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Judi Dench se lamentó por la fallida película de Cats: “Qué desperdicio de buena voluntad y talento”

En sus nuevas memorias, la actriz británica Judi Dench califica la adaptación cinematográfica del musical Cats como “un desperdicio de buena voluntad y talento”, aunque asegura que nunca vio el montaje final de la película que recaudó apenas 78 millones de dólares frente a un presupuesto cercano a los 100 millones.

“¡Dios mío, no puedo soportarlo! Y [Lloyd Webber] había esperado tanto tiempo para que se hiciera. ¡Qué desperdicio de toda esa buena voluntad y talento!”, escribió Dench en ¿Es demasiado tarde para huir? (Is It Too Late to Make a Run for It?), el libro que saldrá a la venta el 3 de noviembre, según un adelanto publicado por The Guardian.

Judi Dench califica la adaptación cinematográfica de Cats como un desperdicio de talento en sus memorias y afirma que nunca vio el montaje final -  EFE/ARCHIVO

La actriz de 91 años, ganadora del Oscar a la mejor actriz de reparto por Shakespeare in Love (1998) y recordada por su papel como M en la saga de James Bond, interpretó al sabio gato Old Deuteronomy en la cinta dirigida por Tom Hooper en 2019. A pesar del elenco estelar —que incluyó a Idris Elba, Jennifer Hudson, Rebel Wilson, James Corden y Taylor Swift—, la película fue un fracaso tanto en la crítica como en la taquilla.

Con un presupuesto de producción estimado en USD 95 millones y gastos de marketing que elevaron la inversión total por encima de los USD 200 millones, Cats recaudó solo USD 27 millones en Estados Unidos y USD 78 millones a nivel global. Deadline Hollywood calculó que la pérdida neta para Universal Pictures alcanzó los 113,6 millones de dólares.

El desastre se extendió a la temporada de premios, aunque no de la forma esperada. La película acaparó seis Razzie en la ceremonia de marzo de 2020, entre ellos peor película, peor director para Hooper y peor actor de reparto para Corden. Dench fue nominada como peor actriz de reparto, aunque el galardón terminó en manos de Wilson. El sitio Rotten Tomatoes le asigna apenas un 19% de aprobación crítica.

La cinta generó una pérdida neta calculada en 113,6 millones de dólares para Universal Pictures tras recaudar 78 millones en el mundo - (Netflix)

Dench admite que se sintió “incómoda desde el principio” en el set

En el libro, la actriz reconoce que algo no encajó desde el primer momento. “Me sentí incómoda desde el principio; simplemente no me sentía a gusto en el papel”, escribió. Tampoco le agradó el trato hacia los jóvenes bailarines del set: “No me gustaba cómo dejaban a los jóvenes bailarines en suspenso al final de cada toma. Se quedaban allí exhaustos y eran completamente ignorados”.

Entre los aspectos más ridiculizados de la cinta estuvo el uso errático de los efectos especiales generados por computadora. Los artistas digitales borraron los rasgos animales en ciertas escenas, pero en el caso de Dench dejaron visible su mano humana —con anillo de bodas incluido— en lugar de una pata de gato. Un año después del estreno, la actriz describió el abrigo de piel naranja que tuvo que vestir como si tuviera “cinco zorros copulando en la espalda”.

A pesar de las críticas, Dench se niega a condenar a sus compañeros. “Nadie se propone hacer una mala película ni ofrecer una actuación mediocre. Uno hace lo mejor que puede, presenta algo y espera que la gente se sume y lo disfrute”, escribió.

La actriz británica reveló su incomodidad con el papel y cuestionó el trato hacia los jóvenes bailarines durante el rodaje - REUTERS/Mike Blake

La actriz reconoció que disfrutó algunos momentos del rodaje: descubrir que “aún podía levantar la pierna”, jugar Bananagrams con su profesora de canto y conocer a Swift. El último día de filmación, Jason Derulo, quien interpretaba a Rum Tum Tugger, le regaló 50 rosas eternas pintadas de dorado.

“No hubo villanos en la producción de Cats. A veces las cosas simplemente no funcionan: el momento no es el adecuado, el reparto no encaja, los elementos no se combinan. Pero las intenciones de la gente suelen ser buenas”, concluyó.

