Con motivo de presentar su libro autobiográfico ¿Por qué somos tan tontos y no bailamos ya?, Igor Yebra ha visitado Y ahora Sonsoles para contar su experiencia con la esclerosis múltiple, una enfermadad que ha mantenido en secreto durante diez años por miedo a que acabara con su carrera como bailarín.
"Todo el mundo tiene sus tiempos y necesita su tiempo para contar las cosas", ha asegurado el invitado del programa de Sonsoles Ónega, que ha pasado por diferentes fases hasta poder expresar públicamente que padece una enfermedad.
"La primera es la negación, no querer verlo; luego no admitirlo; después empiezan a entrarte los miedos, sientes vergüenza por estar enfermo, que eso es ridículo. Hasta que al final te das cuenta de que igual puedes ayudar a gente", ha explicado el bailarín.
Igor Yebra agradece el haber conseguido todo lo que ha conseguido "al público" que iba a verlo bailar. "Los que nos subimos al escenario tenemos esa repercusión y la mejor manera de devolverles lo que hicieron por mí era hacerlo público y ver si con esto podemos echar una mano a más gente", ha comentado.
El bailarín ha asegurado que ahora mismo está "en paz" y muy a gusto habiéndose quitado "un peso de encima" al hacer pública su enfermedad y no tener que esconderlo más como lo ha hecho en la última década.
En su visita a ¡De viernes!, Lolita Flores ha recibido un mensaje en forma de vídeo de Juan y Medio. La artista no ha dudado en hablar abiertamente de la relación que comenzaron a finales de los 90 y duró cinco años.
Lolita Flores ha asegurado no recordar el motivo por el que negaban tanto que estuvieran juntos. "Quizá para que la prensa no no siguiera porque estábamos haciendo un programa de televisión. No me lo he planteado nunca. No sé por qué no lo dijimos", ha expresado.
Terelu Campos ha recordado que, como él mismo dijo, Juan y Medio estaría encantado de volver con ella cuando estén "muy viejitos", pero Lolita Flores, con su característico humor, ha sido tajante: "Eso dice él, pero yo no pienso. Yo quiero uno muchísimo más joven que Juan para que me cuide".
La hija de Lola Flores ha dedicado unas bonitas palabras al que para ella es un gran amigo: "Lo único que yo pude dudar en un momento dado era si Juan llegó a quererme de la misma manera o igual o con la misma intensidad que yo lo quise a él. Sé que me quiso tanto o más que yo a él, por lo tanto, no tengo nada que preguntarle".
Lolita Flores recuerda a Antonio Arribas
Con dudas de si podría ir dirigida a Juan y Medio, José Antonio León ha leído una poesía que Lolita Flores escribió en enero de 1974: "Estoy queriendo yo a un hombre y no lo puedo decir. Estoy sufriendo por dentro. me estoy sintiendo morir. Y qué penita más grande tener que ocultar mi amor, y tener por dentro pena y también mucho dolor".
La artista ha aclarado que esas palabras iban dirigidas a Antonio Arribas, el que fue su "primer amor" y "el primer hombre" de su vida. "Le guardo un cariño inmenso. Parte de lo que soy como mujer se lo debo mucho a Antonio Arribas", ha asegurado, recordándolo emocionada.
Este fin de semana, Lolita Flores ha sido una de las invitadas de ¡De viernes!, donde ha recordado algunos de los momentos que han marcado su vida, entre ellos la muerte de su hermano Antonio Flores.
"Mi hermano nos sigue doliendo. A mi hermana y a mí, y por supuesto a su hija, pero a mi hermana y a mí nos duele muchísimo", ha expresado muy emocionada la artista, que no ha podido aguantar las lágrimas al ver las imágenes que el programa ha preparado.
La hija de Lola Flores ha asegurado que no ha vuelto a ver el documentalFlores para Antonio desde que lo vio por primera vez en San Sebastián. "Me hinché a llorar. (...) Ver el documental de mi hermano es ver la historia de mi vida y la de mi hermana. Es ver a mi madre, a mi padre, Marbella, mis niños pequeños, Guillermo... Es, como dice Rosario, nuestro paraíso", ha esegurado.
Al nombrar a su hermana, Lolita ha recordado algo que le dijo después de ver el documental: "Me cogió la mano y me dijo: 'Mira lolita, cuando nos muramos ese va a ser nuestro paraiso'. Y es verdad".
Lolita Flores ha asegurado que no puede evitar seguir llorando por su hermano y ha mostrado su apoyo a Alba Flores, que aportó la perspectiva en Flores para Antonio: "Estoy muy orgullosa de mi sobrina".
Desde Honduras, Omar Sánchez se ha abierto con algunos de sus compañeros para hablar de su relación con Anabel Pantoja. La sobrina de la tonadillera ha reaccionado a estas declaraciones y ha respondido en directo en ¡De viernes!
El canario ha explicado que a su vuelta de Supervivientes en 2021, su relación con Anabel Pantoja había cambiado, aunque mantenían los planes de boda. Un día antes del enlace fallece la abuela de Anabel Pantoja, que decide pasar una semana en Sevilla. "Está una semana allí, sucede algo que no se puede contar y cuando vuelve a canarias estamos más separados que nunca. Ahí decidimos dejar la relación", ha recordado.
"Cuando ella se va de la casa me llama y me dice que va a contarlo, que se casa al 60% enamorada. Mi mundo se cayó", ha continuado relatando Omar Sánchez desde Honduras.
