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El Gobierno amplía las prestaciones de padres de hijos enfermos, víctimas de violencia de género y catástrofes

20 October 2026 at 11:25

El Gobierno amplía las prestaciones de padres de hijos enfermos, víctimas de violencia de género y catástrofes

Las pensiones por orfandad por asesinatos machistas aumentarán su mínimo "al doble del salario mínimo", así como unas bajas especiales con más protección para algunas bajas derivadas de la menopausia

Las parejas con hijos que acrediten dos años de convivencia podrán recibir la pensión de viudedad

El Gobierno ha aprobado este martes un paquete de mejoras de varias prestaciones de la Seguridad Social que perciben algunos colectivos específicos. Entre ellas, una ampliación del acceso a la pensión de viudedad a parejas no casadas ni registradas como parejas de hecho, para aquellas con hijos que acrediten dos años de convivencia, así como una ampliación de las prestaciones para padres con hijos con enfermedades graves (CUME), para huérfanos y víctimas por violencia de género, algunas bajas derivadas de la menopausia y debidas a catástrofes, entre otras.

A falta de la letra pequeña del real decreto-ley aprobado, la ministra de la Seguridad Social, Elma Saiz, ha informado de esta “ampliación de la acción protectora” de la Seguridad Social para estos colectivos, que ha justificado por la necesidad de una mejor “cobertura” de estas situaciones.

Acceso a la viudedad sin estar casado ni ser “pareja de hecho”

Entre los principales cambios destaca, por su potencial número de beneficiarios, la ampliación del acceso a la pensión de viudedad a las parejas con hijos que acrediten dos años de convivencia, aunque no estén casadas ni registradas como parejas de hecho formalmente, una realidad en alza.

Saiz, que había avanzado ya esta medida esta mañana en una entrevista en TVE, ha añadido que se abrirá “una ventana de un año” para que las parejas que cumplan con estos nuevos requisitos puedan pedir su derecho a la pensión de viudedad. “La prestación tendrá efectos a partir del mes siguiente a la presentación de la solicitud”, indica el Ministerio de la Seguridad Social.

Bajas especiales por menopausia y víctimas de violencia de género

Según ha explicado la portavoz del Gobierno, Elma Saiz, pasarán a tener la consideración de bajas especialmente protegidas dos nuevas situaciones: las mujeres que sufran “patologías incapacitantes relacionadas con la menopausia” y las trabajadoras que sean víctimas de violencia de género y cuyas lesiones “les impidan trabajar”.

Saiz ha señalado que estas tendrán una “protección mayor” que las incapacidades temporales comunes, ya que se cobrará “desde día siguiente a la baja” y no exige periodo de carencia (cotización mínima) y porque la prestación que cobrarán estas trabajadoras se ampliará al 60% de la base reguladora y al 75% a partir del día 20. Entre estas bajas especiales figuran también actualmente las incapacidades temporales por reglas dolorosas o por interrupción voluntaria del embarazo aprobadas en la pasada legislatura.

“Protegemos a una parte importante de la fuerza laboral de nuestro país y damos respuesta a situaciones que estaban invisibilizadas y a brechas que llevaban padeciendo las mujeres y que van a contar con una protección más adecuada”, ha afirmado la ministra.

Pensión de orfandad por asesinatos machistas

Además, el real decreto aprobado este martes contempla otra medida en materia de violencia machista: la ampliación de las pensiones de los hijos e hijas que se quedan huérfanos al ser asesinadas sus madres por esta causa. Según ha detallado la ministra, el importe mínimo pasará a ser el “doble del salario mínimo interprofesional”, que se sitúa a día de hoy en 1.221 euros al mes en 14 pagas. Actualmente, estas pensiones se calculan en función de la base reguladora y pueden alcanzar del 20 al 75% de la misma. Si hay más de un beneficiario, no puede superar el 118%.

