(Enviado especial a Río de Janeiro) Arriba un malón de hinchas de Boca al Aeropuerto Internacional de Galeão Antônio Carlos Jobim y todos los locales giran la cabeza. Ya es martes, día de partido, y la marea azul y oro no se detiene. Desde el lunes, con un banderazo improvisado en una playa de Copacabana, los simpatizantes xeneizes que sueñan con dar vuelta la historia en las semifinales de la Copa Sudamericana, se hacen sentir. Y los del Vasco da Gama, que intentaron interrumpir el sueño del plantel dirigido por el Vasco Arruabarrena en horas de las madrugadas, también. De hecho, los del Gigante de la Colina preparan un recibimiento estruendoso esta noche en el Maracaná. Un operario de buses se anima a encarar a los fanáticos boquenses: “Yo aquí soy del Bangú, que tiene los colores de su rival”. El equipo de ascenso que disputa el campeonato estadual de Río de Janeiro y el año que viene competirá en la Serie D es rojo y blanco, como River Plate. “Pero hoy se clasifica Boca a la final”, aclara el simpático carioca ante la pregunta de Infobae.
Como ya es costumbre cada vez que juega en tierras brasileñas, los fanáticos de Boca hicieron su particular show en las playas cariocas y se juntaron en numerosos grupos para apoyar al equipo. Entre medio de los hinchas argentinos se filtraron algunos locales con camisetas del Flamengo que le desearon éxitos al Xeneize para el duelo ante Vasco da Gama de esta noche. El Fla jugará el jueves su serie de semifinales de Copa Libertadores frente a Estudiantes de La Plata (empataron 0-0 en la ida), pero también le prestará atención al duelo de la Sudamericana. Una de las perlitas de la jornada estuvo en el improvisado encuentro entre Juan Román Riquelme y un grupo de hinchas del Pincha, que se encontraban en la zona de Barra de Tijuca a la espera de su partido del jueves. Los simpatizantes le pidieron fotos mientras el ex futbolista y actual presidente realizaba una caminata en la zona cercana al hotel.
El banderazo xeneize se realizó con normalidad pese a los antecedentes previos en 2023, cuando Boca disputó la final de la Copa Libertadores ante Fluminense y los hinchas sufrieron un ataque organizado en Copacabana por barras del equipo brasileño que los golpearon y robaron pertenencias.
Por otro lado, los fanáticos del Vasco da Gama también jugaron su partido en la previa de la semifinal e implementaron un viejo método para perturbar el descanso del plantel de Arruabarrena al utilizar fuegos artificiales y bombas de estruendo en la madrugada (desde las 2 hasta las 5) en las inmediaciones del hotel donde se aloja la delegación argentina en la zona de Barra de Tijuca. A pesar del ruido, los jugadores, cuerpo técnico y auxiliares de Boca durmieron sin inconvenientes, según pudo saber Infobae. Los torcedores brasileños también se harán oír en el Maracaná, donde harán de local para este partido: habrá miles de banderas y globos largos con los colores blanco y negro, sumado a un mosaico que promete ser imponente.
En cuanto a lo futbolístico, esta mañana el plantel hizo una reactivación. Entre los 33 jugadores que viajaron a Brasil se encuentra Leandro Paredes, que fue probado y exigido. El mediocampista es la gran incógnita y su presencia en el campo está en duda, ya que apenas pasaron 11 días de su recuperación después del desgarro grado dos en el isquiotibial derecho, que no fue informado oficialmente por el cuerpo médico del club. Arruabarrena declaró tanto antes de viajar como en la posterior conferencia de prensa del último partido ante Talleres que el jugador estaba en duda por su lesión. Lo que se pudo saber hasta el momento es que, de mínima, va a ir al banco de suplentes y hasta tendría chances de ser titular. La decisión de integrar el equipo inicial se tomará recién en el vestuario, de acuerdo a cómo se sienta el futbolista campeón del mundo.
La galería de imágenes de los hinchas de Boca en la previa al partido con el Vasco da Gama
El actor Diego Peretti presentó un breve descargo en su cuenta de Instagram sobre el escándalo mediático de la semana, uno que podría arrastrarlo a declarar en Tribunales. Se refirió a la denuncia por estafa que enfrenta Hernán Casciari, presentada por 18 “socios inversores” de su plan de películas.La Muerte de Un Comediante, el debut de Peretti como director, estrenada en cines a comienzos de este año, fue una de esas películas.
En el descargo, Peretti dijo, básicamente, que firmó un contrato por su rol y nada más, que nada tuvo que ver en el financiamiento. Pero su figura, aseguran los denunciantes mismos, fue clave para atraer a esos inversores. Cuatro años atrás, ante un Andy Kusnetzoff algo azorado, Casciari presentaba el entonces llamado “Peretti Project” en su columna del programa Perros de la Calle. Anunciaba la inversión como un negocio infalible. La gente, por lo visto, le creyó.
