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Vecinos de El Cañaveral no quieren eventos junto a sus casas antes que un polideportivo: "El ferial al polígono industrial"

18 October 2026 at 05:00

Vecinos de El Cañaveral no quieren eventos junto a sus casas antes que un polideportivo: "El ferial al polígono industrial"

La Junta de Vicálvaro aprobó un recinto ferial a 18 metros de las viviendas más cercanas, aunque el Gobierno de Almeida sostiene ahora que el uso habitual será como parking de un campo de fútbol adyacente. "Necesitamos otras dotaciones a las que podría dedicarse este dinero", dice un residente que teme futuras molestias

Los vecinos de El Cañaveral se hartan de vivir aislados de Madrid y exigen Metro en el barrio: “No somos un municipio aparte”

“Somos vecinos que hemos comprado nuestro piso con el sudor de nuestras frentes o que estamos pagando el alquiler mes a mes y nos quieren plantar un recinto ferial, con todos los ruidos y molestias que eso provoca, a muy pocos pasos de nuestras viviendas”. Con esta contudencia expresan su enfado en un comunicado los afectados por un nuevo proyecto del Gobierno de José Luis Martínez-Almeida, esta vez a través de la Junta Municipal del distrito de Vicálvaro. Son residentes de El Cañaveral, uno de los desarrollos urbanos en proceso de expansión de la ciudad, ideado hace ya décadas pero todavía en plena expansión poblacional.

La Junta de Vicálvaro adjudicó en febrero por 5.676 euros un contrato para la “redacción de estudio previo para la implantación de un recinto ferial en el barrio de El Cañaveral”. La construcción está prevista en plena zona residencial, concretamente en un terreno ubicado entre las calles Alto del Esparragal, Tolerancia y Cilantro. Esto es, a “apenas 18 metros” de los pisos más cercanos. Lo denuncia en conversación con Somos Madrid Roberto, que vive en una de las urbanizaciones más próximas: “Los dormitorios, también los de mis hijos de 2 años y de 4 meses, dan con la parcela”.

En su urbanización han proliferado pancartas con mensajes como “recinto ferial fuera de la zona residencial” o “el ferial al polígono industrial”, en referencia a una posible localización alternativa a unos pocos cientos de metros donde no habría viviendas adyacentes y en la que hay una parcela municipal. “Prometen que cumplirán las medidas acústicas y de horario, pero cuando acaba el evento no termina la música, la gente se queda y habla. Además es una calle de un único sentido, cuando la mayoría aquí son de dos, por lo que habrá más congestión y la movilidad será más movilidad más caótica que en otros puntos”, explica Roberto.

El comunicado de los residentes alude a problemáticas como el ruido, un aumento de la inseguridad en los bloques (tanto en los días de celebración de las distintas fiestas como en los momentos en los que el recinto quede vacío), la suciedad asociada a estos eventos, el incremento del tráfico en la zona (con el consiguiente aumento de la contaminación a la que se ven expuestos los residentes) y dificultades para poder acceder a las viviendas en los días de mayor asistencia a los eventos. Indican que un colegio concertado también se encuentra muy próximo a la parcela. Mencionan también efectos económicos: “Los edificios que se encuentran en un radio que alcanza las tres manzanas del recinto ferial verían cómo el precio de sus viviendas sufriría una gran devaluación, además de aumentar el gasto que tendrían que asumir las urbanizaciones en limpieza”.

Pancartas contra el proyecto de recinto ferial en El Cañaveral.
Pancartas contra el proyecto de recinto ferial en El Cañaveral.

Ante las quejas, la Junta de Vicálvaro que preside el concejal Ángel Ramos ha trasladado a los vecinos que el uso principal del espacio será como parking gratuito de respaldo al campo de fútbol base colindante. “Este tipo de equipamientos precisan de un gran número de plazas de estacionamiento en los alrededores, ya que generan un importante flujo de circulación y se persigue evitar molestias a los vecinos de la zona”, argumentan fuentes municipales en declaraciones a este medio.

