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Cómo recuperar energía en otoño: todos los suplementos que sí funcionan

19 October 2026 at 17:00

Comienza el otoño y los días se acortan, hay menos luz, cambia la presión atmosférica, se altera el sueño y el cuerpo tarda en adaptarse. De repente, aparece esa mezcla de somnolencia, falta de energía, apatía y dificultad para concentración que puede limitarnos en nuestro día a día. Es la llamada astenia otoñal, un cuadro tan común como incómodo, que no es grave pero sí puede ser incómoda. Y aunque no tiene una causa orgánica clara, sí responde a un patrón estacional que se repite cada otoño.

La buena noticia es que se puede prevenir, y no solo con descanso y buena alimentación. Según el nutricionista y cofundador de Synsera Labs, Endika Montiel, una suplementación adecuada puede marcar la diferencia si se empieza a tiempo, especialmente en personas con déficits de base. Su enfoque es claro: anticiparse, reforzar el organismo y acompañar al cuerpo en su proceso de adaptación al cambio de estación.

Qué es la astenia otoñal y por qué aparece

Al igual que ocurre en primavera, la astenia otoñal es un cuadro caracterizado por somnolencia, debilidad física, falta de vitalidad, cefaleas, apatía y cambios en el apetito y el sueño. No es grave, pero sí muy molesto. Montiel explica que su origen está en la adaptación del cuerpo al nuevo clima: “Probablemente, la astenia otoñal está relacionada con el cambio de tiempo, la presión atmosférica, la humedad… El cuerpo debe aclimatarse a las nuevas condiciones climatológicas y esto requiere un esfuerzo extra. Además, no podemos obviar la influencia de otros factores, como padecer estrés de forma crónica, o el impacto de las patologías alérgicas y víricas características de esta época del año”.

El cuerpo necesita tiempo para reajustarse, y durante ese proceso la energía baja. Además, el experto recuerda que entre el 60 % y el 80 % de los españoles presenta déficit de vitamina D, lo que agrava la sensación de cansancio. Es un cuadro temporal, pero puede durar hasta cuatro semanas si existen carencias nutricionales de base. El otoño no solo cambia el paisaje, también cambia la química interna.

El estilo de vida como primera línea de defensa: luz solar, descanso y alimentación variada

Antes de hablar de suplementos, Montiel insiste en algo esencial: el estilo de vida es la base de todo. "Seguir una dieta variada, hidratarnos bien, hacer ejercicio físico, exponernos a la luz solar y descansar lo suficiente son hábitos básicos que pueden ayudarnos a evitar la astenia otoñal, pero la realidad es que muchas personas los descuidan por culpa del ritmo de vida tan acelerado que llevamos".

La luz solar regula la vitamina D, el ejercicio mejora la circulación y el descanso estabiliza el cortisol. Una alimentación rica en proteína de calidad, verduras, huevos, frutos secos y marisco ayuda a mantener los niveles de hierro, zinc y vitaminas del grupo B, esenciales para la energía.

El cuerpo funciona mejor cuando lo tratamos bien, y el otoño es el momento perfecto para recuperar hábitos que quizá se han desordenado durante el verano.

Suplementos que sí funcionan: vitamina C, vitamina D, magnesio y vitaminas del grupo B

Cuando el estilo de vida no es suficiente, o cuando existen déficits de base, Montiel recomienda recurrir a la suplementación. "Ante esta situación, recomiendo optar por la suplementación con micronutrientes, en particular con vitamina C, vitamina D y/o magnesio. Además, en dietas pobres en proteína animal sería necesario complementar con vitaminas del grupo B".

La vitamina C y TetraSOD aportan vitalidad, reducen la sensación de cansancio y refuerzan la función inmune. El experto lo detalla: "Los suplementos de Vitamina C y TetraSOD aportan una mayor vitalidad y menor sensación de cansancio, además de mejorar la función inmune, por lo que están indicados para personas expuestas al estrés, la inflamación, la fatiga o quienes buscan cuidar su salud celular en profundidad".

La vitamina D3+K2 es especialmente útil para deportistas, mujeres en menopausia y personas que quieren reforzar su sistema inmunitario ante los cambios de estación. El magnesio + potasio es ideal para trabajadores sedentarios, personas con estrés, ansiedad o problemas de sueño: "Para trabajadores sedentarios o de oficina con tensiones musculares o bajo nivel de energía, para personas con un alto nivel de estrés o ansiedad y para quienes tienen problemas para dormir y se despiertan con fatiga mental y física puede ser más beneficioso tomar un suplemento de magnesio + potasio". La suplementación no sustituye hábitos, pero sí corrige carencias que impiden que el cuerpo funcione con normalidad.

Cuándo empezar y cómo elegir el suplemento adecuado

La clave para que la suplementación funcione es empezar antes de que llegue el bajón. Montiel señala que: "Para quienes deciden tomarlos como forma de prevención de la astenia otoñal, es recomendable empezar, como mínimo, un mes antes del cambio de estación, a finales de febrero, para que, cuando termine el invierno, el organismo esté más preparado".

Anticiparse es más eficaz que reaccionar, porque permite que el organismo llegue al otoño con reservas suficientes. Además, el experto insiste en la importancia de elegir bien: "Es fundamental elegir el suplemento que mejor cubre nuestras necesidades y suple nuestras carencias y, sobre todo, elegir uno que esté bien formulado, con ingredientes de alta calidad". No todos los suplementos sirven para todo, y cada uno está diseñado para cubrir un tipo de déficit o necesidad concreta.

