❌

Normal view

L'OIT dans la tourmente

16 October 2026 at 18:03
JPEG - 98.1 kio
Edvard Munch. — « Gatearbeidere i snø » (Ouvriers de voirie dans la neige), 1931–1933

La possibilité de déplacer la production là où les salaires sont plus bas et les protections sociales plus faibles met les salariés du monde entier en concurrence. Depuis sa création en 1919, par le traité de Versailles aux côtés de la Société des nations (SDN), l'Organisation internationale du travail (OIT) élabore des normes pour empêcher que les conditions imposées aux uns servent à dégrader celles des autres. Elle a inventé le tripartisme, c'est-à-dire le dialogue entre les gouvernements et les représentants de ceux qui travaillent et qui les emploient. Aujourd'hui encore, il s'agit de la seule institution mondiale réunissant représentants des gouvernements et des partenaires sociaux de 187 pays. Depuis 1946, elle est une agence spécialisée de l'Organisation des Nations unies. La mondialisation libérale a cependant renforcé la logique du moins-disant social : aux États de rendre leur main-d'œuvre “attractive”, aux salariés de justifier le coût de leurs protections.

L'élection du directeur général, le 16 novembre prochain, intervient sur fond d'offensive contre les moyens et l'indépendance de l'organisation. Le collège électoral compte 56 membres : 28 représentent les gouvernements, 14 les employeurs et 14 les travailleurs. Cette composition ménage aux syndicats une place exceptionnelle dans le système international, mais rend décisifs les appuis que chaque candidat peut trouver auprès des gouvernements et du patronat.

Le sortant togolais Gilbert Houngbo peut faire valoir certaines avancées (1). Sous son mandat, l'OIT a adopté des conventions sur les dangers biologiques et le travail des plateformes. La saisine de la Cour internationale de justice à son initiative a également permis de confirmer la protection du droit de grève, contestée par les représentants patronaux.

Les impayés de l'administration Trump réduisent les moyens dont dispose l'organisation pour élaborer de nouvelles normes et contrôler l'application des conventions existantes. La contribution obligatoire des États-Unis représente en effet 22 % de son budget ordinaire. Washington dispose ainsi d'un levier sur une organisation chargée d'encadrer les rapports de travail. Et les récentes démarches de M. Houngbo pour confier un poste stratégique à un responsable américain posent la question du prix politique à payer pour obtenir le retour des financements.

La ministre espagnole du travail Yolanda Díaz conteste ce rapprochement avec les Etats-Unis ainsi que la gestion de la crise financière par le sortant. Soutenue par le gouvernement espagnol et les deux principales confédérations syndicales du pays, les Commissions ouvrières (CCOO) et l'Union générale des travailleurs (UGT), elle oppose aux concessions de M. Houngbo son expérience des réformes sociales, notamment la hausse du salaire minimum et la réforme du marché du travail négociée avec les syndicats et le patronat ibériques. Pour ce qui est des financements, elle envisage toutefois de nouveaux partenariats public-privé, compatibles selon elle avec la défense de l'OIT. Reste à garantir que les entreprises sollicitées ne pèseront pas davantage sur les règles que l'institution élabore.

L'ancien ministre péruvien Javier González-Olaechea Franco revendique, lui, son expérience de chef d'entreprise. À l'en croire, Mme Díaz comprendrait mal comment se créent la richesse, les emplois et l'investissement. Dans une organisation chargée de protéger les travailleurs, la connaissance des exigences patronales vaudrait donc brevet de compétence. Soutenu par le gouvernement péruvien, M. Franco rencontre une opposition syndicale jusque dans son pays.

Pour les travailleurs, l'enjeu dépasse bien sûr le choix d'un directeur général. Les normes de l'OIT, les conventions qu'elles adoptent sur de nombreux sujets, constituent aussi des appuis pour s'organiser, faire grève et obtenir des changements. Affaiblir ces droits laisse les injustices intactes, tout en réduisant les moyens de les combattre collectivement.


(1) Lire « OIT : les enjeux d'une élection », de Carlos Lopes et Alain Supiot, 16 octobre 2026.