El Gobierno de Almeida habla ahora de parking tras presentarlo y financiarlo como recinto ferial

El acta del Consejo de Proximidad de Vicálvaro celebrado en noviembre de 2025, al que ha tenido acceso este medio, refleja sin embargo otros argumentos de la coordinadora del distrito para justificar el recinto: “Tiene como finalidad acoger eventos, mercados, ferias culturales, cine de verano, eventos deportivos y otros actos públicos que, en la actualidad, se celebran en calles, calzadas u otros espacios públicos, lo que genera molestias e inconvenientes para los residentes del barrio. Con esta iniciativa se dota al barrio de El Cañaveral de una infraestructura necesaria, dado que los eventos son muy demandados y todas las actividades han contado con acogida muy favorable de la ciudadanía. De este modo, se crea un espacio adecuado para la convivencia vecinal, equipado con los recursos necesarios”. El documento detalla incluso que el proyecto recibe apoyo del Plan de Desarrollo del Sur y el Este de Madrid (SURES).

Desde el Consistorio insisten en que no hay ninguna contradicción y ambos enfoques son compatibles: “El proyecto contempla la división de ese espacio en dos plataformas situadas a dos niveles diferentes e independientes. El superior y más cercano a las viviendas siempre estará destinado a parking y inferior, situado en la parte más lejana a las viviendas, acogerá actividades puntuales. En el último pleno del distrito, el concejal se comprometió a celebrar exclusivamente La Muestra del Cañaveral el segundo domingo de cada mes en la calle Gran Vía de Vicálvaro y el cine de verano, siempre orientando el sonido hacia la M-45. Ambas actividades se trasladarán al Parque Central cuando esté finalizada su construcción. En cualquier caso, no constará ningún escenario fijo y las actividades siempre tienen que cumplir con la normativa vigente sobre límites acústicos, horarios y similares”.

La proliferación de eventos más allá de jornadas puntuales es precisamente una de las grandes preocupaciones de Roberto: “Si meten todo en el mismo recinto y se repite el ritmo del año pasado, tendremos que soportar 87 días de festejos, 56 de ellos en días laborables”. Las explicaciones municipales no satisfacen su inquietud: “No nos oponemos al parking, pero no sé hasta qué punto puede ser su uso principal cuando han recibido fondos SURES vendiéndolo como recinto ferial. La sensación es que nos ocultan información”. Otro aspecto que apostillan es la mencionada orientación a la M-45: “Ahí hay colinas sin árboles que no absorberán el sonido, sino que este va a rebotar. Cuando pasa un avión militar a Torrejón, el eco se escucha muchísimo y retumba en las casas. Hemos solicitado estudios topográficos y no nos han respondido”.

Vista de la parcela donde la Junta de Vicálvaro prepara el recinto ferial que ahora presenta como parking.
Vista de la parcela donde la Junta de Vicálvaro prepara el recinto ferial que ahora presenta como parking.

Roberto tampoco comparte que la ubicación actual de eventos y festejos cause grandes molestias al barrio: “Los hacen en avenidas repartidas por el barrio que ya estaban previamente cortadas al tráfico con bloques de hormigón y que están a unos 60-80 metros del edificio más cercano”. “En cualquier caso no lo quiero ni para mí ni para otros vecinos. Hay ubicaciones alternativas, como el polígono industrial”, dice.

Otro argumento de quienes cuestionan la iniciativa es que deberían priorizarse otros espacios públicos en un barrio que “no para de crecer de manera excepcional, casi 30.000 personas ya, la mayoría niños”. “Anda que no necesitamos otras dotaciones antes a las que podría dedicarse este dinero”, reclama Roberto. Además de Metro y centros de salud o educativos, competencias de la Comunidad de Madrid, habla de un polideportivo (que podría adecuarse a este terreno por la convivencia con el campo de fútbol) o una escuela infantil.

El Cañaveral no para de crecer de manera excepcional, casi 30.000 personas ya, la mayoría niños. Anda que no necesitamos otras dotaciones antes a las que podría dedicarse este dinero

Roberto desliza que el punto escogido, que en Google Maps ya aparece indicado como “parking y recinto ferial”, no es ninguna casualidad y tiene relación con los pocos propietarios de los alrededores: “Salvo nuestra urbanización, las demás o tienen alquileres privados o todavía son solares en construcción y en algunos casos hasta todavía por adquirir. Esto hace que la movilización sea más complicada”.

Además de a los propios afectados, la respuesta al proyecto municipal ha escalado ya a la Asociación de Vecinos El Cañaveral Avanza (Aveca) y a la Federación Regional de Asociaciones Vecinales de Madrid (Fravm), si bien cuenta con el visto bueno de la Asociación Vecinal El Cañaveral. Rosa, presidenta de Aveca, coincide con Roberto en que “hay prioridades ante las necesidades y carencias de dotaciones en el barrio”, de ahí que sus suspicacias fueran previas incluso a que se conociera la localización.

