El regreso de Lluís Puig al Parlament escenifica la normalidad institucional a la espera de Puigdemont
Con paso decidido y visiblemente emocionado, Lluís Puig ha arrancado el lazo amarillo que había en su escaño y que ha simbolizado su ausencia en el Parlament a lo largo de los años. El que fuera conseller de Cultura durante casi tres meses en 2017 -fue destituido cuando se aplicó el artículo 155- ha vuelto así a la Cámara catalana después de casi una década viviendo fuera de España y tras beneficiarse de la amnistía, ley por la cual se levantó la orden de detención que había en su contra por el 1-O. Así, el diputado de Junts ha escenificado la vuelta a la normalidad institucional en Catalunya que tanto el Gobierno como el Govern han trabajado para conseguir. Una normalidad que, sin embargo, los independentistas no verán completa hasta el retorno del expresidente catalán, Carles Puigdemont.
"Catalunya es eterna y ningún poder de la tierra podrá destruirla", ha dicho nada más entrar al hemiciclo, donde le han recibido con numerosos aplausos todos los grupos -excepto PSC, PP y Vox, este último ha entrado más tarde- y en el que se ha notado la ausencia del presidente de la Generalitat, Salvador Illa, y el grueso de los consellers. Un gesto que la líder parlamentaria de Junts, Mónica Sales, ha criticado, reprochándole a Illa en una carta que "hoy era un día importante" en el que debía haber ejercido como "presidente de todos los catalanes".
"Soy consciente de que usted defendió y avaló con entusiasmo la aplicación del 155. Quizás, con este pasado político, le resultaba incómodo estar presente", ha añadido Sales que, pese a "las legítimas discrepancias políticas", ha considerado que "un hecho de esta trascendencia institucional merecía la presencia y el reconocimiento del presidente, como primera autoridad del país". Por su parte, fuentes de Presidència del Govern han explicado que el líder del Ejecutivo "ya mantuvo un encuentro discreto y privado" con Puig tras su retorno a Catalunya y celebra que pueda "ejercer con plena normalidad sus derechos políticos y parlamentarios".
"Sigo siendo independentista"
"Fui expulsado con fuerza ilegitima, con el visto bueno de algunos partidos aquí presentes", ha añadido desde el atril Puig, que ha asegurado que el "exilio no ha sido gratis". Sin embargo, ha afirmado de manera tajante que continúa declarándose "independentista" y ha avisado de que, pese a su vuelta, "nada empieza y termina hoy". Refiriéndose al movimiento independentista y bajo la atenta mirada del expresidente de la Generalitat, Artur Mas, la expresidenta del Parlament, Laura Borràs, y algunos miembros del antiguo gobierno de Puigdemont, ha manifestado que "sigue, con una fuerza hecha de todo el mundo y también pese a todo el mundo" y que no pararán hasta conseguir sus objetivos.
"Vuelve un patriota"
Antes, ha sido recibido por el presidente del Parlament, Josep Rull y los miembros independentistas de la Mesa a las puertas de la institución. Precisamente, Rull le ha dedicado unas palabras al inicio de la sesión, asegurando que volvía un "servidor público honesto, un patriota". Ya en el interior del Parlament y tras un baile tradicional catalán, en las escaleras le esperaban los diputados de Junts, ERC, Comuns, la CUP y Aliança Catalana. Entre ellos, además, estaba el líder de ERC, Oriol Junqueras, y el rapero mallorquín, Valtonyc, con el que se ha fundido en un largo abrazo.
Sin embargo, este no ha sido el primer acto del independentista. El diputado cruzó la frontera el miércoles y lo celebró en su ciudad natal: Terrassa. Allí, centenares de personas se reunieron en la plaza delante del Ayuntamiento para darle la bienvenida. Junto a ellas también estaba una amplia representación de Junts, entre los que estaban Rull, Jordi Turull, Míriam Nogueras o Joaquim Forn, los cuales también han estado presentes en la Cámara catalana este jueves.
En el acto en Terrassa, en medio de una nube de fotógrafos y cámaras de televisión, un emocionado Puig agradeció el apoyo de sus vecinos durante los últimos años y en especial el de su partido. Además, afirmó que la aplicación de la amnistía supone la derrota de "la judicatura española que quiere hacer política sin presentarse en las urnas". "Hoy es Catalunya 2, Estado español 0", dijo. En su discurso también quiso enviar un mensaje de "solidaridad y coraje" a las casi 100 personas que todavía no están amnistiadas: "Hasta que esto no acabe, no podemos aflojar", aseguró.
Una opinión que compartieron las formaciones independentistas horas antes en la sesión de control al Govern, cuando pidieron ir más allá del retorno de aquellos que se fueron de España en 2017. Además, tanto Junts como ERC y la CUP celebraron la "victoria extraordinaria" del movimiento independentista y la "derrota de los poderes públicos del Estado". Aún así, el presidente de la Generalitat les recordó que la aplicación de la norma es un "triunfo de todos", pero sobre todo "de la convivencia" e insistió en que su gobierno pidió que fuese efectiva para todos los implicados desde el primer día de su legislatura.
