Humanoid ‘predator’ cryptid preying on chickens along US-Mexico border: paranormal investigator















Il Sud si ferma senza spaccare niente e sparisce dai telegiornali; Milano brucia per una sera e apre tutte le edizioni; la Francia conta 2.400 arresti e un presidente che dice «niente lo giustifica». Tre piazze, una sola crisi: il conto della guerra arrivato nel pieno di un camion e nella spesa di una famiglia. E un’informazione che sa raccontare la rabbia solo come ordine pubblico, perché la fame costringerebbe a spiegare il conto.
A Levante questa sera, lunedì 19 ottobre 2026, Margherita Furlan dialoga con Lorenzo Maria Pacini, filosofo politico, Alessandro Volpi, storico dell’Università di Pisa, e Michele Putrino, filosofo.
Il Sud fermo da una settimana: gasolio a 2,30 euro, sconto accise scaduto il 6 ottobre, 434 milioni di credito d’imposta mai arrivati alle imprese, scaffali vuoti in Molise e Puglia, un tavolo con Salvini convocato solo dopo i supermercati a secco
Un miliardo per gli stipendi dei magistrati che Meloni dice di non voler firmare, cento milioni cercati per l’autotrasporto, quattordici miliardi l’anno per il riarmo: la gerarchia del bilancio letta da Alessandro Volpi
Milano, Torino, Bologna: sedicenni convocati su TikTok, 28 arresti e 141 agenti feriti in una sera; la parola «maranza» di Salvini e il lavoro che fa, togliere la questione sociale e mettere l’etnia
Francia: dal liceo di Créteil con le classi da 36 a 550.000 persone in piazza, il municipio di Limoges in fiamme, Macron che rinvia e i sindacati che rispondono «la gioventù non aspetterà sei mesi»
La risposta penale: la cauzione per chi manifesta proposta dalla Lega, i genitori che pagano i danni dei figli chiesti da Darmanin; lo Stato che non tiene il prezzo del gasolio ma mette un prezzo al dissenso
Fiorello al Tg1: «la luce deve essere accesa anche al Sud». Perché la compostezza non fa notizia e il saccheggio sì, da Arendt a Gramsci, con l’autocritica della controinformazione
Che cosa guardare nelle prossime settimane: il tavolo del 20 ottobre, lo sciopero generale e la giornata dei portuali del 30 ottobre, lo sciopero studentesco europeo del 20 novembre
CASA DEL SOLE TV | Informazione libera e indipendente Casa del Sole TV non ha editori privati né finanziamenti pubblici: siamo sostenuti da voi, il nostro pubblico.
35.000 euro entro il 29/11/26 DONA ORA
Dona tramite bonifico bancario: IBAN: IT63P0326822300052392596590 Intestato a: LA CASA DEL SOLE EDIZIONI Causale: Erogazione liberale Casa del Sole TV
Dona tramite PayPal: paypal.me/casadelsoletv
Sostegno ricorrente: casadelsole.tv/sostienici Anche un piccolo contributo fa la differenza. Grazie di cuore!
SEGUI CASA DEL SOLE TV
YouTube: @CasadelSoleTVChannel
Sito: https://casadelsole.tv #Levante #CasadelSoleTV #MargheritaFurlan #Geopolitica #Multipolarismo #Autotrasportatori #CaroCarburante #Milano #Francia #Pacini #Volpi #Putrino #SOSCasadelSoleTV
L'articolo 🔴SUD BLOCCA NORD BRUCIA | LEVANTE LIVE proviene da Casa del Sole TV.
CASA DEL SOLE TV | Informazione libera e indipendente Casa del Sole TV non ha editori privati né finanziamenti pubblici: siamo sostenuti da voi, il nostro pubblico. 35.000 euro entro il 29/11/26 DONA ORA
Dona tramite bonifico bancario: IBAN: IT63P0326822300052392596590 Intestato a: LA CASA DEL SOLE EDIZIONI Causale: Erogazione liberale Casa del Sole TV
Dona tramite PayPal: paypal.me/casadelsoletv
Sostegno ricorrente: casadelsole.tv/sostienici Anche un piccolo contributo fa la differenza. Grazie di cuore! ![]()
L'articolo 🔴SOSTIENICI proviene da Casa del Sole TV.
