El diamante rosa que apareció dentro de una manzana vuelve a Chantilly cien años después de su robo
Un diamante rosa de 9,01 quilates, un robo de película y una empleada de hotel son los ingredientes de la historia del Grand Condé, el diamante rosa del museo Condé del castillo de Chantilly, a unos 50 kilómetros al norte de París, que ahora se exhibe en el castillo un siglo después de su robo.
La primera prueba de su existencia se remonta a 1740, cuando los notarios que inventariaban los bienes de Luis Enrique de Borbón, príncipe de Condé, anotaron una joya singular: un diamante color de rosa, en forma de pera, que brillaba en la insignia del Toisón de Oro del difunto, del que nadie sabe su procedencia, aunque la leyenda lo asociaba al Gran Condé.
La historia del robo del diamante rosa
La piedra sobrevivió a la Revolución y tras la venta de las joyas del último príncipe en 1833 pasó a la reina María Amelia. De ahí, pasó de generación a generación hasta que el duque de Aumale legó Chantilly al Institut de France en 1886 y la convirtió en emblema del museo.
Sin embargo, 12 de octubre de 1926, Léon-Émile Kauffer y su primo Émile Souter aprovecharon la oscuridad, un viento violento y un sistema de seguridad heredado del siglo XIX para cruzar los fosos del castillo y en pocos minutos se llevaron el diamante rosa y otros tesoros del duque de Aumale.
El caso apasionó a la prensa internacional y movilizó a la policía francesa y a Scotland Yard, hasta que en diciembre una empleada de un hotel parisino dio un mordisco a una manzana en la habitación de los ladrones y descubrió dentro una gran piedra rosa.
El hallazgo llevó a la detención de los ladrones y diamante regresó al museo en 1928. Desde entonces, solo se ha mostrado de forma muy excepcional, por lo que esta es la primera vez en un siglo que se presenta en una gran exposición abierta al público.
Se expone por primera vez en un siglo
La muestra es el fruto de una colaboración entre el museo Condé y L’École des Arts Joailliers, con el apoyo de Van Cleef & Arpels y combina investigación en archivos y análisis gemológicos que han podido determinar que es un diamante de tipo IIa, un grupo muy poco frecuente y, a diferencia de la mayoría de los rosas, su color es homogéneo.
Además, los especialistas coinciden en que procede de la India, probablemente de Golconda, pero no hay manera de demostrarlo científicamente.
Por su parte, la investigación también ha estudiado al “otro diamante” del museo, uno amarillo de 14,5 quilates, hoy llamado Jonquille de Chantilly. Se identifica con seguridad como la piedra de un puñal de gala regalado en 1846 al duque de Aumale por el bey de Túnez.