Lloyd Webber adoptó un perro para recuperarse del “daño emocional”

El compositor Andrew Lloyd Webber fue bastante menos diplomático. En 2021 calificó la película de “un error garrafal” y afirmó que Hooper no consultó a los involucrados en el espectáculo original del West End. La experiencia, según el músico, lo dejó tan “emocionalmente dañado” que decidió adoptar un perro de raza Havanés para recuperarse.

La producción obtuvo seis premios Razzie en la ceremonia de 2020, incluidas las categorías de peor película y peor director -(Foto: YouTube)

“No entendía por qué sonaba esa música. La vi y pensé: ‘¡Dios mío, no!’”, relató Lloyd Webber en aquella oportunidad. El compositor contó que tuvo que demostrarle a una aerolínea que necesitaba al animal como apoyo emocional para poder viajar con él: “Les dije: ‘Miren lo que Hollywood le hizo a mi musical Cats’. Entonces me dieron la aprobación con una nota que decía: ‘No se requiere informe médico’”.

Hooper, que había ganado el Oscar al mejor director por El discurso del rey (2010) y dirigido la exitosa adaptación de Los miserables (2012), no volvió a dirigir una película desde Cats.

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El arquitecto secreto del K-pop: cómo Back Koo Young diseña los pasos que conquistan TikTok, forman identidades y unen a Corea con Argentina

En la industria del K-pop, la coreografía dejó de ser un complemento visual para convertirse en una pieza central de la estrategia comercial de cada lanzamiento. Las compañías discográficas surcoreanas destinan equipos enteros de coreógrafos a la creación de pasos de baile diseñados para viralizarse en redes sociales, multiplicar las reproducciones de un tema y sostener el fenómeno de los llamados “challenges”, que hoy funcionan como una herramienta de promoción tan relevante como la propia canción. En ese engranaje, los coreógrafos pasaron de ser colaboradores externos a convertirse en arquitectos de la identidad visual de cada artista, con un peso creciente en la recepción internacional del género.

“El baile hoy es como un lenguaje universal”, definió el coreógrafo surcoreano Back Koo Young en diálogo con Infobae durante su primera visita a la Argentina, el pasado agosto de este año, adonde llegó para formar parte de la 17ª edición del Concurso K-pop, organizado por el Centro Cultural Coreano en la Usina del Arte, en Buenos Aires. El artista, responsable de algunas de las coreografías más replicadas del género a nivel mundial, compartió los secretos de un oficio que combina precisión técnica, investigación de tendencias y una lectura constante de lo que buscan los fans.

El director de 1 MILLION DANCE diseñó coreografías reconocidas para grupos como EXO, TVXQ!, BoA y The Boyz - (Centro Cultural Coreano)

Koo Young es coreógrafo jefe del estudio 1 MILLION DANCE y figura de referencia en la industria musical coreana. Su trayectoria incluye colaboraciones con artistas como EXO, TVXQ!, BoA, Girls’ Generation, Super Junior, SHINee, Taemin, Red Velvet y The Boyz. Entre sus trabajos más reconocidos figuran Love Shot, Tempo, Ko Ko Bop, Obsession y Lotto, de EXO; Keep Your Head Down y Superstar, de TVXQ!; Woman y Black, de BoA; The Stealer, Maverick y ROAR, de The Boyz; y Danger, de Taemin. Además, participó como mentor en programas de televisión especializados en K-pop como Street Man Fighter, Girls Planet 999, Boys Planet y Boys II Planet.

El coreógrafo llegó a Buenos Aires con una expectativa particular sobre el país. “Primero creí que iba a poder encontrarme con Messi si venía a Argentina”, bromeó, antes de aclarar el verdadero motivo de su viaje. “Más que expectativa, la verdad es que tuve muchas ganas de poder encontrarme con las fans y con la gente de acá, y poder bailar y divertirme”, señaló. El frío porteño de agosto también lo tomó por sorpresa: “No sabía que hacía tanto frío acá en Argentina”, admitió entre risas, aunque remarcó que se sintió “muy bienvenido” por el público y por los seguidores que se acercaron durante su estadía.