Cuatro años después, el Peretti Project se vuelve una parte central de la denuncia contra Casciari, encabezada por el abogado Ariel Gil Ces, que ayer presentó documentos en la Fiscalía N°16 de la doctora Mónica Cuñarro, a cargo de esclarecer el caso, en el que Peretti podría ser un testigo de interés. No es para menos: el actor es mencionado 54 veces en las 39 páginas de la presentación. Inversores que pusieron dólares en su película afirmaron recibir de vuelta unas meras chirolas.
No solo eso: según la denuncia, La Muerte de Un Comediante fue el proyecto de Orsai Audiovisuales que más inversores atrajo, por lejos, con diez mil participaciones contra cuatro mil del proyecto protagonizado por “Dibu” Martínez, que llegó a Netflix meses atrás, o las 5495 participaciones de Canelones, protagonizada por Darío Barassi.
“La manera en que Hernán Casciari presentaba el proyecto reforzaba todavía más esa sensación: todo parecía indicar que no había manera de que el proyecto fracasara”, aseguró la primera denunciante en la lista. Puso mil dólares para el film. Recibió de vuelta 28 dólares con 20 centavos.
Otro puso 600 dólares. “A casi nueve meses del estreno, lo único que recibí fueron seis acreditaciones en la billetera de la aplicación de Orsai que suman 16,92 USD, es decir el 2,82 % de lo que puse”, afirmó el segundo denunciante. “Mis inversiones en Orsai Audiovisuales fueron Proyecto Peretti Proyect (La muerte de un comediante), hice una inversión de dólares 1700, percibiendo hasta la fecha de un importe de dólares 47,94″, se lamenta otro que mandó carta documento. Los ejemplos se repiten.
Luego, está el supuesto mail que Casciari envió a uno de los damnificados, que envió 2000 dólares para entrar al pozo del film de Peretti desde una billetera cripto. Allí, supuestamente, Casciari le dijo que ya tenía un millón y medio de dólares.
El mail y el millón y medio
El denunciante apuntó en su denuncia: “El 31 de diciembre de 2022, a las 16:12 hs, recibí un correo electrónico de bienvenida firmado por Hernán Casciari, dirigido a mi casilla, con el asunto ‘Muchas gracias por invertir en el Peretti Project’. En dicho mensaje, Casciari me dio la bienvenida como socio productor de La Muerte de un Comediante, confirmó que mi inversión formaba parte de un total que ya se acercaba a los 1.500.000 USD, indicó que la película sería dirigida y protagonizada por Diego Peretti con guion de él y de Chiri Basilis, y me proporcionó los enlaces oficiales del proyecto, incluyendo los Términos y Condiciones”.
“En ese momento no conocía personalmente a Hernán Casciari ni a la empresa Orsai”, siguió: “La expectativa de retorno resultaba indudable, tras escuchar de manera reiterada que los socios productores iban a obtener una ganancia”. Así y todo, ni siquiera lo invitaron a la avant premiere.
Este inversor le escribió a Casciari mismo el 9 de marzo último. “Ese mismo día, a las 17:22 hs, Casciari me respondió reconociendo que el recupero económico “no será satisfactorio, pero tampoco tan pobre como ahora, que recién empieza el camino”, y mencionando que ambos proyectos irían a cines y plataformas, además de apostar a créditos del INCAA". aseveró. Es cuanto menos irónico: Casciari, que llevó durante años la bandera del crowdfunding de la Comunidad Orsai, hablaba de pedirle plata al Estado.
El saldo en su cuenta de Orsai, aseveró, era de 56 dólares y 40 centavos.
Cada vez que sale un Final Fantasy nuevo, la conversación vuelve al mismo lugar. Final Fantasy XVI apostó por la acción en tiempo real, con la firma de un veterano de Devil May Cry, y una parte del público respondió con un reclamo que se repite desde hace más de una década: que vuelvan los turnos, los menús, la estrategia pausada que definió a la saga durante sus primeros veinte años.
Es un debate sin mucho mérito. Final Fantasy nunca tuvo un sistema de combate fijo. El Active Time Battle de Final Fantasy IV ya rompía con el turno estricto de los juegos de NES, los gambits de Final Fantasy XII dejaban que el grupo peleara casi solo, Final Fantasy XIII cambió los jobs por roles intercambiables en plena batalla, y dos de las entregas numeradas son MMO. Si algo definió a la saga fue la voluntad de empujar sus propios límites, y la única respuesta posible a la pregunta “¿turnos o acción?” es la que mejor le sirva a lo que cada equipo quiere contar.
Final Fantasy Resonance quiere contar una aventura clásica, de cristales, imperios y amigos que son casi hermanos. Por eso es el Final Fantasy de menús que muchos pedían después de Final Fantasy XVI. Y su existencia es la mejor prueba de que los dos modelos pueden convivir: mientras la línea principal sigue explorando a dónde puede ir el gameplay a continuación, este spin-off demuestra que el combate por turnos todavía tiene mucho para dar cuando se lo diseña con ambición.
Del gacha al cartucho: todo lo que quedó en el camino
Final Fantasy Resonance nace de Final Fantasy Brave Exvius, el gacha para celulares que reunía a héroes de toda la saga bajo el nombre de “visiones”. Quien nunca pasó por ese juego no necesita ponerse al día: Final Fantasy Resonance se sostiene solo y no exige conocer nada de su antecesor porque es una reversión de esa aventura que la reemplaza.
