El otoño que se come: siete productos típicos que marcan los sabores en diferentes rincones de España
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Castañas, membrillo, azafrán, pimientos del piquillo y otros productos encuentran en el otoño su mejor momento. Viajamos a los lugares donde forman parte de la identidad local
Seis buenas razones para viajar en otoño (y seis destinos que lo demuestran)
Después de un verano largo, el otoño se coge con ganas. Ya apetece abrigarse, salir al campo a pisar hojas, ver otros colores y, también, disfrutar de otros sabores. Es tiempo de castañas asadas, de salir al monte en busca de setas, de preparar dulces con membrillo y de aprovechar productos que llegan a su mejor momento durante estos meses. Algunos forman parte de la cocina de toda la vida y otros están ligados a tradiciones que se repiten cada año en distintos rincones de España.
Además, detrás de muchos de ellos hay mucho más que una receta. El clima, el paisaje y la forma de trabajar el campo han hecho que determinados pueblos y comarcas se asocien a productos muy concretos. Algunos cuentan incluso con denominaciones de origen que protegen su calidad y su vínculo con el territorio.
Por esa razón, en este recorrido gastronómico por España nos vamos a Galicia para hablar de castañas, a los bosques de Soria para buscar setas y a Puente Genil, en Córdoba, para conocer la tradición del membrillo. También nos esperan el azafrán de Castilla-La Mancha, las granadas de Elche, los pimientos del piquillo de Lodosa y las manzanas de sidra de Villaviciosa. Siete productos muy distintos que nos ayudan a descubrir el otoño a través de sus sabores y de las costumbres que los rodean.
Castañas de Galicia, mucho más que un fruto de otoño
En Galicia, los castaños forman parte del paisaje desde hace siglos, sobre todo en las zonas del interior de Lugo y Ourense. Sus bosques, conocidos como soutos, han tenido una gran importancia en la vida rural. Durante mucho tiempo, las castañas fueron un alimento básico, hasta el punto de que se las llegó a conocer como el pan de los pobres. También se aprovechaba la madera del árbol, así que su valor iba mucho más allá de la cosecha otoñal.
La tradición sigue muy presente en el magosto, una celebración popular en la que las castañas se asan al fuego y se comparten con familia y amigos. En muchas zonas se acompañan de chorizo asado y vino nuevo, en una reunión que sirve para celebrar el final de la cosecha. Ourense es uno de los lugares donde esta costumbre tiene más arraigo, aunque también se mantiene en pueblos y comarcas de toda Galicia. Si visitas la región en otoño, es una buena ocasión para probar las castañas recién asadas y conocer una de sus tradiciones más populares.
Setas de Soria, una cita con el bosque
Hablar de setas en otoño es hablar de Soria. Sus pinares y otros bosques reúnen condiciones favorables para la aparición de distintas especies, y la búsqueda de hongos se ha convertido en un atractivo para quienes disfrutan del campo y la gastronomía. Entre los ejemplares más apreciados están el níscalo, el boletus y la seta de cardo, que tienen sabores y características muy diferentes y dan mucho juego en la cocina.
La temporada también invita a conocer el entorno natural de la provincia, pero conviene tener en cuenta algunas normas antes de salir con la cesta. La recolección está regulada y puede requerir un permiso según la zona, por lo que es importante informarse previamente. Y si no tienes experiencia, mejor no fiarse de una identificación hecha a ojo: hay especies tóxicas que pueden confundirse con otras comestibles. Una ruta guiada con alguien que conozca bien la micología es una buena manera de disfrutar de la actividad con seguridad.
Membrillo de Puente Genil, tradición dulce en Córdoba
En Puente Genil, al sur de la provincia de Córdoba, el membrillo tiene un papel destacado en la economía agrícola y en la gastronomía local. El cultivo de estos árboles forma parte del paisaje de la zona, donde los campos de membrilleros conviven con los olivares. La recolección se concentra en los meses de otoño y se puede prolongar hasta finales de diciembre, cuando la fruta llega a las cocinas para convertirse en uno de los dulces más conocidos de la localidad.