Las compañías discográficas de K-pop utilizan las coreografías y los desafíos de baile como herramientas centrales de promoción - (Centro Cultural Coreano)

Consultado sobre su proceso creativo, Back describió un método que parte de lo conceptual y avanza hacia lo técnico. “Primero trato de agarrar un concepto y una historia, el relato. Después trato de agarrar esos movimientos clave que van a ser de esa coreografía. Y después trato de ver cómo ese artista puede sobresalir en esa coreo”, explicó. Recién en una etapa posterior llega la práctica física: “Voy practicando, bailando, y trato de ver cómo fluye la cosa”. Aclaró, además, que la inspiración instantánea casi no existe en su trabajo: “La verdad es que casi nunca pasa que escucho una canción y de la nada se me viene a la mente una coreo. Todas las canciones llevan todo un proceso”.

Esa construcción artesanal convive hoy con una industria que cambió de estructura en las últimas décadas. Según Back Koo Young, el mayor cambio pasa por el trabajo colectivo: “Antes un coreógrafo solía inventar y preparar todas las coreografías de las canciones. Hoy en día varios coreógrafos trabajamos en conjunto para poder llegar a una coreografía que a los artistas y a la empresa le guste”. A ese esquema se sumó la lógica de las redes sociales, que también condiciona las decisiones creativas. “Con todos estos canales que hay en TikTok y en Instagram, me veo influenciado. Siempre tratamos de pensar en movimientos y bailes fáciles de copiar, que a la gente le guste y que se puedan volver virales”, detalló.

El método de trabajo de Back Kooyoung parte de un concepto y una historia antes del diseño de los movimientos clave - (Centro Cultural Coreano)

El coreógrafo reconoció que la opinión de los seguidores pesa en sus decisiones, aunque no las determina por completo. “Siempre se pone a pensar en si esto le gustará o no le gustará a las fans. Pero trata de mantenerse firme en su estilo”, tradujo su intérprete durante la entrevista. Esa tensión entre estilo propio y pedido externo se repite en cada proyecto, según explicó: “Muchas veces me pasa que vienen bandas o artistas que me dicen ‘me gusta mucho tu estilo, hacelo a tu manera’. Y otros quieren un concepto muy puntual, muy específico, el cual yo tengo que seguir. No soy una persona que le hace mucho énfasis a mi estilo, sino que trato de adaptarme”.

Esa misma capacidad de adaptación se puso a prueba durante su paso por la competencia porteña, donde ofició de jurado junto a Yami Arias y Ornella Saitta. Tras presenciar las presentaciones de los participantes argentinos, el coreógrafo destacó el nivel técnico alcanzado por los grupos locales. “Me sorprendí muchísimo, porque bailaban con mucha precisión, con mucho trabajo en equipo. La gente se expresaba muy bien con los movimientos”, afirmó. De todos modos, dejó una sugerencia puntual para quienes compiten en esta disciplina: “Si practicaran un poquito más lo que es la base del baile, les iría muchísimo mejor”.

El auge de la música latina en Corea del Sur consolida un puente cultural entre ambos países a través de la danza - (Centro Cultural Coreano)

Para Koo Young, el puente entre ambas escenas artísticas ya está tendido y crece de forma recíproca. “Hoy en Corea también es muy tendencia la música latina. Eso también nos une hoy en día y siento que puede seguir creciendo a partir de ahora”, concluyó, en referencia al intercambio cultural que, a su juicio, convierte al baile en un idioma compartido entre dos países que hasta hace poco parecían distantes.

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- (Centro Cultural Coreano)
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Científicos entrenan inteligencia artificial para identificar abejas por su zumbido y evitar trampas letales

Ecólogos de la Universidad de Massachusetts Amherst crearon modelos de inteligencia artificial para identificar abejas mediante el sonido de su vuelo - (Imagen Ilustrativa Infobae)

Un equipo de ecólogos de la Universidad de Massachusetts Amherst desarrolló dos modelos de inteligencia artificial capaces de identificar abejas por el sonido de su vuelo, una herramienta que permite monitorear poblaciones de polinizadores sin recurrir a las trampas letales que históricamente dominaron la investigación entomológica.