![]()
elDiario.es ha hablado con Ahmed, de 20 años, y Youssef, de 29, los dos jóvenes afectados por la mentira: "Me ha tocado a mí como le podía haber tocado a cualquier otra persona racializada"
Detenidos dos menores por la muerte de una mujer de 83 años durante un robo en su casa en Burgos
El pasado sábado, la Policía Nacional detuvo a dos menores de edad, de 17 y 16 años, como presuntos autores de la muerte de Rosario Sánchez, una mujer de 83 años que había aparecido fallecida y maniatada en su vivienda en Burgos unos días antes. Ese mismo día, varias cuentas ultras propagaron un bulo: las supuestas fotografías de los autores. Pero no eran ellos.
Un perfil con el nombre Alex Martínez (que ha cambiado en varias ocasiones el nombre y borrado su cuenta) difundió el supuesto “origen magrebí, pero con nacionalidad española” de los homicidas. Añadía también un llamamiento a “cambiar el código penal” tras las elecciones del 29N para “mandar a estas ratas a su país”. Y adjuntaba dos imágenes, que no eran de los presuntos asesinos, sino de dos jóvenes españoles de origen magrebí que no se conocen entre sí. Eran alrededor de las cuatro de la tarde cuando la mentira empezó a rodar.
El autor pertenecía a un pseudomedio digital llamado El Imperial, que un día más tarde —con el bulo ya extendido y amplificado por cuentas neonazis como Núcleo Nacional o por Revuelta, que fue marca juvenil de Vox y capta donaciones entre acusaciones de corrupción— reconocía un “error” en la identidad de “dos chicos completamente ajenos al caso”. “El incompetente ya está expulsado”, argumentaron.
Para entonces el bulo ya corría por internet. Uno de los dos afectados es Ahmed Benyahia, de 20 años, que vive en Barcelona. Cuando se enteró, eran las seis de la tarde y estaba en el hospital, visitando a la madre de una amiga suya. “Me empezó a dar un ataque de ansiedad”, relata en una conversación telefónica con elDiario.es. “Al principio pensaba que era una broma, pero luego lo empezó a compartir un montón de gente. Empecé a tener miedo, porque al ser una persona racializada hay muchos fachas, muchos nazis, que me han perseguido o me han dicho comentarios a raíz de la noticia. Tenía miedo de que me pegaran una paliza y no poder contarlo, la verdad”, asegura.
Entre los comentarios que ha tenido que leer desde el domingo están amenazas como “si los veo les voy a tener que meter un tiro en la cabeza”, “se merecen morir” o “hay que quemarles”. Pese a que los comentarios originales fueron borrados, siguen difundiéndose capturas con su foto como supuesto asesino.
Ahmed cree que quien lo comenzó pensó: “Pillamos la cara de dos jóvenes racializados porque para ellos todos somos la misma mierda y les metemos el bulo y que se jodan”. “Yo no he hecho nada para que utilicen mi foto como tal, sino que creo que me ha tocado a mí como le podía haber tocado a cualquier otra persona racializada”, afirma. El joven denunció en la noche del sábado, como ha adelantado este lunes el diario El País y ha confirmado a elDiario.es. “Fui a denunciar directamente, porque me daba mal rollo”.
El otro afectado es Youssef Abraoui, de 29 años. Es taxista, trabaja como autónomo con un coche propio y vive en Manresa. Cuando la mentira comenzó a rodar por la red social X, él estaba durmiendo. Había pasado la mañana entera trabajando y por la tarde tenía una celebración de cumpleaños. Le despertó su vecina, que llamó a su puerta. “Abro la puerta y me dicen: 'Tu madre y tu hermana, que [dicen que] mires el teléfono, que están subiendo una foto tuya por internet diciendo que has matado a una señora'. Y le digo: 'Bueno, vale, gracias por avisarme'”, cuenta a este periódico. “Me quedo en shock. Pienso: me están gastando una broma o qué pasa. Pero no, la foto es mía, es de verdad. La han cogido de mi perfil de TikTok, que es lo único que tengo abierto. La han colocado al azar en la noticia, se han inventado un nombre, una edad y para adelante. Crear odio y aquí todo vale”.
“Cuando más tiempo pasa, peor. Al principio me lo tomé como una broma. Luego veía que se iba haciendo más eco de la noticia [falsa] y que cada vez lo publicaba más gente, más comentarios, más odio. Cada vez me he ido estresando más y me ha dado ansiedad la situación”, lamenta. Como Ahmed, no sabe por qué se ha convertido concretamente él en un objetivo de las difamaciones racistas. Pero sí comparte el motivo generalizado: “Está claro por qué lo hacen. Vienen elecciones y todo lo que se pueda crear de odio hacia lo árabe o musulmán... todo vale”. Como Ahmed, Youssef denunciará, asegura.
