El guatemalteco Mario Cordero Ávila gana el Concurso Iberoamericano en México con una novela sobre la migración
El escritor guatemalteco Mario Cordero Ávila ganó la categoría de novela en el Concurso Iberoamericano de Cuento y Novela 2026, certamen organizado por la Fundación Elena Poniatowska Amor A. C. en México.
Con su obra titulada Fiebre de frontera, presentada bajo el seudónimo Ana Veral, el autor obtuvo el voto unánime del comité evaluador frente a una convocatoria que congregó 2.400 participantes procedentes de toda la región latinoamericana.
Durante el anuncio oficial en la sede de la institución, los representantes del certamen detallaron el alcance del proceso de selección.
Felipe Haro Poniatowski, director de la entidad cultural, junto a Giselle Escalante, delegada del jurado, y Mariana Gutiérrez, editora de Editorial Planeta, confirmaron que recibieron alrededor de 2.400 manuscritos de manera inicial.
De esa totalidad, 2.150 obras cumplieron con las pautas formales de la convocatoria, lo que permitió estructurar una etapa final de evaluación integrada por 30 relatos y 10 novelas.
El veredicto técnico y el respaldo de Elena Poniatowska
El tribunal encargado del dictamen definitivo estuvo coordinado por Javier Aranda y contó con la presidencia honorífica de la escritora Elena Poniatowska, quien a sus 94 años revisó de forma directa diversos manuscritos finalistas.
La resolución del jurado destacó que la narrativa de Mario Cordero sumerge al lector en las problemáticas contemporáneas mediante un relato centrado en la migración.
El texto transcurre en escenarios marcados por el aislamiento, climas rigurosos y las tensiones causadas por la brecha social en el límite territorial entre México y Estados Unidos.
La pérdida del lenguaje en el trayecto migratorio
La trama de Fiebre de frontera se sitúa en una zona desértica, donde una profesional de la medicina asiste a personas en tránsito que sufren heridas y extenuación física.
En el ejercicio de su labor, la especialista advierte un cuadro clínico atípico: los pacientes pierden la facultad de expresar verbalmente sus padecimientos.
A medida que registra estos episodios, lo que parecía un hecho aislado revela un patrón constante. Su libreta de anotaciones clínicas abandona el registro puramente sanitario para convertirse en un testimonio colectivo de individuos marcados por el desplazamiento y la búsqueda de identidad.
La sorpresa del autor y el alcance de la deliberación
El reconocimiento sitúa la producción de Guatemala en el foco editorial hispanoamericano. En declaraciones para Infobae, el autor describió el asombro que experimentó al conocer la resolución: “Cuando recibí la llamada no lo esperaba; pensé que la decisión tardaría unas semanas más. Volví a mi manuscrito y releer las primeras páginas me confirmó que la historia tenía un inicio que atrapa desde el primer párrafo”.
El novelista también valoró la magnitud de la competencia frente a centenares de propuestas: “Ganar un certamen con alrededor de 700 novelas y más de mil cuentos es difícil, y llegar hasta aquí es ya un logro. Por eso quiero felicitar a todas las personas que participaron y animar a quienes no ganaron a seguir escribiendo”.
Además, expresó su satisfacción por el aval de figuras consagradas: “me da gusto saber que son profesionales de las letras y la edición, y que mi novela haya sido aceptada. En especial, porque fue leída y valorada por la señora Elena Poniatowska, un gran referente de las letras latinoamericanas”.
Publicación bajo el catálogo de Joaquín Mortiz
La obra ganadora llegará a las librerías a través del sello Joaquín Mortiz, perteneciente a Editorial Planeta. Este sello albergó en sus inicios a autores fundamentales del continente, un elemento que el escritor subrayó en su conversación:
“También me provoca gran alegría saber que se publicará a través del Grupo Planeta y, específicamente, bajo el sello de la Editorial Joaquín Mortiz, que publicó originalmente a autores como Augusto Monterroso, Rosario Castellanos, Elena Garro, Carlos Fuentes, José Agustín y José Emilio Pacheco”.
Cordero, quien posee una trayectoria de 30 años en el ámbito de las letras y cuenta con reconocimientos en ensayo y narrativa en su país, proyecta esta distinción hacia nuevas metas creativas.
“Para mí, este premio representa el inicio de una carrera literaria. He escrito durante unos treinta años, pero ha sido en los últimos meses cuando me he tomado el tiempo de concluir proyectos. Con este galardón espero que se abran nuevas puertas.