Dans nos archives

Isabel Allende gana el Premio Planeta 2026 por la secuela de 'La casa de los espíritus': "Es como ganar el Nobel"

15 October 2026 at 22:30

Isabel Allende gana el Premio Planeta 2026 por la secuela de 'La casa de los espíritus': "Es como ganar el Nobel"

Este es el primer galardón español de renombre que reconoce la labor de Isabel Allende, una autora querida por su público pero denostada por la crítica especializada desde sus inicios

Isabel Allende: “No podría escribir una novela sobre Trump, necesito la distancia del tiempo”

La ganadora del Premio Planeta 2026 ha sido Isabel Allende por la novela La hora antes del alba, la segunda parte de su ya clásica La casa de los espíritus. El finalista ha sido Sergio Hernández por La añoranza. Sus nombres se han anunciado durante una cena en el Pabellón 1 del Recinto de Montjuïc de la Fira de Barcelona, que ha estado presidida por los Reyes.

“No esperaba esto y menos ver a todo el mundo de pie, qué emoción tan grande”, ha dicho la autora chilena al subir al estrado para recoger su distinción. “Decidí correr el riesgo de presentarme porque me parecía un desafío tan importante como casarse a los 80 años”, ha declarado, con su gracia natural.

La hora antes del alba está protagonizada por Alba, la nieta de Esteban Trueba y Clara del Valle, quien regresa embarazada a la casa familiar tras haber sido torturada y apresada por la dictadura de su país. A través del amor y el ansia por ayudar a los demás conseguirá, poco a poco, volver a asentar los pilares de su vida.

Aunque se considera que sus anteriores títulos Hija de la fortuna y Retrato en sepia forman parte del universo de La casa de los espíritus, con esta nueva obra la autora retoma la saga familiar desde el punto en el que terminó la primera entrega. Según Luz Gabás, integrante del jurado junto a Pere Gimferrer, Eva Giner, Carmen Posadas, Paloma Sánchez-Garnica, Javier Sierra y Belén López, se trata de “una ficción histórica de superación sobre una familia que lucha por sobrevivir en un lugar convulso”.

“Desde que publiqué La casa de los espíritus he recibido miles de mensajes de lectores que querían saber qué había pasado con Alba”, ha afirmado. Allende tiene muchas ideas dentro que son “como semillas” y algunas de ellas acaban saliendo. “Ahora que veo tantas democracias amenazadas por el autoritarismo e incluso el fascismo, vuelvo a sentir el temor que me llevó a salir de mi país”, ha revelado.

Eso la ha llevado a recuperar la saga de la familia Trueba en el momento en el que la nieta de Esteban y Clara se convierte en la protagonista. “Es la historia de Alba en los años del terror, fortalecida por la maternidad, por el amor de dos hombres y por los espíritus que la acompañan”, ha resumido y ha afirmado que el título “se refiere al momento más oscuro de la noche” en el que el amanecer se empieza a intuir.

Tampoco ha dudado en afirmar que escribe sobre ciertos temas porque “están en el aire, pesan” y confía en el poder de la literatura para cambiar a los lectores gracias a su manera insidiosa “de entrar en una casa o en una mente o en una familia”. Y ha afirmado, contundente, que “Salvador Allende estaría contento de ver que lo que él sembró, no se perdió”.

Este es el primer galardón español de renombre que reconoce la labor (y el tirón comercial) de Isabel Allende, una autora querida por su público pero denostada por la crítica especializada desde sus inicios. De hecho, ella misma ha reconocido en su encuentro con los medios posterior a la cena que con este galardón, espera “ganar lectores que quizá no tendría de otra manera”. Y, además, ha dejado claro que también quería “el prestigio que este premio da, porque es una categoría que yo quiero tener. Es como ganar el Nobel”. 

Su bibliografía se ha nutrido de novelas, memorias, relatos, obras de teatro y literatura infantil. Cada 8 de enero se sienta ante el teclado, hace una pequeña ceremonia y se lanza a escribir hasta que su idea se consolida. Entre sus títulos más conocidos, además de su mencionado debut, están Eva Luna (1987), De amor y de sombra (1984), Paula (1994) o El viento conoce mi nombre (2023). Su última publicación ha sido La palabra mágica. Una vida escrita (2026), un libro en el que reflexiona sobre el valor de la escritura.

Para Allende, el premio supone una mudanza importante: después de 44 años en la editorial Plaza & Janés, propiedad del grupo Penguin Random House desde 2013, se pasa a la competencia directa. La autora es una superventas indiscutible desde hace mucho tiempo y el premio no hará más que aumentar ese triunfo entre los lectores.

A lo largo de sus más de siete décadas de trayectoria, los títulos galardonados han despachado más de 47 millones y medio de copias. Esto representa, según la organización, “una media de más de dos ejemplares del Premio Planeta, o del finalista, por cada hogar español”.

