Salvador Sobral, um comediante subvalorizado


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La Audiencia Provincial revoca el archivo de la causa a pocos días de que la esposa del Presidente del Gobierno declare imputada, precisamente, por denuncia falsa contra el agitador ultra
Un juzgado de Madrid archiva la denuncia contra Vito Quiles por agresión al impedir a Begoña Gómez salir de un bar
La Audiencia Provincial de Madrid ha ordenado que el agitador ultra Vito Quiles sea investigado por coacciones a Begoña Gómez, esposa del presidente del Gobierno. El tribunal revoca el archivo “prematuro” de la causa contra él por un episodio de hostigamiento en un restaurante, lo que según los jueces “no se trató de un encuentro casual, sino buscado de propósito”. La decisión llega una semana antes de que Begoña Gómez declare como imputada por denuncia falsa, precisamente, por interponer esta acción penal contra Quiles.
El episodio tuvo lugar el pasado mes de abril, cuando Quiles acudió a un bar donde Begoña Gómez se encontraba en compañía de varias personas. El vídeo publicado por el propio agitador, posterior a la agresión denunciada, muestra cómo Quiles siguió intentando acercarse a la esposa del presidente del Gobierno mientras sus acompañantes trataban de impedirlo.
Gómez presentó una denuncia en un juzgado que decidió archivar el caso al no ver indicios de delito contra Quiles. Lo hizo por la falta de “hechos que posean relevancia penal” tras examinar las grabaciones disponibles. Gómez presentó un recurso ante la Audiencia Provincial de Madrid apoyado por la Fiscalía, pero el agitador ultra contraatacó con una acusación por denuncia falsa que se ha tramitado a más velocidad que el recurso de la esposa del presidente del Gobierno, que a pesar de esta reapertura sigue citada a declarar como imputada la semana que viene.
Según ha informado el Tribunal Superior de Justicia de Madrid en un comunicado, el tribunal reprocha al juzgado de Majadahonda que archivara el caso de forma “prematura” cuando existen indicios de que, al menos, Quiles fue allí a buscar a Begoña Gómez de forma premeditada. “Todo parece indicar que no se trató de un encuentro casual, sino buscado de propósito cuando la denunciante se encontraba en un lugar público, aunque realizando una actividad privada en un ámbito reservado”, dice la Audiencia. Los jueces instan a analizar si la actitud de Quiles pudo llegar a “limitar la libertad de obrar” de Begoña Gómez, “obligándola a realizar algo que no deseaba”.
Europe is heading into an electoral moment without recent precedent. Four of its five most populous member states, Spain, France, Italy and Poland, are due to vote within the next 12 months – starting with Spain on 29 November.
If voters move further right, the combined effect could reshape the Union far more profoundly than any single national election.
Two shifts stand out. First, the firewall between the centre-right European People’s Party (EPP) and the hard-right is crumbling, even in Germany, its last bastion.
Hard-right parties sit in the governments of Italy, Czech Republic, Finland, Slovakia and Croatia, while Slovenia’s government relies on outside support from one.
Second, competition from the far-right is pushing established radical-right parties to harden their positions.
In Catalonia, Aliança Catalana is challenging Vox; in France, Éric Zemmour’s Reconquête, despite scoring single digits, is pressing on Marine Le Pen’s National Rally; in Italy, Roberto Vannacci’s National Future is challenging Giorgia Meloni’s Brothers of Italy; and in Poland, Grzegorz Braun’s Confederation of the Polish Crown is cannibalising the Confederation.
Under pressure, established conservatives tend to move towards these parties rather than hold the line, as Spain’s Partido Popular and France’s Les Républicains illustrate. Positions once on the margins become mainstream.
The implications go beyond immigration.
Le Pen and Vox leader Santiago Abascal advocate “national priority” in access to welfare and public services. Under pressure from the League and National Future, Meloni’s government has introduced a 30-percent cap on first-year classrooms for pupils without Italian citizenship, based on their birthplace or prior schooling.
A leaked AfD strategy paper reportedly goes further, proposing that national constitutions override EU law and reducing the Court of Justice to a forum for disputes between governments.
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