Ejecutan el desahucio de Daniel: "Solo quiero vivir tranquilo y es difícil hacer valer mis derechos"
El desahucio de Daniel González Iglesias, físico e investigador en la Universitat de València (UV), se ha ejecutado en la mañana de este jueves tras diez años peleando por evitarlo. "No tengo ganas de más follones, quiero intentar vivir tranquilo y está siendo muy difícil intentar hacer valer mis derechos".
Así lo ha expresado el investigador en un audio facilitado a los medios, ya que, aunque en un principio estaba previsto que atendiera a los periodistas poco antes de la hora programada para el lanzamiento --las 09.30--, finalmente la Policía Nacional ha acudido a la vivienda sobre las seis de la madrugada y ha desplegado un dispositivo con ocho furgones.
Ante esta situación, Daniel ha "decidido colaborar", identificándose con DNI y número de teléfono al ser requerido y abandonar el inmueble. Por su parte, el portavoz del Sindicat d'Habitatge de València, Esteban Arellano, en atención a los periodistas, ha incidido en que, tras lo sucedido, Daniel se ha "alejado" del domicilio por necesidad, al sufrir un "cuadro de ansiedad", por el que ha sido atendido en un centro de salud.
En su audio, el propio Daniel explica que se encontraba durmiendo "como se puede dormir la noche anterior a un desahucio", cuando ha escuchado "ruido" en la calle. "Había furgones de antidisturbios cortando la calle, un montón de señores", en ese momento ha comenzado a experimentar síntomas de ansiedad porque "lo que quería precisamente evitar era este tipo de situaciones".
Desde el sindicato han indicado que el despliegue policial se debía a la posibilidad de convocar una concentraran para intentar paralizar el desahucio, pero ha sido el investigador el que "no quería exponer a nadie a esta situación", por lo que no se ha convocado. "Si hubiéramos estado concentrados aquí nos hubiéramos enfrentado a una situación como la que se vivió en el desahucio de Mari Carmen, una represión policial muy importante", ha lamentado Arellano.
Un "ejemplo claro de la crisis de vivienda"
Arellano ha incidido en que el caso de Daniel y lo sucedido este jueves es un "ejemplo claro de la realidad de la crisis de la vivienda que sufren las trabajadoras", al tiempo que ha lamentado que la mayoría de la población está "más cerca de encontrarse en esta situación que de poder tener una casa".
Daniel llegó a la vivienda en 2009 como estudiante con un alquiler compartido de 594 euros. A lo largo de los años, se quedó solo en el piso y a causa de la crisis, el entonces propietario, añadió anexos que rebajaban el precio hasta los 350 euros. Más tarde, se firmó otro nuevo que establecía la opción de compra del piso por un precio de 71.000 euros y el derecho al tanteo y retracto, según relató Daniel anteriormente en declaraciones a Europa Press TV.
Tres años después la empresa entró en concurso de acreedores y Daniel consignó el pago del alquiler en los juzgados. El piso salió a subasta pública en 2017 y Caixabank lo adquirió a través de la sociedad participada, Coral Homes S.L, que demandó a Daniel por ocupar ilegalmente la vivienda. Tras en 2018 ser informado por el administrador concursal de no ingresar más alquileres al juzgado y en 2020, presentar un procedimiento de jurisdicción voluntaria y pagar de nuevo, no pudo efectuar ningún abono por no disponer de la cuenta bancaria del arrendador.
La propiedad volvió a denunciar al investigador en 2023 y en 2025 vendió el piso por mucho más de 71.0000 euros a una propietaria particular. Después de haberle dado la razón en las dos sentencias anteriores, esta última demanda condena a Daniel al desalojo del piso y al pago de 35.620,88 euros en concepto de rentas vencidas --por la diferencia entre los 494 euros y los 350 euros sin "contar modificación"--. El Sindicat d'Habitatge ha recordado que el desahucio se ha producido mientras "hay un real decreto que en teoría prohíbe los desahucios, frena la especulación y defiende a los inquilinos".
Además, acusa a la inmobiliaria de "engañar y vender la casa, de manera que se han vulnerado los derechos de Daniel, y además, la justicia lo ha permitido". En este sentido, ha manifestado que hay dos recursos en marcha, uno de queja para elevar la situación al Tribunal Supremo y otro de reposición, ya que "no se han aceptado los diez días hábiles que tenía para intentar que los recursos llegaran a máximo término posible".
"Intentamos que se demuestre que hay una falsedad procedimental porque se han negado los derechos de una persona que tiene reconocido su derecho a compra y su contrato de alquiler, por lo que este desahucio no se debería de haber producido", ha reivindicado.
Para el Sindicat d'Habitatge, este procedimiento no ha acabado y esperan que tenga "más recorrido". Sobre la manera en la que se ha realizado, creen que se trata de "estrategias de desgaste a largo plazo" a la que ya se han enfrentado "muchas veces". "Al final, por mucho que el procedimiento judicial siga adelante, el resultado es que llaman a ocho furgones de policía, llegan a las seis de la mañana a tu casa, te echan y por mucho que tengas la razón y ganes el juicio, ya has perdido la casa", ha concluido el portavoz.