A estas declaraciones ha respondido Anabel Pantoja desde el plató de ¡De viernes! "Se tiró del helicóptero diciendo que iba a demostrar que ya no era el ex de tal y demás. Yo no voy a atacar a nadie, pero es verdad que yo no voy a estar de acuerdo nunca en que se esté hablando de mi vida privada porque yo no hablo de la vida privada ni de él ni de nadie que ha estado conmigo viviendo y conviviendo", ha expresado contundente.
"Hay cosas que está haciendo que me parecen feas", ha asegurado Anabel Pantoja. Aunque le ha deseado "lo mejor" en su concurso, no acepta que su ex esté dejando "cosas caer sabiendo que lo está grabando una cámara y que se va a comentar" y que es ella la que se va a tener que "comer el marrón" desde España.
Llego al Ateneo de Madrid. Hay cola en la puerta. Entro. Dentro, se presenta un nuevo canal que está de gira en busca de hacer partícipe al público de su lanzamiento el 5 de noviembre. Ya han conseguido un hito difícil: tienen fans antes de emitir. Aunque, sobre todo, parecen fans de uno de sus fichajes. "¡Guapa!", gritan. Como si fuera Aitana o un paso de Semana Santa. La superestrella es Sarah Santaolalla, que ha logrado capitalizar el lado izquierdo de la polarización con su verborrea perfecta para destacar en las tertulias de los tiempos de TikTok.
El nuevo canal, al que ha dado licencia este Gobierno, se llama La Séptima. Es una idea de un veterano de la tele, José Miguel Contreras, que ha estado detrás de tantos programas bien pensados, bien entrenados y bien desarrollados: El Club de la Comedia o El Intermedio son dos estandartes de su trayectoria.
Pero La Séptima nace con una peculiaridad: no viene con el presupuesto de una televisión generalista y va a tirar del género más barato de la televisión: la tertulia desde un único plató, el mismo donde se realizó Cuentos Chinos con Jorge Javier Vázquez.
En la presentación, que no era una presentación como tal, más bien un mitin para amigos, devotos y aspirantes a encontrar trabajo en el canal, estuvieron el propio Contreras y los que serán principales rostros de la cadena: Javier Ruiz, Luján Argüelles, Sarah Santaolalla,Héctor de Miguel 'Quequé’, Noor Ben Yessef y Alba Carrillo, que dio la única primicia de la tarde. Y, paradójicamente, no era sobre La Séptima: "Mañana es mi último día en El Sótano", soltó impulsivamente como respuesta a la pregunta inteligente de una persona del público que quería conocer las diferencias de su programa en Ten y su programa en La Séptima. La contundente contestación no dio lugar a dudas. Para asombro de todos. Aunque el desahogo directo y sin eufemismos de Carrillo no sea ya una sorpresa para nadie.
Y, de repente, observando cómo contaban, cómo se excitaban y cómo bromeaban hubo un déjà vu en mi cabeza. Todo me recordó a la incontinente presentación de La familia de la tele. Hasta en la forma con la que Sarah Santaolalla ponía caras mientras hablaba su compañera de cadena Luján Argüelles. Como hace Belén Esteban cuando alguien defiende a Jesulín de Ubrique.
El lanzamiento del frustrado Sálvame que se intentó realizar en TVE dejó muchas enseñanzas, además de que los desfiles exentos de humildad no interesan. Ya desde la presentación en el Teatro Eslava, se intuía que se estaba confiando todo el éxito del programa en el mero reclamo de los personajes protagonistas. Creyeron que con su presencia bastaba. Y no se concretaba mucho más. En este estado de ánimo libre de síndrome del impostor, ayudó que poseían el contagioso aplauso de cuatro fans en redes que te invita a sentirte más importante de lo que eres. Sin embargo, escaseó un arco narrativo claro de programa, una propuesta firme de contenidos diferenciados y, como consecuencia, les faltó la fidelidad de la audiencia transversal que consolida el negocio audiovisual. Ni siquiera ayudó forzar el meme.
Al final, la tele es toda la compañía que no cabe en la jocosidad de un reel de Instagram o TikTok. Ahí va a estar el hándicap real de La Séptima, un canal que llega a la TDT cuando tal vez su hábitat de frenético directo esté ya más en el lenguaje al que han derivado las redes sociales. Contreras lo sabe. Contreras incluso se adelanta a la crítica. Lo hizo en el Ateneo. Veremos si da la vuelta a las hipótesis agoreras que, de momento, servirán como marketing para reivindicarse como contracorrientes. Los comienzos rara vez son sencillos, pero un nuevo medio de comunicación siempre es una magnífica noticia por los puestos de trabajo que genera y porque amplía las posibilidades de elección del público. Si aporta historias que animen a la alternativa, claro. Y si hay inversión económica, también. Porque la televisión clásica de calidad es muy cara de producir a pesar de todos los adelantos tecnológicos que han abaratado costes. Lo que no ha cambiado es que la tele, como la propia vida, crece con la creatividad que aprende de lo diferente y se confina cuando solo quiere oírse a sí misma. Oírse, que no escucharse. Quizá ahí nacen tantos males del impetuoso hoy. De hecho, demasiados que reivindican la pluralidad en la teoría luego solo quieren su propia pluralidad en la práctica. Entonces, no hay pluralidad: hay egos en contienda. La pluralidad nunca debería confundirse con lucha épica, pues es el enriquecedor punto de encuentro, descubrimiento y empatía desde donde se ensancharon los derechos humanos.