❌

Normal view

Por qué la ansiedad suele intensificarse durante la noche

21 October 2026 at 17:45

La ansiedad nocturna puede ocupar un lugar más visible cuando termina la jornada y debería comenzar el sueño. La reducción de estímulos, cansancio y quietud nocturna pueden dejar a las preocupaciones sin las distracciones que tuvieron durante el día. En ese contexto, los pensamientos repetitivos y el estado de alerta pueden demorar el descanso o interrumpirlo.

El problema gana importancia cuando la inquietud deja de ser ocasional y se convierte en una expectativa frente a la hora de acostarse. La ansiedad nocturna puede reforzar las dificultades para dormir y la falta de descanso puede aumentar la vulnerabilidad ante la ansiedad al día siguiente. Esa relación explica por qué la preocupación por una noche sin dormir puede convertirse, por sí misma, en un obstáculo para conciliar el sueño.

Según publicó The Washington Post en un artículo de la especialista Erica Sweeney, los síntomas de ansiedad, entre ellos el nerviosismo y los pensamientos acelerados, pueden alcanzar picos en diferentes horarios, incluidos las 8, las 16 y la 1. La nota señala que los pensamientos acelerados suelen aumentar durante la tarde, cuando la capacidad para regular las emociones puede verse afectada por el cansancio.

La noche deja menos distracciones frente a las preocupaciones

El cansancio hacia el final de la jornada debilita la capacidad de regular las emociones y evaluar riesgos  (Imagen Ilustrativa Infobae)

Las obligaciones laborales, familiares y personales estructuran buena parte del día y distribuyen la atención entre tareas concretas. Cuando esas actividades se detienen, las preocupaciones pendientes pueden adquirir otra dimensión. Candice Alfano, profesora de Psicología de la Universidad de Stony Brook, explicó al medio estadounidense que la noche ofrece más espacio para pensar en aquello que causa preocupación, una situación que puede aumentar la ansiedad.

Esa mayor disponibilidad mental no implica que los problemas aparezcan recién al anochecer. En muchos casos, los temas que preocupan ya estuvieron presentes durante la jornada, aunque quedaron desplazados por el ritmo cotidiano. El cambio ocurre cuando el entorno se vuelve más silencioso y no hay una actividad que compita con esos pensamientos. La inquietud puede entonces concentrarse en una conversación, una decisión pendiente o una situación futura.

El cansancio añade otra dificultad. De acuerdo con el artículo de The Washington Post, el razonamiento estratégico, entendido como la capacidad de analizar información y tomar decisiones fundamentadas, puede disminuir por la noche. Una investigación de 2022 describió este efecto como el fenómeno de la mente después de medianoche. El estudio citado indicó que permanecer despierto cuando se esperaba dormir puede afectar el pensamiento racional, la toma de decisiones y la evaluación de riesgos.

La preocupación por no dormir puede sostener el insomnio

Los síntomas de ansiedad registran picos en horarios específicos como las 8, las 16 y la 1 de la madrugada   (Imagen Ilustrativa Infobae)

La relación entre ansiedad y descanso no sigue una sola dirección. La ansiedad activa una respuesta corporal de alerta que dificulta la relajación necesaria para dormir. A su vez, el sueño insuficiente puede aumentar la sensibilidad frente a las preocupaciones. Lucey Solomon, especialista consultada por el periódico, definió esa relación como bidireccional.

Elizabeth Hoge, profesora de Psiquiatría y directora del Programa de Investigación sobre Trastornos de Ansiedad de la Facultad de Medicina de la Universidad de Georgetown, indicó en declaraciones recogidas por el medio que los pensamientos acelerados pueden despertar a una persona durante la noche y dificultar el retorno al sueño. Si esa situación se repite, el horario de descanso puede retrasarse y el ritmo circadiano, el reloj interno que regula los ciclos de sueño y vigilia, puede desordenarse.

El problema se agrava cuando aparece el temor anticipado a no dormir. Michael Grandner, director del Programa de Investigación sobre Sueño y Salud de la Universidad de Arizona, señaló que la ansiedad que llega al dormitorio puede transformarse en ansiedad por el sueño. La cama queda entonces vinculada con un estado de alerta y frustración, en lugar de asociarse con el descanso.

Este patrón puede resultar más frecuente entre quienes tienden a preocuparse o a rumiar pensamientos, y entre los que atraviesan traumas o padecen trastornos de ansiedad o del sueño, según explicó Alfano al medio estadounidense. La persistencia de los síntomas requiere una evaluación profesional, porque la dificultad para dormir puede estar relacionada con insomnio, apnea del sueño u otros problemas que necesitan un abordaje específico.