Los modelos, entrenados con redes neuronales convolucionales (CNN), alcanzaron tasas de precisión de entre el 93 % y el 97 % en la detección acústica de abejas melíferas y abejorros, según el estudio publicado en la revista Approaches in Entomology: Methods, Philosophies, and Ethics.

La investigación, liderada por Laura Figueroa, profesora asistente de conservación ambiental en UMass Amherst, parte de una premisa sencilla. “Llevo más de una década trabajando con abejas y puedo distinguir un abejorro de una abeja melífera en el campo por el sonido. Si mi cerebro puede distinguir fácilmente entre las diferentes categorías de abejas, entonces deberíamos poder entrenar un modelo de IA para que también lo haga”, explicó Figueroa en declaraciones recogidas por la Universidad de Massachusetts Amherst.

Las redes neuronales convolucionales alcanzaron precisiones de entre el 93 % y el 97 % en la detección acústica de abejorros y abejas melíferas  - (Imagen Ilustrativa Infobae)

Las trampas tradicionales matan miles de abejas y no discriminan entre especies

El método estándar para censar poblaciones de insectos ha consistido durante décadas en enviar entomólogos capacitados al campo para recolectar ejemplares con trampas letales, que en muchos casos no son más que pequeños vasos de colores llenos de agua jabonosa. Además de la paradoja de eliminar a miles de individuos de las mismas especies cuya salud poblacional se intenta evaluar, estas trampas capturan de forma indiscriminada, con alto daño colateral a especies no objetivo, y demandan largas horas de procesamiento en laboratorio.

La urgencia por encontrar alternativas no letales se explica por la magnitud de lo que está en juego. Los polinizadores, entre ellos las abejas, sostienen servicios ecosistémicos valorados en más de USD 200.000 millones a escala global y resultan indispensables para la reproducción de la mayoría de las especies vegetales del planeta. Sin embargo, sus poblaciones cayeron de forma drástica en las últimas décadas a causa del uso generalizado de pesticidas, la destrucción de hábitat y la aceleración del cambio climático.

Las poblaciones de abejas sostienen servicios ecosistémicos valorados en más de 200.000 millones de dólares a escala global - (Imagen Ilustrativa Infobae)

Los modelos fueron entrenados con 594 grabaciones de campo a lo largo de cinco años

Figueroa y su equipo construyeron dos modelos con funciones diferenciadas. El primero detecta actividad general de abejas en grabaciones de audio tomadas en un sitio determinado, mientras que el segundo distingue entre abejas melíferas y abejorros a partir de las mismas grabaciones. Ambos están disponibles a través de Raven Pro, una herramienta de análisis acústico que los científicos utilizan con frecuencia para estudiar la actividad de distintas especies.

El conjunto de datos empleado para entrenar las redes neuronales abarcó 594 grabaciones recopiladas a lo largo de cinco años en 43 sitios del noreste de Estados Unidos, con una amplia variedad de condiciones ambientales: jardines, praderas, invernaderos, bosques y plantas solares, con distintos niveles y tipos de ruido de fondo. El estudio se centró en dos grupos taxonómicos dominantes de la región: los abejorros (Bombus spp., nativos) y las abejas melíferas (Apis mellifera, introducidas).

El segundo modelo tiene además la capacidad de clasificar la sonicación de los abejorros —la vibración que estos insectos producen para extraer el polen de ciertas flores—, lo que lo convierte en una herramienta útil para monitorear cultivos que dependen de la polinización por vibración, como los tomates, los arándanos y los kiwis. Detectar eventos de sonicación en campos e invernaderos podría ayudar a optimizar la cantidad y ubicación de colonias manejadas para mejorar la eficiencia de la polinización.

El monitoreo acústico funciona como una herramienta complementaria que permite registrar polinizadores en copas de árboles y durante olas de calor - (Imagen Ilustrativa Infobae)

La herramienta complementa, pero no reemplaza, los métodos tradicionales de monitoreo

“Nuestro modelo no se desarrolló para reemplazar los métodos tradicionales”, aclaró Figueroa. “Nos permite obtener estimaciones precisas de la actividad de las abejas en momentos y lugares de difícil acceso para los investigadores, como por ejemplo en las copas de los árboles o durante olas de calor. Es una herramienta complementaria dentro del conjunto de herramientas que necesitamos para monitorear eficazmente a los polinizadores en el campo”.