La portavoz ha querido agradecer a la ministra de Igualdad, Ana Redondo, su “intenso trabajo” desde hace “mucho tiempo” y ha recordado que estas medidas “están contempladas en el Pacto de Estado contra la Violencia de Género” que renovaron todos los partidos excepto Vox. “Estas son políticas responsables frente a los negacionistas de la violencia de género, políticas útiles que mejoran la vida de las personas”, ha añadido.

El Gobierno también ha incorporado una medida para reforzar la protección de los hijos e hijas cuando uno de sus progenitores no paga la pensión de alimentos en caso de divorcio o separación. Así, ha decidido triplicar el anticipo máximo del fondo de garantía del pago de alimentos, del que se encarga el Estado y que pasará de 100 a 300 euros mensuales, además de alargar el tiempo durante el que puede percibirse de los 18 meses actuales hasta el momento en que “se extinga” la obligación.

CUME: prestación para cuidar a hijos con enfermedad grave

El Consejo de Ministros también ha aumentado la prestación CUME, destinada a padres y madres que reducen sus jornadas de trabajo para cuidar hijos con cáncer y otras enfermedades graves. Saiz ha afirmado que se permitirá la percepción “alternativa o simultánea”, con lo que tratan de favorecer la “corresponabilidad” que la ministra ha destacado que ahora no se contemplaba.

Además, la prestación podrá recibirse “más allá de los 26 años en el caso de que los hijos e hijas afectadas por esta enfermedad tengan una discapacidad superior al 65% o un grado de dependencia 3”. Y Saiz ha afirmado que el Gobierno trabaja también en el reglamento que regula la prestación CUME, que “está a punto de ver la luz”.

Prestaciones como “accidente de trabajo” por catástrofes

El real decreto-ley también recoge una mejora de las prestaciones para personas trabajadoras “afectadas por acontecimientos catastróficos”, ha sostenido Elma Saiz, como puede ser el caso de la dana Adam, que ha provocado heridos, cuatro fallecidos y un millar de rescates.

Así, la ministra ha explicado que se contempla su asimilación a “la situación derivada de accidente de trabajo”, con las mejoras correspondientes en las prestaciones “con motivos de estas catástrofes”, como la incapacidad temporal (baja médica) así como prestaciones por incapacidad permanente o por defunción.

Esta medida “ya se ha probado excepcionalmente” por el Gobierno en catástrofes como la dana de Valencia, ha recordado Saiz, pero se pretende incluir esta ampliación para otros acontecimientos en el futuro. Se aplicará a trabajadores por cuenta ajena y también a trabajadores autónomos, ha explicitado la ministra.

Adela Muñoz: "Ha habido una negación feroz de los beneficios del tratamiento para la menopausia"

17 October 2026 at 21:11

Adela Muñoz: "Ha habido una negación feroz de los beneficios del tratamiento para la menopausia"

La catedrática de la Universidad de Sevilla y autora de 'Postmenopausia. Todo lo que la ciencia sabe sobre el resto de tu vida' cree que el desabastecimiento de fármacos para la menopausia desvela "el tabú y el silencio" alrededor de esta etapa vital y reclama que sea tratada como un asunto de salud pública

Sobrevivir sin el tratamiento para la menopausia: “Hay mujeres afrontando sus días como zombis”

El desabastecimiento de medicamentos hormonales para aliviar los síntomas de la menopausia mantiene en vilo a miles de mujeres que han visto interrumpidos sus tratamientos. Pero el problema deja al descubierto una realidad de fondo: cómo se ha tratado históricamente la salud de las mujeres en la menopausia. Así lo cree la catedrática de Química Inorgánica de la Universidad de Sevilla Adela Muñoz Páez, que apunta a cómo durante años el sistema sanitario y la sociedad “han minimizado y normalizado” síntomas asociados a esta etapa vital y que impactan directamente en la calidad de vida de las mujeres.

