,7% registrado en 2024. El estudio sitúa a Cuba entre las sociedades de la región con un proceso de envejecimiento demográfico más acelerado.
Más de un millón de mujeres mayores vive en zonas urbanas
La mayor parte de las cubanas mayores reside en ciudades. Las estadísticas recogidas por Alas Tensas indican que 1.078.583 mujeres de 60 años o más vivían en áreas urbanas, mientras que 282.020 estaban radicadas en zonas rurales.
La concentración urbana equivale a cerca de ocho de cada diez mujeres mayores. Esa distribución añade presión sobre los servicios sanitarios, las redes de asistencia social y las familias que asumen tareas de cuidado, en un contexto de escasez de recursos y deterioro de los servicios públicos.
Villa Clara fue la provincia con mayor proporción de habitantes de 60 años o más, con el 30,2% de su población. La siguió La Habana, con el 29,1%. En el municipio capitalino de Plaza de la Revolución, la proporción alcanzó el 38,2%, el nivel más elevado del país.
Las proyecciones oficiales citadas en el reporte prevén que el 36% de los cubanos tendrá al menos 60 años en 2040. La baja natalidad, el aumento de la esperanza de vida y la emigración de personas jóvenes figuran entre los factores que explican la transformación demográfica.
Las pensiones y el acceso a medicamentos agravan la vulnerabilidad
El crecimiento de la población adulta mayor coincide con una crisis económica que afecta a quienes dependen de ingresos fijos. Organizaciones independientes de derechos humanos han denunciado que las pensiones estatales resultan insuficientes frente al encarecimiento de los alimentos, la escasez de medicamentos y las dificultades para acceder a atención sanitaria.
Durante una audiencia ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), celebrada el 4 de agosto de 2026, representantes de la sociedad civil cubana expusieron denuncias sobre la situación de las personas mayores y reclamaron medidas para garantizar su protección social.
La directora del Observatorio de Alas Tensas (OGAT), Ileana Álvarez, advirtió ante la CIDH sobre el efecto de la crisis y de la falta de respaldo institucional en las mujeres mayores. También señaló la situación de abuelas que quedan a cargo de sus nietos tras el asesinato de sus hijas y que, según expuso, no reciben apoyo estatal suficiente.
Las organizaciones que participaron en la audiencia cuestionaron la respuesta de las instituciones cubanas frente a las dificultades para acceder a alimentos, medicamentos, asistencia y servicios de salud.
La carga de los cuidados recae sobre las mujeres
El aumento de la población mayor también profundiza la demanda de cuidados. Según Alas Tensas, las mujeres sostienen gran parte del trabajo doméstico y de asistencia no remunerado dentro de las familias, una carga que puede limitar sus opciones laborales y reducir sus ingresos propios durante la vejez.
La socióloga Elaine Acosta González, directora ejecutiva de Cuido60, sostuvo en una entrevista con Alas Tensas que el Estado cubano ha trasladado responsabilidades de cuidado a los hogares y al sector privado, sin una ampliación equivalente de los servicios públicos.
Acosta alertó sobre el crecimiento de las residencias privadas y las desigualdades que puede generar ese modelo entre quienes cuentan con recursos y quienes dependen de jubilaciones bajas. “Sobre todo cuando el propio Estado ha depauperado sus ingresos y sus condiciones de vida”, afirmó la especialista, según el reporte.
La investigadora también mencionó diferencias salariales entre cuidadoras del ámbito estatal y privado, además del desgaste físico y psicológico que enfrentan quienes realizan esas tareas. La emigración, la precariedad económica y la falta de servicios de asistencia agravan la situación de las personas mayores que viven solas o dependen de familiares.