“Hace un mes nos llegaron las primeras llamadas de vecinos temerosos de soportar ruidos y molestias justo debajo de sus dormitorios, que querían apoyo para reclamar. Lo valoramos y la conclusión es que no tiene sentido con todos los suelos dotaciones en el barrio sin proyecto asociado. La orientación lo emperora aún más porque no es que no puedas escuchar la televisión en el salón, es que no podrás dormir”, cuenta. Rosa admite que el parking “hace falta, porque el campo mueve mucha gente y hay que dar espacioa e sos vehículos”, pero “no puedes venderlo como que solo de vez en cuando lo vas a usar de recinto ferial cuando has recibido dinero para ese uso, me parece casi delictivo”. Desde Aveca proponen que el aparcamiento sea subterráneo y en superficie se coloquen “dotaciones como centros que ofrezcan servicios sociales, viveros profesionales o el polideportivo, aunque este quizá precisaría de una parcela más amplia”.

Rosa concluye que “las cosas hay que hacerlas bien”, por lo que anima a replantear tanto el parking como el recinto ferial, de forma que ambas dotaciones cuenten con el beneplácito de todo el barrio al tiempo que se complementan con otras igual o más demandadas por los vecinos.

La movilización por la vivienda se refuerza en los barrios de Madrid más allá de Sol y el Sindicato de Inquilinas

17 October 2026 at 21:11

La movilización por la vivienda se refuerza en los barrios de Madrid más allá de Sol y el Sindicato de Inquilinas

El Proceso de Unión de Colectivos de Vivienda de Madrid (Pucvm) aglutina a ocho grupos contra la crisis habitacional que decidieron "compartir saberes" justo antes de una acampada que les ha dado visibilidad: "Ha habido un agite del que Sol habla por sí solo, pero que lo rebasa"

Sindicatos de vivienda de barrio toman una sede de la Comunidad de Madrid contra los desahucios de vivienda pública

Aunque el impulso del Sindicato de Inquilinas y la beligerancia de la Coordinadora Juvenil Socialista han concentrado las miradas y los titulares de la acampada de Sol, entre los más de 40 colectivos que la conforman hay una organización que sobresale por su afán en servir de confluencia. Bajo las siglas Pucvm (Proceso de Unión de Colectivos de Vivienda de Madrid), esta entidad de reciente creación aglutina colectivos de vivienda de distintos barrios y municipios de la capital o el conjunto de la Comunidad. 

Entre ellos se encuentra el Sindicato del Barrio de Hortaleza, al que pertenece Lucía; la Asamblea de Vivienda del Barrio del Pilar, en la que milita Rodrigo o la Asamblea de Vivienda de Villalba, donde Pablo trata de luchar contra la especulación inmobiliaria en la localidad de Collado Villalba. Los tres atienden a Somos Madrid tras la carpa de Pucvm entre las calles Arenal y Preciados, convertida en las últimas semanas en una herramienta de difusión que ha contribuido a lograr cifras récord de asistencia a los encuentros por la vivienda de los barrios.

También integran Pucvm la PAH Vallekas, el Sindicato San Blas-Canillejas, la Asamblea de Vivienda de Aranjuez, la Organización de Vivienda de Tetuán y la Asamblea de Vivienda AlcoSanse. Otros colectivos con fines similares con presencia en la Puerta del Sol optan de momento por no integrarse en el proyecto, caso del Sindicato de Vivienda de Carabanchel, el de Moratalaz y el de Tetuán.

“El nombre lleva poco tiempo, surgió justo la semana previa a la acampada, pero el proceso para generar esta unión viene de largo y habíamos tenido reuniones”, comenta Lucía. “La intención es encauzarnos en un proceso más unitario porque muchas asambleas compartimos discurso y maneras de hacer, aunque otras compañeras apuesten por otros modelos igual de legítimos. Sol ha sido una oportunidad más orgánica de hacerlo efectivo, lo cual es muy positivo y nos pone muy contentos”, opina Pablo. “Solemos trabajar a nivel de barrio, pero para determinadas acciones necesitábamos un espacio de coordinación manteniendo nuestras particularidades en el que mostrar el músculo que tenemos en el territorio. El movimiento por la vivienda es más grande que nosotros y la magnitud del problema es enorme”, completa Rodrigo.

