Quantinuum bate el récord de precisión cuántica: su ordenador Helios alcanza un 99,9995 % de fidelidad y solo cinco errores por millón de operaciones
La computación cuántica acaba de dar un nuevo paso hacia su uso en el mundo real. Helios, el ordenador cuántico comercial de 98 cúbits desarrollado por Quantinuum, ha alcanzado una fidelidad lógica del 99,9995 % en sus últimas pruebas de corrección de errores. Según la compañía, este resultado establece un nuevo récord y sitúa su tasa de error unas 100 veces por debajo del mejor resultado publicado por Google Quantum AI, donde aparecen otros ordenadores cuánticos.
El sistema, basado en tecnología de iones atrapados y desarrollado por la empresa estadounidense con sede en Colorado, registró apenas cinco errores por cada millón de operaciones lógicas. La cifra supone una mejora de diez veces respecto al récord anterior de Quantinuum, anunciado en septiembre de 2026, y representa un avance significativo en uno de los principales desafíos de esta tecnología: conseguir que los cálculos cuánticos sean lo suficientemente fiables como para resolver problemas prácticos.
La corrección de errores, clave para el futuro de la computación cuántica
A diferencia de los ordenadores tradicionales, que procesan información mediante bits con valores de cero o uno, los ordenadores cuánticos utilizan cúbits, capaces de aprovechar fenómenos como la superposición y el entrelazamiento. No obstante, estos estados cuánticos son extremadamente frágiles y pueden alterarse por factores externos como el calor, las vibraciones, las interferencias electromagnéticas e incluso los rayos cósmicos. Estas perturbaciones provocan errores que dificultan la ejecución de cálculos complejos.
Para afrontar este problema, los investigadores recurren a la corrección de errores cuánticos, una técnica que distribuye la información entre varios cúbits físicos para crear cúbits lógicos. En su último experimento, Quantiumm empleó un método conocido como código de color, que permitió alcanzar una fidelidad lógica sin precedentes. Además, al aumentar la distancia del código, un parámetro que determina el nivel de protección de la información, el equipo observó que los errores lógicos restantes disminuían por un factor de 12 con cada incremento probado.
Este comportamiento resulta muy revelador porque apunta a que la fidelidad puede mejorar a medida que se incorporan mecanismos adicionales de corrección. También indica que los futuros ordenadores cuánticos tolerantes a fallos podrían necesitar menos cúbits físicos de los que se estimaba anteriormente, lo que reduciría parte de las barreras técnicas y económicas para construir equipos de mayor escala.
Robin Blume-Kohout, codirector del Quantum Performance Lab de Sandia National Laboratories y ajeno al estudio, calificó los resultados como un hito importante. Según explicó, el experimento demuestra mejoras reales en la corrección de errores y consigue que un cúbit lógico sea casi 100 veces más fiable que los cúbits físicos que lo componen.
Apollo, el próximo objetivo de Quantinuum para 2029
El anuncio llega apenas un mes después de otro avance de Quantinuum, cuando la compañía presentó resultados mediante Helix, un método diferente de corrección de errores aplicado al mismo hardware Helios. Mientras Helix necesitaba diez cúbits físicos por cada cúbit lógico, el nuevo código de color llegó a utilizar hasta 37. Aunque requiere más recursos, este último método consiguió reducir considerablemente los errores. Ambos experimentos demuestran que es posible mejorar el rendimiento de un ordenador cuántico mediante nuevos métodos de corrección sin tener que sustituir el hardware.
La compañía combina estas técnicas con decodificación asistida por inteligencia artificial y corrección de errores en tiempo real. Su objetivo es trasladar estos avances a Apollo, su futuro ordenador cuántico universal tolerante a fallos, cuyo lanzamiento está previsto para 2029.
Si los resultados pueden mantenerse al aumentar la escala del equipo, Apollo podría acercar la computación cuántica a aplicaciones que exigen una fiabilidad muy superior a la disponible actualmente. Los investigadores consideran que un ordenador práctico podría ser viable con menos de un millón de cúbits físicos, aunque todavía quedan importantes desafíos de ingeniería por resolver.


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