Su hermana, Salma Abraoui, que es abogada, respondió al pseudomedio y criticó que se desculpasen un día después de compartir la cara de su hermano como supuesto asesino de una mujer en Burgos. “Desde entonces, su imagen está circulando por todas partes. Y ahora, ¿qué? ¿Creéis que unas disculpas van a reparar el daño causado? ¿que basta con reconocer el error para devolverle la seguridad que le habéis arrebatado?”.
Salma también ha decidido hablar con elDiario.es. Cuando lo hace, está en llamada, junto a su hermano Youssef, tras un día de contacto con medios de comunicación. “Hay que hablar y parar esto para que no vuelva a ocurrir o que no le ocurra a otro que pueda estar más desprotegido. Bueno, mi hermano mismo podría haber sido agredido: Coger, ir a trabajar y ser agredido, perfectamente”.
A ella el bulo le llegó por sus amigas. Le enviaban capturas de pantalla de grupos en los que estaban y alguna le decía: “¿Esto es real? ¿El Youssef ha hecho esto?”. “¿Pero cómo te lo vas a creer, si pone que tiene16 años?”, cuenta con ironía y rabia. En la publicación de redes sociales, Salma denunciaba que “cuando se señala públicamente a alguien, cuando se difunde su rostro y se le expone al juicio de miles de personas, las consecuencias dejan de estar bajo su control”. “Porque no estamos hablando de un error sin importancia, estamos hablando de personas reales, de su integridad y de su derecho a vivir sin miedo”.
Desde entonces, Youssef y Ahmed se han puesto en contacto y se han apoyado mutuamente, reconocen ambos en sendas conversaciones con elDiario.es a lo largo del lunes. Este martes, de hecho, han quedado a medio camino, en Martorell. Ambos coinciden en resaltar las muestras de cariño y apoyo que han tenido después de tanto odio vertido contra ellos en redes sociales por motivos racista y a raíz de una mentira amplificada por cuentas ultras. “Agradezco a mi familia y a la red de amigos que tengo que me han ayudado con todo esto y poco a poco estamos saliendo de ello. Está siendo complicado, porque la noticia falsa sigue 'rulando' y no estoy tranquilo. Hay gente que lo está haciendo con maldad y hay gente que se lo va a seguir creyendo aún”, dice Ahmed.
Por su parte, Youssef concluye: “Animo a todo el mundo a que si le pasa a otra persona que lo denuncie, que los que hagan esto que paguen por lo que hacen, porque hacen mucho daño a mucha gente. Y yo quiero combatir esto para que no le pase a nadie más. Yo porque soy de aquí, tengo esa facilidad de que al momento nos hemos dado cuenta y hemos podido denunciar o poner una solución a lo que estaba ocurriendo sobre mí. Pero claro, si le pasa a una persona que no usa teléfono o una persona sin papeles no se atreverá a denunciar”.
Rafa Jódar lleva solamente diez meses como tenista profesional dentro del circuito ATP y su impacto ha sido sorprendente. En una sola temporada ha logrado colocarse hasta el número 13 del ránking, un ascenso que no se recuerda ni a las leyendas más grandes del deporte de la raqueta. Deportivamente es un año impecable pero su comportamiento ha suscitado algo de recelo entre los aficionados.
El último episodio desafortunado que ha protagonizado el madrileño se ha producido en el Masters 1000 de Shanghái durante el encuentro de octavos de final ante el neerlandés Botic van de Zandschulp, cuando reclamó con unas formas más que cuestionables y lenguaje malsonante a un recogepelotas que le facilitara una toalla. Rápidamente, el juez de silla reprobó la actitud del español y le sancionó con un warning.
Este capítulo no ha hecho más que aumentar la más que dudosa imagen de jugador antideportivo que acompaña al español desde Roland Garros. A veces con razón y en otras ocasiones fueron simples bulos en redes sociales que tomaron mucha fuerza... pero lo cierto es que Jódar no ha comenzado su carrera de forma pulcra e impoluta.
En el torneo por excelencia en tierra batida lo que ocurrió fue un malentendido, tal y como demostraron posteriormente las imágenes tomadas desde diferentes ángulos. Pero las redes sociales dictaron sentencia y, aunque Jódar fue inocente en aquel episodio, la (mala) opinión sobre él se viralizó tanto que ni una prueba de su inocencia sirvió para lavar su imagen. Lo que fue un tropiezo de una recogepelotas con la lona de la pista pareció un empujón del madrileño en la primera toma de televisión. Aunque la realidad no fuese así. Desde entonces, hay mucha gente esperando una nueva salida de tono del madrileño para atacarle y fiscalizando cada gesto dentro y fuera de la pista.