Autora de Postmenopausia. Todo lo que la ciencia sabe sobre el resto de tu vida (Debate), la experta cree que el “tabú” y el “silencio” han marcado el acceso a los tratamientos hormonales, aunque advierte “un avance” en los últimos años. “Si hay algo positivo en lo que está pasando es que se está poniendo el foco en la realidad que viven muchas mujeres y quizá termine de romperse el prejuicio que hay sobre estos fármacos”, asegura antes de apuntar a que “ahora lo primero” es que “la Administración y las farmacéuticas le pongan remedio” a un problema que también está afectando a las mujeres trans.

Las incidencias empezaron con el pulverizador de estradiol Lenzetto y después se ha producido un desabastecimiento en cadena de otros. ¿Qué supone para la vida de las mujeres que hacen uso de estos fármacos el haber visto que no pueden tener acceso a ellos de un día para otro?

Leía recientemente que para muchas mujeres los síntomas asociados a la menopausia se sienten como caer por un precipicio, así que supongo que estar mantenida por esta terapia hormonal y quitarla de manera abrupta significará una caída mucho más violenta. Faltan hormonas importantes que el cuerpo ha dejado de producir progresivamente, por lo que eliminar de golpe lo que palia esos efectos es muy agresivo.

La causa oficial del desabastecimiento es un problema con la fabricación del difusor de Lenzetto. ¿Hay otras cuestiones más de fondo que estén influyendo?

Se está demostrando que hay una población creciente de mujeres que está siguiendo estas terapias hormonales y ha superado el tabú. Antes ni se hablaba, había un silencio y una negación feroz de los posibles efectos beneficiosos y mucha parte del personal sanitario no ofrecía o desaconsejaba esta posibilidad. Creo que ha habido un avance en los últimos años y ver las noticias sobre el desabastecimiento es una muestra positiva de ello. Pero la salud de las mujeres y más aún de las viejas en menopausia ha estado a la cola e importa menos que la de los hombres. Lo que está pasando, que en otro ámbito podría ser clamoroso, parece que es algo secundario y no algo vital para muchas.

¿Por qué sí es relevante?

Hay muchas mujeres a las que los síntomas de diferentes tipos, algunos más visibles y otros menos, les alteran drásticamente su vida a muchos niveles: su día a día, su vida profesional y personal, su descanso, sus relaciones. Puede llegar a ser muy incapacitante. Esto convive, además, con una invisibilización y poca normalización: con los sofocos, por ejemplo, a pesar del malestar, es fácil que las mujeres tengan que aguantar bromas más o menos disimuladas como si fuera algo vergonzoso.

¿A qué atribuye ese tabú histórico sobre el tratamiento que mencionaba antes?

Fundamentalmente, a un estudio aleatorio que se hizo en 2002 en Estados Unidos con un elevado número de mujeres. Los resultados parciales demostraron una incidencia relativamente pequeña de cánceres de mama y de problemas cardiovasculares y se interrumpió. Sin embargo, lo que se buscaba era evaluar si la terapia reducía las enfermedades coronarias y la edad media de las mujeres era de 63 años, la mayoría con no muy buena salud. El estudio atrajo mucha atención mediática a nivel internacional con un enfoque alarmista y se difundió de forma sesgada asociando la terapia hormonal sustitutiva (THS) con el cáncer.

Con el tiempo, los científicos involucrados se fueron retractando de muchos de los resultados, pero en España hubo un parón y un silencio de dos décadas que se ha empezado a romper hace muy poco. Además, en su origen, en los años 60 en Estados Unidos, la terapia se empezó vendiendo como un remedio para que las mujeres estuvieran sexualmente al servicio del varón debido a que ayuda con los problemas sexuales derivados de la menopausia. Eso puso en contra a parte del movimiento feminista.

¿Entiende esas críticas?

Relativamente. También con las gafas para la presbicia estamos haciendo negocio a las ópticas, pero claro, yo prefiero ver bien.

Aún así la polémica y las opiniones polarizadas siguen marcando este asunto. ¿Qué nos dice hoy la evidencia científica sobre los riesgos y beneficios?