El otoño puede ser una estación de energía renovada, siempre que acompañemos al cuerpo en su proceso de adaptación.

La menopausia sigue rodeada de mitos: cinco ideas que toca desmontar

18 October 2026 at 06:00

La menopausia sigue rodeada de silencios, prejuicios y creencias que pueden influir en cómo las mujeres afrontan una de las grandes transiciones de su vida. En un país como España, donde la esperanza de vida supera los 85 años, las mujeres vivirán más de un tercio de su existencia después de esta etapa, por lo que entender qué ocurre en el cuerpo y cuándo buscar asesoramiento sanitario es fundamental.

"Hemos pasado del tabú de la menopausia al exceso de 'ruido' sobre el tema; y seguimos teniendo una imagen sesgada de esta etapa vital de las mujeres", explica Mar Santamaria, responsable de Atención Farmacéutica de PromoFarma by DocMorris. Con motivo del Día Mundial de la Menopausia, que se celebra el 18 de octubre, la experta identifica cinco mitos que conviene dejar atrás.

Mito 1: La menopausia solo afecta a mujeres mayores

La edad media de llegada en España ronda los 51 años, pero puede producirse antes. Entre los 40 y los 45 se considera temprana y, antes de los 40, precoz, una situación que requiere valoración médica. Las reglas irregulares, los sofocos o los cambios intensos de ánimo a edades más jóvenes también merecen atención.

Mito 2: Todo empieza con la última regla

En realidad, la menopausia es un proceso gradual. La perimenopausia puede prolongarse durante varios años y traer consigo cambios en los ciclos menstruales, el sueño o el estado de ánimo. Se considera que la menopausia se ha establecido tras doce meses consecutivos sin menstruación.

Mito 3: Todas las mujeres experimentan los mismos síntomas

Los sofocos son frecuentes, pero no universales. También pueden aparecer insomnio, cansancio, dificultades de concentración, molestias articulares o sequedad vulvovaginal. Cada mujer vive esta transición de manera diferente y no todos los síntomas deben atribuirse automáticamente a ella.

Mito 4: La vida sexual se acaba

Los cambios hormonales pueden afectar al deseo y provocar sequedad vaginal, pero no implican el final de la sexualidad. Existen cuidados y tratamientos indicados por profesionales sanitarios que pueden aliviar las molestias y mejorar el bienestar íntimo.

Mito 5: Ya no hacen falta revisiones ginecológicas

El fin de la etapa reproductiva no elimina la necesidad de prevención. Mantener los controles recomendados, cuidar la salud ósea y continuar con los cribados correspondientes sigue siendo importante. Además, cualquier sangrado después de la menopausia debe consultarse con un profesional sanitario.

¿No puedes dejar las manos quietas? Una experta explica qué hay detrás de este gesto

17 October 2026 at 17:00

¿Alguna vez te has preguntado por qué no puedes tener las manos quietas? Puede que lo achaques a que eres muy nerviosa o, incluso, a una situación que te incomoda, pero lo cierto es que este comportamiento tiene un nombre y no tiene por qué estar relacionado con la ansiedad o con algún trastorno.

Así lo explica Patricia Ramírez, más conocida en redes como Patri Psicóloga, en una de sus publicaciones. La experta señala que este comportamiento se denomina fidgeting y consiste en realizar pequeños movimientos repetitivos, a menudo de forma automática, mientras hacemos otra cosa.

Por qué no puedes dejar las manos quietas

Según explica la psicóloga, para algunas personas estos movimientos funcionan como una forma de autorregulación. Pueden aparecer cuando están nerviosas, aburridas o impacientes, pero también cuando necesitan mantener la atención en una tarea o una conversación.

Ese pequeño movimiento les proporciona un estímulo que puede ayudarlas a regular su nivel de activación. En muchos casos se realiza de manera automática, por lo que la persona puede no darse cuenta de que está manipulando un objeto o moviendo una parte del cuerpo.

Patricia Ramírez aclara, además, que el fidgeting "no significa necesariamente que exista ansiedad, TDAH u otro trastorno". Tener la costumbre de mover las manos, tocar objetos o repetir un gesto no permite, por sí solo, sacar ninguna conclusión de este tipo.

Por qué estos gestos pueden molestar a los demás

Aunque para quien los hace puedan pasar prácticamente inadvertidos, los movimientos y sonidos repetitivos pueden resultar muy molestos para las personas que están alrededor. El clic de un bolígrafo, una pierna que no deja de moverse o el ruido de un papel al romperse captan la atención con facilidad.

El cerebro trata de ignorar ese estímulo, pero vuelve a detectarlo una y otra vez. Además, cuanto más intenta una persona no prestarle atención, más consciente puede hacerse de él. "Si además estás cansada, estresada o irritable, la tolerancia suele ser menor", explica.

Esto no significa que la persona tenga que dejar de hacer estos movimientos. La psicóloga propone buscar alternativas más discretas que cumplan la misma función sin distraer o incomodar a quienes están cerca. Por ejemplo, pueden mover los dedos debajo de la mesa, apretar suavemente una pelota antiestrés o manipular un anillo u otro objeto silencioso.

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