La investigadora reconoció que las trampas letales seguirán siendo necesarias en determinados contextos, ya que muchas especies de abejas solo pueden identificarse con precisión bajo microscopio. El estudio se enmarca en un campo en rápida expansión: trabajos recientes en Patagonia (Galen et al., 2026) y en campos de girasoles del suroeste de Francia (Crochard et al., 2026) también desarrollaron modelos de CNN cuyos resultados correlacionaron de manera consistente con los conteos de observadores en el terreno, según consigna el propio estudio.

Los datos y el código utilizados en la investigación están disponibles en acceso abierto a través del repositorio Dryad. En 2024, Figueroa ya había publicado una revisión sistemática sobre el uso de modelos bioacústicos automatizados para detectar, clasificar y monitorear insectos en el Journal of Applied Ecology, trabajo que sentó las bases del desarrollo actual.

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Las crías de mantarraya gigante se refugian en costas de Centroamérica hasta crecer lo suficiente para sobrevivir en mar abierto

Las mantarrayas gigantes jóvenes de Centroamérica no se aventuran a mar abierto: permanecen refugiadas en aguas costeras poco profundas hasta alcanzar un tamaño que les permita sobrevivir a depredadores como tiburones y orcas, según el primer estudio de telemetría a múltiples escalas realizado sobre esta especie en la región, publicado en la revista Frontiers in Fish Science.

La investigación, liderada por Jeffry Madrigal-Mesén, del proyecto Mantas Costa Rica y la Asociación Centro de Rescate de Especies Marinas Amenazadas (CREMA), combinó tres tecnologías de rastreo —telemetría acústica, telemetría satelital e identificación fotográfica— para seguir los movimientos de 59 individuos equipados con transmisores acústicos y 12 con dispositivos satelitales entre 2018 y 2025, en cinco puntos del Pacífico costarricense, desde arrecifes costeros continentales hasta el remoto Parque Nacional Isla del Coco, situado a más de 500 kilómetros de la costa.

El conjunto de datos acumuló más de 12.000 detecciones acústicas válidas y un desplazamiento satelital agregado de 21.815 kilómetros. Los resultados revelaron una división espacial drástica vinculada a la etapa de vida: las mantarrayas inmaduras —con discos de unos tres metros de ancho o menos— permanecieron estrictamente dentro de las plataformas costeras poco profundas de Costa Rica, sin cruzar hacia aguas internacionales ni superar el paralelo 11°N. Los adultos, en cambio, ejecutaron extensas migraciones transfronterizas a lo largo del borde de la plataforma continental, y el 75% de los ejemplares maduros rastreados por satélite cruzó fronteras marítimas hacia las zonas económicas exclusivas de Nicaragua, El Salvador, Honduras y Guatemala.

“El estilo de vida de las mantarrayas no es un comportamiento uniforme. Las mantarrayas gigantes de Centroamérica experimentan un cambio drástico en el uso del espacio a medida que maduran”, explicó Madrigal-Mesén en declaraciones recogidas por Phys.org.

Las crías de mantarraya gigante permanecen en plataformas costeras poco profundas para eludir el ataque de orcas y tiburones - Associated Press

Las crías se aferran a refugios costeros mientras los adultos recorren miles de kilómetros

Desde una perspectiva evolutiva, las crías enfrentan una presión de depredación mucho mayor que los adultos. Sin la ventaja de un cuerpo que puede alcanzar hasta nueve metros de longitud y 2.000 kilogramos de peso, los juveniles carecen de la capacidad de inmersión profunda y la velocidad de escape que protegen a los ejemplares maduros frente a tiburones de Galápagos, tiburones tigre y orcas. Al confinarse en arrecifes rocosos poco profundos, las crías aprovechan la complejidad estructural de estos hábitats para reducir la exposición a depredadores, acceder a alimento y beneficiarse de las estaciones de limpieza donde peces limpiadores les retiran parásitos y tejido muerto.

