❌

Normal view

Oscuridad en la ciudad de la luz

22 October 2026 at 23:30

La protesta está en el origen mismo de la República francesa, pero los niveles de violencia callejera que se han alcanzado estos días han dejado a la nación en estado de shock. «Oscuridad en la ciudad de la luz» reza una pintada de los disturbios de París. Francia es hoy un país fuera de control en lo político, lo fiscal y lo social. La autoridad del presidente Emmanuel Macron, seriamente tocada desde el fracaso del adelanto de las legislativas de 2024, está calcinada junto al ayuntamiento de Limoges, un edificio del siglo XIX, incendiado por una turba de anarquistas el pasado fin de semana. El otrora dios Júpiter es ahora un presidente menguante, tan alejado de la realidad y de lo que ocurre en su entorno que pasó la víspera del 17 de octubre en un concierto de Céline Dion con su esposa, Brigitte Macron, mientras los violentos del Bloque Negro se preparaban para sembrar el pánico al día siguiente. Ajeno a nuevos episodios de furia que se prevén para el 24 de octubre, Macron se ha ido de gira por Oriente Medio. Quizás busque fuera la popularidad que hace tiempo perdió en casa. Quizás, también, se haya convencido de que poco puede hacer antes de las presidenciales de la próxima primavera. Macron ha exculpado a los estudiantes que protestan pacíficamente por el mal estado de las escuelas, la ausencia de profesores y las dificultades para acceder a la educación superior. Y ha culpado al partido de extrema izquierda de la Francia Insumisa de Jean Luc Mélenchon por alentar a los radicales y legitimar la violencia. Pero es el presidente quien tiene la obligación de garantizar la seguridad del país. El primer ministro francés, Sébastien Lecornu, ha impuesto toques de queda en algunas zonas y prepara un dispositivo de seguridad sin precedentes para controlar la movilización de este sábado.

Una de las razones por las que el actual gobierno francés ha tenido dificultades para apaciguar la revuelta estudiantil es la falta de fondos. Macron destinó unos 11.000 millones de euros en ayudas para sofocar las protestas de los Chalecos Amarillos al inicio de su primer mandato entre 2018 y 2019. Esta vez, las arcas están vacías. El gobierno no solo no puede comprometerse a aumentar el gasto sino que tiene previsto hacer todo lo contrario. Debe realizar recortes y subidas de impuestos por valor de 43.000 millones de euros en el presupuesto de 2027.

A seis meses de las presidenciales, los disturbios han fortalecido a los extremos políticos de Francia. Jean Luc Mélenchon ha tratado de capitalizar el malestar generalizado presentándose como el candidato de los estudiantes y de los antisistema, pero el uso de la violencia por parte de sus «cachorros» podría pasarle factura en las urnas. La más beneficiada es Marine Le Pen. El diagnóstico de Agrupación Nacional de estar ante una presidencia «agotada, exhausta y desorientada» es difícil de rebatir. Para la extrema derecha, que se presenta como el partido de la seguridad y el orden, la sensación de descontrol es un regalo. Mientras tanto, el centro aparece desdibujado con un Édouard Philippe, peleando por una candidatura única, y lastrado por su conexión con un gobierno agotado. Como dijo Alexis de Tocqueville, Francia duerme sobre un volcán.

© EFE

El Ayuntamiento de Limoges, destruido por las llamas en la jornada de protestas en Francia
❌