Lo más importante es lo que ya no está. Tal como había adelantado la demo, este es un juego pago y para un jugador, sin monedas premium, sin energía que se recarga y sin banners con porcentajes de aparición. Sumar a Terra, a Squall o a Shantoto depende de explorar el mundo y llegar hasta ellos. Toda la progresión que en el original estaba atada a la billetera o moneda especial ahora está atada al mapa y las ganas de explorar.
Cada reclutamiento viene con un detalle simpático: antes de sumar a una visión, el juego propone un test de opción múltiple para medir cuánto se parece el jugador a ese héroe. El resultado no cambia nada y el personaje se suma igual, pero para cualquier fan es un momento adorable, como esos tests de revista que prometen revelar qué tipo de nutria, qué clase de profesional, cuál de los protagonistas de Friends o qué personaje de Final Fantasy sos.
El mundo: dieciséis bits con ropa de mundo abierto
Final Fantasy Resonance es un juego profundamente lineal, pero disimula muy bien esa linealidad detrás de un mapa amplio y abierto a la exploración. La fórmula es la de un Final Fantasy de Super Nintendo: avanzar de a poco por el mundo, llegar a un pueblo, mejorar el equipamiento, hablar con sus habitantes, descubrir algún problema local e intentar resolverlo mientras la trama grande avanza de fondo.
La aventura arranca con apenas dos personajes jugables, pero el grupo crece rápido: cada locación suma a alguien nuevo, con su propia historia y su propia razón para subirse al viaje. Ese ritmo de reclutamiento es uno de los grandes aciertos del diseño, porque cada pueblo promete algo más que una tienda con mejores espadas.
Además, cada zona está cargadísima de cosas para hacer: misiones secundarias, desafíos, visiones e invocaciones escondidas. El camino de la historia es uno solo, pero los desvíos son tantos que la sensación de libertad se mantiene durante toda la partida. Es el mismo truco que usaban los clásicos de 16 bits, con la escala y el detalle de hoy.
El combate: romper la guardia, robar el turno
La base del combate es por turnos, pero llamarlo retro sería injusto. El corazón del sistema es una barra de Stagger: atacar las debilidades elementales de cada enemigo la va llenando hasta noquearlo, y un enemigo noqueado pierde turnos que el grupo puede aprovechar para adelantarse. A eso se suman hechizos como Haste, que permiten actuar antes, y cada pelea se vuelve una cuestión de ordenar quién golpea, con qué elemento y en qué momento.
Cada personaje tiene un arquetipo fijo, y esos arquetipos son literalmente los roles de Final Fantasy XIII: synergist, commando, sentinel, medic. Lo que se acerca al clásico job system de la saga son las visiones. Cada héroe de otro Final Fantasy se equipa a un personaje y le suma habilidades y características propias: Warrior of Light aporta defensa y ataques de tierra y trueno; Squall, ataque físico con complementos de fuego y agua; Terra y Shantoto, magia ultraagresiva de distintos elementos y bonificaciones por causar estados alterados. Combinar arquetipos con visiones es la parte más rica del juego y la que más recompensa la experimentación.
Si el grupo logra llenar al mismo tiempo la barra de Stagger de todos los enemigos en pantalla, se desbloquea un ataque especial de alguna de las visiones. Son cinemáticas de unos veinte segundos, salteables, que abandonan el pixel art por modelos 3D al estilo de Dissidia. Son tan vistosas que cuesta saltearlas, incluso después de verlas varias veces.
Las invocaciones tienen su propio circuito. Fina, un personaje que se suma en las primeras horas, funciona como summoner, y salir a buscar invocaciones es una de las mejores partes del juego. A la mayoría alcanza con encontrarlas y darles un par de buenos sopapos, pero algunas están atadas a misiones secundarias que valen la pena por sí mismas.
La historia: hermanos de armas y cristales rotos
Rain es el capitán del escuadrón de aeronaves del reino de Grandshelt. Creció junto a Lasswell, su amigo casi hermano, bajo el cuidado de Sir Raegen, un caballero que crió a ambos y adoptó a Lasswell. Un día Raegen se fue y los dos quedaron solos. Con los años, ambos entraron al servicio del rey, cada uno en su puesto, y todo va bien hasta que todo va mal: un grupo conocido como los Sworn Six aparece con el objetivo de destruir los cristales que mantienen la armonía del mundo. Cada uno de sus miembros representa un elemento. Es una premisa tan Final Fantasy que podría estar en la contratapa de cualquier cartucho de Super Nintendo.
Como ya mostró la demo, el cristal de viento de Grandshelt es el primero en caer. Rain encuentra a sus hombres muertos y su aeronave destruida, y está a punto de quebrarse cuando Lasswell lo frena: hay que seguir, pero antes tienen que pasar por la casa de Sir Raegen. En esa secuencia aparece todo lo que define al juego: el dramatismo shonen sin pudor, la semilla de un misterio a largo plazo con la ausencia del padre de los protagonistas y un elenco que se entrega por completo a una escena que ya se vio en muchos otros juegos. Es Final Fantasy en estado puro.