Este patrón de retención costera juvenil coincide con hallazgos recientes en el Golfo de California, México, donde un estudio de Preciado-González y colegas identificó una agregación exclusiva de mantarrayas inmaduras con índices de residencia excepcionalmente altos en el monte submarino La Reina, lo que refuerza la hipótesis de que las plataformas continentales poco profundas funcionan como refugios de desarrollo y áreas de crianza en todo el Pacífico Tropical Oriental.

El estudio documentó una fidelidad notable de los juveniles a estos refugios. “Lo verdaderamente asombroso es ver cómo las mantarrayas jóvenes se mantienen fieles a las aguas costeras como refugio a largo plazo. Vemos a los mismos ejemplares más de una vez al año. De hecho, hace poco las avistaron de nuevo en el mismo lugar donde las marcaron”, señaló Madrigal-Mesén. “Siempre es un placer volver a verlas; se han convertido en parte de la familia”.

Los datos acústicos arrojaron además un patrón diurno casi absoluto en las costas: el 98% de las detecciones en arrecifes costeros ocurrió durante horas de luz, lo que indica que las mantarrayas abandonan estos sitios al anochecer para alimentarse en aguas pelágicas más profundas, donde los campos de zooplancton se expanden con la oscuridad. En la Isla del Coco, en cambio, el 31% de las detecciones fue nocturno, lo que sugiere que las mantarrayas oceánicas permanecen cerca de la isla por la noche para aprovechar las concentraciones de plancton que se acumulan junto a los pináculos volcánicos submarinos.

El noventa y ocho por ciento de las detecciones de mantarrayas en arrecifes costeros ocurrió durante el día, antes de su traslado a zonas de alimentación nocturna -

Un caso particularmente revelador fue el de un ejemplar apodado Mickey Mouse por el patrón de manchas en su vientre, rastreado con las tres tecnologías a lo largo de varios años. En 2020, registró 462 detecciones acústicas en el centro costero El Secreto, el principal punto de agregación continental identificado en el estudio.

Tres años después, el mismo individuo regresó a la misma plataforma y permaneció allí durante 38 días, lo que confirma una alta fidelidad de los adultos a sitios específicos de limpieza y socialización antes de emprender migraciones regionales de gran escala. Según el estudio, estas estaciones de limpieza “trascienden la función higiénica básica” y actúan como centros donde tienen lugar el cortejo y las interacciones reproductivas, un hallazgo consistente con investigaciones previas de Setyawan y colegas en Raja Ampat, Indonesia.

La protección se desploma a cero cuando las mantarrayas abandonan las reservas marinas

La migración más extensa fue la de un ejemplar que partió de aguas profundas al sur de la Isla del Coco y recorrió 1.832 kilómetros en 40 días, cruzando el Pacífico centroamericano a lo largo de un corredor de 7,68 grados de latitud y alcanzando aguas del norte de la región. El análisis de intersección espacial arrojó un dato contundente: la cobertura de áreas marinas protegidas sobre las rutas migratorias en mar abierto fue del 0%. En cuanto los adultos abandonaron las reservas costeras, como el Parque Nacional Isla del Coco o la Reserva Biológica de la Isla del Caño, quedaron expuestos a flotas pesqueras industriales de atún con redes de cerco y a embarcaciones de palangre comercial que operan en corredores internacionales sin regulación.

“En cuanto estas rayas salen de las reservas marinas aisladas, su protección legal se reduce a cero. Esto las expone a la pesca industrial indiscriminada y a las colisiones con embarcaciones mientras navegan por corredores internacionales desprotegidos”, advirtió Madrigal-Mesén.

La Corte Suprema de Costa Rica dictaminó que los ministerios ambientales deben proteger a tiburones y rayas vulnerables como fauna silvestre - 
REUTERS/David Loh

Los modelos de densidad probabilística delimitaron un rango de distribución regional de 552.090 kilómetros cuadrados, con un área de uso central de 126.732 kilómetros cuadrados concentrada a lo largo del quiebre de la plataforma continental. Esta escala espacial, según los autores, demuestra que las áreas marinas protegidas estáticas y fragmentadas resultan insuficientes para una especie cuyas migraciones atraviesan las jurisdicciones de al menos cinco países.