La disminución de estímulos durante la noche deja sin distracciones a las preocupaciones acumuladas en el día (Imagen Ilustrativa Infobae)

Beber café con cafeína se asocia a un menor riesgo de demencia, según un estudio de 43 años

21 October 2026 at 10:00
Un estudio de la revista JAMA asoció el consumo regular de café con cafeína y té con un menor riesgo de demencia (Imagen Ilustrativa Infobae)

Un seguimiento de hasta 43 años sobre 131.821 adultos de Estados Unidos encontró que el consumo habitual de café con cafeína y té se asoció con un menor riesgo de demencia. El trabajo, publicado en febrero en JAMA, no demuestra que esas bebidas prevengan la enfermedad: describe una relación observada entre los hábitos declarados por los participantes y su evolución cognitiva.

La investigación reunió datos de dos grandes cohortes estadounidenses, el Nurses’ Health Study y el Health Professionals Follow-up Study. Durante una mediana de 36,8 años de seguimiento, se documentaron 11.033 casos de demencia. Las personas con mayor ingesta de café con cafeína tuvieron una tasa menor de diagnósticos que quienes casi no lo consumían.

El café con cafeína mostró una asociación que no apareció con el descafeinado

El análisis comparó café con cafeína, café descafeinado y té. Frente al grupo de menor consumo, el cuartil más alto de café con cafeína se vinculó con un riesgo de demencia 18% menor, tras considerar variables que pueden influir en el resultado, como edad, alimentación y estilo de vida. El café descafeinado no presentó la misma asociación.

La diferencia más marcada se registró cerca de dos o tres tazas diarias de café con cafeína y de una o dos tazas de té. El estudio utilizó tazas de alrededor de 237 mililitros, una medida que no equivale de manera automática a una porción de espresso u otras preparaciones habituales.

La asociación favorable no se presentó en los participantes que consumían café descafeinado (Imagen Ilustrativa Infobae)

También se observó una menor frecuencia de deterioro cognitivo subjetivo —dificultades de memoria o pensamiento percibidas por las propias personas— entre quienes reportaron mayor consumo de café con cafeína: 7,8% frente a 9,5%. En una parte de la muestra, las pruebas cognitivas objetivas mostraron diferencias modestas.

Los resultados completos pueden consultarse en el estudio Coffee and Tea Intake, Dementia Risk, and Cognitive Function, publicado por JAMA. Se trata de una investigación observacional, un diseño útil para detectar patrones en poblaciones amplias, pero incapaz de aislar todos los factores que pueden explicar una diferencia entre grupos.

La cafeína y los polifenoles son hipótesis, no una explicación confirmada

La distinción entre las bebidas con cafeína y el descafeinado llevó a los autores a considerar una posible participación de la cafeína. El café y el té también contienen polifenoles, sustancias naturales presentes en alimentos de origen vegetal que se estudian por su posible acción sobre procesos como la inflamación y el daño celular.

Sin embargo, el trabajo no identifica qué componente podría explicar la asociación ni permite establecer que la bebida sea su causa. Las personas que toman café o té de forma habitual pueden diferir en otros hábitos, condiciones de salud, nivel socioeconómico o acceso a atención médica, aun cuando el análisis intente contemplar parte de esas variables.

Ningún alimento aislado ha probado prevenir el Alzheimer

Los bebedores habituales de café con cafeína reportaron una menor tasa de dificultades subjetivas de memoria y pensamiento (Imagen Ilustrativa Infobae)

La demencia reúne trastornos que afectan la memoria, el pensamiento y la autonomía. El Alzheimer, una enfermedad neurodegenerativa que deteriora progresivamente las células del cerebro, es la causa más frecuente. Su aparición depende de múltiples factores, entre ellos la edad, la genética, la salud cardiovascular y las condiciones de vida.

El Instituto Nacional sobre el Envejecimiento de Estados Unidos señala que no hay pruebas de que comer o evitar un alimento específico prevenga el Alzheimer o el deterioro cognitivo asociado con la edad. La institución indica que los patrones de alimentación saludables, como las dietas mediterránea y MIND, siguen bajo estudio y que los resultados disponibles no permiten atribuir un efecto preventivo a un producto puntual.

La Alzheimer’s Association coincide en que ningún alimento, ingrediente o suplemento demostró prevenir, tratar o curar el Alzheimer u otras demencias. La entidad recomienda consultar a un profesional de salud antes de incorporar suplementos o modificar tratamientos por supuestos beneficios cognitivos.

El hallazgo sobre café y té aporta información de largo plazo sobre dos bebidas de consumo extendido, pero no modifica esa conclusión. La prevención del deterioro cognitivo se aborda mediante un conjunto de factores, entre ellos el control de la presión arterial y la diabetes, la actividad física, el descanso, los vínculos sociales y el seguimiento médico cuando aparecen cambios de memoria o conducta.

❌