Qué es la Alianza por la Restauración de la Naturaleza: objetivos y entidades que la forman
En un año marcado por el calor extremo, las precipitaciones irregulares y los grandes incendios forestales, una treintena de organizaciones sociales y ambientales, sindicatos y entidades científicas se han unido en la Alianza por la Restauración de la Naturaleza.
Este proyecto reclama que España cumpla los objetivos del Reglamento Europeo de Restauración de la Naturaleza. Este se aprobó en 2024 y obliga a los estados miembros a restaurar al menos el 20% de los ecosistemas terrestres y marinos degradados para 2030; a frenar la pérdida de biodiversidad frente al cambio climático y los fenómenos extremos; y a avanzar hacia la recuperación de todos los ecosistemas degradados antes de 2050.
En España, según datos del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO), solo el 9% de los hábitats se encuentran en buen estado de conservación. Aunque remitió su primer borrador del plan a la Comisión Europea el 31 de agosto de 2026 a través de MITECO, el documento final se entregará a antes del 1 de septiembre de 2027.
Solo el 9% de los hábitats evaluados en España se encuentran en estado de conservación favorable. (Fuente: MITECO)
La alianza surge para influir en este proceso, buscando que el borrador del plan nacional cuente con la mayor ambición posible y recoja la pluralidad de voces de la sociedad civil. "Nuestro objetivo es que el Plan se traduzca en mejoras reales. Hay que frenar las causas del deterioro y comprobar que se consiguen resultados ecológicos duraderos", explica Diana Colomina, responsable del Programa de Bosques de WWF.
Entidades de la alianza
Esta coalición estatal nació el 3 de marzo de 2026, coincidiendo con el Día Mundial de la Vida Silvestre. Su propósito es situar la recuperación de los ecosistemas en el centro de la agenda pública y asegurar que España cumpla con sus compromisos internacionales y europeos en materia de biodiversidad.
Entre sus integrantes se encuentran organizaciones de diversa índole: desde entidades ecologistas como Greenpeace, WWF, o Ecologistas en Acción, entre otros; hasta sindicatos y fundaciones especializadas en la gestión del territorio y del agua. "Vimos la necesidad de unirnos entidades expertas en distintos ecosistemas para generar una voz común más fuerte", indica Mónica Parrilla, representante de Greenpeace en la Alianza.
Desde las organizaciones impulsoras defienden que la restauración no puede limitarse a proyectos aislados ni a medidas compensatorias, sino que debe abordarse como una política estructural y transversal. "Restaurar no significa simplemente 'arreglar' un lugar dañado, implica reducir, detener presiones y garantizar que los ecosistemas en buen estado no sufran impacto", añaden desde Greenpeace.
El decálogo de la Alianza
Para ello, sus peticiones parten de atajar la problemática de raíz. Se ha elaborado un decálogo con propuestas concretas que deben incorporarse al futuro Plan Nacional de Restauración, cuya aprobación será clave para cumplir con los compromisos europeos.
El decálogo subraya que la restauración debe basarse en la ciencia y en la defensa del interés público y fija las prioridades estratégicas para transformar la restauración de la naturaleza en una política estructural de Estado.
Entre las prioridades inmediatas que propone esta nueva alianza está:
- Impulsar un Plan Nacional de Restauración ambicioso y coherente con el Reglamento europeo, basado en la mejor evidencia científica y en la eliminación efectiva de impacto.
- Integrar la restauración en las políticas sectoriales y en la planificación territorial y marina, conectando los marcos estatales con las realidades locales.
- Fomentar una cultura de la restauración ecológica mediante sensibilización, educación ambiental y generación de conocimiento compartido.
- Eliminar los subsidios que incentivan la degradación ambiental y reorientar los recursos públicos hacia actividades compatibles con los objetivos de recuperación ecológica.
- Garantizar el principio de no deterioro como condición indispensable para asegurar mejoras duraderas en los ecosistemas.
Otro punto clave es el vínculo entre la naturaleza y el bienestar humano. Para ello, se pone especial énfasis en diseñar itinerarios formativos específicos en áreas como la restauración ecológica, la gestión forestal sostenible y la agricultura de bajo impacto.
El objetivo es que la creación de empleos verdes se traduzca en empleo digno, estable, con salarios adecuados y protección frente a la temporalidad. Asimismo, que esas oportunidades seas accesibles en el medio rural y costero y comprometidas socialmente.
Obstáculos y beneficios
Con esta alianza, las entidades participantes quieren contribuir a consolidar en España una cultura de la restauración ecológica basada en la responsabilidad intergeneracional y en la convicción de que recuperar la naturaleza es una condición imprescindible para el bienestar presente y futuro.
El 20% de los ecosistemas degradados europeos se deben restaurar para 2030, según el Reglamento Europeo.
Desde WWF informan de que la prioridad en España son los ríos y humedales, los ecosistemas costeros y marinos y los bosques degradados, con especial atención a la región mediterránea: "Los ríos y humedales merecen una atención especial por la pérdida y alteración que han sufrido. Su recuperación exige abordar las causas del deterioro, como la sobreexplotación de los acuíferos y las infraestructuras que interrumpen la conectividad fluvial".
Sobre los retos a los que se enfrentan, Greenpeace subraya "la falta de voluntad política y de ambición suficiente para convertir los compromisos en medidas concretas, eficaces y duraderas". Además, insta a que la restauración "se planifique con una visión de conjunto y a largo plazo".
Por eso, es importante la concienciación de toda la sociedad: "Una naturaleza sana también nos protege, salva vidas y el coste económico, ambiental y social de los desastres naturales", concluye.