Un análisis reciente sobre Áreas Importantes para Tiburones y Rayas (ISRA) en el Pacífico de América Central y del Sur determinó que apenas el 7,3% de los hábitats críticos identificados para estas especies coincide con santuarios marinos de protección total, y que más del 84% de sus zonas biológicas vitales permanece expuesto a operaciones extractivas.

La situación se agrava por la inestabilidad regulatoria. El propio estudio cita un fallo de la Corte Suprema de Justicia de Costa Rica de junio de 2023 que retiró a las autoridades pesqueras la jurisdicción unilateral sobre elasmobranquios amenazados, al dictaminar que tiburones y rayas vulnerables deben ser protegidos como fauna silvestre bajo ministerios ambientales y no gestionados como recursos comerciales.

El estudio propone la creación de “corredores náuticos de conservación” transnacionales que conecten los refugios costeros de los juveniles con las rutas migratorias de los adultos a lo largo del Pacífico centroamericano, una estrategia que los autores consideran tanto una necesidad ecológica como económica, dado que —según un análisis global publicado en PLOS ONE— los ingresos del turismo de avistamiento de mantarrayas superan ampliamente las ganancias de su captura incidental. Registros históricos de guías de buceo ya documentan una caída del 89% en la abundancia relativa de la especie en sitios oceánicos como la Isla del Coco.

“Este estudio abre un nuevo capítulo en la investigación sobre las mantarrayas en Centroamérica”, concluyó Madrigal-Mesén. “Esperamos que despierte un nuevo entusiasmo y anime a futuros colaboradores a unirse a nosotros para llevar a cabo las nuevas ideas y proyectos de investigación que planificamos para la conservación de esta especie”.

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Japón reinventa sus rituales funerarios ante el colapso demográfico y el alto costo de morir

El costo conjunto de un funeral y una sepultura en Japón absorbe casi el 60% del ingreso anual promedio - Europa Press

En las autopistas de Tokio, donde cerca de un millón de vehículos circulan a diario, los carteles publicitarios ofrecen desde clínicas dentales hasta hoteles y neumáticos. Pero entre esa maraña comercial hay un producto que domina el paisaje visual: los funerales económicos.

La muerte, en Japón, se convirtió en un negocio urgente y en un problema social que está obligando a millones de familias a reinventar tradiciones centenarias para despedir a sus muertos, según un análisis publicado por The Conversation de la profesora de religión Mimi Hanaoka, de la Universidad de Richmond.

Durante generaciones, el sistema funerario japonés descansó sobre una red de templos budistas, lazos familiares y vínculos comunitarios que sostenían los rituales desde la cremación hasta el cuidado perpetuo de las tumbas. Ese modelo, sin embargo, enfrenta hoy una crisis estructural impulsada por el costo, la demografía y la escasez de espacio.

Según la 6ª Encuesta Nacional sobre Funerales (2024) realizada por la firma Kamakura Shinsho, un funeral promedio en Japón cuesta aproximadamente 1,2 millones de yenes —unos USD 7.600—, cifra que equivale a cerca de una cuarta parte del salario bruto anual de un trabajador medio.

Las autopistas de Tokio exhiben carteles de servicios funerarios económicos ante la crisis del sistema mortuorio tradicional -  (Adobe Stock).

Si a eso se le suma la compra de la lápida, el uso de la parcela y las tarifas de cementerio, el total asciende a unos 1,52 millones de yenes (cerca de USD 10.000), según datos de 2025 de la Encuesta Nacional de Consumidores de Tumbas de la misma firma, lo que eleva el gasto combinado a casi el 60% del ingreso anual promedio.

Los costos, además, no se extinguen con el entierro. Los cementerios municipales y privados cobran tasas anuales de mantenimiento del terreno, y los templos budistas perciben honorarios por los rituales periódicos que, según la tradición, benefician al difunto en el más allá. Si los descendientes dejan de pagar o abandonan la tumba, el cementerio o el templo pueden reclamarla y trasladar los restos a un osario comunal.

