¿Cómo puede afectar a mi piel cambiar la rutina facial por minitallas cuando voy de viaje?
Cuando vamos de viaje, sentimos que es el momento perfecto de estrenar las minimuestras que nos vienen de regalo cuando compramos un cosmético grande, o todos esos necesteres de mini kits a los que no podemos resistirnos cuando están de oferta en nuestra perfumería preferida. Creemos que es la ocasión perfecta para probar nuevas formulaciones y, sobre todo, que ganaremos haciéndolo porque ocupan menos espacio en el neceser.
Pero, ¿Por qué no le pedimos opinión a nuestra piel? Cuando viajamos, se altera, se ve expuesta a un clima diferente, al ambiente cargado de los transportes públicos, a la contaminación, los nervios, la falta de horas de sueño y un sinfín de agentes que hacen mella en ella, provocando que la barrera cutánea se altere, se debilite y, quizás, no esté tan receptiva como debería a la incorporación de nuevas formulaciones a las que no estamos acostumbras, sobre todo las protagonizadas por activos demasiado agresivos.
Para entender hasta qué punto es recomendable apostar por las minitallas al ir de viaje, hablamos con la Dra Cristina Corredera, del Instituto Médico Ricart. La experta nos cuenta cómo está nuestra piel cuando viajamos y nos da las claves para preparar el neceser perfecto pero, sobre todo, el más consciente con las necesidades de nuestra piel al salir de casa.
Cuando nos vamos de viaje, nuestra piel suele sufrir más de la cuenta. ¿Por qué?
Cuando viajamos, nuestra piel tiene que adaptarse a cambios ambientales y de hábitos que pueden alterarla, como los cambios bruscos de temperatura, la humedad ambiental, la exposición solar, el aire acondicionado o la calefacción que, según la experta "pueden afectar a la función barrera de la piel, favoreciendo la pérdida de agua transepidérmica y provocando deshidratación, tirantez o mayor sensibilidad",
A esto, según nos cuenta, se suman factores como las alteraciones del sueño, el estrés del viaje, los cambios en la alimentación y, en ocasiones, una menor constancia en nuestras rutinas cosméticas. "Lo interesante es que no siempre necesitamos más cosméticos cuando viajamos, sino elegir mejor los que utilizamos. Una rutina sencilla, bien adaptada a las circunstancias, suele ser más beneficiosa que una rutina muy completa pero difícil de mantener", asegura.
A la hora de cuidarla, ¿hasta qué punto es buena idea optar por minitallas de cosméticos?
"Las minitallas son una excelente alternativa para viajar ya que tienen varias ventajas: ocupan menos espacio, permiten cumplir las restricciones de líquidos del equipaje de mano y facilitan mantener la rutina", cuenta la experta. Eso sí, ella nos recomienda unas minitallas muy concretas:
"Lo ideal es que sean versiones pequeñas de productos que ya utilizamos habitualmente. Usar minitallas de productos que no hemos usado previamente no es buena idea cuando no estamos seguros de si le va a sentar bien a nuestra piel. A la hora de testar algo nuevo, mejor fuera de los viajes", aconseja.
Además, explica que la incorporación de estas minitallas dependerá de la calidad de nuestra piel. "Si tienes una piel no muy reactiva y las minitallas son de productos hidratantes, tipo ácido hialuronico, ceramidas, niacinamida o similares, puedes arriesgar a usarlas. Pero si tiene activos tipo retinoides o ácidos que no has testado, o bien si tienes la piel reactiva, no arriesges a usar nuevos productos, y menos en un viaje.
Y, sobre el gran básico, el protector solar, nos recomienda asegurarnos de llevar bastante cantidad para aplicar todo el producto que sea necesario. "Además, cuando son formatos originales del fabricante, conservan las condiciones de envasado previstas para garantizar la estabilidad y seguridad de la fórmula", explica. Por lo que no debemos preocuparnos por si se estropea.
¿Es seguro rellenar recipientes pequeños de nuestros cosméticos de confianza o aprovechar para probar muestras nuevas?
Aquí, la experta nos recomienda diferenciar dos situaciones:
- Trasvasar cosméticos a recipientes pequeños puede ser práctico, pero no siempre es recomendable. Puede hacerse con mayores garantías en el caso de geles de limpieza, tónicos, sérums y cremas que sean básicos e hidratantes. Sin embargo, otros productos contienen ingredientes sensibles a la luz, al oxígeno o a la contaminación microbiológica y al cambiar el envase original podemos comprometer su estabilidad, como los antioxidantes o retinoides o los protectores solares.