Los arquetipos son reconocibles para cualquiera que haya leído un shonen o jugado un Final Fantasy clásico: Rain el protagonista bonachón y determinado que cree en los demás, Fina la chica tímida, Lasswell, el mejor amigo de nobleza absoluta, y luego los que se suman. Lo que los eleva es la sinceridad con la que están escritos y actuados. Son queribles desde el primer minuto, y esa honestidad hace muy fácil dejarse llevar.
El juego está actuado como los dioses. Las voces están disponibles en inglés y japonés, con textos en español, y el elenco en inglés no tiene puntos flojos. Matt Mercer interpreta a Jake y, como era de esperar, se lleva el premio al mejor actuado del grupo.
Las relaciones entre los personajes son la columna vertebral de la historia. Es una herencia muy propia del JRPG: el protagonismo se reparte en el grupo, y la trama se tiñe de las dinámicas entre sus miembros. En el RPG occidental los acompañantes suelen opinar solo cuando el jugador les habla primero, casi como si esperaran permiso. En Final Fantasy Resonance, aunque el control lo tenga Rain, los demás intervienen en la trama, piden cosas, toman la iniciativa, y todo el tono es de trabajo en equipo. No estás solo.
Los homenajes: grandes éxitos, lado A y lado B
Final Fantasy Resonance está lleno de guiños, y casi todos se reconocen al instante, como ecos de otros Final Fantasy que resuenan en este mundo. El prólogo remite a la Guerra de los Magi de Final Fantasy VI, con un personaje que recuerda a Terra. La historia arranca con dos amigos casi hermanos, como Cecil y Kain en Final Fantasy IV. Salir a buscar los cristales trae ecos directos de Final Fantasy V. En un reino de agua, el grupo tiene que ayudar a la doncella del agua, como en Final Fantasy III, y un grupo de rebeldes que enfrenta a un imperio tiene a la “rosa salvaje” como emblema, igual que en Final Fantasy II. Siempre tienen algún giro, pero cuando el fan reconoce, el fan sonríe.
El resultado funciona como un disco de grandes éxitos, con las ventajas y las limitaciones del formato. El álbum original casi siempre es mejor, por su consistencia y por todo lo que construye alrededor de cada canción. Pero a más de tres décadas de la era de los 16 bits, se siente muy bien volver a escuchar esos temas juntos, con producción nueva.
Arte y música: píxeles con profundidad de campo
Final Fantasy Resonance es el primer Final Fantasy en HD-2D, el estilo que Square Enix inauguró con Octopath Traveler y que después llevó a las remakes de Dragon Quest: sprites de pixel art sobre escenarios tridimensionales, con iluminación moderna y profundidad de campo. El resultado es precioso, y encaja de manera natural con un juego que mira tan de frente a la era de Super Nintendo.
La música está a cargo principalmente de Noriyasu Agematsu, de Elements Garden, junto a otros compositores, y suma varios temas de Nobuo Uematsu en versiones nuevas. El tema de batalla, en particular, es de esos que quedan grabados a fuego después de decenas de horas de partida, pero hay un momento donde entrás a una forja de enanos que te va a obligar a bajar el joystick un ratito y quedarte escuchando.
El contenido: treinta horas que se vuelven sesenta
La historia principal dura alrededor de 30 horas, pero con las misiones secundarias, los desafíos y la búsqueda de visiones e invocaciones, esa cifra se duplica con facilidad. Hay tres niveles de dificultad pensados en términos de accesibilidad, y el normal está muy bien calibrado: no se siente regalado ni obliga a grindear a lo loco. Quien hace las secundarias y avanza sin apuro encuentra un balance impecable.
Lo más criticable está en los menús, que resultan algo engorrosos. Al equipar una visión no se ven las habilidades que otorga, solo el símbolo de su elemento (aire, fuego, trueno), y la elección termina haciéndose casi por intuición. Para ver las habilidades por separado hay que volver atrás, entrar a la sección del grupo y apretar cuadrado. Al principio no molesta, pero cuando la colección de visions crece es fácil olvidarse cuál visión daba magia directa y cuál imbuía los ataques con un elemento, por ejemplo.
Conclusión: todo resuena
No hay mucho que reprocharle a Final Fantasy Resonance. Es un spin-off que tiene todo lo que un Final Fantasy debería tener: cristales, imperios, un grupo de desconocidos que se vuelve familia, invocaciones, un combate con profundidad y una banda sonora que se queda. Se siente como el Final Fantasy VII de un universo alternativo, uno en el que la saga nunca dio el salto al CD de PlayStation y siguió puliendo la fórmula de los 16 bits hasta llegar a los gráficos de hoy.
El único pero de peso es que el juego rinde más si Final Fantasy ya forma parte de la vida del jugador. Buena parte de su encanto depende de reconocer a las visiones y entender los homenajes, y quien llegue sin ese bagaje se pierde una capa del plato. Aun así, es perfectamente disfrutable sin conocimiento previo, y puede funcionar como una gran puerta de entrada a la saga.
