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Sánchez exprime la visita de Milei para alertar contra PP y Vox: "No proponen alternancia, es involución"

21 October 2026 at 19:56

Ocho años después de llegar a la Moncloa, Pedro Sánchez vuelve a pedir el voto para seguir gobernando y encaminarse a un tercer mandato electoral. La petición choca con una promesa de su propia hemeroteca: en 2014, cuando aspiraba a liderar el PSOE, defendía limitar a dos mandatos la Presidencia del Gobierno. En un mitin en Burgos, con la visita de Javier Milei a Madrid como telón de fondo, abordó la cuestión, pero para justificarla con lo que lo que, a su juicio, supondría ahora una alternancia con un Gobierno de PP y Vox. Aunque admitió que la alternancia es "buena" y "sana" en democracia, sostuvo que la derecha y la ultraderecha no ofrecen un relevo per se, sino una "involución". "Ese pasado tiene muchas caras: hoy lo hemos visto con el señor Milei", afirmó tras enfundarse en una camiseta bajo el lema "Orgullo zurdo".

"¿A quién pretendéis engañar, Alberto y Santiago? Si os tenemos muy calados: formáis todos la misma peña, la del tijeretazo, el recorte y la motosierra. Milei, Feijóo y Abascal". De esta forma, Sánchez convirtió la visita del presidente argentino en el eje de su ofensiva contra el PP y Vox: presentó a Milei como el anticipo de las políticas que, a su juicio, aplicarían sus "amigos" si gobernaran España. El contraste ocupó buena parte del mitin. Sánchez contrapuso los 11 millones de argentinos que, según afirmó, están en la economía informal con los 22,6 millones de trabajadores que cotizan a la Seguridad Social en España.

También atribuyó al Gobierno de Milei una caída del 40% del salario mínimo y reivindicó la subida acumulada del 66% en España desde 2018, además de defender la política de pensiones de su Ejecutivo. Al respecto de las pensiones, que actualmente son el principal eje de campaña del PSOE junto con la vivienda, Sánchez quiso mandar un "mensaje de tranquilidad a los jubilados de hoy y de mañana": "Nuestras pensiones gozan de una extraordinaria salud", aseguró.

Con estas comparaciones, el PSOE lleva explotando la visita de Milei desde que este aterrizó este martes en Madrid. De hecho, el PSOE colgó esta misma mañana una irónica lona en la sede madrileña de Ferraz dándole la bienvenida como "zurdos y zurdas". Así, Sánchez intenta convertir su presencia en un argumento electoral contra la derecha española: "Si sus amigos Feijóo y Abascal van a hacer con España lo que Milei con Argentina, eso no lo queremos en España", lanzó Sánchez.

Sánchez también atribuyó la visita y la atención de Milei y de la ultraderecha internacional sobre España a que el país representa un modelo que ellos rechazan: una economía que crece mientras impulsa políticas contra el cambio climático, eleva el salario mínimo, aprueba una reforma laboral y concentra el crecimiento del empleo. "Estamos demostrando que se puede crecer así", defendió.

También acusó a sus adversarios de aplicar una doble vara de medir y reivindicó la coherencia de la posición española ante los conflictos internacionales. Volvió a pronunciar su "no a la guerra" y situó a España "en el lado bueno de la historia". En ese marco, pidió a los asistentes que planteen una pregunta cada vez que debatan con la derecha: cuándo ha gobernado un dirigente de ultraderecha y ha llevado algo bueno a su país. La respuesta de Sánchez es que todo resulta en "guerra, inflación y pobreza". "Lo que no quieras para el mundo, no lo quieras para tu país", insistió.

De esta forma, reivindicó "el orgullo de ser zurdos" y contrapuso esa identidad política a las fuerzas que, dijo, niegan los avances del feminismo. "Con esta mano izquierda hemos subido el SMI y las pensiones y hemos impulsado causas que han traído los mayores avances de nuestra democracia", sostuvo. También lanzó una promesa para las mujeres en este mitin de Burgos, aunque no es la primera vez que el presidente se comprometía a ello: "En la próxima legislatura reformaremos la Constitución para blindar el derecho al aborto de las mujeres", aseguró Sánchez. Ya había un proyecto de reforma constitucional para este fin en el Congreso, pero decayó después de que el presidente convocara las elecciones para el 29 de noviembre. No obstante, una reforma así requiere de una mayoría reforzada en las Cortes con la que el PP no está de acuerdo.

Además, aprovechando el foco internacional de la cantante estadounidense Patti Smith, que ha sido galardonada con el Premio Princesa de Asturias de las Artes 2026, Sánchez insistió en situar el foco en la ultraderecha. Afirmó que el mundo mira a España y la ven como un modelo que querrían para su país. "Nuestra victoria va a resonar en el mundo entero", proclamó.

El Senado se convierte en el nuevo campo de batalla electoral para frenar al contrario y hacer nombramientos estratégicos

21 October 2026 at 04:00

La Cámara Alta ha cobrado protagonismo de cara al 29-N pese a haber sido durante años la gran olvidada de las campañas electorales. Habitualmente eclipsado por el Congreso, el Senado se ha convertido ahora en un campo de batalla decisivo para los dos grandes bloques. La mayoría que salga de las urnas puede condicionar importantes nombramientos institucionales y servir de contrapeso a la estrategia del rival. El PSOE y Frente Amplio acordaron concurrir en coalición mediante una lista única en la mayoría de las circunscripciones con el objetivo de multiplicar las opciones para competir con PP y Vox. Ahora, el bloque de la derecha mantiene negociaciones para pactar cómo presentarse al Senado y lograr más apoyos para hacer frente a la candidatura de la izquierda.