- En cuanto a las muestras, como he comentado anteriormente, un viaje no es el mejor momento para experimentar con productos desconocidos. "Si aparece una reacción irritativa o alérgica, probablemente estaremos lejos de nuestra rutina habitual y quizá tengamos más dificultades para manejarla. Mi consejo es utilizar productos que nuestra piel ya conoce y tolera", explica.
¿Con qué activos podemos arriesgarnos y cuáles es mejor evitar durante un viaje?
"Durante los viajes priorizaría ingredientes que favorezcan la hidratación, la reparación de la barrera cutánea y la tolerancia", nos cuenta la experta, que nos recomienda apostar por activos como el ácido hialurónico, la glicerina, las ceramidas, el pantenol y la niacinamida.
En cambio, nos aconseja evitar otros activos activos potencialmente irritantes, como retinoides, ácidos exfoliantes de alta concentración o determinados tratamientos despigmentantes intensivos. Aunque siempre hay excepciones: "Si una persona utiliza habitualmente un retinoide y lo tolera bien, puede continuar empleándolo, adaptando su frecuencia a las circunstancias y manteniendo una fotoprotección adecuada, siempre y cuando no note un aumento de la irritación de la piel por circunstancias sobreañadidas como el cambio de clima, y del resto de hábitos durante el viaje", asegura.
¿Y antes de irnos de viaje o al regresar? ¿Cuánto tiempo tarda la piel en reajustarse al volver a la rutina?
Antes de viajar, la experta recomienda mantener una rutina estable y evitar introducir tratamientos cosméticos agresivos justo en los días previos. "Tampoco sería el momento ideal para realizar determinados procedimientos dermatológicos que puedan provocar descamación, irritación o una mayor vulnerabilidad cutánea, especialmente si vamos a un destino con elevada exposición solar", nos cuenta.
Y al regresar, lo más importante es observar cómo se encuentra nuestra piel. "Si está deshidratada o sensibilizada, conviene simplificar la rutina durante unos días, priorizando hidratación, reparación de la barrera cutánea y fotoprotección. No existe un plazo universal de recuperación. Una alteración leve puede mejorar en pocos días, mientras que una irritación más intensa puede necesitar necesita algo más de tiempo", cuenta la experta.
"No debemos intentar compensar los excesos del viaje con exfoliaciones intensivas o introduciendo muchos activos de golpe. La piel necesita recuperar su equilibrio de forma progresiva", aconseja.
¿Debemos adaptar nuestra rutina al clima, la humedad, las horas de avión o al destino?
"Sin duda. La piel no tiene las mismas necesidades en todos los entornos y adaptar las texturas y algunos cuidados puede marcar una diferencia importante", cuenta la experta. Ella, nos recomienda que diferenciemos entre cuatro posibles entonos:
- En destinos fríos o secos, donde suele aumentar la pérdida de agua cutánea, recomiendo utilizar hidratantes más nutritivas, con ingredientes humectantes y lípidos que ayuden a mantener la función barrera.
- En climas cálidos y húmedos, en cambio, pueden resultar más cómodas las emulsiones ligeras o las texturas gel-crema, especialmente en pieles mixtas o grasas.
- Durante los vuelos largos, la baja humedad de la cabina favorece la sensación de sequedad cutánea. En estos casos, es útil aplicar una buena hidratante antes del vuelo y reaplicarla si resulta necesario.
- En destinos soleados, la fotoprotección es lo más importante con diferencia. Debemos adaptar el SPF, la cantidad y la frecuencia de reaplicación a la exposición real, sin olvidar que la radiación ultravioleta también puede ser elevada en la montaña o en determinadas épocas del año. No hay que olvidar complementar con fotoprotectores orales y barreras físicas (ropa sombreros, etc), cuando la exposición solar va a superar la capacidad de protección de las cremas por sí solas.
"Adaptar la rutina no significa cambiar todos los cosméticos, sino ajustar principalmente las texturas, la hidratación y la fotoprotección", deja claro.
¿Dónde y cómo debemos transportar los productos de skincare para evitar que se estropeen y pierdan eficacia?
"Los cosméticos deben protegerse fundamentalmente del calor excesivo, la radiación solar directa y las condiciones de almacenamiento que puedan alterar su formulación", cuenta la experta. Ella nos recomienda transportarlos en un neceser opaco, sobre todo si nos vamos a exponer a temperaturas elevadas.
