Son muy machos
El hombre contemporáneo ha resuelto casi todos los misterios del universo. Ha arañado en su infinito para descubrirle montones de exoplanetas. Ha inventado la inteligencia artificial. Ha descifrado el genoma humano y ha puesto el pie en la Luna. Y aunque ha conseguido incluso que una tostadora funcione con wifi, sigue sin saber cómo hacer para no quedarse calvo ni soportarse a sí mismo sin ayuda química. Si está cansado se precipita sobre los botes de testosterona. Si está triste, toma magnesio. Si no duerme, melatonina. Si los músculos no crecen, proteína. Y creatina. Si no liga, quizá tira de zinc. Y si el espejo le devuelve a pesar de todo una imagen poco satisfactoria sabe que siempre tiene la posibilidad de intervenir química o quirúrgicamente en el personaje... Cada vez hay más gymbros , hombres supuestamente sanos que han hecho de su cuerpo un laboratorio de autoestima portátil.