Hoy en día su uso está avalado porque provoca mejoras muy significativas y hay contraindicaciones en determinados grupos pero muy bien identificados. Por ejemplo, aquellas mujeres que han atravesado un cáncer hormonodependiente. Para nada hay una contraindicación masiva y la ventana en la cual se está prescribiendo, que es desde la transición menopáusica hasta diez años después, es muy segura en todos los ámbitos. Sobre todo, en la forma de aplicación transdérmica o vía pulverizador. La gran mayoría de mujeres que viven síntomas incapacitantes son susceptibles, siempre que hayan pasado los filtros, estudios, y tratamientos personalizados e individuales.

Durante años, muchas mujeres en menopausia han convivido con el insomnio, el cansancio o la niebla mental sin encontrar respuestas, como si fueran consecuencias inevitables de la edad. ¿Se minimiza este sufrimiento?

Sí. Muchas quejas, malestares, ansiedades e insomnios que muestran las mujeres en esta edad se abordan recetando ansiolíticos y somníferos. Hay una normalización de síntomas que, en realidad, están asociados a la menopausia pero de los que no se habla, no se informa o se relativiza como si fueran algo normal que hay que aguantar. El dolor en las mujeres se normaliza desde la regla, así que el hecho de que en menopausia tengan dolores articulares, insomnio o niebla mental parece que va en el lote. Y a veces se intenta solucionar con benzodiaceptinas sin pensar que estos síntomas requieren una explicación, un tratamiento hormonal o al menos una escucha.

La clave es entender todo el abanico de síntomas que hay asociados y que a veces pueden ser difusos. Esto es algo que desconcierta al personal sanitario y a las propias mujeres, que en muchas ocasiones no asocian lo que les está pasando a la menopausia y no encuentran respuestas. Compartir lo que nos pasa, sin por ello necesitar una medicación, ya supone un alivio.

Insiste mucho en la formación del personal sanitario. En su libro asegura que el estudio de esta etapa de las mujeres es muy reducido en la carrera de Medicina y también en la especialidad de Ginecología a pesar del tamaño de la población afectada y de que ocupa más de 30 años de la vida de las mujeres.

Sí, eso no se suele tener en cuenta y se reduce a una cuestión doméstica o privada como si fueran consecuencias inevitables de la edad, pero debería tratarse como un asunto de salud pública. La postmenopausia puede llegar a ser el periodo más largo de nuestra vida y ya empieza, en promedio, a ser más prolongado que la etapa fértil. Sin embargo, hay una carencia generalizada de formación entre el personal sanitario, incluso joven, muy grande. También falta de información. Por ejemplo, para la incontinencia urinaria puede ayudar la fisioterapia de suelo pélvico, pero apenas se habla de este síntoma y, por otro lado, no todo el mundo se puede permitir acudir a estos especialistas privados.

En el libro habla del desinterés del sistema sanitario frente a los problemas sexuales que vive una parte de las mujeres en la menopausia. Hay mucho menos problema en hablar de sofocos u osteoporosis, pero eso rara vez aparece en el relato público. ¿Se le hace poco caso?

Totalmente, hay un enorme tabú y de esto no se habla ni te informan, pero la caída de estrógenos puede provocar atrofia, sequedad, mucho dolor en las relaciones con penetración heterosexuales, bajada de la líbido... La sexualidad se ve afectada y eso puede tener consecuencias importantes. Entre las jóvenes creo que cada vez se habla más, afortunadamente.

Hay cosas que la ciencia ha descubierto sobre la menopausia, pero muchas otras quedan por saber. ¿Qué avances le parecen más prometedores?

Hay que hacer muchos más estudios. Los hay en marcha sobre la incidencia del deporte de fuerza, que es muy importante, o sobre la salud cardiovascular, alimentación, insomnio... Pero queda mucho porque son muchos los aspectos de la salud que se ven influenciados por la caída de estrógenos y para eso hacen falta equipos multidisciplinares. Sorprende, por ejemplo, la inmensa cantidad de estudios y de artículos periodísticos sobre la disfunción eréctil y la viagra comparado con la disfunción sexual femenina en la menopausia, a pesar de que la masculina es mucho más simple y el porcentaje de afectados es menor.