La resonancia es el fenómeno por el cual un cuerpo vibra al recibir una onda en su misma frecuencia. El nombre le queda perfecto a un juego hecho de ecos de toda la saga, que todavía vibran con la fuerza del primer día. Casi cuarenta años después de su orígen, Final Fantasy sigue encontrando como vibrar distinto a los demás.
La historia que sigue es una de las más aberrantes de la historia penal reciente. En las últimas horas, una reconocida fiscal pidió la elevación a juicio de un vigilador privado de 34 años, padre de una hija, oriundo de Villa Soldati. La acusación en su contra es extrema: violar a su madre, manosear a su tía y abusar también de su ex. Su propia madre lo denunció en la Oficina de Violencia Doméstica. A pesar de la acusación, el sospechoso -hoy detenido- todavía recibe el sueldo de una empresa de seguridad privada, con aportes pagos hasta hoy.
El caso, investigado por la fiscal Mónica Cuñarro -hoy a cargo de esclarecer la denuncia por estafa contra Hernán Casciari-, analiza cinco años de presuntos ataques sexuales, desde 2021 hasta 2025. El expediente tuvo una segunda vida, por así decirlo: ya había sido archivado previamente por otra fiscalía porteña.
Sin embargo, Cuñarro retomó la investigación, para impulsarla ante el Juzgado N°63, con tomas de nuevos testimonios, análisis de chats y un lapidario informe del Cuerpo Médico Forense de la Corte Suprema. El nombre del acusado será preservado en esta nota por un motivo simple: revelarlo implica exponer a sus víctimas. Las acusaciones, que detallan hechos grotescos, infames, hablan por sí solas.
El presunto abuso a su madre ocurrió el 12 de diciembre de 2025 en la casa de la víctima. Madre e hijo “habían ingerido bebidas alcohólicas en exceso”, según un documento de la causa. “En ese contexto, el imputado comenzó a agredirla verbalmente mediante reclamos, recriminaciones y gritos, produciéndose entre ambos una fuerte discusión”, continúa el documento: “Afectada por la ingesta de alcohol y con su capacidad de percepción y evocación disminuida, el imputado se aproximó a ella y la penetró”.
A la mañana siguiente, la víctima, una mujer de 57 años que durante años trabajó en empresas de limpieza y en el rebusque de venta de ropa, se despertó sin su ropa interior, con marcas en sus brazos, y un fuerte ardor en la zona vaginal. Al denunciar el hecho, la madre aportó a la Justicia los chats que ilustran esta nota, donde su hijo, con letras en un fondo blanco, habla de la borrachera de los días previos.
Borracho en familia
Los presuntos abusos a su tía, tocamientos en los glúteos y los pechos, habrían ocurrido en una serie de fiestas familiares en Villa Soldati. Una de ellas fue, por ejemplo, la Nochebuena de 2024. Según denunció su tía, su sobrino ebrio le manoseó los pechos mientras bailaban.
La denuncia de la ex del vigilador privado -que acumula más de $40 millones en deudas según datos del Banco Central- es también de una gravedad notable. La mujer, que es la madre de su hija del acusado, aseguró que la sometió a palizas a lo largo de 2021 porque “se lo merecía”. Incluso, que en varias ocasiones, la penetró sin su consentimiento, mientras estaba dormida. El acusado, por otra parte, trabajó en los años de estas acusaciones no en una sola empresa de seguridad privada, sino en tres.
La indagatoria y la pericia forense
El vigilador privado se negó a declarar al comienzo del caso. Luego, aceptó hablar. Sobre su ex, dijo que la madre de su hijo había comenzado una relación paralela seis meses antes del fin de su vínculo. Sobre su tía, dijo que mentía, y que básicamente lo provocaba desde chico. “Su tía habría mantenido desde su infancia conductas de índole inapropiada hacia él, tales como sentarse sobre sus piernas, tomarle la mano y decirle que era su novio”, asegura una transcripción del caso.
Finalmente, negó la acusación de su madre. Incluso, afirmó que su madre lo abandonó cuando cumplió dos meses para vivir con sus abuelos, y que reconectaría con ella a los seis años para vivir en La Boca, en medio de situaciones de maltrato. “Además de las golpizas, ella lo llevaba a bañarse por la fuerza y le frotaba intensamente las zonas genitales y los glúteos, al punto de provocarle lesiones con las uñas”, continúa la transcripción. El vigilador aseguró, luego, que otras dos de sus tías conocían estas situaciones.
El alcohol es un elemento permanente en esta historia. La palabra aparece 20 veces en las 39 páginas del pedido de elevación a juicio de la fiscal Cuñarro. Antes de supuestamente violar a su madre en diciembre de 2025, en medio del episodio, el vigilador fue a buscar más cerveza y volvió.
La madre declaró aún más. Afirmó que, ese 12 de diciembre del año pasado, discutió con su hijo por los supuestos maltratos que recibía su nieta de manos de la nueva pareja de su imputado. Recordó, brevemente, el momento de la presunta violación: “Describió concretamente haberlo visto sobre su cuerpo realizando movimientos pélvicos, para luego perder nuevamente el registro de lo ocurrido”.