Pablo lo baja a tierra y habla de “compartir formaciones, talleres, saberes, técnicas o tácticas que poner en funcionamiento conjuntamente, sin perder la esencia de barrio o de pueblo”. Una cotidianeidad que contribuya a “escalar el conflicto” si la situación de la vivienda no mejora, con una movilización persistente. Rodrigo menciona asimismo que esta articulación facilita que operen como “referente” para futuras asambleas.

Todo dentro de la heterogeneidad de las agrupaciones. El Sindicato del Barrio de Hortaleza, por ejemplo, no circunscribe su acción tan solo a temas habitacionales: “Tratamos también asuntos laborales [ya han anunciado su participación en la huelga general del 11 de noviembre]”. Es un elemento clave a la hora de diferenciarse, por ejemplo, del Sindicato de Inquilinas. Lucía indica, eso sí, que “en los últimos tiempos las problemáticas de vivienda han cobrado un protagonismo especial”. Cita el caso de las viviendas en el parque de Santa María que la Familia Banús, uno de los grandes clanes de la construcción durante el franquismo, vendió a varios fondos. Esto generó una enorme incertidumbre entre los inquilinos, que sirvió de germen para el propio Sindicato. “Es una asamblea abierta y horizontal. No hay ninguna verticalidad en la toma de decisiones”, resalta.

“Compartimos la misma manera de funcionar”, dice Rodrigo sobre la Asamblea de Vivienda del Barrio del Pilar. Hasta les une la preocupación ante actuaciones de la Familia Banús, aquí por una estafa que amenaza con dejar sin casa a algunos propietarios. “Llevamos solo dos años y nos reunimos los miércoles a las 19.00 en el centro social autogestionado La Piluka. Queremos dinamizar el espacio con contenido político, que parecía haber decaído estos últimos años en lo que respecta a lo social. Pero sobre todo nos gusta enfatizar que somos vecinas y vecinos normales del barrio, simplemente afectados de una manera u otra por la problemática de la vivienda que entendemos que no tiene solución únicamente en lo institucional, sino que tenemos que articularnos y acompañarnos para enfrentarlo de forma colectiva”.

Rodrigo destaca de hecho el vínculo entre organizaciones de vivienda y centros sociales okupados o autogestionados, “lugares de ocio alternativo en los que poder reunirte con tus vecinas sin mediación por el consumo”. Muchos de ellos también han tenido gran peso en la acampada: La Animosa (Hortaleza), La Casika (Móstoles), La Enredadera (Tetuán), La Rosa (Centro), la EKO de Carabanchel o el colectivo feminista Ariskas, ligado a La Villana de Vallecas. 

Pablo ejemplifica la fuerza de los movimientos por la vivienda fuera de Madrid ciudad, que suelen recibir una atención mediática todavía menor. “Compartimos los principios de horizontalidad o apoyo mutuo, aunque sí que tenemos más trayectoria, ocho años. En ese tiempo han surgido muchos conflictos con la Sareb [el banco malo] y en general las administraciones públicas. La sierra norte no tiene un problema de vivienda turística tan acusado, pero sí hay muchas complicaciones por el caciquismo, familias enteras con muchísimas propiedades e influencias que están asentadas en los pueblos”. Frente a ese modelo, defiende la okupación como “una manera de garantizar el derecho a la vivienda y de lucha contra este sistema”.

Con el estallido social tras el desahucio y la posterior muerte de Maricarmen, la afluencia a sus encuentros se ha disparado. “En la asamblea de Hortaleza normalmente somos 15 personas y el otro día fuimos 40. Ha habido un agite del que Sol habla por sí solo, pero que lo rebasa. Es algo que estaba latente, pero faltaba que saltara una chispa para enfrentarnos a la realidad de un problema que nos sobrepasa a todas. Está siendo muy abrumador y también muy ilusionante”, afirma Lucía. Pablo apostilla que “algo así puede ocurrir porque durante años ha habido un trabajo paciente, de hormiguita, que han plantado la semilla que ahora está creciendo de esta manera”.