Una investigación revela el inesperado efecto de la ley educativa de Franco para formar futuras madres

16 October 2026 at 23:28

Una investigación revela el inesperado efecto de la ley educativa de Franco para formar futuras madres

Un artículo elaborado por tres economistas y aún no revisado por pares concluye que las niñas expuestas a la reforma educativa franquista de 1945 tuvieron menos hijos: "Los resultados apuntan a los riesgos de utilizar la educación como vehículo para la ingenieria ideológica", afirman los autores

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El plan del franquismo parecía infalible sobre el papel: segregar por sexo las aulas, adoctrinar en valores religiosos y nacionalcatólicos y preparar a las niñas para convertirlas en “buenas esposas y madres” de la Nueva España. Eran los objetivos de la primera Ley de Educación Primaria de la dictadura franquista, aprobada en 1945, pero la imposición autoritaria desencadenó el efecto contrario, según concluye una reciente investigación: las mujeres expuestas a este plan escolar no tuvieron menos probabilidades de ser madres, pero sí acabaron teniendo menos hijos.

Es la conclusión del artículo ¿Educadas para ser madres? Reforma escolar y reacción demográfica, publicado en la plataforma de economistas CESifo. El estudio analiza qué consecuencias pudo tener esta legislación franquista en las decisiones de maternidad de las mujeres sobre las que fue aplicada y apunta a que “tuvo un efecto contraproducente y provocó una reducción de la fertilidad”. La ley fue parte de la agenda de Franco para fomentar la natalidad tras la Guerra Civil y cumplir con la máxima fascista de traer hijos al mundo para contribuir a la patria.

El trabajo es, de momento, un working paper, lo que significa que aún no ha sido revisado por pares, pero sus autores llevan meses presentándolo ante decenas de investigadores en varias universidades, entre ellas la King's College de Londres. “Los resultados apuntan a los riesgos de utilizar la educación como vehículo para la ingeniería ideológica y ofrecen una advertencia para las políticas que intentan aumentar la natalidad promoviendo una vuelta a los roles familiares tradicionales”, afirma Gema Lax Martínez, investigadora de Economía de la Universidad de Padova y coautora del estudio junto a Marco Le Moglie y Matteo Sandi, de la Universidad Católica de Milán.

La reforma evaluada fue promulgada por el régimen franquista en 1945 y establecía que la formación específica de las mujeres como esposas, madres y educadoras de sus hijos debía empezar desde que eran pequeñas: entonces, la enseñanza primaria iba desde los seis a los 15 años. La Sección Femenina de Falange y la Iglesia Católica vieron con buenos ojos la nueva legislación, que se basaba en la instrucción religiosa, el “espíritu nacional”, la imposición del español y un plan específico para las niñas centrado en el hogar, labores manuales y actividades domésticas. La anterior, de la época republicana, promovía un sistema mixto, laico y bilingüe.

El estudio compara qué decisiones de fertilidad tomaron las mujeres nacidas en tres momentos distintos: en la década de 1920, que acabaron la primaria antes de la reforma, en 1930, que estudiaron solo algunos años bajo la legislación franquista y las nacidas entre 1939 y 1950, que cursaron el ciclo completo. Los resultados muestran que estas últimas niñas tuvieron la misma probabilidad de ser madres en la adultez que las primeras, pero tuvieron menos hijos: en concreto, una de las fuentes de datos usadas registra una caída del 12% respecto a la media de quienes no 'sufrieron' la reforma franquista.

