La gestión de la dana Adam, que ha impactado en la Comunitat Valenciana casi dos años después de la que dejó 233 fallecidos en Valencia, ha evidenciado que “todo lo que se podía haber hecho” entonces “no se hizo” y que “no minimizar el riesgo” salva vidas, según explican a EFE las asociaciones de víctimas de la dana del 29 de octubre de 2024. “No es que hayamos aprendido la lección, simplemente lo único que han hecho es aplicar los protocolos que existían y que ya se habían aplicado en la dana de 2019” en la comarca alicantina de la Vega Baja, ha señalado la presidenta de la Asociación de Víctimas Mortales de la Dana de 2024, Rosa Álvarez, quien ha afirmado que es “inevitable” que la nueva dana les haya “removido”.
La impresión del desastre es la misma que dos años atrás: el barro que lo cubre todo, las puertas desvencijadas, los muebles amontonados en la calle, las excavadoras y los camiones cargados de residuos y mucha gente con cepillos, fregonas, escobones, cubos o mangueras. La imagen del pequeño municipio alicantino de Els Poblets apenas se distingue de la de cualquiera de los pueblos que fueron pasto de la dana del 29 de octubre de 2024, que se cobró la vida de 233 personas en la provincia de Valencia. La sensación de déjà vu es inevitable, pero con una diferencia insoslayable: la magnitud de la tragedia.
Varias personas entre ellos varios voluntarios, quitan el barro de las calles debido a las inundaciones por las fuertes lluvias provocadas por la Dana Adam, en la localidad dels Poblets, donde se desbordó el río Girona.
DVD 1341 VALENCIA , 20/10/26 Varias personas entre ellos varios voluntarios, quitan el barro de las calles debido a las inundaciones por las fuertes lluvias, en la localidad dels Poblets, donde se desbordó el río Girona. FOTO,MÒNICA TORRES/EL PAÍS