Una amiga de la mujer y su hermana declaró también en la causa; afirmó que vio a ambas mujeres llorar “desconsoladamente el 1° de enero último". Allí, la madre afirmó que su hijo la había violado. La mujer comenzó a ser tratada por un psiquiatra un mes y medio más tarde. }
Ese psiquiatra declaró también. La mujer “inicialmente presentaba un importante cuadro de angustia, ansiedad, temor a permanecer sola y salir de su domicilio, insomnio, anhedonia e hipobulia, que motivó la indicación de tratamiento farmacológico con citalopram y clonazepam”. Una psicóloga que también la trató afirmó que presentaba “sentimientos de culpa y humillación”.
Finalmente, intervino el Cuerpo Médico Forense, no solo sobre las víctimas, sino sobre el propio imputado. Sobre la madre, los peritos de la Corte afirmaron que “las técnicas administradas arrojaron indicadores de sintomatología postraumática significativa, con puntuaciones superiores al punto de corte para estrés postraumático y manifestaciones vinculadas con intrusión”. El diagnóstico de la ex pareja del vigilador fue sumamente similar: tensión emocional, ansiedad, impotencia.
Un hombre acusado de violar a su madre, manosear a su tía y violar a su ex tras darle palizas casi a diario debería ser un monstruo mental. El Cuerpo Médico Forense dijo lo contrario. El vigilador, al ser analizado, “presentaba atención normal, memoria sin fallas groseras, pensamiento de curso y ritmo conservados, ausencia de ideación patológica y juicio preservado”.
El acusado, concluyeron, “no presenta alteraciones psicopatológicas que configuren un trastorno mental severo de relevancia actual, sus facultades mentales se encuentran conservadas y compensadas”.
Le sanzioni hanno inflitto danni all'economia russa, ma non hanno raggiunto l'obiettivo principale: ridurre le risorse finanziarie disponibili per la guerra
Pedrinho y Juan Román Riquelme, presidentes del Vasco da Gama y Boca Juniors, van por la gloria internacional con sus respectivos clubes en esta edición de la Copa Sudamericana. En vísperas de la definición de la serie que su primer capítulo en la Bombonera y tuvo como ganador (1-0) al conjunto carioca, vale repasar la historia que une a los ex futbolistas devenidos en dirigentes de las instituciones en las que son ídolos.
Pedro Paulo de Oliveira nació el 29 de junio de 1977 y debutó como jugador profesional en 1995 con la camiseta del Vasco, donde se formó desde que era niño. Riquelme, del 24 de junio del 78, tuvo su bautismo en la primera de Boca en 1996. Lógicamente, por estadísticas, títulos y presencia en la selección argentina, la carrera de Román fue mucho más resonante que la del carioca, pero en paralelo protagonizaron una trayectoria de casi dos décadas como profesionales. Y el fútbol los enfrentó en la Copa Libertadores 2001.
Boca había salido primero en el grupo que compartió con Cobreloa, Deportivo Cali y Oriente Petrolero, mientras que venía de eliminar en octavos a Junior de Barranquilla. El Vasco había concluido la zona (América de Cali, Peñarol y Deportivo Táchira) con puntaje perfecto y también le había ganado los dos duelos de octavos a Deportes Concepción de Chile. Fue el encuentro más atractivo de los cuartos de esa edición ya que se enfrentaron el campeón del 98 con el vigente defensor del título y campeón del mundo ante Real Madrid.
Pedrinho, mediocampista zurdo con mucho despliegue, fue titular en el equipo dirigido por Joel Santana que tenía como 10 y capitán a Juninho Paulista, al lateral izquierdo Jorginho Paulista, que luego sería fichado por Boca, y su gran figura ausente por un desgarro de gemelo: Romário. Carlos Bianchi alineó esa tarde en el estadio Sao Januario a Óscar Córdoba, Hugo Ibarra, Jorge Bermúdez, Nicolás Burdisso, Aníbal Matellán; Javier Villarreal, Mauricio Serna, Cristian Traverso; Riquelme; Guillermo Barros Schelotto y Marcelo Delgado. Aquel conjunto del Virrey se plantó en territorio brasileño con personalidad y hasta le hizo sentir el rigor al propio Pedrinho, con una patada de Chicho Serna y posterior pelotazo del Negro Ibarra que le valió la amarilla. De hecho, en esa jugada el volante vascaíno se lastimó la muñeca derecha, tuvo que ser vendado y apenas duró unos minutos más en el segundo tiempo.
Riquelme fue quien asistió de córner al Mellizo Guillermo para el 1-0 definitivo en Río de Janeiro que adelantó a Boca en la serie que terminaría 4-0 a su favor por la goleada sin atenuantes (3-0) en la Bombonera. Bianchi repitió la formación para la revancha y arrasó con goles de Matellán y un doblete de Barros Schelotto (el primero de penal). Pedrinho, evidentemente tocado en la ida, permaneció en el banco de suplentes en el desquite que se llevó a cabo en Buenos Aires. Luego de esa serie, los Boquenses eliminaron a Palmeiras en tanda de penales por las semifinales y también apelaron a los tiros desde los 12 pasos para quedarse con la gloria en la final ante Cruz Azul de México.