Meses más tarde, durante el Masters 1000 de Cincinnati, Jódar se vio envuelto en una nueva polémica. El español consiguió una remontada épica ante Shapovalov en el tercer set del partido cuando el marcador marchaba 1-5 (40-15) con servicio del canadiense. El joven madrileño logró salvar esas dos bolas de partido y en el juego del 3-5 se vio obligado a parar el partido en dos ocasiones por problemas con sus zapatillas. Al parecer, se le rompieron los cordones y necesitó la ayuda de su padre para solventar el problema.
Esto cabreó a Shapovalov que acabó perdiendo el servicio y el partido y no dudó en recriminarle su actitud en el saludo final. Muchos aficionados pensaron que el español detuvo el partido para ganar tiempo y poner nervioso al canadiense pero esto es algo que nunca se pudo demostrar. Tanto es así que el propio Jódar lo explicó al final del encuentro. “No es algo que yo pueda controlar, intentaré tener más zapatillas preparadas por si me vuelve a ocurrir”, dijo.
A raíz de este percance, y en la rueda de prensa tras su eliminación en primera ronda en el US Open, un periodista preguntó a Jódar sobre la percepción que los usuarios de redes sociales tienen sobre su persona. Al tenista no le sentó demasiado bien la pregunta y se dedicó a responderle que no entendía la cuestión. El intercambio entre ambos se volvió a viralizar y provocó que se alimentara el debate sobre la actitud del español ante la prensa.
A estos capítulos ahora se añade lo ocurrido en Shanghái. Puede que la causa fuese la presión y el mal momento de partido que estaba atravesando el madrileño unido a su juventud y a su falta de experiencia a la hora de mantener la calma cuando va por debajo en el marcador. Eso sí, el madrileño se disculpó con el recogepelotas al día siguiente, un gesto que le honra: "Fue un error, no volveré a hacerlo", manifestó.
No obstante, estos episodios no pueden alejar al tenista español de sus objetivos deportivos a corto plazo que son, ni más ni menos, que clasificarse para las ATP Finals y conseguir levantar la Copa Davis con el equipo nacional.


President Trump’s inexplicable decision to waive some sanctions on Russia, announced late Friday, essentially gives a pass to the forces of evil in the Kremlin. The move effectively nullifies legislation that was named after the late Republican Senator Lindsey Graham, passed by huge bipartisan majorities in both the House and Senate, and signed by the president. This decision is the latest in a long series that this administration has taken to appease or accommodate the Russians in misguided attempts to get them to negotiate. Russian President Vladimir Putin pockets these naive offerings and still refuses to talk.
Surveys show that most Americans stand with Ukraine as it defends itself against Russia, view Putin as a dangerous threat who shouldn’t be trusted, and want to see the United States offer more assistance to Ukraine.
Few wars in recent history have been so black-and-white: Russia is the guilty party that invaded Ukraine for no good reason. Ukraine is, for its part, defending its freedom, sovereignty, and territorial integrity.
And yet there is much misinformation and disinformation circulating that blurs the picture. To address the problem of phony narratives, it is useful to contrast Russia and Putin with Ukraine and its president, Volodymyr Zelensky.
Putin came to power in August 1999, when his predecessor, Boris Yeltsin, designated him prime minister and his preferred successor; Yeltsin resigned from office at the end of that year and named Putin acting president, three months before the next presidential election. Putin had used his time as prime minister to deploy brutal force against the Chechens in 1999. Zelensky became the leader of Ukraine in 2019, when he won by a landslide in a free and fair election certified by domestic and international observers. Putin hasn’t won a legitimate election throughout his two-plus decades in power.
Putin is a murderous dictator who kills his own citizens as well as those of his neighbors. He treats his troops as cannon fodder. Zelensky is a democratically elected leader whose term has been extended because Ukraine cannot credibly conduct elections under martial law, which was declared after Russia invaded on a full scale in 2022.
Under Putin, Russian forces deliberately target civilian areas, including hospitals, apartment buildings, and schools. They also seek to destroy energy facilities and water supplies to freeze out Ukrainians and force them into submission. Zelensky and Ukrainian forces focus on Russian energy facilities that provide Putin with funding for his war campaign, but generally seek to minimize civilian casualties.
Putin first started the war against Ukraine in 2014, when he illegally annexed Crimea and then moved into Ukraine’s Donbas region. Zelensky wasn’t even in politics that year, so he can’t be blamed for starting the war.
Putin refuses to end the war, enter serious negotiations, or even entertain a cease-fire. Zelensky and Ukraine have shown tremendous willingness to negotiate, freeze the fighting at its current stage, and sort out the status of Russian-occupied land through diplomacy, without conferring recognition of Russian control.