Acostumbrado durante décadas a mayorías holgadas del PSOE o del PP, el Senado afronta ahora unas elecciones en las que unos pocos escaños pueden resultar decisivos para alcanzar —o impedir— la mayoría reforzada de tres quintos. De ella depende, entre otras cosas, la capacidad de influir en nombramientos institucionales de la próxima legislatura. Ahí está la clave de la pugna: la derecha aspira a sumar esa mayoría y la izquierda, a evitar que lo consiga. Un objetivo que afecta a todos los partidos, porque esos tres quintos son necesarios para intervenir en la renovación de órganos como el Tribunal Constitucional.

De las mayorías que se formen en el Senado dependerá la renovación de varios órganos, entre ellos el Tribunal Constitucional, el Consejo General del Poder Judicial y el Consejo de Administración de RTVE. La Cámara Alta también participa en la elección del Defensor del Pueblo. Si PP y Vox alcanzan los tres quintos, podrían aprobar sin el PSOE los nombramientos que corresponden al Senado y ganar margen en las negociaciones sobre el resto de órganos. La coalición 'Senado de Progreso', formada por el PSOE y Frente Amplio, persigue arrebatar al PP la mayoría absoluta para que la Cámara Alta pueda actuar como contrapeso ante una eventual mayoría de derechas en el Congreso y tener algo de capacidad para negociar las renovaciones pendientes.

La importancia que puede tener para un Gobierno contar con un Tribunal Constitucional afín ha quedado patente en la última legislatura. Bajo el Ejecutivo de Pedro Sánchez, la mayoría progresista se ha impuesto y ha adoptado decisiones de gran calado político: anuló la sentencia de los ERE de Andalucía, avaló la ley del aborto y la ley de amnistía y recientemente declaró amnistiable la malversación del procés, lo que permitirá el regreso de Carles Puigdemont. El órgano de garantías aún debe resolver varios de los recursos de amparo presentados por los líderes independentistas y otros impuestos contra la condena al ex fiscal general del Estado Álvaro García Ortiz. Asimismo, en cuestión de horas decidirá si entra a debatir la suspensión del derecho a voto de nacionalizados por la 'ley de nietos'.

El Senado, campo de batalla político

Más allá de las renovaciones institucionales, la Cámara Alta también proporciona un poderoso altavoz desde el que presionar al Gobierno o a la oposición durante toda la legislatura. De hecho, durante este último mandato de Pedro Sánchez, ha sido el escenario desde el que el PP ha ejercido de contrapeso por medio de su mayoría absoluta. Los populares han aprovechado su predominio en la cámara para fiscalizar al Ejecutivo mediante comisiones de investigación, solicitudes de comparecencias de ministros e interpelaciones. Además, aunque el Congreso tenga la última palabra legislativa, el control del Senado proporciona un escaparate institucional desde el que marcar agenda política a través de la presentación de proposiciones de ley o por medio de propuestas de veto a textos que emanan de la Cámara Baja.

Por eso, el PSOE llevaba días negociando con el Frente Amplio una coalición para el Senado antes de que venciera el plazo de registro, el 16 de octubre. El acuerdo se cerró tras conversaciones discretas y a última hora. Pero la alianza finalmente ha precipitado un movimiento en el otro lado del tablero: PP y Vox han empezado a explorar una candidatura conjunta en algunas circunscripciones. En sectores socialistas ya cuestionan la estrategia de su dirección. A su juicio, podría haber intentado una fórmula similar a la que ahora negocian sus rivales: pedir a Frente Amplio que no se presente en la mayoría de las provincias e integrarlo de algún modo en las listas del PSOE sin agitar demasiado el avispero para no precipitar un movimiento similar en el PP y Vox.

"Es un mal acuerdo que puede acarrear otro más efectivo para la derecha", advierte una fuente de peso del partido. Su temor es que PP y Vox terminen concentrando el voto conservador en una sola papeleta para el Senado y que ese movimiento, además de facilitarles escaños en la Cámara Alta, refuerce la llamada al voto útil del PP también en las elecciones al Congreso.

Otras voces socialistas, sin embargo, creen que aún es pronto para medir el impacto. A su juicio, dependerá de cómo se concrete el pacto entre PP y Vox y de cuántas provincias abarque. También confían en que una candidatura conjunta no les garantice los tres quintos necesarios para algunos nombramientos y renovaciones, uno de los objetivos que persigue la coalición de izquierdas.

En todo caso, la cuenta atrás ya está en marcha: los partidos deben registrar las listas a las Cortes antes del próximo 26 de octubre. Las candidaturas de PP y Vox reflejarán el alcance de su negociación, mientras que las del PSOE y el Frente Amplio, el reparto acordado dentro de su coalición. Este último se está diseñando a partir de los resultados de 2023 y en todas las circunscripciones salvo las de Cataluña y Canarias.

La fórmula que está sobre la mesa de la negociación mantendría al PSOE al frente de todas las listas, pero reservaría puestos al Frente Amplio según el resultado de hace tres años: donde los socialistas lograron tres senadores, conservarían los tres primeros puestos; donde obtuvieron dos, el Frente Amplio ocuparía el tercero, con la expectativa de disputar ese escaño. En la mayoría de las provincias, donde el PSOE consiguió un solo senador, se plantea una lista alterna: los socialistas ocuparían el primer y el tercer puesto, y el Frente Amplio, el segundo.

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