La elaboración más característica es la carne de membrillo, una preparación que se obtiene cocinando la fruta durante bastante tiempo hasta conseguir una textura firme y un sabor concentrado. Su origen está ligado a la necesidad de conservar el fruto y aprovecharlo durante más tiempo, pero hoy es habitual encontrarlo como acompañamiento de quesos o como ingrediente en otras recetas. También se utiliza para preparar mermeladas, compotas y confituras. Por lo que no te faltan opciones para llevarte un dulce recuerdo a casa.
Azafrán de Castilla-La Mancha, una cosecha delicada
A finales de octubre, cuando el otoño ya se nota en los campos manchegos, empieza habitualmente la temporada del azafrán. La flor, de color violeta, aparece durante un periodo muy breve y debe recogerse a primera hora de la mañana. No es un trabajo que permita demasiadas distracciones: cada flor se abre para extraer a mano sus tres estigmas, que son las hebras rojas que después se utilizarán como especia.
Tras la recolección llega otra fase clave, el tostado que permite deshidratar las hebras y desarrollar su aroma, color y sabor. La Denominación de Origen Protegida Azafrán de La Mancha reconoce la relación entre este producto, su zona de cultivo y los conocimientos tradicionales necesarios para elaborarlo. En la cocina se utiliza en arroces, guisos, legumbres y muchas otras preparaciones. Su sabor es intenso, así que basta con añadir unas pocas hebras para darle su personalidad al plato.
Granada mollar de Elche, el sabor del Mediterráneo
Elche y otras localidades del sur de Alicante son el territorio de la granada mollar, una variedad autóctona que destaca por su dulzor y por tener las semillas tiernas y fáciles de comer. Su temporada se extiende de octubre a enero, así que el otoño es un buen momento para encontrarla en su mejor etapa. El cultivo del granado está muy ligado a la agricultura de esta zona mediterránea y cuenta con una larga historia, como muestran los restos de granadas hallados en el yacimiento arqueológico de La Alcudia, en Elche.
La Granada Mollar de Elche cuenta con Denominación de Origen Protegida desde 2016 y la distinción ampara su producción en 40 municipios de las comarcas alicantinas del Baix Vinalopó, la Vega Baja y l’Alacantí. Además de comerla fresca, la granada se puede añadir a ensaladas y otros platos, en los que aporta un punto dulce y una textura crujiente. Es una fruta muy vinculada al paisaje local y una buena excusa para descubrir la tradición agrícola de esta parte de Alicante.
Pimiento del piquillo de Lodosa, en Navarra
En el suroeste de Navarra, alrededor de Lodosa, el otoño coincide con la recolección del pimiento del piquillo, que se recoge a mano cuando alcanza su característico color rojo intenso. Su nombre no tiene que ver con el picante, como a veces se piensa, sino con la forma puntiaguda y ligeramente curvada del fruto. Es un pimiento dulce, de carne fina, que se ha convertido en uno de los productos más reconocibles de la gastronomía navarra.
La Denominación de Origen Protegida ampara los piquillos cultivados y elaborados en ocho municipios de la zona. Sin duda, una de las claves de su preparación es el asado directo a la llama. Después se pelan, se les quitan las semillas y se limpian a mano, sin sumergirlos en agua para conservar mejor su aroma y sabor. Lo más habitual es encontrarlos en conserva, enteros o en tiras, y son muy versátiles en la cocina: pueden servirse como guarnición, rellenarse o acompañar platos de pescado y carne.
Manzana de sidra de Villaviciosa, tradición asturiana
Villaviciosa, en Asturias, es conocida como la capital manzanera y forma parte de la Comarca de la Sidra. Las plantaciones de manzanos, llamadas pumaradas, dibujan buena parte del paisaje local y están estrechamente relacionadas con una tradición sidrera muy arraigada. El otoño es el momento de la cosecha, cuando las manzanas recogidas en los campos inician el recorrido que las llevará a convertirse en sidra.
La cultura de la manzana se puede conocer también a través de las actividades y celebraciones populares que se organizan en la localidad, con propuestas gastronómicas, exposiciones, talleres y catas. Otra forma de acercarse a esta tradición es recorrer la Comarca de la Sidra para conocer las pumaradas y los llagares, los lugares donde se elabora la bebida. Porque en Villaviciosa la manzana no es solo un fruto de temporada, verás que forma parte de la vida cotidiana y de una cultura que se reconoce tanto en el paisaje como en la mesa.