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Mariem, emprendedora con discapacidad: "Mi negocio es la manera de decirme que sigo siendo válida"

17 October 2026 at 07:15

Hace 14 años, cuando tenía 30 recién cumplidos, a Mariem Serroukh le dieron una noticia que cambió su vida para siempre: tenía esclerosis múltiple, una enfermedad crónica y degenerativa que afectaba seriamente a su movilidad y que le impediría trabajar. Al ver que no lograban controlar los brotes, le concedieron la incapacidad permanente absoluta.

Mariem iba de un brote a otro, apenas se recuperaba… y pensaron que tal vez le vendría bien alejarse de Madrid. "Decidimos irnos a vivir a un sitio más tranquilo, Piedralaves, en el Valle de Tiétar, en Ávila. Allí poco a poco fueron a menos los brotes, empecé a andar de nuevo… empecé a vivir de nuevo", cuenta.

Buscando otro ritmo de vida y un entorno más tranquilo, Mariem empezó un proceso personal que terminaría siendo también el origen de su proyecto emprendedor. "Hice amigos, muchos agricultores y ganadero. Un día me invitaron a que preparara para un evento benéfico algo de mi tierra, pues, aunque yo ya he nacido en España, soy de origen marroquí".

De esa experiencia nació un proyecto gastronómico de elaboración artesanal que mezcla productos naturales y de proximidad con influencias de la gastronomía marroquí y del Valle del Tiétar: Rollitos Mariem, una iniciativa que para ella es mucho más que un negocio, para ella ha significado ‘volver a vivir’.

Rollitos que 'curan' el alma

Mariem nació en Madrid en 1982 y pertenece a una de las primeras generaciones de españoles con orígenes marroquíes. Sin olvidar su cultura y sus raíces, estudió administración y finanzas y consiguió trabajar en los suyo.

Sin embargo, sus raíces también la han marcado. "Siempre era ‘la mora’ que llevaba el pañuelo en la cabeza", recuerda. Aunque de manera inconsciente, esto le generó una barreras que no la dejaban volar del todo. La esclerosis múltiple le piso delante una barrera aún más grande, una que nunca pensó que sería capaz de derribar.

Pero gracias a Rollitos Mariem, las ha saltado todas… y tras el éxito en aquel evento, en cuanto la enfermedad se lo permitió, decidió emprender en Ávila y crear un pequeño negocio en torno a sus originales rollitos. Al tener que volver a Madrid, abandonó la idea, pero, justo en la pandemia, un antiguo proveedor a cuya mujer le encantaban sus rollitos, le hizo un pedido. "Me dijo, por favor, Mariem, vuelve a hacer rollitos, que a mi mujer le encantan", cuenta emocionada.

Tras asistir a un evento de la Cruz Roja, se enteró de que en la Fundación Prevent, que tiene una iniciativa para ayudar a emprender a personas con discapacidad, estaba buscando emprendedores. La eligieron, hizo un master de emprendimiento y creó definitivamente lo que hoy es Rollitos Mariem, una empresa artesanal de catering saludable, especializada en la elaboración a mano de rollitos gourmet dulces y salados inspirados en la gastronomía andalusí y marroquí.

Desde entonces, no ha parado, hace eventos para empresas y particulares, ha ganado premios… pero también sabe cuidarse. "La esclerosis múltiple me sigue acompañando, pero soy capaz de hacerlo. No soy yo misma la que hace los rollitos, mi familia me ayuda -tiene cuatro hijos- pero yo, como fundadora y creadora, les ayudo, les indico… para mí es un regalo, sobre todo cuando pienso en cuando me dijeron con 30 años que no iba a poder volver a trabajar o cuando una neuróloga me soltó sin piedad que a lo máximo que podía aspirar era poder moverme y no hacerme pis encima. Fue tan dura conmigo…", recuerda con pena.

Rollitos Mariem es mi motivación… Para mí esto es mucho más que un negocio, es un regalo de la vida

Y es que para Mariem, sus rollitos son mucho más que un negocio. "Es mi hobby. Está bien si gano algo de dinero, pero para mi Rollitos Mariem tiene mucho más valor que eso, es la manera en que tengo de decirme que, con todo lo que tengo encima por mi enfermedad, sigo siendo válida. Es mi motivación… Para mí esto es mucho más que un negocio, es un regalo de la vida".

Un regalo que le hace sentirse válida y que, además, le ha traído más de una alegría, como un premio en el Congreso MEG (Mujeres en Gastronomía) y una ponencia en el Senado. "Cuando me vi ahí contando mi historia pensé: ‘pero qué hago yo aquí, qué regalo más bonito me está dando la vida".

Aun así, reconoce que el camino sigue siendo difícil, pues la enfermedad, quiera o no, sigue con ella. Tiene que ir al hospital cada quince días a tratarse y, de vez en cuando, le sigue dando algún susto, como una infección de orina -frecuente en esta enfermedad- que se le complicó y la tuvo una semana ingresada.

A pesar de todo, lo tiene claro: va a seguir. "Yo he decidido que voy a vivir, por eso a las personas que tengan una discapacidad o una enfermedad como la mía les diría que no se paren. Hay que pasar un duelo para aceptarlo, porque no es fácil, pero hay que regalarse vivir. La esclerosis múltiple es mi compañera de viaje, y es cierto que a veces me frena. Yo la escucho, y si no puedo hacer algo no lo hago, pero no permito que me pare, porque si te paras, te oxidas".

Para ella, Rollitos Mariem es un recordatorio de que está viva, "de que soy útil. Con cada rollito me demuestro que valgo y que soy capaz de hacer felices a las personas con un ‘simple’ rollito. Gracias a este proyecto, ya no soy ‘la mora’, ‘la del pañuelo en la cabeza’ o ‘la enferma’, soy ‘la de Rollitos Mariem’, y me recuerda que, aunque mi vida ha estado llena de barreras -por mis orígenes, por ser mujer, por mi enfermedad...-, sigo trabajando para saltármelas todas".

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