Ha habido un agite del que Sol habla por sí solo, pero que lo rebasa. Es algo que estaba latente, faltaba que saltara una chispa para enfrentarnos a la realidad de un problema que nos sobrepasa. Está siendo muy abrumador y también muy ilusionante

Lucía — Miembro del Sindicato del Barrio de Hortaleza

Pese a la emoción, expresan a título personal algunos reparos sobre cómo se ha canalizado la movilización social de las últimas semanas. “Tengo la sensación de que ha estado demasiado pautado. El recorrido de la protesta y de sus ítems mediáticos la han reconducido hacia canales institucionales que no sé si expresan la profundidad del malestar o la complejidad del problema”, opina Rodrigo. Pablo pone como ejemplo que los decretos de vivienda tumbados por la derecha en el Congreso “ya dejaban fuera a las personas migrantes y sin papeles, el colectivo más afectado por la situación de la vivienda junto a los jóvenes”. Rodrigo lo resume en que existe “una subrepresentación de los sectores más afectados por la propia temática en el discurso público”.

Además de poner reparos a la concepción de las medidas, exigen una mayor ambición. Según Pablo, “hace falta una baja de alquileres, la congelación ya no es suficiente”. Habla de “movilizar el parque de 3,8 millones de viviendas vacías, con penalización fiscal a quienes no las ponen en el mercado, en vez de beneficios a los caseros buenos”. Rodrigo reclama “la prohibición de la especulación impidiendo comprar vivienda a las entidades jurídicas”, así como la de “las empresas de desokupación, replanteando el marco de la okupación, que deslegitima situaciones vitales de pura necesidad”. Lucía recuerda otra petición de colectivos sociales, no solo ligada a la vivienda, pero sí a la protección del derecho a la protesta: “La derogación de la Ley Mordaza, que en ocho años este Gobierno no ha tocado. Hay muchas compañeras en procesos judiciales por defender el derecho a la vivienda. Las diferentes asambleas suman 350.000 euros en multas”.

Reforzar la participación para mantener la chispa

El Sindicato del Barrio de Hortaleza se reúne una vez a la semana, normalmente los lunes a las 18.30 o 19.00, en La Soci. Se trata de la sede de la Asociación Vecinal de Manoteras, en el número 46 de la calle Cuevas de Almanzora. El primer lunes de cada mes abordan cuestiones de funcionamiento interno, mientras que el resto se centran en casos concretos. “Solo si la persona implicada va; no los tratamos si no está porque su presencia nos parece importante”, matiza Lucía. Luego reparten tareas, tanto para la persona afectada como las que puedan asumir el resto de miembros.

La Asamblea de Villalba se da cita por su parte cada viernes a las 19.00: “Somos un grupo de vecinas afectadas por el problema de la vivienda que se reparten tareas a todos los niveles: pegar carteles, escribir un comunicado, subir algo a Instagram... Hay muchísimas cosas que hacer y todo el mundo puede aportar. Nadie vino aprendido, que se pasen a conocernos porque somos un espacio abierto y diverso”, expone Pablo.

Somos un grupo de vecinas afectadas por el problema de la vivienda que se reparten tareas. Hay muchísimas cosas que hacer y todo el mundo aporta. Nadie vino aprendido, que se pasen a conocernos porque somos un espacio abierto y diverso

Pablo — Asamblea de Vivienda de Villalba

Recuerda que los desahucios, el extremo más “traumático” de la crisis habitacional, son “la punta del iceberg de todo un proceso larguísmo de muchas otras dinámicas perversas”. Cita solo algunas: “Que el casero no te quiera devolver la fianza, que no me pueda empadronar en mi vivienda, que me hagan pagar honorarios y mes de agencia...”.

Respecto al futuro inminente de Pucvm, su papel en la acampada, lo encaran con tranquilidad y sin dramatismo. Así lo explica Rodrigo: “Aunque en un primer momento nos volcamos con mucha energía porque somos organizaciones por la vivienda, nunca nos hemos sentido un elemento central en Sol. Nuestra posición ha sido colateral, de traer al centro lo que hacemos en los barrios. Un pie aquí y un pie allí. Nos ha servido para mayor difusión y para recoger casos. Pero, como no fuimos convocantes, tampoco creemos que debamos ser desconvocantes. Acompañaremos la acampada con nuestro trabajo y veremos cómo evoluciona”.

Pablo lo sintentiza en que no conciben la movilización como “un trabajo explosivo, sino como una labor del día a día”. El objetivo es que “cada persona se organice en su propio territorio con sus vecinas y su comunidad inmediata para que el apoyo mutuo contribuya a solucionar el drama de la vivienda”.

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