Con la tasa de natalidad en caída sostenida, cada vez hay menos personas disponibles para asumir esas obligaciones, lo que convierte el mantenimiento de la tumba familiar en una carga logística, económica y emocional que muchos ya no están dispuestos a heredar.

La cremación como punto de partida de un sistema en transformación

El rito funerario japonés combina cremación y entierro en dos fases diferenciadas. Primero, el cuerpo se crema en un ataúd; luego, los familiares colocan parte o la totalidad de los fragmentos óseos en una urna funeraria que se lleva al hogar y se deposita en un altar budista. Semanas, meses o incluso años después, los restos se trasladan a una tumba, un osario o un columbario permanente conocido como nōkotsudō.

La cremación abarca entre el 99,7% y el 99,9% de los fallecimientos registrados en el territorio japonés. - REUTERS/Issei Kato

Entre el 99,7% y el 99,9% de los fallecidos son cremados: en cualquier año dado, menos de 400 personas reciben sepultura sin pasar por ese proceso. A ese ciclo se le suman rituales budistas semanales durante los primeros 49 días posteriores al deceso y ceremonias periódicas que se extienden, como mínimo, hasta el tercer aniversario de la muerte.

La combinación de una población que se reduce, parcelas funerarias limitadas y costos que se perpetúan en el tiempo empuja a los japoneses hacia alternativas al entierro tradicional. Una de las más extendidas es el jumokusō o “entierro arbóreo”, en el que los huesos o cenizas del difunto se depositan en la tierra junto a un árbol o en sus inmediaciones. Según la 13.ª Encuesta Nacional de Consumidores de Tumbas (2022), elaborada por Kamakura Shinsho, esta modalidad representa ya el 41,5% de todas las tumbas nuevas en el país.

Dos cementerios públicos de la metrópolis de Tokio ofrecen ahora un formato denominado jūrin-gata (“tipo bosque”), donde los restos cremados se colocan en bolsas de seda y se entierran en una parcela designada sin que el titular deba pagar tarifas de mantenimiento a perpetuidad. A diferencia de las tumbas convencionales en cementerios metropolitanos —donde las parcelas se asignan por orden de llegada y no pueden reservarse en vida—, el entierro arbóreo permite que una persona elija y asegure su lugar con anticipación.

Budas de hueso y el cierre definitivo de las tumbas familiares

Otras soluciones revelan una creatividad que bordea lo artístico. Los kotsubotoke o “budas de hueso” son esculturas del Buda Amida —el Buda de la Luz Infinita, figura central en las prácticas mortuorias japonesas— fabricadas a partir de restos cremados de decenas e incluso cientos de miles de personas, pulverizados hasta convertirlos en ceniza fina y luego comprimidos en estatuas.

Ciertos templos budistas elaboran esculturas de Buda con restos humanos pulverizados de miles de personas - (Kyodo News vía AP)

Históricamente, esta práctica surgió como respuesta al problema de los templos que acumulaban restos de personas sin deudos: pobres, viajeros y extranjeros. Hoy, los escasos templos que mantienen esta tradición aceptan cantidades mínimas de hueso —apenas unos gramos— y los almacenan hasta reunir el volumen necesario para construir una nueva figura.

En el otro extremo del espectro se encuentra el hakajimai o “cierre de tumba”, un proceso mediante el cual las urnas enterradas en una sepultura familiar se exhuman y los restos se trasladan a un osario comunal. Con ese acto, la familia queda liberada de la responsabilidad de mantener el sepulcro y de trasladar esa carga a las generaciones futuras. Las tumbas abandonadas y descuidadas se perciben en Japón como un síntoma visible de la disolución del sistema familiar tradicional, y el hakajimai ofrece una salida formal a ese deterioro.

Según publicó Mimi Hanaoka, profesora de religión de la Universidad de Richmond, en The Conversation, los muertos, en la cultura japonesa, no dejan de pertenecer al mundo social de los vivos. Las obligaciones rituales y los lazos familiares mantienen esa conexión a través de las generaciones.

Lo que está cambiando no es el vínculo, sino la forma de sostenerlo: frente a la presión económica y demográfica, los japoneses están rediseñando sus prácticas funerarias para conservar ese lazo sin que el peso de la tradición se convierta en una herencia insostenible.

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