75 años de Premio Planeta

El evento ha tenido que trasladarse del Museu Nacional d’Art de Catalunya (MNAC), su sede habitual, a esta nueva ubicación por motivos de aforo, ya que ha despertado una gran expectación. Este año el galardón celebra su 75 aniversario, una cifra redonda que le da más peso, si cabe. La obra ganadora se lleva un millón de euros y la finalista 200.000 euros, además de un trofeo.

José Crehueras, presidente del grupo Planeta y Atresmedia, ha sido el encargado de abrir la ceremonia con un discurso emotivo: “a todos nos une ese tesoro al que llamamos libro”, ha apuntado. Después, Felipe VI ha tomado el relevo para recordar que es la quinta edición en la que la Reina y él acuden a esta ceremonia y resaltar la importancia de las novelas que “son capaces de despertar emociones, suscitar preguntas y ampliar nuestra mirada”.

Además, ha recordado la frase de Ana María Matute, la primera mujer que ganó el premio en 1954: “el que no inventa no vive”. Tras estos parlamentos ha dado comienzo una velada que, desde su primera edición, tiene lugar siempre el 15 de octubre. Se corresponde con la festividad de Santa Teresa, un gesto con el que José Manuel Lara Hernández, fundador de la empresa, quiso rendir homenaje a su esposa, María Teresa Bosch.

Entre los políticos presentes en la gala se encontraban, entre otros, Cándido Conde-Pumpido, presidente del Tribunal Constitucional; Salvador Illa, Presidente de la Generalitat de Catalunya; Ernest Urtasun, Ministro de Cultura; Jaume Collboni, Alcalde de Barcelona; Carlos Prieto, Delegado del Gobierno de España en Catalunya y Alberto Núñez Feijóo, presidente del Partido Popular.

Asimismo, se ha podido ver a nombres destacados del espectro literario como Eduardo Mendoza, Carmen Posadas, Boris Izaguirre, Nativel Preciado, Marta Robles, Ángeles Blanco, Pedro J. Ramírez y Cruz Sánchez de Lara, Alana S. Portero, Cristina Araújo, Sandra Barneda, Ángela Becerra, Juan Manuel de Prada, Pilar Eyre, Susana Fortes y Espido Freire. También se han sentado a las mesas del pabellón caras famosas de Atresmedia como Susana Griso y su marido Luís Enríquez; Matías Prats; Roberto Brasero, Alberto Chicote; Vicente Vallés y Sonsoles Ónega, Premio Planeta 2023.

Un misterio histórico como finalista

El premio finalista ha sido para el valenciano Sergio Hernández, por su obra La añoranza. Se trata de una novela de detectives protagonizada por un joven que, en 1959, pierde el corazón por un traductor de francés que desaparece de la noche a la mañana. Dos décadas después, un informe de las Brigadas Sociales franquistas vincula el suceso a un plan para acabar, supuestamente, con Antonio Machado. El autor se presentó al concurso con el seudónimo de Martín Guerrero y el título Los Caminantes.

Hernández ha explicado que su padre durante muchos años ha sido librero y, por tanto, sabe lo que significa este premio, “he crecido con este galardón en los estantes”, ha dicho. Esta novela le ha servido para redescubrirse a sí mismo y a la historia del país, por lo que ha sido “doblemente especial”.

Antes de despedirse con agradecimiento a sus padres, sus abuelos y “a todas las personas que han encontrado las respuestas en los libros” ha querido mencionar a sus autores de cabecera que también han publicado en Planeta. “Almudena Grandes; Javier Cercas que dijo ‘toda gran novela debe contener una gran pregunta’; Carmen Laforet y su Barcelona, y más que en ningún otro a Carlos Ruiz Zafón”. Su frase de despedida ha sido: “Como dijo Machado, hoy es siempre todo”.

En esta edición del Premio Planeta se han presentado 1.424 obras al concurso, un récord histórico. De ellas, nueve novelas han llegado a la recta final. Lo habitual suele ser que la lista sea de diez, pero una se descartó ya que ya se había publicado. Además, desde Planeta han recalcado que todas las obras han sido examinadas al detalle para evitar cualquier posible intrusión de la Inteligencia Artificial.

Hace unas semanas el premio Goncourt, el más prestigioso en lengua francesa, tuvo que eliminar de sus aspirantes a C’était ça ou mourir del canadiense Thélyson Orélien por el mismo motivo, lo que desató un escándalo como hacía tiempo que no se veía en el país vecino. Por si acaso, en Planeta han pasado las obras por los filtros suficientes para evitar cualquier amago de alboroto.

❌