"Es importante evitar dejarlos durante horas dentro de un coche aparcado al sol, porque las temperaturas pueden alcanzar valores capaces de comprometer la estabilidad de algunos productos. Los sérums antioxidantes, especialmente determinadas formulaciones de vitamina C, y los retinoides pueden ser particularmente sensibles a las condiciones ambientales, dependiendo de su formulación y envase", nos cuenta.
Ella tiene claro, por tanto, que la mejor forma de conservar un cosmético es respetar las condiciones de almacenamiento recomendadas por el fabricante y mantenerlo, siempre que sea posible, en su envase original.
Si tuviéramos que reducir las rutinas de día y noche a solo cuatro productos, ¿cuáles serían los imprescindibles?
En orden de importancia:
1. Protector solar SPF50 y a ser posible de amplio espectro, mejor mineral que químico, y mejor con color que sin color. Siempre digo que es lo único que no podemos dejar de aplicar en nuestra piel. Además de ser el gesto más rentable en salud y belleza para nuestra piel.
2. Crema hidratante: Preferiblemente con ingredientes humectantes y reparadores de la barrera cutánea, adaptada al tipo de piel y al clima del destino.
3. Limpiador facial suave: Que permita retirar impurezas, sudor y restos de cosméticos sin alterar la barrera cutánea. Si utilizamos maquillaje resistente o fotoprotección muy persistente, debemos asegurarnos de que la limpieza sea suficiente. Las toallitas desmaquillantes son muy buena alternativa para los viajes.
4. Producto antioxidante, ya conocido y tolerado previamente. Y mejor en serum si ya tenemos la hidratancion en crema, salvo que el clima o nuestra piel sea muy seca, que entonces sería en crema.
"Por la mañana utilizaríamos hidratante, el sérum si lo necesitamos y fotoprotección. Por la noche, limpieza e hidratación, añadiendo el sérum según las necesidades de la piel", nos recomienda. Además, asegura que el cuarto producto es prescindible pero que, sin los otros tres, no podemos concebir ninguna rutina facial.
¿Cuáles son los errores más frecuentes al preparar nuestro neceser?
"El más habitual y evidente en el color de tantos viajeros que vemos con la cara roja durante los viajes, es no adaptar el fotoprotector a la zona a la que viajamos. Bien por falta de un factor adecuado o de la cantidad suficiente para que no se produzcan quemaduras solares", comienza explicando.
"Otro error frecuente es aprovechar el viaje para probar productos nuevos, especialmente muestras que llevamos tiempo guardando y cuya fecha de apertura o conservación desconocemos. Así como lo comentado anteriormente de trasvasar cosméticos a envases inadecuados, exponerlos a temperaturas elevadas o directamente al sol", nos cuenta.
Y aunque explica que otro error es llevar demasiados cosméticos que después no usamos por falta de tiempo o comodidad, hay otro que le preocupa más: "tendemos a confundir una piel deshidratada con una piel que necesita exfoliación. Cuando notamos la piel apagada o con una textura irregular después de viajar, podemos sentir la tentación de utilizar productos más intensivos, cuando en realidad lo que necesita es recuperar hidratación y equilibrio", cuenta.
El error de fondo es pensar que cuidar más la piel significa utilizar más productos. En muchas ocasiones, ocurre justamente lo contrario.
Cuáles son los trucos de los expertos para preparar un neceser que no ponga en riesgo nuestra piel ni la eficacia de los productos?
"Mi primer consejo sería preparar el neceser pensando en las necesidades reales de la piel durante el viaje, no en todos los productos que tenemos en casa. Elegiría fórmulas que ya conocemos, que sabemos que funcionan y que podemos utilizar de manera sencilla y constante. Siempre que sea posible, optaría por minitallas originales o envases de viaje diseñados por el propio fabricante, especialmente para productos con ingredientes sensibles", comienza explicando.
"También recomendaría seleccionar cosméticos multifunción. Por ejemplo, una hidratante que combine ingredientes humectantes, reparadores y antioxidantes puede permitirnos prescindir de varios sérums", nos cuenta.
"En cuanto al transporte, conviene separar los líquidos, proteger los envases y evitar la exposición prolongada al calor" aconseja la experta.
"Y, finalmente, reservaría un pequeño espacio para un producto reparador de la barrera cutánea, especialmente si tenemos una piel sensible o vamos a un destino con condiciones climáticas muy diferentes", explica.
"Mi regla de oro es sencilla: viajar con menos productos, pero con los adecuados. La eficacia de una rutina no depende del número de cosméticos, sino de que estén bien elegidos, sean bien tolerados y los utilicemos con constancia", concluye.








