Si un político afronta unas elecciones que, en principio, tiene ganadas y no quiere perderlas, debe mentir o, al menos, ocultar la verdad. El electorado prefiere las buenas noticias. Así ocurrió en el célebre debate de febrero del 2008 entre el entonces vicepresidente económico, Pedro Solbes, y Manuel Pizarro, número dos del PP por Madrid. Solbes ganó el debate y las elecciones al negar, contra la evidencia, que España entraba en una grave crisis hipotecaria. Pizarro dijo la verdad, tenía razón y perdió.