Según detalla el artículo, al analizar la evolución año a año, el efecto negativo sobre el número de hijos “comienza a manifestarse” a partir de la cohorte nacida en 1932, que tenían 13 años cuando se aprobó la nueva ley y estuvieron unos tres años bajo la misma. La reducción en la fecundidad va intensificándose “gradualmente” a medida que aumenta el número de años que las chicas pasaron dentro del nuevo sistema, que “redujo significativamente” el número de hijos tanto en las “mujeres expuestas parcialmente como totalmente”.

El análisis combina tres fuentes: encuestas del CIS sobre número de hijos y opiniones personales, los censos de entre 1991 y 2011 y los registros históricos de nacimientos por capital de provincia y en el resto de la provincia entre 1930 y 1979 del Instituto Nacional de Estadística. Esta última fuente permite comprobar que el patrón individual “también se aprecia” de forma agregada: aquellas zonas con mayor concentración de niñas expuestas a la reforma experimentaron una reducción mayor en el número de nacimientos. Según el trabajo, el aumento de un punto porcentual en la población femenina en esa edad “conlleva” una disminución de 460 nacimientos.

¿Y si hubo otros factores?

La investigación lleva a cabo varios filtros para “comprobar” que los resultados no se deben a otros motivos, pero, como cualquier otro trabajo científico, está ahora abierta a debate y aportaciones de otros investigadores. Libertad González, economista experta en trabajo y salud de la Universitat Pompeu Fabra, considera que es “serio, riguroso y muy trabajado”, pero considera que “no se pueden excluir por completo” otros factores que “también pudieron afectar a las decisiones de formación familiar de las cohortes analizadas”.

Por su parte, Toni Rodon, politólogo de la misma universidad, sostiene que el diseño del artículo “es adecuado”, los resultados son “robustos” y en conjunto el trabajo “es convincente” aunque pueda mejorar en el proceso de revisión, algo que pasa “frecuentemente”. A su juicio, ninguna investigación “logra excluir del todo otros factores, pero incluso si los hubiera, el sesgo que crearía raramente sería tan grande” como para alterar las conclusiones.

Para intentar despejar las dudas, los autores aislan varios elementos: descartan el impacto de la Guerra Civil, el hecho de que las provincias más afectadas fueran más progresistas —han evaluado el voto al PSOE en 1931— o si en ellas había más bodas, entonces considerado el paso previo a tener hijos. Sin embargo, unas y otras zonas “no presentan diferencias significativas”. Además, el impacto solo se observa en las niñas y no en los niños de las mismas edades y mismas provincias y, por otro lado, en los cinco años anteriores a la entrada en vigor de la reforma franquista no había esta variabilidad en los nacimientos en estas zonas.

Según el trabajo, las conclusiones se mantienen también al tener en cuenta las distintas tasas de incorporación de las mujeres al empleo o las diferencias económicas previas entre provincias. Todo ello lleva a los autores a afirmar que “en conjunto, las pruebas refuerzan la interpretación de que el patrón observado está relacionado con la ley educativa de 1945”.

Para “disipar” que se deba solo a dinámicas generacionales o a tendencias “más amplias” que afectaron a los países del Sur de Europa en ese periodo, los investigadores hacen una comparación con Portugal, país que consideran equiparable por su proximidad geográfica, tradición católica y sometimiento a un régimen autoritario. En este caso, las mujeres de las mismas cohortes no mostraron cambios significativos en sus decisiones de fecundidad. “Si se tratara de únicamente de una caída histórica nacional, esta debería afectar de manera similar a todo el país, pero los nacimientos disminuyen en las zonas donde había más niñas expuestas”, aclara Lax Martínez.

Paralelamente, el artículo analiza las opiniones de las mujeres sobre distintos temas recogidas por el CIS y concluye que las que estuvieron más expuestas a la reforma educativa de Franco apoyaban más la igualdad en el hogar y el reparto de tareas, valoraban más el trabajo fuera de casa y daban menos importancia a tener hijos como parte esencial de la vida. Con todo, el estudio admite limitaciones sobre estos datos y asegura que deben interpretarse “con cautela” pero los considera un “indicio” más para llegar a la misma conclusión.

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