Putin has ignored Trump’s repeated efforts to end the war, including the recent energy-cease-fire announcement, by continuing to strike Ukrainian energy targets. Zelensky had suspended retaliatory strikes against Russian refineries for three days but lifted that pause after Russia kept bombing Ukraine.
Putin sought to topple the Zelensky government through his full-scale invasion, in 2022, to take over massive amounts of Ukrainian territory and to subjugate the country under Russian rule. Zelensky and the people of Ukraine simply have sought to live in peace and exercise their right to determine their independent future.
Putin wishes to challenge and undermine democratic nations and the institutions that bring them together, such as NATO and the European Union. Ukraine seeks to join these institutions and assume its rightful place as a full member of the Euro-Atlantic community.
Putin supports Iran against the United States, providing both intelligence aimed to target and kill Americans as well as weapons systems to help that cause. Zelensky and Ukraine offered the United States and its allies in the Middle East anti-drone capabilities and insights on how to fight the Iranian Shahed drones, which have been used against Ukraine.
Putin relies on North Koreans and others who have been trafficked into Russia’s side of the war. Casualties are merely a statistic for him and for North Korea’s leader, Kim Jong Un. Zelensky has never asked the West to send its troops to fight on Ukraine’s side, but he does seek Western assistance to defend against the much larger Russian military.
Putin depends on China’s purchases of Russian energy and provision of dual-use technology to back his war. Ukraine looks to the West for its support.
Putin and Russia are key parts of CRINK, the grouping of the authoritarian regimes in China, Russia, Iran, and North Korea that seek to weaken and threaten the West. Ukraine is the bulwark against a major part of this dangerous alignment.
Putin and Russian forces have launched provocations against Europe and the United States, almost daring war with the West. These have included major violations of NATO airspace; drone attacks and interference with European airports and flights; assassinations and attempted killings on Western soil; cyberattacks; and election interference. Ukraine stands between Russia and Europe, fighting for its freedom as well as the safety and security of the continent.
Putin oversees one of the most corrupt regimes in the world. He has obliterated rule of law and sanctity of contracts, making Russia a highly inhospitable place to do business, including in the energy sector. Ukraine, while experiencing its own problem of corruption, actively seeks to confront that problem while encouraging and desperately needing Western investment. Russia ranks 157th out of 182 nations in Transparency International’s corruption index, while Ukraine ranks 104th. Putin has destroyed Russian civil society; Ukrainian civil society is vibrant and calls out corruption on a regular basis.
What does all of this mean for the United States and Europe? For starters, they should stand unequivocally with Ukraine against Russia. History will reflect poorly on the West if it concludes that our policy and position were wishy-washy at best in a war so clearly black-and-white.
They should provide the military assistance that Ukraine needs to defend itself, save lives from Russian bombardment, regain territory that Russia illegally occupies, and win the war. The war has been an unmitigated disaster for Russia; more than 1.5 million have been killed or wounded, and the conflict has caused severe economic strain. At some point, Russia might reach a breaking point; the West should help accelerate that process, because that may be the only way to get Putin to end the war he started.
Europe should support Ukraine financially to help offset the costs of Ukraine’s forced increased military spending and reconstruction. To do this, Europe should finally move from freezing to seizing the roughly $300 billion in Russian assets that are in Western financial institutions, mostly in Belgium’s Euroclear. These funds, which Russia should never recover after what it has done to Ukraine, would provide a major financial assist to Ukraine and allay the potential burden on the West.
Pressure to end the war should be applied and increased on Putin and Russia, the ones who started it—not Ukraine. This means a serious tightening of sanctions implementation, including stronger enforcement against Russia’s shadow fleet that generates energy-export income, and no business deals with Russia that ease the sanctions pressure and provide financing for its war effort. It means ending loopholes that allow Western-made parts essential for Russian weapons to slip through the sanctions.
The United States should also raise the costs on countries—especially China and India—that import Russian energy. And the West should not sign energy or any other deals with Putin and Russia, as the Trump administration announced on October 9 regarding diesel. Such efforts are read in Moscow as weakness and reinforce Putin’s thinking that he is winning and can outlast the West’s support for Ukraine.
The West should stop inviting Putin to various meetings, such as the G20 gathering hosted this year by the United States. He has been indicted by the International Criminal Court for war crimes against Ukraine (specifically the abduction of Ukrainian children, though he is guilty of much more). He is responsible for the worst security crisis on the European continent since World War II. He needs to be isolated and treated as the pariah and threat that he is, not welcomed with red-carpet treatment.

© Andrew Harnik / Getty