Justamente en ese año 2001, Pedrinho fue transferido al Palmeiras, pero se rompió los ligamentos cruzados de su rodilla izquierda y tuvo ocho meses de recuperación. Para colmo, el equipo paulista descendió al año siguiente, aunque fue campeón en segunda división, retornó inmediatamente a la máxima categoría y su gran nivel lo llevó a ser convocado a la selección brasileña, donde registró un partido (amistoso contra Haití). Más tarde, tuvo pasos en el entonces inexplorado Medio Oriente con los colores de Al Ittihad de Arabia Saudita y Al Ain de Emiratos Árabes Unidos, mientras que deambuló por más clubes de Brasil como Fluminense, Santos, Figueirense y Olaria, además de nuevos pasos por Vasco en 2008 y 2013, este último con su retiro definitivo en un amistoso frente al Ajax de Holanda.
Las lesiones condicionaron al ex jugador brasileño que creyó que se trataba de un problema psicológico y con el tiempo entendió que tenía un desequilibrio en su cadera que atentaba directamente contra su físico, así como exigirse más de lo que debía en los entrenamientos. Colgó los botines en 2009 cuando estaba en Figueirense, pero tras dos años de parate, disputó un Campeonato Carioca con el Olaria y tuvo su homenaje final en 2013 con el Vasco. Fue comentarista de TV en Brasil y también ayudante de campo de Deivid de Souza en Cruzeiro y Felipe Maestro en Tigres de Brasil, equipo de las categorías bajas de Río de Janeiro. Volvió al ruedo en la faceta como analista de fútbol en la TV y hasta fue elegido mejor comentarista en el año 2022, pero inesperadamente abandonó su trabajo para lanzarse como presidente del Vasco da Gama, donde fue votado por más de 3.000 socios.
En cuanto a Riquelme, luego de su transferencia millonaria al Barcelona y su recordado paso por el Villarreal, volvió a Boca en 2007 y le dio la gloria continental otra vez a los suyos. Y estuvo cerca de repetir la proeza en la final de 2012 donde tuvo como verdugo al Corinthians. Paradójicamente, aquella Libertadores de hace 18 años fue la última conquista internacional para los de la Ribera, que sueñan con dar vuelta la serie ante Vasco y cortar la sequía en la final de Barranquilla.
Es una de las cuentas pendientes del Riquelme presidente que estuvo muy cerca del cielo de América en la final de la Copa 2023 contra Fluminense, justamente en el estadio Maracaná donde se definirá esta llave de Sudamericana. Pedrinho, por su parte, apunta al trofeo pero también a curar una herida que abrió Boca hace ya 25 años.
El Gobierno tendrá este martes una jornada de reuniones para intentar destrabar la eliminación o suspensión de las Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO), una de las principales prioridades legislativas del Gobierno que todavía no cuenta con los votos necesarios para ser aprobada en el Congreso y cuyo tratamiento podría extenderse hasta las sesiones extraordinarias si el oficialismo no consigue acuerdos antes de que termine el período ordinario.
A lo largo de la jornada, la cúpula libertaria se reunirá en el marco de la mesa política y luego recibirá a los representantes del PRO, con la reforma electoral en el centro de la escena en ambos casos.
Una vez más, la secretaria general, Karina Milei, no se sumó a la comitiva presidencial que, en esta oportunidad, viajó a España y se quedó en Buenos Aires para seguir de cerca los acontecimientos.
Por su parte, el jefe de Gabinete, Diego Santilli, continuará en los próximos días con las conversaciones que viene teniendo con las provincias y que, por el momento, no se transformaron en respaldos concretos para eliminar las PASO.
De hecho, según pudo saber Infobae, la mesa política del oficialismo todavía no definió el cronograma que pretende para la aprobación de esta iniciativa, qué tiempo atrás buscaban sancionar entre finales de octubre y principios de noviembre.
El texto se encuentra trabado en el Senado, donde la jefa del bloque violeta, Patricia Bullrich, espera todavía que se planteen las nuevas metas de plazos para retomar las negociaciones con los otros espacios.
Asimismo, la ex ministra de Seguridad aguarda aún que “El Colo” le confirme si tiene el apoyo explícito de los gobernadores, actores clave para que la medida avance.
El funcionario habría dado varios pasos ese sentido en Francia, cuando juntó a 13 mandatarios locales que habían viajado al Argentina Week para tratar de cerrar en París los acuerdos electorales que no pudo alcanzar en Buenos Aires, pero continúan las desconfianzas.
En este contexto, en las más altas esferas del Poder Ejecutivo Nacional comenzó a tomar fuerza la idea de dejar el debate sobre las primarias para el verano y así no solo ganar más tiempo para las negociaciones electorales, sino también concentrarse en otros proyectos pendientes.
“No sé si es solo por la falta de votos, entre nosotros también hay divergencias en el timing para los cierres”, explicó a este medio uno de los integrantes de la mesa política.
La estrategia, si se posterga la discusión por las PASO, es especular con la fecha en la que se van a empezar confirmar los acuerdos con aliados para, de esa manera, “obtener el mejor resultado posible“ para La Libertad Avanza.
“Además, nosotros vamos a estar más competitivos entrando el año electoral. Igual, todo esto es la foto de hoy y cualquier cosa puede terminar ocurriendo”, aclaran en eL entorno de Karina Milei.
El grupo volverá a reunirse este martes, a las 13:00 en la Casa Rosada, con el objetivo de revisar el estado de las tratativas parlamentarias, principalmente en torno a este punto.
Además de la secretaria general de la Presidencia, Santilli y Bullrich, participarán el vicejefe de Gabinete, Ignacio Devitt; el titular de la Cámara de Diputados, Martín Menem; su primo y armador nacional, Eduardo “Lule” Menem; el asesor presidencial, Santiago Caputo; el ministro de Economía, Luis “Toto” Caputo, y el secretario de Prensa y Comunicación, Fabián Fernández.
En este escenario, el Ejecutivo podría verse obligado a convocar eventualmente a extraordinarias, algo que era resistido en la cúpula libertaria hace tan solo unos días, cuando estaba concentrada en que todos los proyectos se sancionen este año.
Por ese motivo, el equipo primero buscará definir si cuenta con las voluntades necesarias para avanzar con una eliminación definitiva o si debe aceptar una suspensión de las primarias limitada a las elecciones de 2027.
Entre quienes mantienen una mirada más optimista está el propio Santilli, que en los últimos días aseguró que la reforma electoral será aprobada y continúa al frente de las gestiones con las provincias.
La estrategia, sin embargo, tiene límites. Los mismos espacios que resultaron decisivos para impedir que la oposición consiguiera quórum la semana pasada y tratara la derogación del mega decreto 70/2023 mantienen reparos sobre distintos aspectos de la agenda oficial. El PRO es uno de ellos y vuelve a ser clave en la discusión por las PASO.
Este martes, después de la mesa política, Santilli y los Menem recibirán en la Casa Rosada a Cristian Ritondo y Fernando de Andreis, los representantes del partido que fundó Mauricio Macri.
“Vamos a ir al encuentro con una variedad amplia de temas a discutir”, anticiparon en el entorno de los dirigentes amarillos, quienes se mantienen firme en su postura de hacer las primarias optativas, solamente para aquellas fuerzas que necesiten resolver sus internas, pero no eliminarlas ni suspenderlas.
Será el primer encuentro formal desde el 24 de septiembre, luego de varias semanas de diferencias por las modificaciones vinculadas a discapacidad, la coordinación parlamentaria y el armado electoral rumbo a 2027.
Aunque hay quienes confían en que “todavía están en plazo” para eliminar las PASO, en otra parte del oficialismo admiten que el margen se achica y que las prioridades cambiaron.
Del otro lado, el peronismo ya ratificó su rechazo a la iniciativa. El ministro de Gobierno bonaerense, Carlos Bianco, cuestionó la intención de eliminar o suspender las PASO y sostuvo que el objetivo del Gobierno es impedir que la oposición pueda organizarse para enfrentar una eventual reelección de Milei.
La lectura libertaria es diferente. En la cúpula oficialista repiten que las primarias no son una herramienta que les “quite el sueño” y que el desempeño del Presidente en las próximas elecciones dependerá, principalmente, de la evolución de la economía y de la gestión.
De todos modos, en los despachos más importantes de Balcarce 50 consideran que la eliminación de las PASO permitiría evitar un calendario de múltiples votaciones y reducir los costos asociados a esa instancia.
La reunión con el PRO y los contactos que Santilli mantenga con los gobernadores terminarán de definir si el Gobierno puede insistir con un tratamiento inmediato o si deberá trasladar la discusión de la reforma electoral a un llamado a sesiones extraordinarias.
Además, la discusión por la reforma electoral se dará en una semana marcada por la mega sesión que La Libertad Avanza convocó para este miércoles en la Cámara de Diputados.
Con el Presidente en España, el oficialismo buscará aprovechar esa jornada para ordenar parte de su agenda legislativa, blindar definitivamente el DNU 70 y consolidar los acuerdos con los mismos sectores que necesita para avanzar más adelante con las PASO y el Presupuesto 2027.
La sesión incluirá el proyecto de Inviolabilidad de la Propiedad Privada, al que se le incorporó un capítulo para restituir límites a la venta de tierras rurales a extranjeros. Con esa modificación, el Gobierno apunta a dejar sin efecto el artículo del Decreto que había eliminado esas restricciones y preservar el resto de la norma.
El temario también contempla los proyectos oficiales sobre discapacidad y endeudamiento familiar o morosidad, elaborados como respuesta a las iniciativas que impulsaba la oposición, y la Ley de Defensa de la Soberanía Nacional, que propone ampliar las sanciones por la explotación no autorizada de recursos naturales en las Islas Malvinas y otros territorios del Atlántico Sur.
En el oficialismo anticipaban que el debate podría extenderse durante al menos 22 horas y convertirse en una de las sesiones más largas de la historia de la Cámara.